El caso clama al cielo. Lo pueden leer hoy en RD. Lo denuncia y lo rememora un testigo de excepcion, el teólogo Xabier Pikaza. Da escalofríos leer la historia. E imaginarse esas vidas rotas: la de la madre, violada por el chulo del pueblo y obligada a meterse a monja por el cura y por el alcalde, y la del hijo que nunca pudo conocer a su madre. Y no hace tanto tiempo. Y lo peor es que se trata sólo de un caso. ¿Cuántos más...? Y con la complicidad de la Iglesia, a todos lo niveles institucionales. Desde obispos y curas, pasando por frailes y monjas. El robo de bebés parece que fue una práctica habitual, que clama al cielo y exige a la Iglesia reabrir la memoria, posibilitar que las víctimas se reencuentren y, sobre todo, pedir humildemente perdón. Aunque, en muchos casos, se hiciese con buenas intenciones. Pero ya sabemos que de ésas tales está el infierno empedrado.
Viernes, 1 de junio
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