A Rouco se le rebelan los obispos. Por la vía de los hechos consumados. Son ya muchos los que, a nivel individual, se han venido pronunciando estos días sobre los recortes y la crisis. Son ya muchos los que, atentos al latir de la sociedad y al sufrimiento del pueblo, han querido ofrecerle consuelo y esperanza. Tanto a nivel individual como colectivo. Primero fueron, hace ya algunos meses, los obispos vascos en una pastoral sobre la crisis bien trabada. Y, ahora, los catalanes en un documento más sencillo. Sin pretenderlo, unos y otros dejan en evidencia a la CEE de Rouco-Camino. Y le sacan los colores. O le muestran el sendero a seguir.
Ha pasado un año y el Papa no olvida su visita a la Sagrada Familia de Gaudí. Ha quedado tan impresionado por ella que, en la audiencia de ayer, la recordó con cariño y con grandes alabanzas: "Recuerdo que mañana hace un año, en Barcelona, tuve la alegría de dedicar la Basílica de la Sagrada Familia, admirable suma de técnica, belleza y fe, que concibió el Siervo de Dios Antonio Gaudí, genial arquitecto", dijo el pontífice. Y, en un gesto de suma delicadeza con Cataluña, Benedicto XVI deseó después en catalán "Bon diumenge", feliz domingo, a todos los peregrinos.
Tenía ganas de conocerla en persona. Hace unos años que la benedictina de Montserrat, Teresa Forcades, está en el candelero mediático-religioso. Y, quizás por eso, en la diana de los fundamentalistas católicos, a los que ella llama con una imagen elocuente: "los tirapiedras". Aproveché su estancia en Madrid, con motivo de la presentación de su libro 'La teología feminista en la Historia' (Fragmenta), para pedirle una entrevista. Me citó en el centro cultural Blanquerna (Alcalá, 44), antes de la presentación. Llegó corriendo y me saludó con su sempiterna sonrisa y sus ojos de mirada clara y dulce.
El 'Pare Manel' no será enviado a los infiernos de la excomuión, como pedían a gritos, desde hace tiempo, los sectores ultracatólicos. Se impuso la cordura, el seny catalán y, sobre todo, el Derecho Canónico. Y es que, como ya decía en RD, el prestigioso canonista jesuita José María Díaz Moreno, "no va a ser fácil probar que el sacerdote ha sido cooperador necesario en el aborto". Queda demostrado por la propia ley de la Iglesia que no lo fue. Y el cardenal de Barcelona es demasiado buen canonista (amén de rodearse de expertos de prestigio)commo para caer en la encerrona que le habrían preparado, desde Madrid y desde la Red, sus 'enemigos íntimos'. Aquellos que, en nombre de su particular Iglesia colocan en la diana a los que no van en su carro a misa.
El diálogo fe-razón es una de las señas de identidad del pontificado actual. Para activarla y por expreso deseo de Benedicto XVI, el cardenal Ravasi, su ministro de Cultura, puso en marcha el "Atrio de los gentiles". Una iniciativa pastoral rompedora, creativa e innovadora, que se inauguró la semana pasada en París, con mucho éxito. Y seguirá su recorrido por las grandes capitales de diversos países occidentales. ¿En España, también?
Lean la pastoral conjunta de los obispos catalanes, titulada "Al servicio de nuestro pueblo", porque no tiene desperdicio. Con la dinámica del ver-juzgar-actuar. Con toda la doctrina, pero sin condenas ni anatemas. Sin trincheras. sin enfrentarse, sin sentir nostalgia del pasado, sin reivindicar privilegios. Con la fuerza de la propuesta cristiana en positivo. Con el "Evangelio de la esperanza" y, por supuesto y siguiendo al Concilio, reivindicado su identidad como pueblo y sus raíces cristianas que lo han conformado. Un canto a la nueva evangelización y al diálogo, sereno y abierto, con el mundo moderno y con la cultura actual desde una "sana laicidad".
Éxito rotundo del viaje papal a Compostela y a Barcelona. Hacia fuera y hacia adentro. En el seno de la Iglesia española eso quiere decir que el arzobispo de Santiago recibe un parabién vaticano (y posiblemente, en un futuro próximo, el birrete cardenalicio) y el ya cardenal de Barcelona, Lluis Martínez Sistach, un gran espaldarazo.
No quiere dejar nada a la improvisación. El cardenal de Barcelona, Martínez Sistach, está preparando con mimo la visita papal. Pendiente de los detalles. De los grandes y de los pequeños. Me cuentan que está cuidando especialmente y sobre todo los dos lugares que pasarán a la historia de la visita. Uno es, lógicamente, la gran foto del Papa Ratzinger pronunciando el ángelus ante la portada del nacimiento de la Sagrada Familia. Será, sin duda una de las fotos del viaje. La que dará la vuelta al mundo.
Aún estando en perfecta comunión con la española, la Iglesia catalana está hecha de otra pasta. Sigue siendo más europea y manteniéndose equilibrada, sin renunciar a los grandes principios conciliares ni enterrarlos, a pesar de lso vientos secularizadores que allí soplan con mayor vigor si cabe. Para muestra, el último botón. Hoy, la Delegación de Pastoral Obrera del arzobispado de Barcelona, junto a la ACO, HOAC, JOC, MIJAC, Curas obreros y Religiosas en barrios, han hecho público un comunicado de apoyo a la huelga general del día 29 de septiembre. Sin embigüedades ni distintivos de colores. Basándose en un somero análisis de la realidad y en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
De Roma viene lo que a Roma va. Y hasta ahora, sólo iba y venía lo que llevaba y traía el cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid. Pero, en Roma y de la mano de Bertone, se están abriendo los canales informativos, que ya han dejado de ser unidireccionales y restringidos a Madrid. Se abre un nuevo polo entre Roma y Barcelona, liderado por el cardenal Martínez Sistach, un hombre dialogante (a pesar de ser canonista), con prestigio en la Curia romana y con muy buena sintonía con la nueva guardia curial. Desde Bertone a Ravasi, pasando por Amato.
El Papa le acaba de conceder el título de arzobispo ad personam. Joan Enric Vives se equipara, de esta forma y tamibén en eso, a su querido predecesor, monseñor Martí Alanis. Un nombramiento que, en la política de gestos del Vaticano, significa claramente un reconocimiento personal y un espaldarazo evidente a su forma dialogante, serena y abierta de ser y hacer Iglesia. ¡Enhorabuena, monseñor!
Rouco no pierde el poder en la Iglesia española, pero tiene que empezar a compartirlo. Ya no es el único "emperador" (como le llaman los obispos, cuando quieren referirse a él sin nombrarlo) en suelo patrio. Desde Roma se prepara ya el postrouquismo. Y, como siempre, con la estrategia de los pequeños pasos, que apuntan hacia Barcelona y hacia el cardenal Martínez Sistach como contrapeso al cardenal de Madrid.
Martes, 21 de mayo
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
César Luis Caro
Josemari Lorenzo Amelibia
Urbano Sánchez García
Alejandro Córdoba
José Manuel Bernal
Asoc. Humanismo sin Credos
Rufo González Pérez
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo