En el pueblo, en mi pueblo de nombre tan católico (Sobrado del Obispo o Sobrado do Bispo), todos le llamábamos Don Gerardo o Gerardiño. Indistintamente. Gerardiño porque era pequeño de estatura, pero grande en todo lo demás. De ahí el Don de Don Gerardo. Por respeto, por admiración, como homenaje a un gran cura, a un músico extraordinario y a una excelente persona. Se nos fue Don Gerardo Salgado Valdés, el canónigo organista de la catedral de Ourense durante 55 años. Se nos fue el músico, el cura, el vecino y el amigo. Pero nos queda su memoria, sus recuerdos, sus bellas composiciones y hasta una carretera.
La muerte de la fundadora suele ser uno de los momentos más críticos en la existencia de una asociación. Y, más si cabe, al tratarse de una organización religiosa como la creada por la fallecida Amparo Cuevas, la vidente de El Escorial. Es el momento de inflexión para la Asociación pública de fieles reparadores de Nuestra Señora La Virgen de los Dolores.
35 páginas del informe del juez instructor, presentadas en Roma. Con algunas sorpresas (¡hay un cómplice, pero de bajo perfil!), muchas incógnitas sin despejar y una clave de lectura: la transparencia. Benedicto, el barrendero de Dios, está deciddo a imponer luz y taquígrafos en todos los ámbitos de la Santa Sede. Desde la pederastia, a las finanzas, pasando por el Vatileaks.
Las llaman rebeldes y hasta las tildan de herejes. Y los de siempre, los de la hoguera, exigen que las echen de la Iglesia. ¡Su pobre cantinela habitual! Son las monjas. Esta vez, las monjas de Estados Unidos, que celebran su convención anual. Se han reunido en San Luis unas 1.000 religiosas en representación de las 87.000 compañeras que hay en Estados Unidos. Son monjas de Dios, que piden una Iglesia más sana, comprometida, encarnada y samaritana.
Reacción rápida, casi inmediata de Cáritas al atropello en forma de normativa que el Gobierno del PP quiere aplicar a los inmigrantes. Con palabras claras, directas, sencillas y contundentes. El Gobierno no debería poner en marcha ese recorte social que atenta directamente contra "los más vulnerables", dice la institución caritativa de la Iglesia. Le sobran razones.
Las nuevas generaciones de seminaristas y de curas jóvenes (les llaman "los del cocodrilo") deberían aprender de él: De su vida, obras y milagros. Ya no quedan muchos curas como Pere Fons (Manacor, 1938). Son una especia a extinguir, dicen algunos. Desconocedores, quizás, de que al Espíritu no se le pueden poner fronteras. Para Él, no hay catarismos que valgan. Y Pere Fons con toda una vida entregada a los más desfavorecidos (aquí y en Perú) es un ejemplo a imitar. Ha dado trigo en su vida y también ha predicado.
Ayer por la tarde estuve viendo la fiesta bávara en honor del Papa en Castelgandolfo, retransmitida en directo por la CTV. Y disfruté con los bailes y la música bávara y, sobre todo, viendo a un Papa sonriente, feliz, divertido. Encantado, en medio de los suyos. Con los cantos y bailes de su infancia. Rodeado por su gente, hablando su idioma materno y acompañado por su hermano Georg.
Es tan conservador en lo doctrinal como valiente en lo social. Hay que reconocer que al obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, le sobran agallas. No sólo es capaz de resistir en una diócesis cuyo clero le recibió de uñas mayoritariamente, sino que, poco a poco, se va consolidando y asentando. Con la ayuda de su hermano cura incluida. Una valentía de la que acaba de hacer nuevamente gala. Con una excelente homilía en Azpeitia, en la fiesta de San Ignacio.
Jueves, 23 de mayo
José Manuel Vidal
JC Rodríguez, A Eisman
Ana Bou
Manuel Mandianes
José Moreno Losada
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Luis García
Bernardo Pérez Andreo
Javier Velasco y Quique Fernández
Rufo González Pérez