No hay nada más parecido a un cardenal que otro cardenal. Y, sin embargo, en los matices, a veces, esconden profundas diferencias. Por Madrid pasaron, para participar en el Congreso sobre la Biblia de la CEE, dos curiales romanos. De nuevo cuño: el cardenal Ouellet, prefecto de Obispos, y el cardenal Turkson, prefecto de Justicia y Paz. Vinieron, leyeron sus ponencias y se fueron. Pero dejaron mensajes diferentes, al menos en las insistencias y en los matices. Y propiciaron escenografías también diversas.
El cardenal Ouellet, arzobispo emérito de Quebec y presidente de la fábrica de los obispos, estuvo acompañado en todo momento por el cardenal Rouco Varela, presidente del episcopado. En cambio, al cardenal Turkson, prefecto del pontificio consejo Justicia y Paz, lo acompañó el secretario de los obispos, monseñor Martínez Camino. Hasta en la Curia hay grados y la pletesía que se les rindió en España ha sido diferente. No en vano, uno concede mitras y otro defiende a los pobres.
Pero, para mí, lo más importante estuvo en los subrayados de ambos purpurados. Ouellet insitía en una visión negativa y triste de una Iglesia acosada y denunciaba "la nueva razón de Estado que impone su ley y trata de relegar a un segundo plano las raíces cristianas de Europa". Y señalaba con el dedo "a fuerzas contrarias que pretenden marginar el cristianismo en la sociedad". Y denunciaba la "secularización interior" de la propia Iglesia y "la crisis de identidad del cristianismo en ambientes pluralistas"...etc. La típica descripción de una Iglesia enrocada, triste y a la defensiva.
En cambio, Turkson presentó una Iglesia alegre, dispuesta a compartir el compromiso de salvar el mundo. Una Iglesia atenta a los "signos de los tiempos". ¿Cuánto tiempo hacía que no escuchaban a un cardenal hablar de esa vieja y añorada acuñación del Vaticano II? Pues Turkson lo hizo y con la cabeza muy alta defendió que hay que comunicarse "con la cultura moderna", ejercer los "ministerios sociales", leer los signos de los tiempos sin "respuestas prefabricadas" y abrirse a "una profunda renovación cultural y a mostrar confianza y esperanza". Porque Dios nos llama "a ser su Cuerpo en el mundo".
Dos cardenales curiales y dos visiones distintas. Me quedó con la del cardenal negro. Quizás porque, como decía el Concilio, no me gustan los "profetas de calamidades". Que, por cierto, abundan en Roma, pero, sobre todo, en España. Y así nos va.
Por último, una coda para señalar la estupenda ponencia del profesor José María Abrego Lacy, rector del Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto en una ponencia (la mayoría, soporíferas) de un Congreso. Lacy es una autoridad en la materia, pero fue capaz de ofrecer una disertación profunda y, al mismo tiempo, sencilla y divulgativa. Y hasta leída con entonación. Una auténtica gozada. Algo que sólo está al alcance de las mentes privilegiadas y de los que, a pesar de saber mucho, van de humildes por la vida.
José Manuel Vidal
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Estimado:
Mi crítica se centraba en la curia y los obispos. Claro que hay una iglesia de base que trabaja duro, claro que los pobres curas de pueblo se desloman por atender a sus feligreses en todas las dimensiones posibles, incluidas la social y la espiritual. Pero mi pregunta es: ¿El gobierno que ejercen actualmente algunos obispos favorece esto? ¿Son buenos los nombramientos a dedo? ¿los criterios para asignar parroquias se basan en hechos objetivos y razones funcionales?. Sin entrar en demagogias, ¿de verdad cree que un cura de 70 años puede dinamizar una parroquia de centro ciudad, con una gran presencia de jóvenes? ¿Por qué no uno joven?¿Un cura es malo porque no lleva alzacuellos?. Todos los obispos, con raras excepciones, están cortados por el mismo patrón y han sido nombrados por plegarse a las directrices de Roma. Además la mayoría de ellos sólo piensan en hacer carrera dentro de la Iglesia, desconociendo que la mejor carrera es la del servicio a los más débiles ...
Estimado Dimas:
Es injusto decir que los obispos y la Iglesia en su conjunto, con sus pecados y limitaciones, no se preocupan de los problemas reales de la gente, de los problemas de verdad, problemas como la soledad, las preocupaciones por nuestros hijos, los ancianos y otras muchas realidades que hacen sufrir al hombre de hoy. También de los problemas económicos o sociales para disgusto de los que querrían ver a la Iglesia fuera de ese ámbito y se de lo que hablo. La Iglesia no son sólo los obispos, que es lo que muchos, con los prejuicios ideológicos tan característicos de España quieren ver, sino que es el Pueblo de Dios en cumpliendo con las misión a la que fuimos envíados por Nuestro Señor Jesucristo.
"¿Qué es una sociedad decente?. Es aquella cuyas instituciones no humillan a las personas. Y distingo entre una sociedad decente y una sociedad civilizada. Una sociedad civilizada es aquella cuyos sus miembos no se humillan unos a otros, mientras que una sociedad decente es aquella cuyas instituciones no humillan a las personas" Avishai Margalit, La sociedad decente.
A ver si la curia se deja ya de tantos congresos bíblicos y reuniones (que son como las chicas de vida alegre, joden mucho y no paren nada) y se dedican a lo que se tienen que dedicar, es decir, organizar y gobernar. Aquí, en España, pueden empezar por ir quitando obispos que son verdaderos inútiles. Elegidos ellos a dedo, siguen eligiendo a dedo y, claro, así va la institución. Viven en un mundo paralelo, sin preocuparse de los problemas reales de la gente, que son muchos.
Postdata: He dicho chicas de vida alegre en vez de "p" porque estamos en una sección muy educada
Los que que amamos a la Iglesia no podemos cegarnos tanto como para negar que haya matices en las opiniones de cualquier persona, ya sean cardenal o cura de pueblo. Esas diferencias ha existido siempre en la historia del Pueblo de Dios. Esos matices están muy condicionados por las realidades personales o sociales de quien opina y también por el carisma de cada realidad eclesial, por lo que no se pueden descalificar a nadie y menos aún cuando no se dice ningún disparate que ponga en juicio la credibilidad de la institución. Mientras reconozcamos las verdades del credo, aceptemos los dogmas de nuestra fe y no rompamos la comunión con el Papa no debería hacer ningún problema para dialogar como personas civilizadas dentro de la Iglesia. Vidal ha percibido esas diferencias curiales en las intervenciones en el Congreso, ha dado su opinión personal tras escucharlas y valorarlas sacando sus propias conclusiones. Es poco cristiano opinar desde el prejuicio y el maniqueismo.
Pregunto a un buen amigo que ha estado en el Congreso y con el que cené anoche: ¿estarían Vidal y Rampante por allí?. Respuesta: para NADA. UNOS POCOS SEGUNDOS EN LA SALA Y SE MARCHABAN.
¿Y se atreven a juzgarlo todo y a condenar a quien quieren y contar cuentos por la red....
Y en cuanto a Rouco. ESTÁ EN ROMA. Cada DOS AÑOS hay plenaria de la Congregación para la Educación Católica a la que pertenece y no podía faltar. Incluso tuvo que dejar la ponencia de clausura del Congreso que como se ve en los programas le correspondía a él. Hecho y dicho esto, se comprende que no se quedara en un congreso, para hacer ornamentación en la mesa presidencial del mismo. Lo peor es que Vidal conoce esta razón de la ausencia del Cardenal, pero como es tan evangélico y cristiano, prefiere difamarle (una vez más) desde su página.
Casi todo leido y medido, para que no haya dudas. Rouco leyó com las maquinitas de los contestadores automáticos. Otro llevaba escritos hasta los dos chistecitos con lo que nos hizo sonreir. Todo batante monocorde, sin novedad. El dominico frances se salió un poco del guión, la llamada a la esperanza y a no tener miedo al diálogo con otros de Trkson y la pasión de D. Domingo Muñoz lo único destacable, y se notó en lo aplausos.
Dice Uno que Sabe: "el señor Vidal, cuyo maniqueísmo en el juicio de los cardenales suele rozar el ridículo..."
Pues sí, justo eso. No lo roza, entra de lleno. Qué cerebros cuadriculados. Supongo que es porque Vidal se debe a su público, si no, no se entiende que una persona como Vidal sea tn simplista.
Se puede ser malo pero, al menos, sutil: hay que elaborar un poquito más el discurso, Vidal. Tanto blanco o negro sin grises sólo satisface a letores burdos y elementales... ¿o es que eres plenamente consciente de que ése es justmente el tipo de lector al que aspiras y, de hecho, tienes y te aplaude?
Francisco José Delgado: pues este blog lo leen muchísimos obispos y sacerdotes y algunos laicos con más que notables conocimientos.
Que no te compra nadie...
El número de necios es infinito. No sé de quién será la culpa.
Xaverius, teniendo en cuenta que el dúo Vidal-Bastante apuñalan al Papa Magno día sí y día también con su plumilla, no te extrañe verlos en semejantes compañías...
Lo que me extraña es ver en esta página al P. Fortea, por ejemplo, aunque cada uno es libre de escribir donde quiera.
Vidal, aunque no tenga que ver con el tema, ¿podría saber por qué Juan Fernández Krohn, persona que agredió al Papa Juan Pablo II con un puñal en Fátima el 12 de Mayo de 1982 es articulista de Religión digital?
Este año va a ser muy movido cardenaliciamente.
Vidal, anda ya, cambia el rollo de cardenales y obispos buenos y malos... que te repites más que el ajo... te huele el aliento... y encima ya no te cree nadie.
Que el señor Vidal, cuyo maniqueísmo en el juicio de los cardenales suele rozar el ridículo, tenga una tan nefasta opinión del Prefecto del dicasterio encargado de presentar al Papa los nombramientos episcopales, es una magnífica noticia para la Iglesia en España. Y un claro aviso a personajes que, como él, piensan que va a cambiar algo en ese área tras la partida del cardenal Rouco.
¿Cuándo se convencerán de que eso ya no mueve a nadie?
Viernes, 1 de junio
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