Lleva años en Tánger, jugándose el tipo por defender a los más desheredados. A los parias africanos, que, tras cruzar el desierto, se amontonan en Marruecos en busca del Eldorado europeo y español. El arzobispo Santiago Agrelo los acoge y hace por ellos lo que puede. Pero no da abasto este prelado franciscano que cree en la hermandad y en la solidaridad. Y, en el mejor estilo profético, junto al anuncio utiliza la denuncia. Hace unos días, la vispera de Navidad, participaba en una eucaristia, oficiada por un cura negro para los negros inmigrantes. Y se le partía el corazón, al saber que los iban a deportar. A todos: mujeres, niños, enfermos. Peor aún, los iban a arrojar al desierto. Y el obispo lo denunció. Con desgarro interior. Y exponiéndose a que el Gobierno de Marruecos le declare persona non grata o le expulse de su territorio. Pero el grito de aquellos olvidados clamaba al cielo.
Hoy, a las 12,09 publicábamos un post pidiendo a monseñor Reig que aportase datos que avalasen su tesis o que, si no los tenía, pidiese perdón y rectificase su afirmación de que "los matrimonios católicos son menos dados a la violencia de género que las parejas de hecho". A las 14,18 recibíamos un correo con un comunicado de la oficina de prensa del obispado de Alcalá, con toda una batería de datos que, según el prelado, avalarían su tesis. Es de alabar (y mucho) la rapidez de reflejos del prelado madrileño. Una rapidez que no suele ser habitual entre los obispos que, casi siempre, optan por dejar morir y languidecer las cosas, confiados en que su tiempo (el teólógico) no tiene nada que ver con el real.
Ayer, Juan Antonio Reig Pla, acompañado de María Rosa de la Cierva y Pedro Besari, convocó una rueda de prensa, para presentar la Misa de la Familia del día 2 de enero en Madrid. Y el obispo de Alcalá, presidente también de la subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia episcopal, acostumbrado a no morderse la lengua, dijo, entre otras cosas que "los matrimonios católicos son menos dados a la violencia de género que las parejas de hecho". Y hoy, como era de esperar, sale en todos los medios de comunicación. Con titulares muy parecidos a su frase textual. Y con reacciones indignadas de colectivos feministas y del propio partido socialista, que le piden que rectifique de inmediato su tajante afirmación.
Para no pasar a la Historia como el Papa del preservativo o el barrendero de la pederastia, Benedicto XVI tiene tres opciones: conseguir la unidad (real) de los cristianos, viajar a Moscú y, sobre todo, poner los pies en Pekín. Pero Ratzinger sólo parece tener al alcance de la mano el abrazo con el Patriarca Kiril en Rusia. Porque la unidad de los cristianos es un sueño y el telón de bambú se le resiste cada vez más.
Dios ha nacido. Una felicitación coral. Con retazos de algunos lectores, de entre los cientos que nos escriben. Con vidas que se cruzan en el mundo virtual y tejen redes de amor. Con trozos de vidas entrelazadas. Porque es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Porque nos ha nacido el Salvador. Y El alimenta nuestra esperanza e, incluso, la de los que la han perdido. Y con viñeta, exclusiva y dedicada, de nuestro dibujante José Luis Cortés. ¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra!
De gira catalana, subimos a la montaña Jesús Bastante y un servidor. La montaña por antonomasia de Cataluña: Montserrat. En un día nublado, que contribuye al misterio de la montaña sagrada catalana. Aún así el tren cremallera está repleto de turistas. Montserrat sigue siendo un imán. No es la primera vez que nos asomamos al gran cenobio benedictino. Y cada vez se descubre algo nuevo. ¡Una gozada para el alma!
Es el ministro de Cultura del Papa. Y uno de los mejores biblistas de la Iglesia católica. Se llama Gianfraco Ravasi y algunos lo colocan en la rosa de los papables con garantías. Pues bien, esta autoridad curial y de prestigio teológico resulta que acaba de publicar un artículo en el periódico italiano "Il Sole 24 Ore", en el que reivindica al "Jesús" de Pagola en términos muy elogiosos. Tanto es así que el purpurado asegura que "la mejor forma para guiar al lector no técnico en medio de esta selva (de interpretaciones cristológicas) me parece la narrativa realizada en España por dos teologos, Armand Puig i Tarrech (Jesús. Respuesta a los enigmas. San Pablo) y José Antonio Pagola (Jesús. Una aproximación histórica. PPC)". Se puede decir más alto, pero no más claro.
El cardenal Martínez Sistach, no quiere que la visita el Papa se quede en un hervor espiritual, en un fuego fatuo, en pura verbena y espectáculo de la fe. Por eso, ayer, convocó a la Iglesia de Barcelona en la Basílica de la Sagrada Familia. Para dar gracias por la visita del Santo Padre, que colocó el bello templo de Gaudi en la retina del mundo global.
Benedicto XVI denunció ayer que «los cristianos son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe». Estas persecuciones incluyen violencia mortal en África, Asia y Oriente Medio, mientras que en algunos países occidentales consisten en «formas más sofisticadas de hostilidad» centradas en «renegar de la historia y de los símbolos religiosos» siguiendo estrategias «que fomentan a menudo el odio y el prejuicio», traicionando «el pluralismo y la laicidad de las instituciones». ¿Hay realmente persecución religiosa en Europa y en España?
Ayer se presentó en Añastro la Biblia de la Conferencia episcopal, la Biblia de los obispos, la Biblia a la que se tendrán que referir, de ahora en adelante, catecismos y libros litúrgicos. Hasta ahí, una buena inciativa. Lo que no ha gustado en absoluto a los editores religiosos es que se catologue la nueva Biblia como la "oficial". ¿Qué se quiere decir con eso? ¿Que las demás no lo son? ¿Que son, en cierto sentido, oficiosas? ¿Se quiere publicitar su venta con el marchamo de la oficialidad, descalificando o insinuando que las demás Biblias (muchas y muy buenas) no lo son tanto? ¿Se está diciendo implícitamente a la gente que es la única Biblia de sana doctrina y, por lo tanto, la única recomendada al cien por cien?
No hay duda alguna de que el obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig, y la secretaria de la provincia eclesiástica de Madrid, María Rosa de la Cierva, son conservadores. Pero no talibanes. Y, además, son conservadores dialogantes. No descalifican. Discrepan, pero sin ponerte la cruz encima ni mandarte a los infiernos ni, por supuesto, fuera de la Iglesia. Más aún, en las distancias cortas se muestran afables, sencillos, cercanos y hasta cariñosos. Lo cual no es poco decir en un obispo y en una monja con mucho poder. Ambos lo desmotraron ayer, una vez más, en la presentación de la fiesta de la Familia del 2 de enero en Colón
Los megagrupos mediáticos, en lo que han devenido los medios de comunicación en la actualidad, ya no se plantean como objetivo cívico ser un cuarto poder para corregir los disfuncionamientos de la democracia y perfeccionar ese sistema, sino que se han sumado a los otros poderes existentes (Ejecutivo, Legislativo, Judicial, político y económico) para aplastar como poder suplementario a los ciudadanos, afirmó el periodista y catedrático español Ignacio Ramonet.
Cuando los demás conventos se quedan yermos o con cuatro monjas ancianas, Lerma rebosa de vocaciones. Tanto que ha tenido que abrir una sucursal en La Aguilera. Cantidad y calidad de monjas. Jóvenes y con carreras terminadas. Novias de Dios en pleno siglo XXI. Y hasta guapas. Ya no son de aquellas que "se casaban con Dios, porque no hay dios que se case con ellas". Cantidad, calidad y carisma refrendada ahora por el aval del Papa. Las clarisas de Lerma se constituyen en un instituto religioso propio e independiente.
En sus brazos la horquilla de la luna
acoge tu blancura inmaculada,
que a los coros de estrellas ofrendada,
en amor de esplendor alza y acuna.
Murillo fue el captor de esta fortuna,
más que obra de pincel, corazonada,
y en lienzo sevillano así pintada,
no le llega en beldad mujer ninguna.
Primero han sido «los mercados» los que han dictado las medidas de política económica que los gobiernos debían adoptar. No es que los mercados sepan más que los gobiernos, es que no están condicionados por ningún prejuicio ético ni moral, ni pendientes de ningún resultado electoral. Que todo esto desorienta e impide tomar las decisiones adecuadas.
Intimo amigo del Secretario de Estado, cardenal Bertone, y muy apreciado por el Papa Ratzinger, el cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga es un referente de la Iglesia universal. Funge, desde hace años, como el eventual papable latinoamericano y como profeta que siempre defiende a los pobres. Incluso ante los poderes fácticos de la globalización, a los que condena por estar causando "el empobrecimiento y la muerte de los más débiles". Amenazado de muerte en su país, podría recalar en Roma como presidente del dicasterio de la Vida Consagrada. ¡Dios y el Pap lo quieran!
Llevan años en el disparadero. Convertidos en blanco de las iras de los ultras, la Vida Religiosa española (los frailes y las monjas, para entendernos) están hartos. Y algunos se atreven ya a decirlo públicamente. La gota que colmó el vaso fue la intervención del cardenal Rodé, prefecto de la Vida Consagrada, en la última asamblea de la Confer. Lo denuncia el jesuita Norberto Alcover, que confiesa "estar harto y hasta las narices". Y con toda la razón del mundo.
Hay una forma para sobrevivir como gay en las jerarquías eclesiásticas y es sencilla: frecuentar de manera anónima los ambientes homosexuales, no llamar la atención, no criticar nunca al Papa o a los obispos, aceptar los chantajes. Hay quienes viven bien así. Otros, sin embargo, terminan sintiéndose solos, y a veces la obligación de silencio lleva a la depresión. Lo cuenta David Berger, teólogo alemán ultraconservador, gay y ex profesor en la Academia Pontificia Santo Tomás de Aquino.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal