La Asociación Pro Derechos Humanos de España (APHE) y el Centro de Justicia y Responsabilidad de San Francisco (CJA, EE UU) presentaron el pasado 13 de noviembre una querella en la Audiencia Nacional contra catorce militares del batallón Atlacatl que participaron en el diseño de la operación de ejecución de seis jesuitas y dos mujeres salvadoreñas hace diecinueve años y contra el entonces presidente de El Salvador, Alfredo Cristiani, por encubridor de tan horrendo y calculado crimen.
Un amigo leyó sorprendido los titulares de un columnista del integrismo (los hay muy cerriles entre los inquisidores fundamentalistas de este país), que criticaba, unos días antes de su celebración, el seminario sobre eutanasia y suicidio asistido. Me telefoneó para cerciorarse: “¿Has visto lo que cuenta el reportero? Dice que retorna el nazismo y eliminarán a personas ancianas indefensas, discapacitadas o discriminadas. ¿No habrá que oponerse a la eutanasia? ¿Qué vas a decir sobre este tema?”. Le respondo enviándole copia de mi intervención en el citado seminario (reproducida a continuación).
El futuro de la Iglesia católica no está en Europa ni en América, sino en Asia y en Africa. Lo dice el General de los Jesuitas, padre Adolfo Nicolás. A su juicio,"el cambio demográfico no es sólo un fenómeno sociológico, sino tamibén una gran oportunidad de renovación para todos nosotros. La oportunidad de volver a los orígenes".
Al general de los jesuitas se le denomina 'Papa negro' para dar idea de la enorme relevancia de un cargo que desde enero de este año ocupa el nuevo prepósito general de la Compañía de Jesús, el palentino Adolfo Nicolás. Pero a 'Fito', como cariñosamente le llama su familia, no le agrada en absoluto ese sobrenombre, según cuenta El Norte de Castilla.
Los Jesuitas estamos llenos de alegría y esperanza por el nuevo padre general de la Compañía de Jesús, que es una persona excepcional. El padre Adolfo Nicolás es una persona muy unida a Dios, con gran amor y preocupación por la Iglesia y su futuro. Es inteligente, con experiencia de gobierno, con gran visión sobre el mundo y sus necesidades, a lo que se añade, y le hace más excepcional, que es una persona alegre y simpática, llena de paz, que no puede venir más que de Dios. Nico, como le han llamado hasta ahora sus amigos en la Compañía, es un conversador cercano, de trato sincero y muy profundo en su reflexión teológica.
La última entrevista del general saliente, Hans Peter Kolvenbach, acaba de aparecer en la influyente revista jesuita Civiltá Cattolica y ofrece un balance interesante de sus 25 años al frente de la Compañía. Un periodo muy complicado, pues le tocó recomponer las relaciones con la Santa Sede tras el choque doctrinal sobre la teología de la liberación.
Maestros, entre otras cosas en astucia. Muchos sabían en la Compañía que el candidato por excelencia para suceder a Kolvenbach era Adolfo Nicolas. Pero todos se comprometieron a no quemar su nombre ni exponerlo a que la Curia lo pasase por la lupa. Y apenas salió en las quinielas. Pero estaba en todas las mentes. Ya salió elegido General, sin resistencia. La santa astucia de los seguidores de Ignacio que, una vez más se pone de manifiesto.
Asia es el gran reto de la Iglesia del futuro. Un continente donde el catolicismo sigue siendo una gota en el océano del budismo, hinduismo e islamismo. Roma no fue capaz de conquistar el continente de la espiritualidad. Lo intentaron hace siglos los jesuitas, capitaneados por Mateo Ricci y compañeros. Pero Roma, temerosa de que diluyesen la fe en la inculturación se lo prohibió. Siglos después, los jesuitas vuelven a Asia, a China, a la India y al Japón de manos de su nuevo y flamante Prepósito General, Adolfo Nicolas. Español de nacimiento y asiático de adopción y corazón. Una figura que reúne dotes de gobierno, un carisma arrollador y una espiritualidad pasada por el crisol oriental.
Han perdido plumas en la gatera de la secularización, pero los jesuitas siguen siendo el santo y seña y el punto de referencia de la Iglesia católica. El Papa Wojtyla les hizo la vida imposible, depuso a su carismático , Pedro Arrupe, intervino la Compañía, nombró un comisario y quiso despedirlos para siempre de la sala de mandos de la Iglesia. Lo reconoce Joaquín Barrero, provincial de Castilla y uno de los 225 que van a elegir al próximo : «Juan Pablo II nos marginó y optó abiertamente por los nuevos movimientos».
Tal día como mañana nació en Bilbao, hace 100 años, Pedro Arrupe, General de la Compañía de Jesús de 1965 a 1983 y una de las personalidades más influyentes y controvertidas en el periodo posterior al Vaticano II en la Iglesia.
Esta es la tesis que sostiene Germán Gorraiz López en el Diario de Noticias de Navarra. Tal y como la escribe se la transmitimos. De ser cierta, podrría provocar un auténtico cataclismo en la Iglesia. Aunque no se confirmase, plantea interrogantes de fondo serios. ¿Debería renunciar el Papa al cumplir los 75 (como todos los demás obispos) o a los 80? ¿Sería bueno o malo para la Iglesia institucional?. En cualquier caso y como dicen los italianos "si non é vero é ben trovato".
Confundir la discrepancia con la desobediencia y el disentir con la heterodoxia engendra malentendidos y reacciones exageradas que dividen innecesariamente la opinión pública dentro de la iglesia. En el caso de nuestro país estas dificultades se acentúan, a causa de la tendencia a los extremismos.
Martes, 24 de noviembre
Julián Moreno Mestre
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Mario Bruzzone
Rodrigo del Pozo Fernández
Jaime Vázquez Allegue