Cuenta Juan Vicente Boo en ABC que Benedicto XVI extendió ayer la protección de la vida humana y de la dignidad de la persona a todo el campo de las nuevas tecnologías médicas y biológicas, presentando por primera vez todo el conjunto de nuevas normas bioéticas como Magisterio oficial de la Iglesia. El vigoroso documento «La Dignidad de la Persona», elaborado por la Congregación de la Doctrina de la Fe, cuenta con la aprobación explícita del Papa como norma moral para todos los católicos.
El documento es un llamamiento a respetar la dignidad del ser humano recién concebido igual que se debe respetar la de un adulto. La Instrucción «Dignitatis Personae» convierte en Magisterio una de las enseñanzas de Juan Pablo II al calificar de «persona» a los embriones y afirma que «el embrión humano tiene, desde su primer momento, la dignidad propia de la persona».
Las enseñanza bioéticas
Por primera vez este documento presenta de modo sistemático todas las enseñanzas bioéticas relacionadas con los primeros momentos del ser humano e incluso con la genética, en respuesta a las nuevas posibilidades tecnológicas desarrolladas en los últimos años.
En cuanto a la procreación artificial, el documento reitera como contrarias a la moral tanto la fecundación in vitro heteróloga como también la homóloga en que el espermatozoide y el óvulo proceden de personas que están casadas. Entre los problemas de la fecundación in vitro menciona que «el número de embriones sacrificados es altísimo», ya que suele superar el 80%, y lamenta que «la aceptación pasiva de la altísima tasa de pérdidas (abortos)... contribuye a debilitar la conciencia del respeto que se le debe a cada ser humano».
También explica que «la crioconservación es incompatible con el respeto debido a los embriones humanos» y se pide que se suspenda la práctica de crearlos y congelarlos. El texto no aconseja como vía de salida la «adopción prenatal» por parejas infértiles, sino que se limita a mencionar que ese proceder «plantea diferentes tipos de problemas».
La Instrucción declara contraria a la moral la inyección intracitoplásmica, la reducción embrionaria y el diagnóstico preimplantatorio. Aprueba las técnicas médicas que ayuden a la fecundidad del acto conyugal y las operaciones que permitan recuperar la fertilidad. Respecto a las terapias genéticas, aprueba el uso de células madre provenientes de tejidos de adultos y rechaza el de células madre embrionarias.
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En mayo de 1827, ante una nueva epidemia en México, la Sección de Beneficiencia de la Secretaría de Gobierno informaba: “con independencia de los ayuntamientos, sean los curas los que procuren la propagación del fluido vacuno” y a tal efecto libraron las órdenes correspondientes los obispos de Puebla y de México.
Me parece a mí que respecto a esto lo de las excomuniones de la Iglesia son una más de las mentiras que acostumbran a contar los “ilustrados”, precisamente para tapar sus miserias. sin tener que recurrir al genocidio con embriones, tal y como pretendían afirmar los “ilustrados”, para tener una razón que justificara sus experimentos eugenésicos genocidas.
Para refrendar lo que digo te informo de que, por ejemplo, la Iglesia Católica fomentó el empleo de la variolación en Nueva España. Así, el arzobispo Núñez de Haro envió el 6 de octubre de 1797 una circular mediante la cual ordenaba a los sacerdotes “exhortar y persuadir” con el mayor empeño a sus parroquianos para que aceptaran inocularse. A algunas de estas circulares se anexó el folleto Método claro, sencillo y fácil para practicar la inoculación de viruelas preparado por el Protomedicato. Mientras las “ilustradas” autoridades públicas de los diversos países se mostraban remolonas a la hora de fomentar este uso, la primera institución que ofreció dicha medida preventiva de forma gratuita para todas las personas con independencia de su clase social o posición fue el Hospital de San Andrés de la ciudad de México, cuya propiedad era de las autoridades eclesiásticas.
Por otra parte, en 1788, la Royal Society, la institución científica masónica inglesa, rechazó los estudios de Jenn...
Me avergüenzan las calumnias que los ateos decís sobre la iglesia para aclarar definitivamente la cuestión de la falsedad de que la iglesia prohibiese las vacunas os envío este nuevo mensajes absolutamente falso que León XII u otro papa prohibiese la vacuna contra la viruela como también lo es que el magisterio condenase alguna vez los pararrayos o la disección de cadáveres. La leyenda negra relativa a la viruela ya hace 20 años q ha sido refutada por Donald Keefe que examino todos los documentos de León XII y que llego a la conclusión que se trataba de una mentira deliberada de sacerdotes pro abortistas; en efecto Gregorio XVI, el papa del Mirari Vos, promociono y vacuno gratuitamente a miles de romanos durante su agitado pontificado. También se ha demostrado que durante la epidemia de Montreal de viruela el arzobispo promovió la vacunación entre los habitantes de Quebec .Respecto a los pararrayos el mito de su prohibición por el clero se debe a 1 fanático anti
El vaticano se ha opuesto a todo avance del desarrollo científico en el campo de la medicina, prohibió durante muchos años las autopsias a cadáveres, negó la circulaciones sanguínea, incluso desaprobó en un principio al ultrasonido a las embarazadas ya que hasta ese entonces saber el sexo del "baby" antes de nacer era un misterio de Dios, prohíben el uso del "condón" que tanto puede salvar vidas contra el Sida y otras enfermedades y ahora para colmo estos castrados mentales y trasvertidos se opone de nuevo al avance científico con otra retórica mas
Domingo, 19 de febrero
Asoc. Humanismo sin Credos
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