El mismo lo confesó en su conferencia de la San Pablo-CEU. "He estado muy en contacto con el Camino Neocatecumenal". Tan en contacto que el cardenal Josef Cordes, presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, fue su gran valedor y el que consiguió (con la ayuda de otros purpurados, como Rouco o Rylko) que se aprobasen sus estatutos. El cardenal de los Kikos, vaya. Y de los Kikos es y parece. En el fondo y en la forma.
Por su porte apuesto y elegante, el cardenal Carlos Amigo se convirtió en un icono mediático de Sevilla. Y con su gracejo natural, los sevillanos, que siempre se sintieron orgullosos de él, le llamaban de todo. Pero todos apelativos cariñosos. Desde “Pájaro espino” a “Príncipe de la Giralda”. Aunque él fue y se sintió, sobre todo, un franciscano-cardenal con don de gentes. Un pastor en toda la extensión de la palabra, que prestigiaba con su personalidad a la archidiócesis hispalense.
Tres cuartos de siglo tiene ya el purpurado sevillano nacido en tierras castellanas. Así, de esa forma, impresiona. Hoy cumple monseñor Carlos Amigo Vallejo, cardenal arzobispo de Sevilla, 75 años. De todos esos, 27 lleva al frente de la Diócesis hispalense. Es el obispo que más tiempo ha estado ocupando la cátedra de San Isidoro. Y sigue, porque aun habiendo puesto a disposición su oficio al Santo Padre Benedicto XVI, todavía ejerce como tal y ahora tiene que esperar a que el Papa le admita la renuncia de manera inmediata o, por contra, continúe durante un tiempo más en Diócesis.
"Si un cardenal a los 80 años no tiene capacidad para elegir al Papa, menos capacidad tiene aún para continuar siendo Papa". Los angelitos se encontraron por casualidad, reyelendo un viejo libro, con esta cita llena de pragmatismo y de sentido del humor del cardenal Alfredo Ottaviani, la última gran figura de la época pacelliana.
Si uno de los próximos días de lluvia que nos anuncia el servicio meteorológico nos encontramos camino de la Catedral a un grupo de varones con unos insólitos, bonitos y elegantes paraguas de diseño, no juzguen que se trata de un grupo de turistas holandeses o romanos recién apeados del autobús. Y lo mismo digo si no llueve, pero entumece el frío del que se defienden con un suave y acariciador tapabocas negro, fácilmente convertible en tapa narices o tapa calvas. Simplemente, se trata de los canónigos de nuestra curia diocesana que asisten puntuales a su oficio de coro en la iglesia mayor, con el regalo navideño que les acaba de hacer su eminentísimo jefe, el cardenal arzobispo.
"Su Santidad no sólo nos ha concedido un arzobispo coadjutor, sino que nos envía al mejor obispo que puede tener la Archidiócesis de Sevilla". Estas fueron las palabras del cardenal Carlos Amigo Vallejo después de celebrar su primera misa en la Catedral tras el nombramiento del actual obispo de Córdoba, Juan José Asenjo, como nuevo arzobispo coadjutor de Sevilla, cargo del que tomará posesión el 17 de enero, cuenta Diego J. Geniz en Diario de Sevilla.
A petición del cardenal Amigo Vallejo, Benedicto XVI ha nombrado arzobispo coadjutor de Sevilla al hasta ahora obispo de Córdoba, Juan José Asenjo. En una perfecta jugada de “sucesión pactada”, el purpurado sevillano consigue un obispo de su cuerda y de su total confianza para regir los destinos de la archidiócesis, cuando el Papa le acepte la renuncia.
La sabiduría romana aconsejaba a sus hombres públicos, que ya habían dado lo mejor de su vida activa a la patria, retirarse al Aventino. Y desde allí -cultivando el ocio 'cum dignitate'- aconsejar a las jóvenes generaciones con su experiencia y sabiduría acumulada. El cardenal Carlo María Martini (1927), jesuita, biblista internacionalmente conocido, profesor y rector de la Universidad Gregoriana de Roma, desde 1979 arzobispo de Milán y cardenal de la Iglesia, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2000, emérito desde 2002, deseando culminar su vida dignamente se ha retirado a Jerusalén, la ciudad donde judíos, musulmanes y cristianos escenifican cada días sus tensiones, no exclusivamente religiosas, que no son distintas de las del resto del mundo. Y desde allí nos habla.
La fundación de una universidad católica y la visita del Papa Benedicto XVI en 2006 no son los únicos hitos del gobierno de Agustín García-Gasco en la diócesisa. El cardenal es también desde el pasado miércoles el primer obispo de Valencia en tener en vida una estatua en la ciudad. Tomás de Villanueva, Juan de Ribera y, más recientemente, Marcelino Olaechea son otros titulares de la sede que han sido reconocidos con una escultura pública, pero en todos los casos estas se erigieron tras la muerte del homenajeado.
Ya había observador yo a aquel elegante señor vestido con clerimang en la sala de espera de preferente del aeropuerto de Barajas. Después, en el autobús que nos conducía al avión, pude comprobar que íbamos al mismo destino: Oviedo. Pero la compañía Iberia fue la culpable de que entabláramos conversación. Una vez estábamos situados en nuestro asiento del avión se nos avisó de que teníamos que regresar a la terminal y, no bien habíamos llegado a la terminal, se nos volvió a embarcar. Mi incomodidad ante la situación, en contraste con la resignada aceptación del cura, permitió una breve y sustanciosa relación entre los dos. Contribuyó a ello que él fuera italiano y mi gusto y fascinación por su lengua, pero también el atractivo que emanaba de su manera de hablar.
En la vida nos topamos con contradicciones clamorosas, escandalosas, flagrantes, impunes que nos desconciertan. Para mí una de esas contradicciones que no he logrado resolver en mi cabeza desde los días de mi infancia es la sotana entallada. Se supone que la sotana es una prenda que simboliza pobreza. Una sotana entallada, suntuosa, coqueta, pija, encargada a un sastre romano de élite es por lo tanto un oxímoron ambulante, una contradicción insalvable, un absurdo ontológico. Es como un harapo de oro, una humildad soberbia, una piedad cruel, una bondad malévola.
La sotana entallada escandaliza por lo que tiene de contradictoria -es como el chiste del que va al psiquiatra vestido de Napoleón y le dice: «Vengo a hablarle de mi hermano, que está loco»- y por lo que esa contradicción incide en un territorio tan sensible, tan fundamental, tan delicadamente humano como es el moral. La sotana entallada apela a la ética cristiana pero para desafiarla estéticamente. Invoca el sacrificio, sí, pero para traicionarlo acto seguido con idéntica publicidad.
La sotana entallada chirría de manera premeditada, o sea que es síntoma, testimonio y símbolo de quien se ha propuesto hacer del propio chirrido un dogma y de la ofensa sensorial de la dentera todo un cuerpo doctrinal.
La sotana entallada no se queda en el clero, sino es una metáfora de todos los credos religiosos y laicos que pervierten, desvirtúan, horterizan su origen altruista, idealista y social.
La sotana entallada es antiestética por antiética, porque deja entrever un sospechoso entusiasmo en su mojigata rebeldía, un garboso regocijo en su reto a la lógica, un feo manierismo de lo farisaico. No es ya que sea hipócrita, sino que va diciendo: «Aprende de lo hipócrita que soy».
Iñaki Ezquerra (El Correo)
Dejadas de lado las estrategias clericales, dominado por un Parkinson imbatible y consagrado al estudio de la Palabra de Dios como horizonte desde siempre deseado, Carlo María Martini, cardenal de la Santa Iglesia Católica y candidato a la Sede de Pedro tras la muerte de Juan Pablo II, deja caer una y otra vez palabras de tal magnitud que convulsionan el cuerpo entero eclesial pero también social. El maestro, como suele suceder, ha derivado en profeta. Precisamente cuando los profetas parecen habernos abandonado como hartos de que pasemos de ellos desde la más absoluta indiferencia.
Domingo, 22 de noviembre
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Julián Moreno Mestre
Siro López
Rodrigo del Pozo Fernández
Vicente Haya
Jesús Rojano
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Pedro Tarquis