Me cuesta escribir este post. Primero, porque estoy convencido de que "perro no come perro". Segundo, porque Francisco José Fernández de la Cigoña comenzó y se dió a conocer en esta casa. Su nido estuvo en este campanario durante años y a él le debe (como el propio Cigoña suele reconocer sin empacho) gran parte de lo que hoy es en el ámbito de la información religiosa. Y, a su vez, este portal le agradece los servicios prestados. Sabes Pacopepe que siempre di la cara por ti, incluso ante obispos y líderes religiosos a los que ahora defiendes a capa y espada y entonces pedían tu cabeza. ¿Te acuerdas de 'El Encaminado'?.
Es más lo que los une que lo que los separa. El cardenal Cañizares, ministro de Liturgia del Papa, y el ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, mantuvieron ayer, en la Universidad Católica de Ávila, un debate de guante blanco. Con más coincidencias que divergencias. Aunque con una diferencia de fondo.
Estamos acostumbrados a que nos consideren "adversarios", cuando no "enemigos". Por eso, llaman la atención y se agradecen las palabras del cardenal Cañizares sobre los medios de comunicación. El ministro de Liturgia del Papa no sólo alaba la "gran labor" de los periodistas, sino que, además, les lanza un reto: "Habrá una sociedad libre, si los medios sirven a la verdad". Ya va siendo hora de que la Iglesia española deje de huir o, en muchos casos, de despreciar y temer a los medios y a sus profesionales. Por transparencia evangélica, por caridad cristiana y por simple sentido común. Y, sobre todo, porque le conviene.
Ni antes era tan halcón ni ahora es tan paloma. Pero el cardenal Antonio Cañizares ha ganado con su estancia en Roma. Ha cambiado el provincianismo por la universalidad y la Iglesia de la roca asediada y de las esencias patrias por la de una Iglesia profundamente espiritual y enraizada en Dios, pero, al mismo tiempo, volcada con el hombre. Una Iglesia con los dos palos de la cruz: horizontal y vertical. Hacía tiempo que no escuchaba, en España, a un cardenal hablar, como lo hizo ayer el ministro de Liturgia del Papa, con tanta claridad de la Iglesia en plan propositivo y hasta humilde y cariñoso para con la sociedad y los hombres.
Está claro, como venimos manteniendo desde hace años, que Antonio Cañizares es un curial de ida y vuelta. O el 'pequeño Ratzonger' sucede a Ratzinger (que tampoco es absolutamente descartable dada su experiencia pastoral y curial) o, después de Ratzinger, se vuelve a España. Y es que, como él mismo dice en la interesante entrevista que le ha concedido a Vida Nueva, "nunca me he ido ni mi iré de España". No se puede decir más claro. Y su vuelta sólo podría ser para dirigir la principal sede española, la archidiócesis de Madrid, y, eventualmente, la Conferencia episcopal. Era y sigue siendo el heredero natural de Rouco al frente del episcopado. Un puesto que, por ahora, tendrá que esperarle, pero que, sin duda, le está reservado. Con otro mandato de Rouco o con la "sopresa" de un nuevo presidente.
El Rey recibió ayer al cardenal Cañizares. Las agencias dan buena cuenta (como se recoge en RD) de lo "oficialmente" tratado. Pero está claro que, en cualquier encuentro de este tipo entre dos grandes personalidades, hay una agenda "oculta", que suele ser la más interesante. O mucho más interesante que la oficial. ¿De qué hablaron el cardenal y el Rey? Además e independientemente de lo tratado, el encuentro en sí mismo encierra una profunda carga de significación. Sobre todo, hacia el interior de la Iglesia española, que se prepara para elegir a su cúpula para el próximo trienio. Partida de ajedrez de altos vuelos.
El cardenal Cañizares, prefecto de Liturgia del Papa, acaba de lanzar la idea (todavía en proyecto y en fase de estudio) de adelantar la primera comunión a los 7 años. Hasta ahora se viene haciendo a los 9-10 años. El purpurado español lo justifica, entre otras razones, en que, dado el "ambiente tan adverso en que crecen (los niños), no tenemos que privarles del don de Dios". El proyecto del cardenal Cañizares se nos antoja una vuelta atrás. Además, se puede justificar por otras razones, pero no por la del ambiente anticatólico.
Le había perdido la pista. Había sido mi profesor en la Facultad de Sociología del León XIII de Madrid. Después de más de 20 años, ayer compartimos mesa y mantel y agradable compañía en los cursos de verano de Aranjuez de la Universidad Rey Juan Carlos. Octavio Uña, el gran profesor, el gran Octavio sigue casi igual. Incluso físicamente: amable, cariñoso, cercano y un pozo de ciencia. En todos los ámbitos. Es un gran sabio. Al estilo clásico. Sabe de todo y en profundidad. Es un gran sociólogo (ahora catedrático en la Rey Juan Carlos), un gran teólogo, un gran filósofo y un gran poeta. En la mesa lo colocaban entre los cinco mejores poetas españoles actuales.
D. Antonio Cañizares, unos de los Cardenales Prefectos como es sabido, aseguró ayer que no son comparables los casos de abusos a menores ocurridos en Irlanda en el seno de escuelas católicas con la 'destrucción' de 40 millones de vidas humanas a través del aborto: "No es comparable lo que pueda haber ocurrido en Irlanda (...) con lo que está ocurriendo en el aborto. Más de 40 millones de seres humanos destruidos legalmente, cuando la legislación tendría que apoyar el derecho y la justicia". Hoy ha ordenado sus ideas y aclarado su pensamiento.
La semana pasada tuve ocasión de leer un gran discurso de D. Alfredo Dagnino, presidente de la Asociación Española de Propagandistas y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU. El discurso se titulaba: «La España necesaria: una misión para todos»; lo había pronunciado el pasado 11 de diciembre, en el Club Siglo XXI. Es de esos textos que conmueven e interrogan, que hablan con verdad y hacen sentir un gran respiro de libertad y de esperanza, de aire fresco y lucidez ante lo que nos está pasando y ante el futuro posible.
El pasado viernes, 6 de enero, Federico Jiménez Losantos aprovechó el espaldarazo del número dos del Vaticano, Tarcisio Bertone, a su “valedor”, el arzobispo de Madrid, Rouco Varela, para pasar factura y saldar cuentas con el cardenal Cañizares. Desde la radio de la Iglesia, el locutor de La Mañana arremetía contra su antiguo amigo, el ministro de Culto del Papa, al que acusaba de ingenuo y de sumarse a la “campaña de Rajoy para cerrar la COPE”. Eso sí, también le prometía que, si vuelve a ser el de antaño, la COPE es su casa.(Vean aquí el relato completo) Al día siguiente, el máximo responsable de la cadena de los obispos, Alfonso Coronel de Palma, llamó por teléfono al cardenal Cañizares, para pedirle perdón por lo que había dicho su locutor-estrella y para ponerse a su disposición para "lo que usted quiera".
Fue, a mi juicio, el chivo expiatorio de la reciente visita del cardenal Bertone a Madrid, como ya explicamos. Al cardenal Cañizares le quisieron hacer jugar un papel frente a Rouco que no le corresponde. Por ahora. Dolido, más por la escenificación pública de los juegos de poder dentro de la Iglesia que por su propia imagen, el todavía administrador apostólico de Toledo aprovechó la homilía del pasado domingo para lanzar un mensaje. Esto es lo que dijo, entre otras cosas: "Constituye para todos una luz grande para enderezar nuestros pasos, los de todos, en el momento presente y en los años venideros".
Jueves, 23 de mayo
José Manuel Vidal
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Faustino Vilabrille Linares
Religión Digital
Manuel Mandianes
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
El Pórtico