Son 500.000 fieles, 30 obispos y casi mil sacerdotes anglicanos. La mayoría de ellos, casados. Todos ellos, una vez aceptados en la Iglesia católica, pasarán a ser sacerdotes católicos casados. Con evidente agravio comparativo para las decenas de miles de curas católicos que, por haberse casado, fueron obligados a abandonar el ministerio y reducidos al estado laical. Y, hasta tachados de “traidores”.
Son miles. Concretamente, 5.500 sólo en España. En cualquier empresa, los curas casados serían recibidos con los brazos abiertos. Pero la Iglesia no es una empresa cualquiera. A pesar de ser una institución humano-divina, no sabe aprovechar sus recursos humanos. Y, en época de invernía vocacional, no sólo prescinde olímpicamente de 5.500 sacerdotes, sino que, además, los ningunea y los señala públicamente como los traidores a "sus compromisos". El último en hacerlo, el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela.
¿Volver al ministerio en los momentos actuales con esta iglesia jeráquica que se calla ante la traición al Vaticano II? ¿Volver al ministerio activo con unos obispos que en su mayoría adoran más al Papa que al Dios de Jesús de Nazaret? ¿Volver al ministerio activo en una Iglesia donde no se respeta a los laicos y laicas sino más bien se los utiliza y no tienen ningún poder de decisión, que solo es privilegio de la clase clerical?
Son más de 100.000 y, en época de carestía vocacional, la Iglesia los necesita. Son los curas secularizados que, un día, por amor o por otras razones, colgaron la sotana. Pero siguen siendo curas. Y, sobre todo en la secularizada Europa donde la Iglesia católica cuenta cada vez menos operarios, los sacerdotes secularizados podrían realizar una excelente labor pastoral. Como curas casados. ¿Se está planteando Roma recuperar a sus numerosos sacerdotes secularizados? ¿Qué pueden significar, si no, las palabras del cardenal Bertone, número dos de la Iglesia, que transcribimos a continuación sobre los objetivos del Año Sacerdotal?
Cuenta J.L.G. en Levante que la nómina de altos cargos de la Generalitat y del PP que presuntamente han recibido regalos de la franquicia valenciana de la trama Gürtel parece que no se limita a los cuatro imputados por un posible delito de cohecho: el jefe del Consell, Francisco Camps, el ex vicepresidente Víctor Campos, el secretario general del PP, Ricardo Costa, y el ex jefe de Gabinete de Turismo, Rafael Betoret. El documento incluye al sacerdote Antonio Corbí, que fue secretario del anterior arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco, y participó en la organización del Encuentro Mundial de las Familias en 2006. Unas grabaciones de la investigación revelaban que Pérez pretendía que el Consell le hiciera coordinador de la visita del Papa a Valencia.
Para mí el Año sacerdotal se ha clausurado ya a las vísperas de su apertura, cuando fue dada a conocer la Carta del Papa a los sacerdotes, en la que se enfatiza el papel de Juan María Vianney, el santo cura de Ars, a los 150 años de su muerte, haciedo hincapié en todos los aspectos de una teología y una espiritualidad a los que se debe precisamente la gran crisis en que nos encontramos como cristianos y como Iglesia católica. Quede claro que la culpa no es del cura de Ars, que ha sido hijo de su época, sino de quienes conciben o sugieren tales documentos.
Lo dice el propio Papa: "En un mundo en cuya visión de la vida está desapareciendo cada vez más lo sagrado", la concepción católica del sacerdocio "podría correr el peligro de perder su natural consideración, incluso en el seno de la propia conciencia eclesial". La advertencia procede del mismísimo Benedicto XVI.
Al enterarnos por la prensa nacional de la existencia de una Nota de condena del pensamiento teológico de Andrés Torres Queiruga que, preparada por la Comisión Episcopal española para la Doctrina de la Fe, podría hacerse pública en fecha muy próxima, el Foro de Curas de Madrid desea manifestar lo siguiente:
El celibato obligatorio de los curas hace aguas por todas partes y en todas partes. Tanto en la teoría como en la práctica. Véase los dos obispos de la República centroafricana o el padre Alberto Cutié. Por citar sólo dos casos famosos y recientes. La respuesta del Vaticano no se hizo esperar. Roma da una vuelta de tuerca más en la defensa del celibato obligatorio. Y concede poderes máximos a la Congregación del Clero y a los ordinarios para que puedan utilizar la reducción al estado laical como una "pena". Es decir, por encima y sin someterse al Derecho Canónico. Carta blanca para echar a los que no se sometan a la disciplina eclesiástica.
Corrían los años 80. Ellos, cada uno por su cuenta, comenzaban a tener ciertas dudas sobre algo que habían tenido que dejar a un lado. Nunca dudaron de su fe. Pero no se resignaban a abandonar la idea de proyectar una familia. Se trata de Rosana y Jorge. Ella era laica consagrada y él sacerdote. Se conocieron en 1986, trabajando en la misma congregación. Desde que se dijeron lo que sentían, comenzó una larga historia de amor, familia y fe.
Son pocos, mayores, están desanimados y tienen mucho trabajo. Esta es la situación real de los curas en España. En todas las diócesis, aunque en unas más que en otras. Por eso, la mayoría del clero español pide dos cosas: ilusión y cariño. Y se lo piden, fundamentalmente, a sus obispos. Que son o deberían ser los encargados de dárselos. Una diócesis sin obispo no existe. Un cura sin obispo no es nadie, pero un obispo sin curas, tampoco.
Por error mandamos como actual una carta al Nuncio que estaba en nuestro archivo. remitimos ahora la auténtica de hace unos días. Perdón y saludos cordiales. Curas del Foro Gaspar García Laviana
Domingo, 22 de noviembre
Sor Lucía Caram O.P
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Julián Moreno Mestre
Pedro Tarquis
Siro López
Jaime Vázquez Allegue
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya