El Director del Área de Misión y Cooperación de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), el misionero de la Consolata Carlos Marcilla, ha reivindicado que se salvaguarden los derechos sociales de los misioneros españoles.
En el trascurso de una rueda de prensa ofrecida el pasado día 3 de septiembre por la Secretaría de Estado para la Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, en la que se presentó la campaña y actividades para el día del cooperante , Carlos Marcilla agradeció la invitación al acto y solicitó del gobierno que los misioneros españoles gocen también de los derechos sociales como la jubilación o los seguros de enfermedad.
Desde que hace tres años se aprobara el estatuto del cooperante y la celebración de esta jornada cada 8 de septiembre, el Ministerio del Exterior que preside Miguel Ángel Moratinos, viene realizando una recepción con cooperantes y en la que se invita a misioneros españoles.
En este contexto, Carlos Marcilla ha manifestado el agradecimiento de parte de los misioneros al ser recordados en esta fecha, a la vez que ha señalado que la profesionalización en la cooperación, que demanda el gobierno de España, encuentra su punto más álgido en la labor llevada a cabo por los misioneros españoles al convertir esa profesionalización en una entrega de su propia vida por la dignidad de las personas.
Me alegra oir la VOZ en pro de los misioneros que dan su vida.YO he dado veinte años de la mia y al
final no te reconoicen nada de nada...muchos regresan viejos y enmfermos y sin ninguna seguridad social
Animo CONFER y Alejandro lucha por este tema.
Me parecen muy oportunas las palabras de ese sacerdote. La gran labor de nuestros misioneros debe de tener un apoyo estatal que no sea solo cuando los matan o meten en la carcel por su labor humanitaria.
La Conferencia Episcopal debería de exigirlo.
Gracias. Ya era hora de que alguien expusiera esta verdad tan dolorosa. A pesar de las bonitas palabras del gobierno la realidad es que los misioneros no tenemos derecho a nada. Yo vine este año a España después de pasar 20 años en el infierno de la guerra del norte de Uganda trabajando con desplazados y con niños soldado. Esos años no los tengo cotizados a la seguridad social. Por circunstancias personales dejé la vida religiosa y durante los meses que estuve buscando trabajo solicité el subsidio de desempleo, pero como la delegación del gobierno no me reconoció la condición de inmigrante retornado no recibí ningún dinero durante ese tiempo. Si hubiera montado un putiblub en Mombasa o me hubiera dedicado a traficar con armas sí que habría tenido todos esos derechos. El misionero que vuelve no tiene dcho a nada
Jueves, 4 de diciembre
Miguel Ángel Malavia
Juan Fernandez Krohn
Felipe Pou Ampuero
José María Rodanés Martínez
Octavio Cortés
Julián Moreno Mestre
Jaime Vázquez Allegue
Miguel Blanes Coll
Daniel Salsamendi
Rodrigo del Pozo Fernández
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Joaquín Martínez
Francisco Margallo