
Los medios estadounidenses han presentado su dimisión forzosa como una de las primeras acciones del Papa Benedicto XVI, a tan sólo 3 semanas del comienzo de su pontificado.
El editor de la revista ‘National Catholic Reporter’, Tom Roberts, dijo a la cadena NBC que la dimisión de Reese llega tras cinco años de presiones por parte de la Congregación de la Doctrina de la Fe, liderada por el hasta hace pocos días cardenal Joseph Ratzinger, que fue legido Papa el pasado 19 de abril.
“No se marchó por deseo propio; renunció a petición de su orden después de recibir presiones directas desde Roma”, dijo Roberts.
El diario ‘The New York Times’ fue otro de los medios que publicó que la orden de alejar al padre Thomas Reese como director de ese semanario llegó del mismo Ratzinger, por las críticas de Reese a las posiciones tradicionalistas del Vaticano.
La revista 'América' emitió un comunicado anunciando que Reese, de 60 años, sería reemplazado el 1 de junio, pero no se explicaron las razones de su salida. “Espero coger un año sabático mientras mi provincial y yo determinamos el siguiente paso en mi ministerio jesuita”, afirmó Reese en el comunicado.
En uno de los últimos números de la revista ‘América’, publicado antes de la elección del sumo pontífice, varios cardenales describieron las cualidades que requeriría el próximo Papa. El cardenal Roger Mahony, de Los Angeles, excluyó la posibilidad de que se eligiera a un Papa proveniente de países como Francia o Alemania, señalando que en esas naciones “prácticamente nadie va a la iglesia”.
Muchos católicos norteamericanos ven la dimisión de Reese como una señal de la firme mano de hierro con la que el Papa Benedicto XVI va a guiar a la iglesia.
La mayoría de los católicos de Estados Unidos desean una profunda reforma de la Iglesia. Según una encuesta reciente, el 78 por ciento cree que el Papa debería autorizar el uso de los anticonceptivos y el 63 por ciento considera que los sacerdotes deberían tener derecho a contraer matrimonio.
