Rouco y los suyos pasaron dos legislaturas llamando a la "cruzada" y acusando al laicista Zapatero de todos los males de la Iglesia española. Lo convirtieron en poco menos que en el Satán de Occidente, en el gran secularizador y descristianizador. Era el enemigo contra el que las huestes católicas más fanatizadas se pasaban la vida luchando. Y Colón, durante estos años, se convirtió en la rampa de lanzamiento de la ofensiva y en la demostración de fuerza frente al 'opresor'. Pero muerto el perro...Se fue ZP y los neocons ya no tienen enemigo ni nadie contra quien luchar. Y la afluencia a Colón se vió sensiblemente mermada y reducida. Se pinchó el globo
En la quinta convocatoria de la Familia en la plaza madrileña de Colón, el cardenal Rouco Varela se ha quedado sin "enemigo". Durante estos cinco años, este acto fue una demostración de fuerza católica ante las leyes "antifamilia" del "descristianizador" Zapatero, laicista y perseguidor de la Iglesia. ZP ya no está. Con Rajoy en el Gobierno es de esperar que el purpurado madrileño reconduzaca hacia aguas más tranquilas la concentración de las familias.
“El Espíritu del señor está sobre mí. Me envió a traer la buena noticia a los pobres. A anunciar a los cautivos la libertad y devolver la vista a los ciegos; a despedir libres a los oprimidos y a proclamar el año de la gracia del Señor”. Hoy, igual que ayer y lo mismo que siempre, ésta es la prueba del algodón de nuestra fe. Sin escapatorias. Sin falsas dilaciones. Sin subterfugios. Sin mistificaciones ni falsas interpretaciones. Todo está muy claro.
La noche de Belén nieva jazmines
arrodillando aromas. Por la nieve
brilla un arpa de estrellas, que se atreve
a armonizar el himno de maitines.
Una música excelente, imágenes impactantes y textos del Papa de una profunda y serena belleza. Con estos ingredientes, Fidel Mateos ha montado un bello video, que tomo prestado para desearles la más feliz de las Navidades. Porque Navidad es vida. Y, por lo tanto, esperanza, incluso en medio de la crisis. Esperanza para todos y especialmente, para los preferidos de Dios.
Disfruten con el video de Fidel Mateos:
http://www.youtube.com/watch?v=CNK_zqlwtz4
Don Clemente Serna, el Abad de Silos, deja su puesto, renuncia a su cargo y cede mitra y báculo a un sucesor que tendrán que elegir los monjes. Ha regido los destinos de una de las abadías más prestigiosas de España desde hace 23 años. Con evidentes logros en todos los aspectos. Tanto ad intra como ad extra. Ahora, al sentirse enfermo y con menos capacidad, no ha optado por eternizarse en su cargo vitalicio. Ha decidido no aferrarse al poder y dejar paso a un sucesor.
Estoy absolutamente convencido de que la Teología de la Liberación sigue viva. Muy viva. Y, aunque los más ultras pretendan condenarla, seguirá existiendo y dando sentido a la vida y a la entrega de miles de fieles y religiosos. Aqui, en África, en Asia o en Latinoamérica. Con distintos nombres, haciendo frente a diversas realidades, pero siempre con un mismo objetivo: la opción por los pobres a imagen y semejanza del Maestro.
Estaban tan cansados de esperar pastor que, cuando les llegó, ya no miran a qué sector, sensibilidad o 'escudería' eclesiástica pertenece. En Ourense, mi diócesis, están contentos simplemente por tener obispo. Es gallego, como todos pedían. Es del Opus, algo que la mayoría no quería. En cualquier caso, fieles y clero son tan buena gente que van a recibir a José Leonardo Lemos con los brazos abiertos. El rebaño quería pastor y ya lo tiene. Lo demás, se andará con el tiempo.
"Nos duele la Iglesia. Nos hemos desvivido pro ella y lo seguimos haciendo, pero nos duele verla así: triste, derechizada, politizada, agresiva, con el no siempre en la boca, encerrada en sí misma y sin capacidad de seducir, ilusionar y contagiar a Cristo a una sociedad como la nuestra que tanto lo necesita". En estos o parecidos términos se expresan los católicos de Pamplona con los que ayer compartí una charla, organizada por el Foro Gogoa. Entre 450 y 500 personas, en un salón de actos en pleno centro de la ciudad. Gente de todas las edades, pero predominio de adultos. Y la mayoría, dolidos, como digo, pero también esperanzados y, sobre todo, "resistentes".
La católica España, flor de Trento y martillo de herejes, siempre tuvo a gala ser antiprotestante. Para reafirmar su fe tridentina, convirtió a la Reforma en la gran obra de Satán. Después, el franquismo hechó más leña al fuego y transformó a los protestantes en apestados, en no españoles. Sin libertad religiosa ni de culto. Ser protestante en el Ourense de mi infancia (incluso en los años 65-70, terminado el Concilio y aprobado el decreto sobre libertad religiosa), era ser un bicho raro y, por supuesto, un ciudadano de segunda.
Está claro que el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, no da puntada sin hilo. No se le ha podido escapar eso de que "la ley de Dios" vuelva a guiar las decisiones públicas. Primero, porque lo controla todo y no se le escapa nada. Segundo, porque mima y cuida especialmente los textos de sus homilías de los días que sabe que van a tener repercusión mediática. Y uno de esos días es el de la Inmaculada, que fue cuando proclamó su tesis neoconfesional. ¿Se trata realmente de la petición explícita de un Estado confesional? ¿Volvemos al 'Dios, patria y rey'? ¿Otra vez la Iglesia convertida en sociedad perfecta?. Eso parece.
Parece de sentido común y no tiene por qué afectar a la doctrinal moral de la Iglesia. Si, como dicen los científicos, las monjas están mucho más expuestas que el resto de las mujeres que dan a luz y de mamar a sus hijos a contraer cáncer de mama, de útero o de ovarios, lo justo y necesario es que el Vaticano y las superioras de la enorme constelación de órdenes y congregaciones religiosas las inste y las invite encarecidamente a tomar la píldora. Porque, en este caso, la píldora no sería un anticonceptivo, sino una simple medicina que contrarresta el riesgo y el potencial peligro que representa para las religiosas su voto de castidad perfecta. Por caridad, por humanidad y por preservar y no poner en peligro la vida que la Iglesia defiende tanto y siempre. Como exige la moral tradicional de la Iglesia.
En sus brazos la horquilla de la luna
acoge tu blancura inmaculada,
que a los coros de estrellas ofrendada,
en amor de esplendor alza y acuna.
Con tiento y prudencia, Carlos Romero, el presidente de los Propagandistas, va haciendo su equipo y rodeándose de hombres de su confianza. Es lo lógico de un buen 'presidente'. Esta mañana nos desayunábamos con la grata noticia de que Rafael Ortega era nombrado director del prestigioso Congreso 'Católicos y vida pública', en sustitución de Francisco Serrano. Un nombramiento que sigue la estela de la moderación y de la recuperación estratégica del carisma de una asociación que nació para aglutinar a todos. Y eso sólo se puede hacer desde el centro. Nunca desde los extremos, como pretendia el anterior presidente.
Hasta el Opus Dei se desmarca de ellos. Los ultracatólicos son cuatro, pero bien organizados y hacen mucho ruido. Siempre al acecho en busca de herejes (obispos, curas, religiosos, laicos y, hasta a veces, el mismísimo Papa). Para señalarlos, escarnecerlos y quemarlos en las modernas piras de sus pequeños templos online. Con tácticas ultras. Con chantajes evidentes. Con tanta radicalidad y tanto odio que se han pasado en la medida y han conseguido lo contrario de lo que pretendían: que hasta los más conservadores (y no digamos los moderados) en el seno de la Iglesia les den la espalda.
El éxito de la JMJ puede definirse como total, absoluto, brutal. Con cifras de ésas que llenan de orgullo a la comunidad católica. No me extraña que Rouco bote de contento y quiera repetir. Un éxito con tres vertientes: de convocatoria, material y espiritual. Los de convocatoria están claros. Números cantan para demostrar que, según los datos oficiales de la auditoria de la empresa PriceWaterhouseCoopers (PwC), son entre 1.300 y 1.500.000 jóvenes los que acudieron a la JMJ. De ellos algo más de 470.000 personas provenían de 189 países.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató