SueñO con esa Iglesia próxima a las personas excluidas y marginadas, que se pone a su lado y de su lado, y que lucha por su igualdad y bienestar. Esa Iglesia que es testimonio coherente y convincente del Mandamiento del Amor.Sueño con esa Iglesia sin poder, que vive la pobreza y la austeridad, utilizando sus bienes materiales en favor de los demás. Esa Iglesia donde sus cuentas bancarias se encuentran en números rojos, igual que lo están, las de tantas familias que no pueden llegar a fin de mes.
Este artículo surge ante la sorpresa que me ha causado el alcance y la repercusión económica de la Iglesia Católica en la sociedad. Es una institución sin igual, por su antigüedad, por su acción asistencial, educativa, política y cultural. Probablemente estamos ante la institución más influyente de la historia. No podemos catalogarla como "empresa" aunque de ella dependen múltiples empresas, fundaciones y asociaciones. Es una institución peculiar cuya estructura jerárquica depende de un pequeño Estado. Tampoco es una "empresa" pública pese a depender de El Vaticano. No tiene una finalidad lucrativa. Su objetivo es la "salvación de las almas" ... y ello no puede, ni debe considerarse "un servicio más".
Desde las bases eclesiales hasta las más altas instancias. Hace años que hay un clamor generalizado en la Iglesia, pidiendo que Roma revise la doctrina tradicional sobre los divorciados vueltos a casar. Un imperiosa y urgente necesidad. Porque, además, muchas de las personas que están en esta situación no son culpables de nada. Simplemente les abandonó su pareja. Y, tras eso, han rehecho su vida y han fundado una nueva familia. Y piden poder acceder a los sacramentos, sin esconderse ni ocultar su situación.
Esa es la tesis que sostiene Marco Politi, uno de los más prestigiosos vaticanistas italianos. Y la explica así: No es la primera vez en este pontificado que se escuchan voces críticas dentro y fuera de los muros vaticanos. "En la última fase del Papa Wojtyla -explica un monseñor- había un cuatriunvirato integrado por el Secretario de Estado, Sodano, por el secretario personal del Papa, Dziwisz, por el cardenal Re y por el presidente de la conferencia episcopal italiana, Ruini. Todos sabían cómo comportarse y a quién referirse. ¿Pero hoy?".
Con el papa Benedicto XVI, el miedo de la Iglesia católica hacia los diferentes se ha agudizado. Se estudian incluso nuevas formas de castigo a los sacerdotes que se casen civilmente. A Roma le da miedo todos los distintos, los que disienten de las rígidas normas de conducta por ella trazadas. Teme a los diferentes sexuales: gays, lesbianas, transexuales, prostitutas; a los diferentes religiosos: ateos, agnósticos, animistas, protestantes, judíos o musulmanes. Le irritan los divorciados, los sacerdotes que dejan los hábitos, las mujeres que abortan, los que practican la eutanasia, los suicidas, los adúlteros, los drogadictos. Arrecia sus castigos contra todos ellos.
"Iglesia somos todos". Es el comodín que se utiliza a diestro y a siniestro. Pero sólo cuando conviene y por quien le conviene. La realidad demuestra, después, con su tozudez habitual que la pirámide sigue fundionando. Y que la jerarquía sigue considerando a los fieles como menores de edad en la Iglesia. Incapaces de conocer y, por supuesto, de entender las razones de la alta política eclesiástica. Por ejemplo, las auténticas razones del traslado del obispo Reig de Murcia a Alcalá.
Y en cuanto a la religión, confieso que, a mí por lo menos, me da pena, mucha pena. Mi religión, la católica, que es la que mejor conozco, no para de protestar y quejarse, de vociferar y echarse a la calle. ¿Para qué? Los obispos dicen que ellos tienen por misión anunciar a Jesucristo. Pero la verdad es que la impresión que producen muchos de ellos es que les preocupan más determinados asuntos, relacionados con el poder político y económico, que con el Evangelio que anunció Jesús.
Puede parecer una cuestión menor. Incluso, una simple anécdota. Pero no lo es. La Iglesia Católica probablemente sea el más importante propietario inmobiliario del país, más incluso que algunas de las empresas del sector de la construcción, que en los últimos años adquirieron considerables cantidades de suelo para ubicar sus promociones urbanísticas.
Imagínense una institución que se dedicara a socorrer a los que nadie quiere, a esos que no se han enterado todavía de la existencia del «Estado del bienestar» porque para ese Estado ni tan siquiera existen. Imagínense una institución que tuviera como objetivo educar a los niños y a los jóvenes para evitar que, por no saber distinguir el bien del mal, fueran víctimas de sus instintos antes de que la experiencia les enseñara a controlarlos.
Se presenta, como cada década, un nuevo Informe FOESSA, un retrato de la exclusión y el desarrollo en España. Entre sus muchas conclusiones, hay un dato que seguramente pase inadvertido a los titulares, pero da para mucho. El Informe estudia las relaciones asociativas y concluye: prácticamente el único asociacionismo presente en los suburbios es religioso. Cuando se pregunta a los pobres por sus afiliaciones, el asociacionismo religioso activo es primordial.
“¡Estamos muriendo!” es el trágico llamamiento de los cristianos de Mosul (Irak), que en las últimas semanas han vuelto a ser objetivo de una dramática ola de violencia.El padre Amer Youkhanna, sacerdote del clero de Mosul que vive en Roma, ha explicado a Baghdadhope que las personas de la ciudad iraquñi “han dicho que no tienen palabras para definir lo que está sucediendo, si no se trata de un exterminio”.
LOS intensos debates de los últimos meses entre organizaciones internacionales, gobiernos, empresas y bancos no son suficientes para reflejar las consecuencias directas de la crisis económica en la vida diaria de cientos de miles de familias, abocadas en un margen muy corto de tiempo al desempleo y a la precariedad más absoluta. Hasta no hace más de un año, algunos miembros del Gobierno socialista vaticinaban que serían pocos los ciudadanos que tendrían que apretarse el cinturón ante una crisis cuya realidad no se cansaban de rechazar. Pero la economía real demuestra el inmenso error de cálculo del Ejecutivo: son muchos los ciudadanos que cada día tienen problemas para satisfacer demandas tan básicas como la alimentación y el vestido, un fenómeno que está sucediendo en aquella España que el presidente del Gobierno situó en la «liga de campeones» de la economía internacional.
Domingo, 22 de noviembre
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Sor Lucía Caram O.P
Juan Fernandez Krohn
Julián Moreno Mestre
Siro López
Jaime Vázquez Allegue