El Evangelio maldice a los que escandalizan a los niños, iconos de la inocencia, rostros de Dios. Por eso, el fiscal del Vaticano, Charles Scicluna, aprovechó un acto de reperación, celebrado este fin de semana en la Basílica de San Pedro, para enmarcar teológicamente la línea de tolerancia cero del Papa Ratzinger. Con todas las consecuencias. Aquí y en el más allá, con "el más horrible de los infiernos".
A pesar de que la carne sea débil y el sexo ronde a los eclesiásticos, a veces de forma obsesiva, su principal tentación no es el sexto mandamiento, sino el primero. Muchos, en vez de amar a Dios sobre todas las cosas, se aman a sí mismos. La gran tentación es el poder. La búsqueda desenfrenada del poder, que se plasma en el ansia desaforada por hacer carrera. Por eso, el Papa sabio viene denunciando una y otra vez el carrerismo en la Iglesia.
Quizás fuese simple coincidencia, pero por la mañana Benedicto XVI (el "barrendero de Dios") decía que la Iglesia "no esconde las heridas que han marcado a la comunidad eclesiástica por la debilidad y el pecado de algunos de sus miembros" y se mostraba dispuesto a "hacer justicia". Por la tarde, el provincial de los jesuitas alemanes, Stefan Dartmann, reconocía públicamente que ocultaron durante años, de manera sistemática, los casos de abuso sexual y de violencia contra menores en los colegios de la orden en ese país.
Era ya el año 2008. Tres años después del "castigo" impuesto por el Papa Ratzinger a Marcial Maciel. Pero ese mismo año, el prefecto de la Vida Religiosa, cardenal Franc Rodé, dedica una homilía al fundador de los Legionarios de Cristo en estos términos: "Maciel deja en herencia una congregación floreciente y próspera y un movimiento que está dando magníficos frutos a la Iglesia".
Lo ha dicho el obispo con claridad y llaneza: «A favor de la intervención han votado los patronos, los impositores y los trabajadores. A favor de la fusión han votado los políticos». Así es. Los fundadores de la empresa, sus clientes y los que la trabajan, es decir, los que son de la casa, aquellos a los que de verdad les duele la situación han dicho que no a la absorción encubierta por parte de Unicaja, llena de medias verdades y con la única garantía cierta de la reducción de plantilla. Los otros, los advenedizos, los que están de paso, han votado por sus propios intereses.
"Como medida de precaución y para asegurar que el tercer párrafo de cada artículo del día siguiente no hablen de Maciel, que no merecería tal atención, espero que antes de la beatificación de Juan Pablo II se dé una explicación pública profunda de cómo pudo suceder un engaño de tal calibre". El que firma la frase no es un hereje progre, un cruzado de la caverna o un resabiado de cualquier lado. Tampoco se trata del cardenal Schönborn, convertido, desde hace algún tiempo, en el muñequito del pim-pam-pum de los sectores ultraconservadores. a pesar de ser íntimo amigo del Papa. Pero volvamos a la frase, porque el que la dice es nada menos que el biógrafo oficial de Juan Pablo II, George Weigel, alabado y respetado por tirios y troyanos.
La «irresponsabilidad» de la Iglesia, titula El Correo del grupo Vocento. Y la Iglesia se hizo el harakiri, explica El Periódico de Cataluña. La pero salida de Cajasur, dice Diario de Sevilla. La ´caja de los obispos´ encalla en el temporal, sentencia La Vanguardia. Y así, en esta línea, todos los demás periódicos del país. No entiendo nada de economía, pero, al parecer, ésta es la explicación más plausible a la pérdida de Cajasur. Claro que la da El País. Si alguien tiene otra mejor, que nos la ofrezca.
Muchos apostaban (y me incluyo) que el pontificado del Papa Ratzinger será tranquilo, de transición o, a lo sumo, de culminación, doctrinalmente seguro y, sobre todo, tranquilo. Pasados cinco años, la fuerza de los hechos hace revisar las previsiones. Y Benedicto XVI se encuentra ante los mayores y más dramáticos problemas de gobierno que haya tenido jamás un Papa. Una situación, en sus propias palabras, peor que las de las persecuciones. El tsunami de la pederastia mancha las sotanas negras de algunso clérigos y religiosos, pero salpica incluso a la blanca del mismísimo Sumo Pontífice y hasta puede dejar marcado para siempre, con una herida indeleble, el propio rostro de la Iglesia católica.
Me da pena la foto y la historia de Antoni Viñas, el cura de Sant Miquel de Fluvià (Girona). Anciano, esquelético, con su bañador largo y su gran cruz al cuello. Semidesnudo en misa. Con una mirada perdida, barba blanca sin afeitar y pelo cano sin peinar. La viva estampa de un hombre abandonado y quizás enfermo y depresivo. Que se le ocurrió quedarse en bañador y azotarse con su cinturón ante sus fieles, en un acto simbólico de arrepentimiento que, como es lógico, no sentó bien a muchos de los asistentes
El abate primado de la orden de los benedictinos, padre Notker Wolf, alemán como el actual Papa, dijo recientemente a un diario italiano que, para terminar con esta crisis cada vez más grave, "la Iglesia tiene que aprender a decir la verdad". "El Papa lo quiere hacer -aclaró-, pero tiene miedo. Si dice: 'La Iglesia es culpable', los norteamericanos responderán: 'Entonces paguen'". Son ya muchos los que sostienen que, si Benedicto XVI admite abiertamente las responsabilidades de la Iglesia en la cobertura de los curas pederastas, lloverá una avalancha de procesos en EE.UU. y otros países por miles de millones de dólares. La penitencia sincera podría acarrerar la bancarrota generalizada del Vaticano.
