«¿No hay nadie, en Roma o en España, que ponga coto a esta situación tan desangrante para la Iglesia? Porque, cuando una institución pierde la credibilidad social, tarda décadas en volver a recuperarla» — Blogger dixit, y con ello describió perfectamente la situación de la iglesia guipuzcoana tras los pontificados de Setién y Uriarte. Y por eso precisamente, porque en Roma y en España hay alguien que desea poner coto a la situación de desprestigio y hundimiento pastoral de la iglesia en Guipúzcoa, precisamente por eso, se ha nombrado a Munilla. Y yo me pregunto, los que denostáis este nombramiento en aras del diálogo con la sociedad y del talante post-conciliar, que tan buenos frutos (?) ha dado hasta ahora, ¿sabéis lo que es la autocrítica? Ni salís, ni entráis, ni dejáis entrar. Mis mejores deseos para S. Sebastián y para mons. Munilla. Giano.
Juan Maria Uriarte, que pronto será relevado como obispo de San Sebastián por haber cumplido 75 años, ha recibido otra vez graves insultos, sobre todo desde Madrid. En esta ocasión por su homilía en el santuario de Arantzazu. Se ha hablado de su "deleznable adiós" y de que su gestión sólo merece "el desprecio y el silencio". Se le califica de "sujeto" que "repugna" y que "quiere morir matando". Pero ¿Qué ha dicho el obispo vasco en su homilía?
Hablan alto y claro. Con humildad, prudencia, moderación y valentía. El documento de los obispos vascos es una rara avis de los pronunciamientos episcopales. Porque, además, de pedir perdón y rehabilitar la memoria de sus curas "ejecutados" por el franquismo, pasan a la acción y convocan un funeral por ellos y toman otras medidas concretas para rehabilitar su memoria silenciada. Eso se llama predicar y dar trigo.
No hablan del País Vasco y su autodeterminación ni de España y su unidad. Quizás por ello, la nueva y excelente carta pastoral de los obispos de Pamplona, Bilbao, San Sebastián y Vitoria resbala por encima de los medios de comunicación que no le prestan atención, salvo excepciones.
Encaje de bolillos en Nunciatura y en la Congregación de Obispos, presidida por el cardenal Re, para buscar el sucesor adecuado de Juan María Uriarte al frente del obispado de San Sebastián. El objetivo: reconducir o recentrar a la diócesis donostiarra, demasiado nacionalista para el gusto de Roma. Pero sin rupturas y sin crear conflictos.
El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, acaba de presentar en Roma la renuncia al haber complido 75 años este mes de junio. Su relevo obligatorio planea desde hace tiempo sobre la iglesia guipuzcoana como un hecho ineludible y complicado que desata una mezcla de expectación y temor. En cualquier caso, se trata de una sustitución que va a entrañar importantes cambios. Está instalado el presentimiento de que con la sucesión de Uriarte termina un ciclo caracterizado por el fuerte liderazgo que han ejercido los dos últimos prelados, José María Setién y Juan María Uriarte, con su particular forma de gobernar la diócesis desde una impronta nacionalista, poco en consonancia con la línea oficial que impera en la Iglesia española.
Existe en nuestra diócesis una larga tradición de corresponsabilidad que se ha ido concretando, entre otras mediaciones, en la creación e impulso de los Consejos pastorales en todos los niveles. Desde hace muchos años, al menos desde 1978, se ha venido expresando el deseo de que los Consejos Presbiteral y Pastoral de la diócesis, puedan participar de alguna manera como tales en el proceso de designación de quienes vayan a ser nuestros obispos.
La toma de posesión de Mario Iceta Gavicagogeascoa como obispo auxiliar de Bilbao ofreció toda la emoción que en este tipo de actos no puede sino alcanzar a familiares, amigos y feligreses. Ante 3.000 fieles y otros 21 prelados, Iceta dio muestra de su talante conciliador y se ofreció a ser «servidor de todos», de la comunidad católica del territorio y de su máximo responsable, Ricardo Blázquez.
Próximamente serás nombrado monseñor y obispo auxiliar de Bilbao. Desde que te han señalado para el cargo se ha hablado mucho de ello por una parte y a hurtadillas, los que te promueven, fuerzas políticas ajenas a nuestro sentir y por otra más abiertamente, los que vamos a tener que sufrirte o a gozar, de ti dependerá.
El obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, se encontraba de visita en Roma cuando ETA decretó la ruptura del mal llamado «proceso de paz». A última hora de la tarde del pasado martes, el prelado recaló en el aeropuerto de Sondika, haciendo previamente escala en Madrid.
Ya está claro que hay dos posiciones irreconciliables. Me refiero a la manera de enfrentarnos al terrorismo. Ya lo sabíamos, pero contábamos con la pantalla del 'alto el fuego permanente'. Que sí, que lo sé, que no ha sido 'permanente', que enseguida lo agujerearon desde ETA como si fuera una criba. Pero teníamos esperanza, muchos teníamos esperanza de que esta vez iba a ser posible. Teníamos esperanza y lo deseábamos con todas nuestras fuerzas.
La esperanza abierta tanto por el alto el fuego permanente de ETA como por otras decisiones y tomas de postura de diversos grupos políticos preparó hace unos meses el campo adecuado para iniciar un diálogo y negociación que resolvieran el largo y doloroso conflicto de Euskal Herria en su relación con los Estados español y francés.
Miércoles, 25 de noviembre
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Rodrigo del Pozo Fernández
Urbano Sánchez García
Miguel Blanes Coll
Vicente Haya
Julián Moreno Mestre
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia