Rumores de Ángeles

La rosa de oro de Francisco a la Virgen de Fátima

13.05.17 | 08:12. Archivado en Francisco

Una rosa de oro y una preciosa oración en forma de poema. Son los dos regalos que el Papa Francisco ofreció esta tarde a la Virgen de Fátima. La rosa, que representa la alegría de la Iglesia militante y triunfante. Y la oración, del "peregrino de la esperanza y de la paz", a los pies de la "Señora de la blanca túnica", para pedirle que los católico seamos "la alegría del Evangelio" y "derribemos los muros y fronteras, para ir a las periferias".

Le gustan más las naturales (sobre todo, las blancas), pero el Papa Francisco cumplió con el protocolo y le regaló, visiblemente emocionado, una rosa de oro a la Virgen de Fátima. Un gesto, un signo del amor de este Papa, profundamente mariano, por la Virgen. Rosas blancas y amarillas para la Virgen 'Salus populi romani' antes de su viaje a Portugal y la de oro, para la Señora de la paz.

Con ésta, Fátima tendrá ya tres rosas de oro. La primera la envió Pablo VI, el 28 de marzo de 1965, durante la tercera sesión del Concilio Vaticano II. La segunda la entregó Benedicto XVI, durante su visita a Fátima, el 12 de mayo de 2010.

Pablo VI definía así su significado místico: “Representa la alegría de la doble Jerusalén –Iglesia triunfante e Iglesia militante– y la bellísima flor de Jericó –la Virgen Inmaculada– que es también vuestra Patrona y es la alegría y la corona de todos los santos”.

La rosa de oro es una condecoración otorgada por el Papa a personalidades católicas preeminentes, usualmente reinas. También la han recibido algunas advocaciones de la Virgen María.Fue creada por León IX en 1049. Como su nombre indica, consiste en un rosal de oro con flores, botones y hojas, colocado en un vaso de plata renacentista en un estuche de oropel con el escudo papal. El Papa la bendice el cuarto domingo de Cuaresma. La unge con el Santo Crisma y se la inciensa, de modo que es un sacramental.

La costumbre se remonta a la Edad Media, cuando los papas llevaban esa flor durante las procesiones del cuarto domingo de Cuaresma, el llamado domingo Laetare. El Papa Eugenio III puso en relación este hecho con la pasión de Cristo: el oro como símbolo de la resurrección y las espinas como símbolo del sufrimiento.

En otros tiempos, esas rosas se conferían también a dignatarios de la Iglesia, para distinguirlos, pero también para recordarles las responsabilidades asociadas al ser cristiano. El círculo de los que recibían rosas de oro se fue ampliando a reyes, príncipes, abadías y santuarios. Actualmente, solo los santuarios son objeto de esa predilección.


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Comentarios
  • Comentario por Moisés 14.05.17 | 15:40

    Mi actitud es como la de LIBERTAD (13.05.17/22:59) y creo haber entendido la intención de MURCIA (07:42) por lo que estoy de acuerdo con su última frase aunque en lo del gasto hay un tinte demagógico que suele aparecer con frecuencia pero a lo que hay que hacer alguna pregunta: ¿es que esas rosas de oro y otras tantas cosas similares las fabrican los ricos? es de suponer que hasta llegar a ellas, los que hayan extraído el oro, manipulándolo, los trabajos de orfebrería, las tiendas abiertas, la contabilidad de las empresas que se dedican a ello, los de la limpieza, transportistas, etc. ¿no son pobres -aunque no indigentes- pero llegarían a serlo si no hicieran esos trabajos y cobraran por ellos? Porque el oro no se come... directamente. Recordemos Jn 12, 4-5-6.

  • Comentario por Murcia 14.05.17 | 07:42

    Me imagino que antes de Francisco las rosas de oro estaban mal, eran un gasto de dinero que podía haberse dado a los pobres. Ahora y la cosa cambia.

  • Comentario por libertad 13.05.17 | 22:59

    Sin comentarios

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