Religión Digital

La prueba de la Resurrección

27.08.08 | 08:32. Archivado en Italia

Cuenta Luis Alfonso Gámez en El Correo que la reliquia más estudiada volverá a exhibirse dentro de dos años, pero no es previsible que se someta a nuevos exámenes científicos en mucho tiempo. Y es que la última vez que el Vaticano autorizó un análisis de la sábana santa, lienzo que supuestamente envolvió el cuerpo de Jesús, los resultados distaron de ser satisfactorios para la Iglesia. Hace veinte años, tres laboratorios de Estados Unidos, Reino Unido y Suiza concluyeron que la tela de lino había sido confeccionada entre mediados del siglo XIII y finales del XIV, así que difícilmente podía ser el sudario de Jesús. El 13 de octubre de 1988, el cardenal Anastasio Ballestrero anunció el resultado del análisis del carbono 14 -que luego se publicó en la revista 'Nature'-, pero la polémica sigue abierta por parte de quienes defienden que es más que una obra de arte.

En la tela -de 4,32 metros de largo y 1,10 de ancho- se ven las improntas frontal y dorsal del cuerpo de un hombre barbado que parece presentar las heridas que, según los Evangelios, sufrió Jesús durante su martirio. Conocida desde hace más de seis siglos, fue presentada a finales de los años 70 como la prueba del principal dogma católico. «Científicos y técnicos de la NASA -después de tres años de estudio- han aportado datos suficientes como para deducir que Cristo resucitó», escribió Juan José Benítez en la revista 'Mundo Desconocido' en 1978. Era un notición: la misma agencia espacial que había puesto al hombre en la Luna avalaba una de las verdades fundamentales del cristianismo.

La verdadera historia

La sábana santa apareció a mediados del siglo XIV en la localidad francesa de Lirey. Se exhibía en una colegiata fundada por un caballero, Geoffroy de Charny, que supuestamente había donado la reliquia al templo, aunque lo más probable es que fuera una donación de su viuda. Era un objeto sagrado más en una Europa rebosante de ellos desde que el Segundo Concilio de Nicea decretó, en 787, que no podía consagrarse un templo sin reliquias. Tres décadas después de la aparición de la tela, Pierre d'Arcis, obispo de Troyes, alerta a Clemente VII, papa de Avignon, del origen fraudulento del sudario. D'Arcis escribe en 1389 al antipapa una carta en la que le explica que su antecesor, el obispo Henri de Poitiers, había descubierto quién había pintado la sábana, además de cómo los canónigos de Lirey simulaban milagros de lo que presentaban como la mortaja de Cristo.

Una bula de Clemente VII autoriza en enero de 1390 la exhibición de la tela con, entre otras condiciones, la de que se advierta de que «la figura o representación no es el verdadero Sudario de Nuestro Señor, sino que se trata de una pintura o un cuadro de la Sábana Santa». A mediados del siglo XV, Marguerite de Charny, nieta de Geoffroy de Charny, vuelve a hacer circular el rumor de que el lienzo envolvió el cuerpo de Jesús. La jugada le acabará saliendo bien. Arruinada, dona la sábana a los Saboya, quienes se lo agradecen regalándole dos castillos y solucionándole la vida.

Los Saboya rodean la tela de un halo milagroso -la llevan en sus viajes a modo de protección contra los ataques de bandidos- y la acaban depositando en la catedral de San Juan Bautista de Turín en 1578. Allí es donde el abogado Secondo Pía la fotografía en 1898: dirá que se trata de un negativo fotográfico. Pía fue incapaz de darse cuenta de que las manchas de sangre de la imagen son rojas -¿desde cuándo lo son en un negativo?- y la barba del personaje negra, lo que implicaría que el cuerpo original era de un anciano de barba blanca. La idea del negativo ganó, sin embargo, adeptos durante el siglo XX y se convirtió, para muchos, en una verdad científica cuando un ordenador utilizado en la exploración espacial determinó que la imagen es tridimensional.

Auténticos milagros

Los exámenes de la sábana santa hechos por la NASA en los años 70 sólo tienen un problema: nunca se realizaron. En contra de lo que se sostiene en la mayoría de los libros dedicados al sudario, éste jamás ha merecido la mínima atención por parte de la agencia espacial estadounidense. Quienes la estudiaron hace treinta años fueron miembros de la Hermandad del Santo Sudario, un grupo de creyentes entre los que había dos que habían trabajado para la NASA y que emplearon equipo informático de la agencia en su estudio. Partían del presupuesto de que la imagen se había imprimido durante la Resurrección y tenía que ser tridimensional. Lógicamente, ésa fue la conclusión a la que llegaron. Pasaron por alto, entre otras cosas, que las manchas de sangre son de pintura, según determinó el microanalista forense Walter McCrone antes de que le expulsaran del equipo. Y optaron por una explicación milagrosa nunca confirmada por la ciencia.

McCrone, científico de prestigio mundial, auguró en 1980 que, si se realizaba, la prueba del carbono 14 -que permite conocer la edad de restos orgánicos de menos de 60.000 años- dataría la tela «el 14 de agosto de 1356, diez años más o menos». Cuando ocho años después se hizo el análisis, se fechó «entre 1260 y 1390 (±10 años), con una fiabilidad del 95%». Era lo previsible. La estética de la imagen se corresponde con la iconografía de la época y, además, no hay ninguna prueba de que la tela existiera antes de su aparición en Lirey. Que es de manufactura humana no sólo lo admitieron en su época obispos y altos mandatarios de la Iglesia, sino que también resulta evidente: los genitales están convenientemente tapados por las manos -imposible en un cadáver estirado-; la melena no cae hacia la nuca como en cualquiera tumbado, sino que flota mágicamente; las piernas están estiradas en la imagen frontal, pero se ve la planta del pie izquierdo en la dorsal...

Las críticas y los trabajos de los sindonólogos -como se autodenominan los expertos en la reliquia- nunca han superado el filtro de la ciencia, a pesar de que el sudario hace auténticos milagros. Poco después de la publicación de los resultados del carbono 14, Celestino Cano, presidente del Centro Español de Sindonología, destacó en 1989 que el físico Willard Libby, que ganó el Nobel en 1960 por la invención de ese método de datación, decía que la prueba no se había hecho bien en el caso de tela de Turín. Libby llevaba muerto nueve años: la sábana santa lo había resucitado.

6 comentarios

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Comentarios
  • Comentario por Natanael 31.08.08 | 00:26

    Yo estaría dispuesto a aceptar que la Síndone es un falso; y no afectaría para nada a mí fe en la resurrección de Cristo, Pero es una lástima que esa profusión y minuciosidad de datos no vaya corroborada y legitimada por las normas del rigor científico, en primer lugar, y periodístico después; a saber, 1º: los artículos, de cualquier tipo, que se precien van firmados, 2º: las tesis que se defienden y las afirmaciones que se hacen, sobre todo cuando se trata de un artículo con pretensiones de verdad científica y cuando el autor del mismo no es un genio de la materia, van autentificadas con indicación de las fuentes. Todo lo que no sea esto es un panfleto ideólogico del mismo cálibre del que denuncia el autor del artículo por parte de los científicos pertenecientes a la Hermandad del Santo Sudario. Vamos, que el artículo no es más que un panfleto de un cristianófobo.

  • Comentario por bueno 28.08.08 | 20:50

    Y que decir de la imagen tridimensional de la figura, cuando se le aplica el ordenador VP8 Y cuando se observó un leptón en el ojo de Jesús, moneda que circulaba en la época de Jesús y del polen de Palestina en la sábana santa. COMO PUEDE FALSIFICAR un artista medieval ESO.
    El que ha escrito este artículo, no tiene NI IDEA,debe informarse bien. Podria estar dando datos durante horas. La sábana santa es auténtica, la prueba del carbono14 está seriamente atacada por especialistas. ESTE ARTICULO ESTA MUY MAL DOCUMENTADO.

  • Comentario por ELESSAR 27.08.08 | 23:13

    Me parece evidente una cosa: las personas que “juegan a la contra” como las que “juegan a favor”, encuentran miles de argumentos que les satisfacen de forma subjetiva. No son objetivamente imparciales, aunque sí dignos de todo el respeto.

  • Comentario por Inmaculada 27.08.08 | 19:36

    (continúa) sitúa las posibilidades de que no sea una reliquia auténtica de Cristo en una entre 200.000 millones. Si estuviéramos hablando de cualquier otro personaje de la Historia, ya se habría concluído que el objeto perteneció al mismo, pero al tratarde de Jesucristo se habla de las posibilidades de que sea una reliquia auténtica por la enorme transcendencia que tiene.
    La Sábana refleja las huellas de un hombre crucificado de una forma que no está documentada en ningún sitio, excepto en los evangelios, en el caso de Jesús. No se tiene constancia de ningún hombre que fuera clavado dde pies y manos, azotado, traspasado con una lanza, coronado de espinas y con todos los huesos intactos.

  • Comentario por Inmaculada 27.08.08 | 19:30

    Parece que apenas trascendió a la luz pública (no interesaba) las posteriores rectificaciones de los mismos científicos que realizaron el análisis, quienes reconocieron la invalidez de la aplicación del método del carbono 14 al estar el tejido contaminado por los gases del incendio que sufrió la Sábana Santa y por organismos como líquenes y hongos.
    En ocasiones se ha intentado hacer una réplica igual y no se ha conseguido. La Sábana no está pintada, no se observan trazos de direccionalidad. Y la imagen no corresponde a la iconografía de la época que ponía los clavos en las manos y los pies, en vez de ponerlos en las muñecas como se ve en la Sábana.
    Por otro lado se han encontrado pólenes en la misma de los que había en Palestina en la época de Jesús.
    No se ha podido dar una explicación de cómo se formó la imagen. Parece ser que pudo haberse formado por abrasamiento.
    Estudios rigurosos sobre las características de la tela sitúa las posibilidades de que no sea u...

  • Comentario por fco_mig 27.08.08 | 17:42

    Honestamente: nadie que esté mínimamente informado sobre el carácter de la Síndone se cree la datación "oficial" del carbono 14 (método de datación, por otra parte, mucho más desprestigiado de lo que nos quieren hacer creer).
    El gran problema es que la práctica totalidad de los científicos juegan "a la contra", pues parten del principio que: "Los milagros no pueden existir, por lo tanto, no existen" o "Cristo no existió, por lo tanto no puede haber una verdadera Sábana Santa". Es decir, la mayoría de los científicos, aunque lo nieguen, son de mentalidad cerrada. Y uno solo podría creer a uno mentalidad abierta, y esos son ejemplares muy raros.

Jueves, 4 de diciembre

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