"Nido de víboras" llamaba Jesús a los fariseos. Hoy, se lo diría al Vaticano. Y es que, como tamibén advirtió Cristo, el poder es la gran tentación del ser humano. Y la curia vaticana, maquinaria del poder eclesiástico por excelencia, reúne, como en todas las cúpulas, gente con vocación de servicio y gente que sólo se busca a si misma a través del poder. Un poder, en este caso revestido de crácter sagrado, que es todavía más poder, la cumbre del poder. Es la gran tentación del clero y algunos de sus miembros sucumben continuamente en ella. Como prueba fehacientemente los últimos acontecimientos.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
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Asoc. Humanismo sin Credos
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