Rumores de Ángeles

La miopía de la Iglesia católica

12.07.10 | 20:51. Archivado en Iglesia-Estado
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Las recientes declaraciones de la Conferencia Episcopal española sobre la exposición de símbolos religiosos en las escuelas estatales deben interpretarse en el marco de una estrategia más amplia. Una estrategia internacional que pretende influir en la decisión que en breve debe adoptar el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre el recurso presentado por Italia contra una de sus decisiones, que estableció por unanimidad que la presencia de crucifijos en el contexto mencionado lesiona, entre otros derechos, el derecho de libertad religiosa.

Según la Iglesia católica, la presencia del crucifijo en la escuela es una manifestación del derecho a la libertad religiosa de los cristianos y un instrumento indispensable para que Europa no pierda su identidad y valores culturales cristianos. Con esta actitud, la Iglesia está pretendiendo que muchos niños que, por voluntad propia o de sus padres, desarrollan su personalidad en un contexto ajeno a sus símbolos religiosos, puedan ser obligados por los poderes públicos a escolarizarse frente a un crucifijo.

Dejando a un lado el hecho de que los argumentos de la Iglesia también servirían, por ejemplo, para obligar a todos los escolares a estudiar su credo, parece evidente que se trata de una posición que ignora que Europa sólo tiene futuro en la medida en que sea capaz de aglutinar bajo la misma bandera a todos los europeos, con independencia de sus creencias y convicciones.

La presencia de cualquier símbolo religioso en los espacios tutelados por los poderes públicos es muy discutible desde la perspectiva de la laicidad del Estado, pero mucho más aún cuando dicho símbolo se localiza en las escuelas públicas, ya que en ese caso se lesionan tanto el derecho a la libertad religiosa de los alumnos no cristianos como el derecho de aquellos padres que, habiendo decidido que sus hijos tengan una educación laica, se ven obligados a enviarlos a estudiar a un contexto presidido por un símbolo con una indudable naturaleza religiosa.

Con esta actitud, la Conferencia Episcopal está demostrando que parece ser la única que no entiende que en España, al igual que en la mayoría de los países europeos, los crucifijos no fueron retirados de las escuelas públicas porque los españoles decidiésemos romper con nuestra cultura e historia, sino porque así lo exigió la instauración de un régimen democrático soportado sobre la neutralidad religiosa e ideológica.

ÓSCAR CELADOR ANGÓN

Profesor de Derecho Eclesiástico del Estado y de Libertades Públicas

5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Kintín 15.07.10 | 01:14

    La Iglesia sabe que lo que se juega es su capacidad de influencia -económica a la postre- en la sociedad europea. En mi opinión, es hora ya de que la sociedad civil tome conciencia de su mayoría de edad y lleve la religiosidad al ámbito que, esta, nuca debió sobrepasar; es decir al ámbito personal/familiar privado. En mi opinión, ilustrada por la enseñanza recibida, -a nivel de lavado de cerebro-, el amor y el respeto al prójimo son la base fundamental del Mensaje Evangélico. Sin embargo, en la sociedad europea, tanto el amor como el respeto al individuo, históricamente, han sido repetida y continuadamente mancillados por la imposición, incluso violenta hasta ayer mismo, de una visión -sin duda- maniquea de un Dios iracundo, vengativo, contradicente en su propio Mensaje. Un Dios Omnisciente que se contradice es un absurdo filosófico; no hablo de lo doctrinal de los sermones eclesiales, alucinantes muchos de ellos; hablo de las Sagradas Escrituras, del antiguo y del nuevo testamento.

  • Comentario por franz 13.07.10 | 08:26

    Comparto las ideas de Löwe. A parte: Sie el amor es nuestro mandato básico, respetarémos los sentimientos del otro y no le imponemos los própios. Lo importante para todo cristiano, no es el símbolo, sino el seguimiento de Jesús, aunque nos lleve a la cruz. Basta que andemos un camino derecho, honesto, altruista, comprometido con los pobres y marginados, es decir que seamos luz para el mundo, para que este mundo, dominado por el dios mamón, nos tilde de subversivos, comunistas o terroristas.
    "Amotina a la gente" era el grito acusador contra Jesús. Y, les previno a sus seguidores: "Me han perseguido a mí, les perseguirán también a ustedes", hasta en nombre de Dios. Sí, el mismo mundo nos recuerda que tenemos que pasar del símbolo a lo que simboliza. Si no, es pura mentira, fariseismo.

  • Comentario por Löwe 13.07.10 | 02:02

    No se puede decir, estricta y legalmente, que se ha prohibido el crucifijo en las aulas.
    Lo que se ha "prohibido" es los signos religiosos que presidan las aulas de la escuelas públicas.
    Una escuela privada puede poner el signo religioso que quiera y a ella acudirán los alumnos que quieran.
    ¿Por qué ese afán y empeño en obligar a que un crucifijo presida las aulas públicas?
    ¿No será porque se intenta que no se interrumpa la labor de proselitismo que la ICAR-CEE vienen practicando en España desde hace siglos?
    La ausencia de signos religiosos no perjudica ni restringe los derechos de nadie. No se ataca a nadie. Se defienden los derechos de todos.
    Seguramente sería esperpéntico que, en aras de la democracia, que debe tener en cuenta a todos sin exclusión y no solo a los católicos, se pusieran en las paredes de las aulas un signo de cada religión del mundo.
    La CEE se equivoca. Se reafirma en su intransigente sectarismo.

  • Comentario por Francisco 13.07.10 | 00:17

    Respecto al anuncio que aparece por aquí arriba, me hace gracia que una de las fuentes de ingresos del artificial Estado de Israel sean los viajes turísticos a Tierra Santa, disfrazados de "peregrinaciones", pero que aportan unos buenos ingresos a unos personajes sionistas que llevan agrediendo a los palestinos desde 1947 y cuya financiación (al hilo de lo que dice su "compi" Jesús Bastante sobre el viaje a España de Benedicto XVI) se realizó en buena medida por una de las familias más ricas del planeta: los Rothschild, "esos" que financiaron también ambos bandos en la 1ª y 2ª Guerra Mundial. Sí, Sr. Vidal, me da arcadas ver esta publicidad de Israel por aquí, en la que -en español latinoamericano- se dice "Síganme", cuando Jesús trata a todos de TÚ. Y es que muchos judíos latinoamericanos fueron a Israel para COLONIZAR esa tierra por un acto de nacionalismo, expulsando a los palestinos. Qué hipocresia, sr. Vidal. Y luego Vd. habla de los crucifijos. ¿No saben hablar de otra cosa?

  • Comentario por perplejo 12.07.10 | 21:35

    Su posición es muy discutible. En realidad, en una democracia, lo ideal sería que fueran los padres de los alumnos, los que decidieran si o no debería haber un crucifijo en las aulas. Por otra parte, hay que recordar que alumnos españoles han de soportar que en escuelas públicas se haya retirado el cerdo (para todos) de la dieta o que en Francia la comida Halal haya sido introducida en los colegios. Dos ejemplos indudablemente religiosos que deben soportar los alumnos cristianos europeos.

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