El informe de la comisión de expertos sobre el Valle de los caídos es largo. Lo pueden leer aquí entero. Después de leerlo, me parece que se trata de un informe muy pensado, muy equilibrado, ponderado y consensuado. Sobre un tema complejo. Y, por encima de cualquier ideología o instrumentalización del 'Valle de los Caídos', comparto sus tesis y sus recomendaciones. Especialmente, las que se refieren al ámbito religioso.
Hace ya años que conozco al Padre Fortea. De su mano, asistí a un exorcismo en vivo y en directo, que me dejó recuerdos imborrables. De los fenómenos que rodean al rito y a la posesión. Pero, sobre todo, de la tremenda angustia, tristeza y dolor de los poseídos y de sus familiares. Recordaré toda mi vida a la madre de 'Marta' (la chica del exorcismo al que asistí), allí, a su lado, henchida de dolor y de amor. Pidiendo, suplicando a Dios, a San Miguel y a la Virgen de Fátima que Satanás dejase a su niña. Pensé en mis hijas y su dolor se hizo mío. Si alguna vez tuviese que pintar o describir a la Dolorosa, para mí sería la madre de Marta.
La JMJ ha sido un subidón en la autoestima de los catolicos españoles. Hacia adentro (ven que hay relevo) y hacia afuera (se presenta otra imagen de Iglesia ante la sociedad, distinta de la triste y penosa imagen jerárquica que es la que sale en los medios). Es un placer para todos los creyentes comprobar que Jesús sigue llamando y que su mensaje sigue seduciendo a muchos jóvenes. Es un placer comprobar que lo que comenzó Juan Pablo II como un espectáculo religioso se ha ido convirtiendo con el paso de los años en un 'signo de los tiempos'. En esta época mediática y globalizada, la Iglesia catolica (como cualquier otra institución global) necesita expresiones públicas y multitudinarias de este tipo.
Siguen reunidos los obispos en Plenaria. Aprovechando esa percha, traigo aquí el excelente artículo escrito por Juan Rubio, el director de Vida Nueva. Porque lo comparto todo y en todo. El fondo y la forma. Tras señalar que no hay nada más parecido a un obispo que otro obispo, Rubio centra su artículo en el "malestar" que se vive en Añastro, sede de la Conferencia episcopal y salo de mandos de la maquinaria eclesial, donde reina, como jefe y señor, Martinez Camino. Hace tiempo que venimos diciendo lo mismo. Un artículo claro, lúcido y valiente, que suscribimos y apoyamos. Rara avis en la miedosa institución en la que algunos se empeñan en sumir a la Iglesia española. Y el miedo guarda la viña (o eso cren algunos), pero paraliza y vuelve insípida la sal.
La Iglesia no es del mundo, pero vive en el mundo y, por lo tanto, no puede ser ajena a las realidades temporales. Por algo es experta en humanidad. Todo esto y mucho más lo sabe el presidente del episcopado, cardenal Rouco Varela. Y, sin embargo, con la que está cayendo, se empeña en dedicar el discurso de apertura de las asambleas plenarias a cuestiones internas. Se empeña en no comunicar con la sociedad. Se empeña en seguir manteniendo "rouca" a la Iglesia española, que preside. Y, cuando el país necesita más que nunca una palabra de aliento y de esperanza, Rouco habla de la JMJ. Y dedica casi todo su discurso al autobombo de la JMJ: 21 de las 29 páginas. Autobombo, sí, porque la JMJ lo merece. Pero no tanto. Había espacio para intentar también esa conexión con el pulso de la sociedad española, a la que la Iglesia sirve.
El Papa Ratzinger gira a la izquierda en lo social. ¿Se vuelve a repetir el esquema de su "amado predecesor", del que se decía siempre que era avanzado en lo social y retrógado en lo moral? Eso parece. Al menos, si nos fijamos en sus recientes discursos en Benin. Y en los documentos que, últimamente (y para dolor de muelas de los ultras), están saliendo del propio Vaticano. Léase el último del cardenal africano Turkson, una especie de grito indignado de la Iglesia ante la actual conyuntura económico-social.
Hoy inicia el Papa Ratzinger su segundo viaje al continente negro. Concretamente a Benin. Tres días cortos, pero intensos. Africa, el continente que llora, pero sobre todo canta y baila, le acogerá al ritmo de palmas y de corales. Expresan sus sentimientos con el cuerpo. Por eso, es allí tan importante la Teología del cuerpo. Un ámbito en el que la doctrina católica tiene una de sus asignaturas pendientes. Porque, en Africa, no cumplen la moral sexual católica ni los curas ni muchos de sus obispos. Africa es el continente donde más se relativiza y menos se vive el celibato obligatorio. Por eso, no es raro encontrar curas con sus respectivas familias y sus correspondientes hijos.
Son la parte de la Iglesia más libre, conciliar, dialogante y profética. Los frailes y las monjas, por su estilo de vida, sus carismas y sus opciones, están en frontera y en contacto permanente con las realidades más complicadas y duras de la sociedad actual. Samaritanos de ayer y de hoy. Promotores de cultura. Al menos la mayoría de ellos, porque de todo hay en la viña del Señor. Quizás por eso y porque sólo le deben obediencia jerárquica a sus superiores, los obispos y los sectores católicos más reaccionarios los tienen enfilados. Especialmente, en España, donde llevan años bajo sospecha y acusados de crear "iglesias paralelas" o de no vivir en comunión absoluta y total, tanto efectiva como afectiva.
El dato es escalofriante. Lo dieron a conocer ayer en la presentación del Día de la Iglesia diocesana en Zamora: La edad media de sus curas es de más de 68 años. En concreto, la Diócesis de Zamora está compuesta por 111 sacerdotes en activo, a los que se suman otros 50 jubilados, cuya edad media se sitúa en 68,7 años, aunque la mayor de los curas tienen una edad comprendida entre los 70 y 80 años. Y Zamora no es una excepción entre las diocesis españolas.
Tienen tanto miedo a la derecha chillona y airada que reaccionan casi de inmediato a sus alaridos. Olvidando su clásica prudencia. Últimamente, los obispos españoles entran al trapo de casi todas las provocaciones de los ultraconservadores. En pocos días, el siempre prudente y moderado arzobispo de Santiago, monseñor Barrio, se ha sentido obligado a publicar sendos comunicados que le exigían desde el agit prop de los campanarios siempre airados de cuatro apologetas-caza herejes que se creen llamados a velar por las esencias doctrinales y por el depósito de la fe.
Ha sido la gran ausente del debate de ayer entre Rajoy y Rubalcaba. Ni una sola mención directa a la religión. Ni a la confesión mayoritaria, la católica, ni a las demás confesiones. Eso sí, el candidato socialista sacó a colación diversas cuestiones directamente relacionadas con la moral católica (como el divorcio, el aborto o las bodas gays), con el objetivo de acorralar al candidato del PP y hacerle pronunciarse sobre esos controvertidos temas. Sin éxito.
Ha pasado un año y el Papa no olvida su visita a la Sagrada Familia de Gaudí. Ha quedado tan impresionado por ella que, en la audiencia de ayer, la recordó con cariño y con grandes alabanzas: "Recuerdo que mañana hace un año, en Barcelona, tuve la alegría de dedicar la Basílica de la Sagrada Familia, admirable suma de técnica, belleza y fe, que concibió el Siervo de Dios Antonio Gaudí, genial arquitecto", dijo el pontífice. Y, en un gesto de suma delicadeza con Cataluña, Benedicto XVI deseó después en catalán "Bon diumenge", feliz domingo, a todos los peregrinos.
Está pasando de ser la sala de máquinas de la Iglesia española o un órgano desactivado y sin incidencia real en la vida eclesial. Las conferencias episcopales fueron uno de los instrumentos más innovadores del Vaticano II. Un órgano colegial para poner en marcha y concretar la colegialidad episcopal. Para que los obispos dejasen de ser reyezuelos de taifas. Para que la Iglesia española hablase con una sola voz y se convirtiese en referencia moral y mediática ante la opinión pública. Comenzo a funcionar en 1966 y obtuvo el reconocimiento definitivo en 1977. Por su presidencia pasaron las principales figuras del episcopado español. Con ocho presidentes, que la ayudaron a nacer, la consolidaron, la hicieron madurar. Y, cuando ya está en su apogeo, los conservadores quieren acabar con ella. Por vía indirecta, recortando sus funciones. Y desactivándola en la práctica.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
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Sor Gemma Morató