Hay coincidencias demenciales. Si en el 2009 los Reyes Magos no llegan a algunas zonas de sus destinos acostumbrados en Occidente, la culpa no habrá sido de la crisis. Su ruta desde Oriente pasa, precisamente, por Gaza, territorio de la república de Palestina, al que el vecino Israel ha declarado estos días la guerra, motivo por el cual los Magos no habrán llegado a tiempo para participar en el reparto.
¿Qué celebra este día? Que una mujer dio a luz. En ella conmemoramos lo que todos tenemos en común: haber nacido. Un recién nacido pudo y podrá tener las claves de este mundo. La Navidad no es la posada de Belén; en todo caso, el establo de Belén. No es fiesta para felices, sino para los que tienen el alma en carne viva.
Por eso se inventó para los marginados, los impotentes, los agredidos, los transmigrados que tienen hambre y sed de justicia. Como consuelo de desprovistos, quienes -a ojos de los autosatisfechos- sirven sólo para el escándalo, la risa, la alarma, la persecución o el escarnio.
De ahí que no sea una fiesta privada: eso sería un injusto burladero y una sucia mordaza. Es un asunto que nos atañe a todos. Quizá este año por eso nos sea más difícil celebrarla.
Antonio Gala
Contemplo la vida de los hombres
y me quedo perplejo:
¿quién salvará su amor tan escondido
y tan oculto bajo tanto egoísmo?
Contemplo la esfera de la Tierra
y también quedo perplejo:
¿quién salvará la destrucción masiva
De sus bosques, de sus bestias y climas?
Contemplo mi pequeña existencia
y la perplejidad va en aumento:
¿quién salvará mis razones enfermas
con afectos preñados de ternura?
Contemplo a los Magos caminantes
que interpretan los signos de la estrella:
y aquí estás Tú, única salvación y plenitud
de los hombres, de la Tierra y de mi enferma razón.
Y la perplejidad se disuelve en tu presencia.
Norberto Alcover sj.
Cierren los ojos, mírense ustedes por dentro y díganme si no encuentran, entre el primer deseo y la última nostalgia, entre la primera caricia y la última soledad, un rayo, casi un sol de mañanas que salieron azules, de miradas que todo lo ofrecían, de viajes por colinas imposibles, desvanes encantados donde baila, en su caja, algún recuerdo, de orillas en que un pie se hizo de nácar, de sinceras, alegres bienvenidas, o de besos templados y consuelos pequeños, o de noches muy negras que clarean, o de adioses tan dulces que aún te arropan el alma.
A veces los que no comparten la fe cristiana ,critican - no siempre desprovistos de razón- lo que ellos perciben exteriormente en estas celebraciones. A no pocos increyentes les produce malestar el ver la frivolidad, el afán consumista, el ritual social, que ven reflejadas en estas fiestas.
En un recién nacido pueden estar las claves de este mundo. Con una mula y un buey y una duda aleteando en los ojos del padre, se da a luz el infinito misterio de la vida. La de quien nació para que la palabra amor no se le cayera de la boca: el amor que se ha de tener a los demás como a nosotros mismos; el amor a quien nos engendra y nos sujeta y nos asume: la vida.
¿Se ha acabado la Navidad cristiana, como dicen los obispos, a manos del laicismo y del consumismos? ¿Cómo está siendo su Navidad? ¿Cómo la está viviendo? ¿Sigue habiendo en ella buena dosis de familia, compartir, fe, religión, símbolos creyentes, belén? ¿Sigue inspirando en su corazón y en su alma deseos de amor y paz?
España es una nación multisecular, producto de una fecunda historia y de las costumbres y tradiciones arraigadas en la vida social y personificadas en la familia como núcleo esencial sobre el que aquéllas se asientan. La celebración de la Navidad y sus hondas raíces cristianas son sin duda una de esas señas de identidad colectiva.
Los talleres de artesanía que se encargan de realizar las tradicionales figuras de los 'caganers' para los Pesebres catalanes han incorporado figuras nuevas como la de la infanta Leonor o el papa Benedicto XVI.
¿Se puede pedir tiempo a los Reyes Magos? Tiempo para que los padres lo dediquen a sus hijos al salir del trabajo para jugar y estar con ellos como lo más importante que pueden hacer.
Mucho más que la sencilla y escueta narración del evangelio de Mateo de la adoración de los magos en Belén, fue la brillante visión del profeta Isaías lo que inspiró el corazón y el espíritu del cristianismo. Nuestros nacimientos sólo toman de Mateo su núcleo principal, pero, en sus detalles, siguen la audaz visión del vidente: los dromedarios, los camellos, las riquezas de los pueblos se toman de este último. Así la hermosura y la grandeza de la tierra se inclinan ante la pobreza, ante el Niño del establo.
El año pasado por estas fechas, alumnos de un liceo parisino denunciaron, en nombre de la laicidad republicana, la presencia de un árbol de Navidad en el centro escolar. Si estaban prohibidos los belenes ¿por qué autorizar un símbolo religioso, como el abeto, aunque fuera precristiano?
Miércoles, 25 de noviembre
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Rodrigo del Pozo Fernández
Urbano Sánchez García
Miguel Blanes Coll
Vicente Haya
Julián Moreno Mestre
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia