En estos días, las aguas del río Araguaia discurren tristes. Como todo lo que tiene vida y sensibilidad en la región de Sao Félix, en el Mato Grosso brasileño, estoy seguro de que también echan en falta a la Tía Irene. Si es cierto que la gente como ella muere alguna vez, la Tía Irene murió el pasado 13 de noviembre. Físicamente era poca cosa, pero su fuerza interior era tan grande que cuando hablaba y se movía sonaba la música.
Acabo de recibir una condena del Juez David Rojas por el delito de injurias hechas al ciudadano alemán Inmanuel Zerger, la cual me niego a acatar por ser notoriamente injusta e ilegal.
A inicios de esta década se fue haciendo habitual escuchar la pregunta ¿y qué pasó con la Teología de la Liberación? Se la empezó a citar como un caso histórico, interesante para los estudios sociales y culturales de América Latina pero no como una experiencia viva y en desarrollo.Esto se explica por la ola de conservadurismo religioso que se desarrolló desde la segunda mitad de los ’80 y que ya en los ’90 marginó de las esferas de poder y visibilidad eclesial a los sacerdotes, religiosas y laicos que se comprometieron en procesos de transformación social en los contextos de las dictaduras latinoamericanas.
El mundo se está alarmando con la subida del precio de los alimentos y con las previsiones de aumento del hambre en el mundo. El hambre es un problema ético, denunciado por Gandhi: «el hambre es un insulto, humilla, deshumaniza y destruye el cuerpo y el espíritu; es la forma más asesina que existe». Pero también es resultado de una política económica. El alimento se transformó en ocasión de lucro y el proceso agroalimentario en un negocio rentable.
Los días 14 y 15 de agosto se celebraron en Caracas las Primeras Jornadas sobre Teología de la Liberación con motivo del 90 aniversario del nacimiento de monseñor Oscar Arnulfo Romero, arzobispo salvadoreño asesinado por los escuadrones de la muerte en 1980. El mismo día de la clausura del evento tuvo lugar la presentación del proyecto de Reforma Constitucional por el presidente de la República de Venezuela Hugo Chávez.
Andando por las comunidades eclesiales de base del Norte amazónico, allí donde crece una Iglesia pobre y liberadora, oí de un líder comunitario, buen conocedor de la lectura popular de la Biblia, la siguiente visión, que él aseguraba era verdadera.

Estuvimos comiendo con Leonardo Boff unos 15 periodistas de la APIR. Me tocó enfrente suyo y pudo observarlo durante toda la comida. Con su pelo blanco su barba cana parece un Isaías redivivo. Además, transmite espiritualidad franciscana, pureza evangélica. Y, como los profetas, dice lo que piensa, sin casarse con nada ni con nadie. Come poco y apenas bebe. Y rezuma a Cristo por todas partes.
Domingo, 22 de noviembre
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Sor Lucía Caram O.P
Juan Fernandez Krohn
Julián Moreno Mestre
Siro López
Jaime Vázquez Allegue
Rodrigo del Pozo Fernández