Parecía imposible. Juan Pablo II es el Papa de Fátima, el que dijo en varias ocasiones que la Virgen le había salvado la vida. De hecho la bala que le atravesó el cuerpo está en la corona de la Virgen del Santuario portugués. Es, además, el Papa del tercer secreto. Y, como es lógico, en Portugal, un ídolo. Pero resulta que el Papa tímido, frágil e intelectual,el Papa Ratzinger sin el carisma arrollador de su predecesor le ha ganado en campo ajeno.
No lo tenía fácil, como decíamos ayer. Pero el Papa sabio ha conseguido la cuadratura del círculo: casar Fátima con la pederastia sin caer en el victimismo. Da igual si lo que hizo ayer Su Santidad fue reinterpretar la segunda parte del tercero o la primera parte del cuarto secreto de Fátima. El caso es que el Paqa Ratzinger-barrendero de Dios nos volvió a situar en el núcleo del mensaje mariano. Con valentía, sin medias tintas, con audacia y con una tajante autocrítica.
Llega el Papa Ratzinger a Portugal. Arrastrando la cruz a cuestas de la pederastia. Las leyes implacables de los medios harán que éstos estén pendientes de este tema y lo filtren casi todo en esa clave. Aunque el Papa no quiera y a la Iglesia no le interese. ¡Ojalá sea capaz el Papa Benedicto de invertir esta dictadura mediática y obligar a los medios de centrarse en otros mensajes! Y quizás lo pueda conseguir con el tema de Fátima.
Esto es lo que la vieja guardia curial, liderada por Sodano, Castrillón, Rodé et alii, piensa de la actitud que los jerarcas de la Iglesia deberían adoptar ante la pederastia. Se lo explica a Il Foglio (un periódico italiano) un obispo que, según el rotativo, jugó un papel importante en el pontificado del Papa Wojtyla. Estremece leerlo, pero seguro que la teoría sigue contando con seguidores entre la "derecha" eclesiástica. Porque, al sector conservador es más papista que el Papa cuando le conviene y, cuando no, le da la espalda sin miramiento alguno.
Algo tendrá el agua de José Bono cuando tanto la bendicen unos o la maldicen otros, los interesados en manchar su carrera política. Con fines inconfesados. O totalmente confesados: dessacreditarle políticamente. Capaz, con experiencia, moderado, bregado en mil batallas, con apoyos en las altas instancias y entre los votantes, Bono es un gran activo para el país. Todo un capital político que podría activarse en una coyuntura tan especial como la que está atravesando España en estos momentos. Un capital que despierta recelos y envidias en su contra. Y ha estallado una feroz campaña contra lo que más puede dolerle al presidente del Congreso: su honradez. Porque, como él mismo dice, "ése es mi único capital político"
¡Mira que es buena persona y buen obispo! Quiero y estimo a monseñor Algora desde sus tiempos de las Hermandades del Trabajo. Es el heredero de Osés y Echarren en la pastoral obrera. Un digno heredero, siempre cercano a los movimientos especializados de Acción Católica, como la HOAC o la JOC. Un obispo sensible a lo social, al que, además, sus pares le encargaron la difícil papeleta del sostenimeinto de la Iglesia. Como tal, todos los años celebra una rueda de prensa con los medios. Y casi siempre termina mal: enfadado él y enfadando a los profesionales.
Nunca gozó de excesivas simpatías en la Iglesia. A Angelo Sodano, Secretario de Estado de Juan Pablo II, se le vinculó, durante años, con Pinochet y con la creación de auténticas "cordadas" en el seno de la Curia romana. Nadie imaginaba que, además, era el gran protector de Marcial Maciel, el ahora denostado fundador de los Legionarios, del que aceptó pinguës sobornos para él y para su sobrino, según denuncia documentada del National Catholic Reporter. Y, ahora, que su pasado se desvela, quiere morir matando al Papa Wojtyla, el mismo que lo nombró su número dos y le dejó las manos libres para gobernar la Iglesia, mientras él daba la vuelta al mundo como un párroco de la aldea global.
Lleva años sufriendo y sin poder dedicarse a lo que más le gusta: evangelizar con su música. Por fin, una sentencia judicial viene a darle la razón en casi todo a la Hermana Glenda. O en lo fundamental. El Tribunal de Oviedo sentencia que Luis Alfredo no puede seguir explotando la obra musical de la religiosa. Se salva (por ahora y si la hermana no recurre) de tener que indemnizarla por eso. Me alegro por la Hermana, una excelente persona y una gran profesional, que sabe utilizar como nadie su arte para llegar a los rincoces del alma donde sólo entra la música.
"Delincuente sin escrúpulos y sin sentimientos religiosos". Nunca un documento vaticano había definido con tanta dureza al fundador de una congregación religiosa. Marcial Maciel, el fundador de la Legión de Cristo, sin duda merece ese tratamiento. Con su histórica condena, el Papa da un golpe de autoridad y administra un severo escarmiento al fundador, a la Legión y a su cúpula actual. Un gesto con el que marca claramente la línea de tolerancia cero con los abusadores en la Iglesia católica. Por muy grandes y poderosos que sean.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
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