"No al matrimonio gay, pero sí al reconocimiento de los derechos de las parejas de hecho y de las parejas homosexuales según el Código civil". Lo dijo el ministro de la Familia del Papa, abriendo una rendija en la, hasta ahora, monolítica doctrina de la Iglesia al respecto. Es decir, monseñor Vincenzo Paglia, en nombre del Vaticano, reconoce los derechos de las uniones de hecho (entre ellas, las gays), pero sin que se les aplique la palabra matrimonio que, como su nombre indica, procede de "mater munus" (el don de la madre).
35 páginas del informe del juez instructor, presentadas en Roma. Con algunas sorpresas (¡hay un cómplice, pero de bajo perfil!), muchas incógnitas sin despejar y una clave de lectura: la transparencia. Benedicto, el barrendero de Dios, está deciddo a imponer luz y taquígrafos en todos los ámbitos de la Santa Sede. Desde la pederastia, a las finanzas, pasando por el Vatileaks.
Es un lugar común asegurar que "atacar a la Iglesia católica sale gratis". Entre otras cosas, porque Roma nunca va a reaccionar como lo hicieron los musulmanes en el caso de las sátiras sobre Mahoma de un periódico danés. Y, en segundo lugar, porque lo que se hacía, hasta ahora, era expresar meras protestas verbales. Pues esa estrategia es la que ha cambiado. Comenzó a cambiar con el caso Benetton y la foto en la que el Papa aparecía besando a un imán. Y se confirma con el caso Titanic. El Vaticano se defiende (y defiende al Papa) también en los Tribunales. Como cualquier Estado, Como cualquier hijo de vecino.
Hay una cárcel en el Vaticano. Y lo peor es que se utliza. Como en cualquier otro Estado. Paolo Gabriele, el ex mayordomo del Papa, sospechoso de haber robado documentos y cartas secretas del apartamento papal, lleva ya más de un mes en ella. No me acaba de encajar: ni la existencia de una cárcel en el Vaticano ni que el supuesto "cuervo mayor" lleve un mes en ella, a la espera del juicio.
Mientras los más papistas que el Papa del solar patrio echan sapos y culebras contra los indignados y al 15-M, resulta que el mismísimo Vaticano, en un documento del Consejo Pontificio Justicia y Paz, que preside el cardenal Peter Turkson, se torna antisistema. Y con radicalidad. Con peticiones que, si llegan a salir de la CEE, pensaríamos que los obispos españoles, con Rouco a la cabeza, se habían vuelto locos. Y es que, Roma pide, entre otras cosas (como pueden leer aquí), que se cree un banco central con "horizonte planetario', desautoriza por completo al FMI y hasta se suma a la petición de la tasa Tobin, santo y seña de todos los verdes, progres y antisistema que en el mundo han sido.
Cuentan mis angelitos romanos (y españoles con largas antenas en Roma) que mañana, a las 11,30, en la Sala Stampa del Vaticano se va a celebrar una rueda de prensa. "Y, entre otras cosas, habrá alguna sorpresa referida a España". Pregunto si tiene algo que ver con el caso Pagola. Y me contestan que "ese caso está amortizado" y que "la sorpresa apunta hacia otro lado". ¿Cuál?, vuelvo a preguntar. Y la respuesta es el silencio. Esperemos a mañana, a las 11,30. Angelitos traviesos. Les gusta jugar con el suspense y disfrutan dejando al periodista con la miel en los labios. ¡Qué sufrimiento aguantar hasta mañana!
La comunicación del Papa y de la Santa Sede está en buenas manos. En manos de dos grandes profesionales de los medios de comunicación, que se las saben todas, que no se casan con nadie y que ejercen sus delicadas misiones en clave de servicio. Son Giovanni Maria Vian y Federico Lombardi, el director de L'Osservatore romano y el portavoz del Vaticano, respectivamente. Un profesor laico y un jesuita. Ambos representan la antítesis del divo profesional. Con ambos tuve la fortuna de departir en mi reciente viaje a Roma.
En las dependencias de radio Vaticano, éramos casi 200 blogueros de todo el mundo en el Meeting organizado por el Vaticano. Un encuentro de buenas intenciones. Roma está muy atenta a la Red. Sabe que la blogosfera no es sólo un potente instrumento de comunicación (por no estar atenta a ella le colaron el gol de Williamson al Papa), sino una plataforma de cultura, que está cambiando nuestra vida diaria. Entre los blogueros, buen rollito, hetereogeneidad y un clima de gente que se dedica a lo mismo y vive parecidas experiencias. Y satisfacción por estar aquí. Siempre satisface que Roma se acuerde de uno, aunque sea entre muchos.
El País confirma hoy lo que adelantamos en RD: María Jesús Figa será la próxima embajadora de España ante la Santa Sede. De hecho, España acaba de pedir el placet a las autoridades vaticanas. Una simple cuestión de protocolo, dada la personalidad de la nueva embajadora, a la que se conoce perfectamente en Secretaría de Estado. Será la primera vez en la historia que nuestro país designe a una mujer como embajadora ante el Vaticano. Sustituye a Francisco Vázquez, que podría recalar como Defensor del Pueblo, incluso antes de que ocupe el puesto. España tiene prisa por acelerar los cambios. Sobre todo, porque la nueva embajadora tiene que hacerse con las riendas de la legación española en vísperas de una nueva visita papal a Madrid, para participar en la JMJ.
Wikileaks acaba de publicar la información secreta que envían a Washington sus embajadores y otras fuentes. Entre ellos, el embajador americano ante la Santa Sede. Si ésta es toda la información que USA tiene del Vaticano, andan listos los americanos. De lo que hoy publicamos, se desprende que el nivel de información de los americanos sobre el Vaticano, la Curia, los eventuales papables y, en general, sobre los asuntos de Roma es escasa y de un nivel ínfimo. Cualquier periodista especializado sabe mucho más que los informantes secretos americanos.
El padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, sigue a rajatabla las consignas del Papa sobre la pederastia en la Iglesia: tolerancia cero con los delincuentes y, sobre todo, atención a las víctimas. Ese profundo aprecio al dolor de las víctimas, las auténticas crucificadas de esta plaga, le llevó a bajar de su confortable despacho, acercarse a las víctimas de abusos sexuales del clero que se manifestaban cerca del Vaticano, exponerse a sus insultos, cargar con su ira y tratar de consolarlas, en la medida de lo posible. Con su presencia y con una carta.
Vuelve la tiara papal. Por ahora, sólo al escudo de armas de Benedicto XVI. Y esperemos que se quede sólo ahí, en el escudo. Me dolería volver a ver a un Papa con la triple corona, repleta de diamantes y piedras preciosas. Por mucho que encarne y simbolice los tres poderes papales, no deja de ser una flagrante ostentación de poder, riqueza y lujo. Un evidente contrasigno en la época actual y en medio de una crisis que golpea sin piedad a los más pobres.
Miércoles, 19 de junio
José Manuel Vidal
Carlos F. Barberá
Guillermo Gazanini Espinoza
Alejandro Córdoba
Juan Fernandez Krohn
César Luis Caro
José Alegre
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo