Ha entrado en vigor la nueva ley del aborto. ¡Un drama y yan desgracia! Día triste, de luto. No existe un derecho al aborto, sin que eso quiera decir que no pueda haber (y de hecho, la hay) despenalización del aborto. En un Estado laico ni un delito es pecado ni legal equivale a moral. Y, como suelen decir los obispos, una cosa es lo legalmente tolerado y otra, lo moralmente permitido. Pero hay algo muy claro para cualquier conciencia mínimamente formada e informada por la simpl e(y compleja) ley natural: Nadie tiene derecho a eliminar una vida en ciernes y ya humanamente progranada.
Nadie tiene derecho a matar a un ser humano indedfenso y menos en aras de unos supuestos "derechos de la madre" ni del proclamado "derecho al propio cuerpo". Eliminar una vida porque estorba no es de izquierdas ni de derechas. Es fascismo puro y duro.
Máximo respeto, pues, a la vida no nacida, nacida y por nacer. Con el mismo énfasis y la misma virulencia condenatoria para los que asesinan a los niños en los vientres de sus madres y para los que los matan de hambre, sed o explotación.
Los creyentes decimos sí a la vida en todas las circunstancias, pero sin querer ni tratar de imponer a toda la sociedad nuestra propia moral a través de leyes civiles.
José Manuel Vidal
Los comentarios para este post están cerrados.
Jalón, la tranquilidad que experimenteron los nazis que aplicaron la solución final en Alemania porque los judíos eran muy molestos. Nada mas,
He hablado con mujeres que han abortado, y dicen que han conquistado la tranquilidad. Nada más.
"pero sin querer ni tratar de imponer a toda la sociedad nuestra propia moral a través de leyes civiles".
Bravo Vidal, entonces no impongamos nuestra propia moral en caso de asesinato o robo, por esa regla de tres, ¿quienes somos para imponer nuestra moral, cuando se quiere robar o matar a alguien?.
Esperanza:
No soy mujer, así que no lo sé ni podré nunca saberlo por experiencia propia; pero por lo que me han contado, la mujer que ha abortado no conquista ninguna clase de libertad; al contrario.
Saludos cordiales.
estoy de acuerdo con Ciceron, podeis debatir hasta la saciedad si hay vida desde la semana 14 o desde la primera, pero al fín es la mujer la que tiene que hacer frente a una maternidad forzada,al parto y a un hijo, x mucho que se diga es esto lo que prima, y la mujer hoy en dia necesita una libertad, como todo el mundo, y esa libertad se le niega si se le niega el derecho a abortar.
Todo lo demás es retórica, eso no tendrá vuelta atrás
Galetel, es imposible que haya argumentos científicos para demostrar que el ser humano es persona antes de las 14 semanas de gestación porque el concepto de persona no es científico, sino filosófico. Lo que sí es científico es que hay vida humana desde la concepción; en esto todos estamos de acuerdo. Por tanto, si un argumento no científico crea división de opiniones, ante la duda de si es o no persona...¿lo matamos? ¿O más bien lo protegemos? ¿Qué es lo que hace que el ser humano sea o no persona? Mientras estos conceptos generen polémica, ante la duda, siempre la protección. Si la madre no lo quiere puede darlo en adopción. Pero si se elimina una persona, eso ya no tiene arreglo.
contra quienes –a mi parecer— sostengan la opinión injusta. Lo mejor que puedo hacer es actuar positivamente según mis posibilidades, para evitar los abortos que pueda, ayudar a buscar soluciones alternativas, colaborar con las instituciones de prevención y asistencia social, etc.
A mí me parece que si no hay argumentos científicos suficientes –como pienso— para demostrar con claridad que el ser-humano-en-ciernes es o no es persona antes de las 14 semanas de gestación, entonces hay que decantarse por la posibilidad que implica consecuencias menos graves, es decir, actuar aceptando, al menos provisionalmente, que sí es persona y el Estado debe defender su derecho a la vida, penalizando el aborto (con atenuantes y eximentes según sea el caso) y aportando al mismo tiempo los medios indispensables para que esa vida pueda ser llevada adelante con dignidad. Estoy totalmente de acuerdo, pues, en que la nueva ley es injusta. Pero esta es mi opinión solamente. Para ir en contra de la opinión errónea que ha prevalecido, puedo y debo protestar, argüir, actuar con todos los recursos legales disponibles; pero lo que no puedo hacer es pretender imponer la opinión que yo considero justa recurriendo a ninguna violencia, física o moral, contra quienes –a mi parecer— sostengan la...
Santo Tomás de Aquino vivía en la Edad Media, tiempos oscuros aquellos. No cojamos de la Edad Media sólo os que nos interesa. la ciencia ha evolucionado y hoy en día se puede demostrar que el ser humano desde antes de las catorce semanas ya siente en el vientre de su madre y es un nuevo ser vivo. No neguemos la evidencia. Que nazcan y se den en adopción, no lo matemos.
Según S. Tomas de Aquino, Dios deposita el alma humana (vida) después a los 3 meses de desarrollo embrionario dentro del útero materno, antes de esa fecha no existe vida humana como tal, más bien se trata de una combinación genética y multiplicación celular, porque no hay sustancia donde depositar el alma, los animales tienen vida pero no alma, esta es la que pertenece a Dios y es la que va a la gloria o al infierno posteriormente; esta es la visión “aquiniana” no fundamentalista y aclara muy bien lo que es vida y vida humana.
También Hitler fue elegido democráticamente, lo cual no lo legitimaba a cometer las atrocidades que hizo. El juego democrático no legitima a los gobiernos a atentar contra la vida humana.
Inmaculada: ya que te diriges a mí, supongo que habrás leído en mi comentario que mi opinión no difiere de la tuya. Sin embargo, he debido reconocer que otros ciudadanos son de otra opinión y que su opinión –contraria a la mía como a la tuya— ha prevalecido en el juego democrático; de lo que podemos protestar, pero no imponer nuestra opinión adversa. Supongo que me has entendido.
Para galetel. El hecho de no admitir como persona a un ser de menos de 14 semanas de gestación es algo totalmente artificial. No hay nada que justifique que a las 13 semanas y 6 días no se es persona, y a las 14 semanas y un día, sí. Como no había nada que justificara que un negro no era persona, en una etapa no muy lejana de la Historia. O que un judío no era persona, más recientemente. Esta es una ley objetivamente inhumana, objetivamente perversa, aunque se quiera disfrazar de "derechos de la mujer". No es cierto, nadie tiene derecho a eliminar a otro ser humano por el hecho de que viva dentro de una. Siempre existe el recurso de darlo en adopción, si no se desea una maternidad.
Estoy en contra del aborto deliberado, prohibir el aborto lleva implícito la “maternidad forzada” y nadie se compromete obligar a punta de “bayoneta” a las mujeres a una maternidad y a parir en contra de su voluntad, se quiere culpar al estado y a los políticos sobre este tema, pero en realidad se trata de una mujer que se niega absolutamente a la maternidad y al parto; por otro lado se ha comprobado que muchas de las jovencitas de 16 y 17 años cuando los padres se enteran que están embarazadas y van abortar son expulsadas de sus hogares, maltratadas y golpeadas por sus padres, porque han manchado la “honra familiar”, etc., complicando mas el problema, desgraciadamente es así, de ahí que en España se haya modificado la ley de esta manera, haciéndolo opcional.
Yo me alegro de haber leido la última frase, estaba francamente preocupada de que el señor Vidal quisiera imponer su criterio a todo mortal, cosa que me hubiera sorprendido
ni siquiera el de la vida. Sería únicamente una parte del cuerpo de la madre.
Esta opinión (contraria a la mía) ha resultado ser la que prevalece en el juego democrático. Yo, y los que piensen como yo, tenemos todo el derecho a protestar, pero no a imponer nuestro punto de vista. La Iglesia Católica, como comunidad de ciudadanos, puede -y debe- dar y defender convincentemente su opinión; pero no imponerla. Esto es obvio.
(Otra cosa es el aspecto moral que nos atañe a los cristianos-católicos. Es otro tema. En esto, soy partidario de que cada católico/a escuche la voz de su Iglesia y actúe en conciencia, por convicción, no por presiones ni amenazas. Y que la Iglesia, y todos, incluso el Estado Laico, debemos aportar los medios para que la decisión moral pueda ser tomada libremente en cada caso. )
Estoy de acuerdo con el blogger en que nadie tiene derecho, en principio, a eliminar una vida humana en ciernes. También estoy de acuerdo en que las leyes de un país democrático deben proteger los derechos de sus ciudadanos, y que un ser-humano-en-ciernes, en cualquier fase de su desarrollo, también es un ciudadano provisto de derechos, en especial del derecho a la vida, que el Estado debería salvaguardar aunque se contraponga a otros derechos reconocidos, sobre todo de la madre, sopesándolos en su justo valor. De aquí podrían deducirse atenuantes y aun eximentes de la pena por aborto, pero nunca la indefensión total del derecho a la vida.
Sin embargo, este punto de vista que a mí me parece tan claro, es discutido por otros ciudadanos (no tengo por qué suponer que interesadamente, al menos la mayoría) que sostienen que esa vida en ciernes no es todavía persona humana antes de las 14 semanas de gestación, y por lo tanto no puede considerársele provista de derechos ciudadanos, ni ...
Fe de erratas: párrafo
Iba leyendo el artículo y sabía que iba a aparecer el último parrafo. No se trata de imponer nuestra moral a las leyes civiles, se trata de tener un mínimo de sentido común. El Derecho Positivo si no esta guiado por el Derecho Natural puede crear auténticas aberraciones como se ha visto a lo largo de la historia en muchas ocasiones y el aborto es un crimen abominable del que el hombre algún día se avergonzará. Hace poco hablé con Don Elías Yanes sobre este tema en una visita que nos hizo por aquí y me dijo: El aborto le crea tan mala conciencia a los políticos que lo llaman interrupción voluntaria del embarazo por que en el fondo saben que se está matando a un ser humano inocente y no se atreven llamarlo por su nombre. Ya Dios pedirá cuentas a quien tenga que pedirlas.
Hay comentaris de esta notícia dignos de Mr. Bean. Son otros los que se les ve la pluma. Plenamente de acuerdo con el autor del blog.
No entiendo la polémica con respecto a la última frase; esa es precisamente la que justifica y da sentido al artículo entero. Solo el hecho de no pretender imponer nuestra visión del problema es lo que nos autoriza y nos da credibilidad para elevar nuestra voz. Como dice Jorge "Los cristianos no debemos desde luego imponer nada pero sí denunciar lo que es malo para las personas ...... ¡faltaria mas!".
Esa debe ser, en mi opinión, nuestra postura. Y, como de costumbre, no es la práctica. Pretender influir al Tribunal Constitucional para que suspenda la aplicación de la ley sí es pretender imponer: nuestra moral, nuestra visión de las cosas. Y, desde luego, no soluciona el problema.
Vidal:en la última frase haces depender el derecho a la vida de la creencia personal.¿Es que no puedes rematar nada sin que se vean tus carencias? ¿Y qué viene lo de fascismo puro y duro?Te ha contaminado la calamidad zetaparo y corte .Los tics memoprogres te afloran como automatismos
Lástima que haya tenido que leer la última frase. No se trata de querer imponer a toda la sociedad nuestra propia moral, porque el derecho a la vida no es algo que sólo defiendan los cristianos. Este derecho está recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el artículo 1º. Más bien se trata de hacer que esta Declaración no se quede en unas palabras bonitas.
No es el aborto.Es una trinidad: divorcio, aborto, eutanasia. Escuchar a la iglesia
Como en Francia, Inglaterra... y como se prepara la ley de aborto en Polonia, Irlanda....
En su discurso ante los obispos, en Lourdes, Benedicto XVI se refirió al laicismo de Francia, uno de los temas que marcó su visita a París, destacando la «originalidad» de la situación francesa, que la Santa Sede «desea respetar». Se felicitó de que Sarkozy hubiera resaltado «los valores cristianos de Francia». 300.000 francesas, trescientas mil, ejercen cada año su derecho al aborto.
Lo que está más que claro es que Vidal no tiene pensamiento propio, se rige por intereses obispales, amarillismo y lo que venda a su periodico. Tu sabrás Vidal.
Totalmente de acuerdo (excepto la ultima frase). Los cristianos no debemos desde luego imponer nada pero sí denunciar lo que es malo para las personas ...... ¡faltaria mas!. ¿O acaso no denunciariamos la esclavitud si alguien quiera hacerla legal de nuevo?
Es decir, que matar a un niño está mal, pero no está bien que pretendamos que sea un crimen. Muy bien, Vidal, lo has bordado. ¿Os van a dar los 100.000 euros que el gobierno por ti denominado fascista les ha robado a los de intereconomía?
Y por descuido me he comido una "h" en el verbo "haber".
Por descuido no abía leído el último párrafo de este artículo.
NO ESTOY DE ACUERDO. No se trata de imponer nuestra propia moral a toda la sociedad sino de proteger medienate leyes positivas efecaces la LEY Natural de la que hablabas más arriba.
Por una vez, y sin que sirva de precedente, he de decir que estoy de acuerdo con Vidal. Pero tengo que hacer dos puntualizaciones: no creo que tenga que darse una despenalización del aborto, aunque sí reconocerse situaciones atenuantes hasta la ininputablilidad, y por otra, esto no es fascismo, es puro marxismo.
En cuanto a tu alusión a la Ley Natural, estoy totalmente de acuerdo. Lástima que su existencia se vea sistemáticamente negada por el positivismo salvaje que invade el campo del Derecho. Negando su existencia queda claro que no existe más ley que la voluntad del legislador. Y ésta, aunque democrática, puede ser absolutamente inicua. Recordemos las leyes raciales del Parlamento alemán en la época de Hitler: un Parlamento democráticamente elegido y que sin embargo actuó de la manera más inhumana posible. Eso mismo está pasando con el aborto en España y en todos los lugares donde se ha convertido en un "derecho de la mujer".
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal