(RD/EFE)- La huida de decenas de familias cristianas de Mosul, al norte de Bagdad, tras recibir amenazas de grupos radicales, así como los recientes ataques contra esa minoría han despertado el temor al regreso de la violencia sectaria a Irak.
El último episodio de violencia contra los cristianos de Mosul, 400 kilómetros al norte de la capital, se registró anoche cuando varios insurgentes hicieron explotar tres casas en el barrio de Al Sukar (norte), que habían sido abandonadas por sus habitantes, según informaron hoy fuentes del Ministerio del Interior.
Los propietarios de las viviendas se habían mudado después de recibir amenazas de muerte de grupos radicales islámicos.
Según confirmaron a Efe fuentes de seguridad de Mosul, que pidieron el anonimato, en la última semana decenas de familias cristianas han abandonado la ciudad en busca de refugio.
El desplazamiento se produce poco después de que en las calles de Mosul aparecieran octavillas en las que se amenazaba con matar a los cristianos si no abandonaban sus viviendas.
Aunque estas amenazas también son habitualmente dirigidas contra familias musulmanas, en los últimos días se han centrado en los vecinos cristianos de la ciudad.
Como consecuencia, al menos 250 familias cristianas se han desplazado a barrios habitados mayoritariamente por fieles de esa comunidad en Mosul, según las fuentes de seguridad.
De ellas, 72 familias se han mudado a la zona de Bertla y otras 128 a la de Hamdaniya, ambas de mayoría cristiana.
Mosul, donde viven turcomanos, árabes y kurdos, cristianos y musulmanes, fue escenario la semana pasada de la muerte de nueve cristianos en varios ataques.
La Comisión de Ulemas Musulmanes (CUM) -máxima autoridad suní- ha condenado estas amenazas contra la minoría cristiana y ha declarado que están 'prohibidas por el Islam y sus enseñanzas'.
'A lo largo de la historia siempre han convivido en paz y seguridad los fieles de otras religiones con los musulmanes', señala la nota publicada esta semana, que agrega que las minorías gozan del respeto de la religión de Mahoma .
La CUM considera, además, que estos actos causan daño a la resistencia iraquí 'verdadera y a su proyecto de liberación de la ocupación'.
Según este organismo, estos panfletos se divulgan de vez en cuando para causar caos y desestabilizar la situación del país.
El patriarca Luis Saco, que encabeza a los obispos de Kirkuk, en el norte de Irak, expresó en un comunicado su malestar por esta 'persecución'.
'Estas violaciones ponen en peligro la unidad nacional que todos intentamos crear, sobre todo mientras el país sigue bajo la ocupación', agregó Saco.
El patriarca no descartó que estos asesinatos formen parte de algún 'plan regional e interno dirigido contra Irak, que se ha convertido en el terreno donde se ajustan las cuentas'.
De esta misma opinión es el analista político iraquí Yaser Jalil, quien considera que 'los cálculos políticos y los intentos de controlar Mosul están detrás de la nueva ola de persecuciones a los cristianos'.
Para Jalil, periodista independiente, las amenazas contra los cristianos 'traen a la memoria el recuerdo de los peligros de la violencia sectaria y étnica, que amenazaron la paz civil antes de que las tropas gubernamentales controlaran relativamente la situación'.
Se calcula que 1.800.000 cristianos vivían en Irak antes del comienzo de su ocupación en 2003, pero como consecuencia de la violencia que azotó el país, cientos de familias cristianas lo han abandonado y se han refugiado en otros Estados.
Miércoles, 3 de diciembre
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