SIN ánimo de ser alarmistas ni de sembrar desconfianza entre los ciudadanos, hay que dejar constancia de una cruda realidad que está provocando la crisis económica que se deja sentir aún con más virulencia en las economías más débiles.El número de personas afectadas por los despidos ha aumentado este último año en progresión geométrica y familias enteras se están viendo obligadas a acudir a lugares de la beneficencia para poder subsistir o, al menos, para conseguir unas ayudas que les permitan seguir adelante. Un verdadero drama humano que tiene en Cáritas un asidero donde agarrarse en estos tiempos de vacas flacas.
Jueves, 26 de noviembre
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Siro López
Francisco Margallo
Rodrigo del Pozo Fernández
Guillermo Gazanini Espinoza
Editorial San Pablo
Francisco Baena Calvo