Hace unos meses escribí una reflexión con ocasión de la muerte de un sacerdote muy querido. Lo titulé así: “un cura normal”. Hoy, ante la petición de Radio Huesca de escribir un artículo con ocasión del nombramiento de Mons. Julián Ruiz Martorell como Obispo de Huesca y de Jaca, se me ha ocurrido un encabezamiento similar: “un Obispo normal”, un Obispo que se dedicará con alma, vida y corazón a ser Obispo, ni más ni menos: anunciará la Palabra de Dios y defenderá la dignidad de las personas, celebrará los sacramentos, gobernará las Diócesis de Huesca y de Jaca y acompañará a los laicos, sacerdotes y religiosos, para que crezca en todos la alegría de ser cristianos, de sentirnos Iglesia, de aportar a este mundo, con respeto y valentía, una palabra esperanza y un compromiso a favor de los que más sufren. D. Julián Ruiz no será un super-Obispo o un Obispo-estrella, al estilo de los super-jueces o las estrellas de la televisión. No es el Mesías que viene a salvarnos; viene –como él mismo ha dicho- a vivir con nosotros el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
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