Andrea Tornielli (nuestro colaborador) y Paolo Rodari, dos de los más reputados vaticanistas italianos, acaban de publicar un libro en el que investigan y documentan a fondo el discurrir del pontificado de Benedicto XVI. Un pontificado que muchos creían de transición, pero que está dejando huella. Un pontificado marcado, según los autores, por un ataque contra el Papa. Desde dentro y desde fuera de la Iglesia católica. En “Attaco a Ratzinger. Accuse e scandali, profezie e complotti contro Benedetto XVI”, Tornielli y Rodari sostienen, pues, que Benedicto XVI está siendo atacado desde diversos ángulos. Por tres enemigos principales.
Fue, sin duda, uno de los pensadores más lúcidos de nuetros tiempo. Raimon Panikkar marcó una forma de hacer teología y de ser teólogo. Tuve la suerte de coincidir con él y de entrevistarle en varias ocasiones y siempre salía del encuentro con una esperanza rediviva y redimensionada. Era como un santón hindú pero en teólogo católico. Un enamorado del diálogo interreligioso y un hombre con un recorrido vital excepcional. Supo transitar desde la sensibilidad más conservadora del Opus Dei hacia otras más ecuménicas y fronterizas. Sin grandes alharacas. Sin hacer demasiado ruido. Deslizándose suavamente, con su eterna sonrisa y su gafas a lo Ghandi.
De vacaciones en mi tierra, he estado con un grupo de curas de Ourense. Casi todos llevan años entregados a fondo en el mundo rural. Curas de pueblo. De los de antes y de los de ahora. Curas de pueblo que no escapan del pueblo, que viven con el pueblo, gozan y sufren con él. En las duras y en las maduras. Curas que permanecen, que no se cansan, que no se van. Curas desbordados y que se hacen preguntas sobre el futuro.
Cuando los pequeños inquisdores de la Red los tienen en su punto de mira, es porque merecen la pena y representan una genuina realidad evangélica. Los Romaxes gallegos son uno de los pulmones espirituales de nuestra tierra. Una romería de fe. De fe encarnada en la realidad de nuestra tierra. De la fe que lleva a luchar por la justicia y que no se contenta con el mero cumpli-miento. En el amplio abanico de la Iglesia gallega que somos todos, los Romaxes son una parte fundamental. Por eso, tratan de desacreditarlos. Pero no lo conseguirán. Porque los Romaxes son una realidad pastoral anclada en la gente, que responde a sus necesidades. Un auténtico diamante evangelizador. Tanto en cantidad (son más de 5.000 las personas que se dan cita en ellos cada año), como en calidad.
Recorrido de verano en coche por Asturias y Galicia. Disfrutando de la gente, de los paisajes, de la comida, de la compañía y de la riada de peregrinos. Tanto en el camino del norte como, sobre todo, en el francés. En el monasterio de Samos, de tertula con algunos. Tres amigos me cuentan su experiencia tras haber concluido su peregrinación. Y mi hermano, que acaba de hacer el camino del norte (después de haber hecho, hace tres años, el francés) cuenta sus vivencias más profundas. un verano, pues, empapado de Camino, de su espiritualidad y de su mística. Y tras haber visto amuchos peregrinos, haber hablado con ellos y haber escuchado a fondo las experiencias de mis amigos y de mi hermano, me atrevo a hacer una petición pública al arzobispo de Santiago, Julián Barrio, y a los obispos de los diferentes caminos.
El cardenal Cañizares, prefecto de Liturgia del Papa, acaba de lanzar la idea (todavía en proyecto y en fase de estudio) de adelantar la primera comunión a los 7 años. Hasta ahora se viene haciendo a los 9-10 años. El purpurado español lo justifica, entre otras razones, en que, dado el "ambiente tan adverso en que crecen (los niños), no tenemos que privarles del don de Dios". El proyecto del cardenal Cañizares se nos antoja una vuelta atrás. Además, se puede justificar por otras razones, pero no por la del ambiente anticatólico.
En plenas vacaciones, en el ferragosto que dicen los italianos, Cáritas española echa el resto y moviliza todos sus recursos para ayudar a las víctimas de las catastróficas inundaciones de Pakistán. A pié de obra siempre. A pié de catástrofe. Aunque nos pille muy lejos. Y aunque los afectados sean mayoritariamente musulmanes. Porque, para Cáritas, no hay acepción de credos. Sólo personas humanas a las que ayudar en nomobre de la solidaridad y de la caridad evangélicas.
Exito rotundo de la PEJ. Y, por lo tanto, de su máximo artífice e impulsor, el arzobispo de Santiago, monseñor Barrio. Es el éxito de un obispo humilde, que, sin renunciar a los principios, ha sabido optar por la Iglesia del sí, de los mensajes positivos y de los elevados ideales. Y con ese bagaje ha enganchado a la juventud. En cantidades notables: 12.000 jóvenes. Sin exclusivimos. De todas las sensibilidades y de todas las procedencias. El éxito de la hunildad de un prelado que, cada vez, crece más y que está llamado a la púrpura.
En la cumbre de monaguillos y monaguilas celebrada en Roma, las mujeres eran más que los hombres. En una proporción del 60-40 a favor de las chicas. Según el propio periódico del Papa, se trata de un signo evidente de la "masiva incorporación, en las últimas décadas, de chicas a un papel antaño reservado exclusivamente a los chicos". Suben, pues, cada vez más mujeres al altar. Pero sólo de monaguillas.
Parecía que el huracán de la pederastia del clero (o mejor dicho, de algunas manzanas podridas) iba a llevarse por delante uno de las bases fundamentales de la Iglesia: la confianza y la credibilidad social. Pues, al parecer, sigue intacta. O, al menos, no demasiado dañada. Esa es la conclusión que puede extraerse de la concentración en Roma de más de 80.000 monaguillos en torno al Papa.
"Su nombramiento fue un tremendo golpe psicológico porque nuestro obispo Uriarte había vuelto del Vaticano convencido de que su sucesor no sería en ningún caso José Ignacio Munilla. Pensábamos que el nuevo sería español y tendría que aprender euskera, pero andábamos tranquilos, seguros de que Munilla estaba descartado", recuerda Xabier Andonegi, párroco de Lasarte-Oria, uno de los 101 cargos pastorales de la diócesis guipuzcoana que se alzaron contra su jerarquía.
Las sociedades modernas (con crisis o sin ella) vacacionan. Y los desplazamientos de población en verano (especialmente en los meses de julio y agosto) son masivos. Las ciudades se vacían y se llenan las playas y el campo. Este éxodo urbanita masivo afecta también a la pastoral. La gente regresa a las aldeas y a los pueblos. Y las misas de los domingos vuelven a ser casi como antes. Y no digamos en las parroquias de las playas, abarrotadas de gente, que tamibén en vacaciones busca sustento espiritual.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
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