Dos bellos gestos papales este fin de semana. Uno de calado: su apuesta por la paz. El Papa quiere que la vía del diálogo sustituya a la de las armas. Y lo ha proclamado de una forma abierta y sin tapujos. Quizás tras sopesar que una vez salvado el derecho a la injerencia humanitaria, la paz por medio del diálogo es una de las claves maestras de la doctrina social de la Iglesia. Y en esa dinámica vuelve a conectar con su predecesor, Juan Pablo II, el Papa que se opuso a todas las guerras. Incluso a la de Irak, ante el desagrado y la desafección de muchos ultracatólicos que lo querían de su lado y bendiciendo a Aznar. Ni Wojtyla con Aznar y cia ni Ratzinger con Zapatero. Aunque la ONU ande de por medio en este último caso.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató