100 años. Toda una vida en la existencia de una persona. Toda una vida también para una revista. Sobre todo si es de teología. Sal Terrae ha conseguido la proeza. No solo de cumplir su primer centenario, sino seguir vivita y coleando. Un milagro en época de secularización y en tiempos de miedo a vivir en la frontera. La censura teológica anda rauda y muchos pensadores, ya cansados, prefieren no complicarse la vida ni exponerse inútilmente a las represalias de los censores.
Triste y dolido, dicen que está el Papa. No es para menos. En dos días, ha perdido a su banquero y a su mayordomo. Como en los libros de Aghata Christie, el malo era el mayordomo y estaba en casa. Cerca, tan cerca, que da miedo comprobar lo expuesto que está Benedicto XVI. Porque parece evidente que "Paoletto" (como conocen en Roma a Paolo Gabriele) no actuaba sólo y por su cuenta y riesgo. A no ser que sea un esquizofrénico. Y entonces, el escenario todavía sería más trágico. ¡Pobre Papa, que quiere volar alto y marcar el horizonte de futuro de la Iglesia en medio de un nido de víboras! ¡Pobre Papa que no se cansa de denunciar el carrerismo y el poder en medio de uno de los focos de poder más potentes y putrefactos del mundo!
Se parecen en muchas cosas. El dominico español Jesús Espeja y el dominico peruano, Gustavo Gutiérrez son físicamente parecidos: pequeñitos y menudos. Y también, intelectualmente. Dos teólogos de raza, con obra, de reconocido prestigio y de idéntica militancia por idénticas causas. Las causas de su amor al Cristo libertador, a los pobres de la tierra, a las víctimas, a los empobrecidos. Y con idéntico amor por su orden religiosa y por una Iglesia a la que quieren abierta, entregada, samaritana, dialogante, atenta al latir de la calle y dispuesta a responder a las preguntas reales de la gente. Dos teólogos de la liberación. De la auténtica Liberación con mayúscula.
Tras largos meses de silencio, el cardenal Rouco se fue a Cádiz a pronunciar una conferencia. Allí, presionado por los periodistas, no tuvo más remedio que pronunciarse sobre el IBI. Y lo hizo con un par de aseveraciones que, cuando menos se prestan a una doble interpretación. Porque el cardenal aseguró que, si el gobierno cambia la ley (de mecenazgo y de haciendas públicas), la Iglesia pagará el IBI. Pero advirtió que, si se la obliga a pagar el IBI, , el pago repercutirá en la labor social de Cáritas.
Cruce de navajas en el Vaticano. Simbólicas, por supuesto, pero sumamente reales. Aunque sean navajas de papel, en forma de dosierres, informes, documentos y cartas, que alguien ha enviado, en cantidades industriales, a un periodista italiano. Tantas que le han dado a Gian Luigi Nuzzi para publicar un libro "Su Santidad. Las cartas secretas de Benedicto XVI". Un hecho sin precedentes. La diplomacia vaticana por los suelos. La credibilidad de la Iglesia, tocada. El número dos del Papa, cardenal Bertone, de nuevo en la diana. Y la figura del propio Papa, salpicada. Cui prodest?
Quedan entrañas de misericordia y de denuncia profética en la Iglesia española. En las bases de la Iglesia española, mejor dicho. Mientras la cúpula jerárquica guarda un obsequioso silencio (Rouco tacet) para no molestar al Gobierno filoeclesiástico del PP, las bases se movilizan. Y ponen el grito en el cielo. Especialmente, contra dos de las medidas más sangrantes del Gobierno: la retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes irregulares y los deshaucios de las víctimas del paro y de la crisis.
Entre el silencio casi total de Rouco-ronco y la sobreexposición mediática de Demetrio Fernández, obispo de Córdoba o de Xavier Novell, el 'joven' prelado de Solsona, hay un justo medio por el que circula la mayoría del episcopado español. Desde Blázquez a Asenjo, pasando por Osoro, Sistach o Ginés García. La excesiva prudencia paraliza al presidente del episcopado y deja afónica a la Iglesia ante la sociedad. Para denunciar los excesos del Gobierno contra los más vulnerables (inmigrantes sin tarjeta sanitaria o deshaucios de los parados) o para defenderse (sus razones tendrá) ante los que quieren que la Iglesia pague el IBI.
Otro escándalo en la Legión de Cristo. Y van... Es la secuencia lógica (y esperada), una vez que se descubrió la depravación de su fundador, Marcial Maciel. Una obra como la Legión tan personalista y tan centrada en su fundador (como todos los nuevos movimientos) lleva la doblez, el engaño y la podredumbre en su adn fundacional. Un árbol podrido no puede dar frutos buenos. Y de hecho, en este caso concreto, todo lo que sale de la Legión huele mal. Tanto a nivel económico, como en el ámbito espiritual y moral.
Jesús Madrid, el presidente del Teléfono de la Esperanza está imputado por presuntos abusos sexuales. De entrada, hay que concederle, como a todo hijo de vecino, la presunción de inocencia. Aunque cueste. Porque todo apunta a que algo huele mal en la actitud vitalde este capuchino. Porque, cuando el río suena...Y viene sonando ese mismo río de los abusos desde hace más de dos décadas. Con denuncias, insinuaciones y acusaciones de la misma índole.
Hacer de la necesidad virtud. Es lo que vino a decirles a sus curas el día de San Juan de Ávila el arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, tras mostrarse partidario de pagar el IBI como gesto de solidaridad y tras pedirle a sus sacerdotes que no se opusiesen a ese impuesto "con uñas y dientes". Una sabia decisión. Llena de entrañas samaritanas y de sentido común. Una decisión que da ejemplo, ofrece vías de salida y rompe con el espeso muro de silencio que, en torno a ésta y otras cuestiones sensibles (como la retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin papeles), están manteniendo el presidente y el secretario del episcopado. Que son los que tenían y tiene que hablar.
La Ley es la Ley. Y, por mucho que se empeñen algunos consistorios y hasta aprueben por votación unánime que la Iglesia católica pague el IBI, no lo conseguirán. A no ser que el Gobierno central la modifique o la derogue. Hoy por hoy, ningún ayuntamiento español puede exigir que pague el IBI la Iglesia católica, porque ésta goza de una exención establecida por el art. 62 de la Ley de Haciendas Locales y por el art. 15 de la Ley de entidades sin ánimo de lucro.
El Ayuntamiento de Zamora será el primero en retirar la ‘bula’ a la Iglesia sobre algunas tasas de prestación de servicios, de modo que a partir de ahora tendrá que pagar el IBI y la tasa de basuras. El equipo de gobierno del PP ha justificado esta medida por ser "una medida de justicia social". Zamora abre camino. Detrás vendrán los demás. Seguramente, todos los demás. Y la Iglesia, una vez más, pierde una magnífica oportunidad para redorar sus blasones ante la opinión pública.
La decisión del Gobierno de dejar sin tarjeta sanitaria a los inmigrantes irregulares clama al cielo. Desde cualquier punto de vista, pero especialmente desde el Evangelio y desde la Doctrina Social de la Iglesia. Por eso, son muchos los colectivos y las personas de Iglesia que están denunciando la actuación gubernamental y pidiéndole que rectifique cuanto antes esa decisión "injusta e inmoral".
¡Un gesto de amor y delicadeza que vale mil palabras! El Papa anciano, con todo el peso de la Iglesia sobre sus frágiles hombros, se transforma en un abuelo feliz. Acaricia al bebé que le presentan con su mano derecha, la del anillo de Pedro. Y con la izquierda, en un esto de ternura, sujeta su frágil cabecita. Como si estuviese acostumbrado a hacerlo. Como si fuese un abuelo con muchos nietos, que no lo es y lo es.
Ayer se cumplió un año de la beatificación del Papa Magno. Los que tuvimos la suerte de estar esos días en Roma pudimos comprobar en carne propia el inmenso tirón que sobre los fieles católicos (de todo tipo y condicion) sigue provocando el Papa Wojtyla. Es el Papa de varias generaciones. Y sus imágenes y sus gestos (fue el primero en tantas cosas...) siguen en la retina del mundo. Habrá que ver cómo perdura y se mantiene a lo largo de los años, con el poso del tiempo. Habrá que ver cómo envejece.
Martes, 18 de junio
José Manuel Vidal
Carlos F. Barberá
Guillermo Gazanini Espinoza
Alejandro Córdoba
Juan Fernandez Krohn
César Luis Caro
José Alegre
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo