Como es sabido, desde 1981, en aplicación del artículo 54 de la Constitución española, existe en nuestro país el cargo de “defensor del pueblo”, designado por las Cortes, para la defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Al igual que el defensor del pueblo, tenemos el defensor del paciente, del consumir, del asegurado, del cliente.... Se comprende, además, que estos cargos son, no sólo importantes, sino sobre todo necesarios. Porque las leyes, por muy bien hechas que estén, no pueden prever todos los casos en los que una persona se puede ver vulnerada en sus derechos. La complejidad de la vida y de las situaciones es imprevisible.
Sólo tenía 2 años cuando el granadino Osel fue señalado por el Dalai Lama como la reencarnación del Lama Yeshe. Hasta que cumplió 18, vivió sometido a las reglas monásticas en un templo budista en el sur de la India. Pero al cumplir la mayoría de edad decidió dejar aquel sistema estricto y volver a Madrid, donde estudia cine y ya no cree en la religión. En una entrevista concedida al diario «El Mundo», Osel, el niño Lama, se explica: «La infancia es el período más importante de la vida porque es cuando se forma la persona, y la mía fue frustrante y llena de sufrimiento. Mi crecimiento se frenó y hay muchos aspectos en los que aún tengo que madurar: convivencia, sociabilidad, conocerme mejor y saber quién soy...».
Raro es el día que no nos llegan noticias que nos dan cuenta de la violencia de las religiones. Violencia de guerras, de atentados terroristas, de odios y actos humillantes relacionados con la religión. Pero hay una forma de violencia religiosa que se lleva la medalla de oro en todas las olimpiadas que organizan los dioses. Me refiero a la violencia de los que han sido calificados como “los guardianes del recato”.
El filósofo Fernando Savater, preocupado por el resurgimiento de las religiones, que "lo invaden todo, lo político, lo social y el terrorismo", y también porque la verdad hoy está "en crisis", ha escrito "La vida eterna", una reflexión sobre "el espejismo" de la vida más allá de la muerte.
Polémica en Francia ante el juicio del semanario Charlie Hebdo por haber publicado las famosas caricaturas de Mahoma. Le Monde asegura en un editorial: “Es un jucio de otra época. En un estado secular, ninguna religión o ideología está por encima de la ley. Cuando la religión hace la ley, se roza el totalitarismo”.
Hasta hace unas décadas, se pensaba que la era moderna acabaría con las religiones y con la mentalidad religiosa. Más bien ha sucedido lo contrario: vivimos una era de religiosidad en expansión. Peter Berger señaló en la última conferencia bianual del Pew Forum que la era moderna se caracteriza por ser una época pluralista, en la que se combinan las distintas religiones a causa de las migraciones masivas, los viajes y, sobre todo, los medios de comunicación.
Hace cinco años, el imán paquistaní Aquil Ahmed Siddiqui, fundador de varias mezquitas y promotor de encuentros interreligiosos en Japón, me invitó a orar junto con él por la paz. Desde el atentado del 11 de septiembre de 2001 se han reunido anualmente en Tokyo diversas religiones para orar juntas y promover el diálogo y la mediación religiosa en la resolución de conflictos y procesos de paz.
Gianni Vattimo (Turín, 1936), uno de los creadores del concepto de 'pensamiento débil', un planteamiento que surge en sociedades donde conviven muchos puntos de vista que obligan a grandes acuerdos para la convivencia, asegura que ""Al condenar el relativismo, el Papa condena la sociedad actual".
La religión se ha convertido en una cuestión discutida en nuestros días. Nadie lo hubiera dicho hace unos años, pero las cosas son como son. No se puede decir, “pues peor para las cosas”. En particular la religión musulmana se ha hecho un asunto habitual en nuestras conversaciones. También la católica, el cristianismo católico, tiene su espacio en las noticias. Es claro que Zapatero y los Obispos no acaban de entenderse.
La quema de consulados y embajadas que han provocado las caricaturas de Mahoma plantea, entre otros problemas, el de las relaciones entre religión y violencia. Todos sabemos lo que está pasando estos días. Lo cual pone de manifiesto, una vez más, la relación que existe entre religión y violencia.
Hay sentimientos religiosos que unas veces expresan aspectos superficiales y otras profundos de “lo sacro”; unas veces aspectos generales y comunes a todas las religiones y otras veces aspectos que responden a la realización particular de tales sentimientos en religiones y sectas organizadas... Se suele hablar de amor, confianza, entrega, misericordia, compasión, piedad, sumisión, resignación... en la relación religiosa.
JOSE MANUEL VIDAL.- Europa occidental, seducida por el consumismo
decretó la muerte de Dios, mientras en sus sociedades secularizadas aumenta la indiferencia y se margina a las viejas creencias como algo del pasado. Pero las viejas religiones se resisten a morir y, purificadas por la modernidad, quieren presentar batalla al dios mercado. Es una lucha de símbolos. Una lucha desigual. Mientras los símbolos del consumo están por todas partes, los religiosos se quieren prohibir. Un comité de sabios acaba de recomendar al presidente francés que prohiba los «símbolos religiosos ostensibles» en la escuela y en los organismos públicos. Hace unas semanas, los tribunales italianos daban la razón a un padre musulmán que exigía la retirada del crucifijo de la escuela pública a la que va su hija.
Domingo, 22 de noviembre
Sor Lucía Caram O.P
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Julián Moreno Mestre
Pedro Tarquis
Siro López
Jaime Vázquez Allegue
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya