El miércoles 7 de mayo la vicepresidenta del gobierno, Teresa Fernández de la Vega, anunció en el Congreso de los diputados varias iniciativas parlamentarias para esta legislatura entre las que figuraba una nueva ley de libertad religiosa para “avanzar en la laicidad del estado”.
Para muchos, apenas un mes después de ganar las elecciones, el gobierno ha abierto un nuevo frente contra la Iglesia con una medida que ni siquiera figuraba en su programa electoral. Para otros, sin embargo, se trata de una concesión a parte de la militancia socialista frustrada por la política pragmática del final de la legislatura que, lejos de denunciar los acuerdos con el Vaticano, como algunos pedían, cerró el tema de la financiación de la Iglesia y de la enseñanza de la religión en la escuela.
El lugar y el momento del anuncio descartan que se trate de un intento de reactivar el debate ideológico como medida para desviar la atención de las preocupaciones económicas crecientes. Pero ¿en qué puede consistir esa reforma, si tenemos en cuenta que las reclamaciones de las otras confesiones religiosas van más contra el deficiente desarrollo de la ley que contra la ley misma? ¿Hay una demanda social en ese sentido? ¿Quién se siente perjudicado por la presente legislación en la materia? El gobierno no lo ha explicado, pero su propósito, aunque inconcreto, parece firme y uno de los ejes de la presente legislatura; de modo que la reflexión sobre qué es la laicidad del estado parece, más que nunca, una exigencia inevitable.
Aunque en la pasada legislatura el enfrentamiento en torno a la Iglesia y la religión ha sido una manera de combatir o de situarse frente al PP, lo cierto es que dentro del PSOE coexisten sensibilidades bastante diferentes sobre la religión y maneras muy diversas de analizar la importancia social del hecho religioso.
Basta leer documentos de la Fundación Cives, de Izquierda Socialista o de Cristianos en el PSOE para apreciar lo profundo de esas diferencias. También dentro de la Iglesia las posiciones son bastante diversas: van de quienes se consideran perseguidos, en plena ofensiva laicista, a los que se sienten incómodos con algunas tomas de postura episcopales demasiado identificadas con el partido de la oposición.
Esa diversidad no hace más que acentuar la necesidad de lograr un consenso en torno al espacio público del hecho religioso a partir de un debate sosegado que parece cada vez más necesario. Porque la cuestión religiosa no debe ser motivo permanente de polémica y división; al contrario, debe de ser reconocida como una expresión legítima en una sociedad diversa y como una contribución a la ciudadanía y a la propia convivencia. No es tiempo de guerras de religión ni de afilar las espadas entre creyentes, ateos y agnósticos. Es tiempo, por el contrario, de valorarnos, construyendo juntos desde la diversidad y el respeto.
La actualidad es una llamada de atención para que los católicos afinemos nuestra reflexión sobre la materia. Una contribución a ese desafío es el debate que tendrá lugar en la parroquia de San Estanislao de Kostka el próximo lunes 19 de mayo a las 19,30 h., convocado por el Foro de Profesionales Cristianos de Madrid, con el sociólogo Rafael Díaz-Salazar. El título, el de su último libro: “España laica: ciudadanía plural y convivencia nacional”.
Es Díaz-Salazar uno de los teóricos que más esfuerzo ha dedicado en los últimos tiempos al tema, como lo prueban los tres libros que ha publicado sobre ello en poco más de un año. Aúna su preocupación de ciudadano, de profesor universitario y de católico cuando afirma que “hay que crear una cultura nacional del diálogo para que nuestro pluralismo ideológico, moral y religioso nos enriquezca a todos. Para que España pueda ser plural tiene que ser laica, pero ello no significa que la religión tenga que desaparecer de la vida pública… el aprendizaje de la laicidad es una de las asignaturas pendientes de nuestra democracia”.
Será su presencia una aportación de peso nos dará elementos de juicio para articular nuestra posición de ciudadanos católicos en un momento tan clave. Estáis invitados.
El debate tendrá lugar en los locales de la parroquia, en la calle Doctor Esquerdo, 97 Interior (entrada a la derecha del Telepizza). Metro Sainz de Baranda
Jueves, 24 de julio
Miguel Ángel Malavia
José María Rodanés Martínez
Daniel Salsamendi
Octavio Cortés
Rodrigo del Pozo Fernández
Manuel Mandianes
Francisco Baena Calvo
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Francisco Margallo
Julián Moreno Mestre
Pedro Tarquis
Jaime Vázquez Allegue
Sor Gemma Morató
Ricardo Próspero Morales