Estimados obispos, Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, y yo fuimos entre 1962 1965 los dos teólogos más jóvenes del concilio. Ahora, ambos somos los más ancianos y los únicos que siguen plenamente en activo. Yo siempre he entendido también mi labor teológica como un servicio a la Iglesia. Por eso, preocupado por esta nuestra Iglesia, sumida en la crisis de confianza más profunda desde la Reforma, os dirijo una carta abierta en el quinto aniversario del acceso al pontificado de Benedicto XVI. No tengo otra posibilidad de llegar a vosotros.
Aprecié mucho que el papa Benedicto, al poco de su elección, me invitara a mí, su crítico, a una conversación de cuatro horas, que discurrió amistosamente. En aquel momento, eso me hizo concebir la esperanza de que Joseph Ratzinger, mi antiguo colega en la Universidad de Tubinga, encontrara a pesar de todo el camino hacia una mayor renovación de la Iglesia y el entendimiento ecuménico en el espíritu del Concilio Vaticano II.
Mis esperanzas, y las de tantos católicos y católicas comprometidos, desgraciadamente no se han cumplido, cosa que he hecho saber al papa Benedicto de diversas formas en nuestra correspondencia. Sin duda, ha cumplido concienzudamente sus cotidianas obligaciones papales y nos ha obsequiado con tres útiles encíclicas sobre la fe, la esperanza y el amor. Pero en lo tocante a los grandes desafíos de nuestro tiempo, su pontificado se presenta cada vez más como el de las oportunidades desperdiciadas, no como el de las ocasiones aprovechadas:
- Se ha desperdiciado la oportunidad de un entendimiento perdurable con los judíos: el Papa reintroduce la plegaria preconciliar en la que se pide por la iluminación de los judíos y readmite en la Iglesia a obispos cismáticos notoriamente antisemitas, impulsa la beatificación de Pío XII y sólo se toma en serio al judaísmo como raíz histórica del cristianismo, no como una comunidad de fe que perdura y que tiene un camino propio hacia la salvación. Los judíos de todo el mundo se han indignado con el predicador pontificio en la liturgia papal del Viernes Santo, en la que comparó las críticas al Papa con la persecución antisemita.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de un diálogo en confianza con los musulmanes; es sintomático el discurso de Benedicto en Ratisbona, en el que, mal aconsejado, caricaturizó al islam como la religión de la violencia y la inhumanidad, atrayéndose así la duradera desconfianza de los musulmanes.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de la reconciliación con los pueblos nativos colonizados de Latinoamérica: el Papa afirma con toda seriedad que estos "anhelaban" la religión de sus conquistadores europeos.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de ayudar a los pueblos africanos en la lucha contra la superpoblación, aprobando los métodos anticonceptivos, y en la lucha contra el sida, admitiendo el uso de preservativos.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de concluir la paz con las ciencias modernas: reconociendo inequívocamente la teoría de la evolución y aprobando de forma diferenciada nuevos ámbitos de investigación, como el de las células madre.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de que también el Vaticano haga, finalmente, del espíritu del Concilio Vaticano II la brújula de la Iglesia católica, impulsando sus reformas.
Este último punto, estimados obispos, es especialmente grave. Una y otra vez, este Papa relativiza los textos conciliares y los interpreta de forma retrógrada contra el espíritu de los padres del concilio. Incluso se sitúa expresamente contra el concilio ecuménico, que según el derecho canónico representa la autoridad suprema de la Iglesia católica:
- Ha readmitido sin condiciones en la Iglesia a los obispos de la Hermandad Sacerdotal San Pío X, ordenados ilegalmente fuera de la Iglesia católica y que rechazan el concilio en aspectos centrales.
- Apoya con todos los medios la misa medieval tridentina y él mismo celebra ocasionalmente la eucaristía en latín y de espaldas a los fieles.
- No lleva a efecto el entendimiento con la Iglesia anglicana, firmado en documentos ecuménicos oficiales (ARCIC), sino que intenta atraer a la Iglesia católico-romana a sacerdotes anglicanos casados renunciando a aplicarles el voto de celibato.
- Ha reforzado los poderes eclesiales contrarios al concilio con el nombramiento de altos cargos anticonciliares (en la Secretaría de Estado y en la Congregación para la Liturgia, entre otros) y obispos reaccionarios en todo el mundo.
El Papa Benedicto XVI parece alejarse cada vez más de la gran mayoría del pueblo de la Iglesia, que de todas formas se ocupa cada vez menos de Roma y que, en el mejor de los casos, aún se identifica con su parroquia y sus obispos locales.
Sé que algunos de vosotros padecéis por el hecho de que el Papa se vea plenamente respaldado por la curia romana en su política anticonciliar. Esta intenta sofocar la crítica en el episcopado y en la Iglesia y desacreditar por todos los medios a los críticos. Con una renovada exhibición de pompa barroca y manifestaciones efectistas cara a los medios de comunicación, Roma trata de exhibir una Iglesia fuerte con un "representante de Cristo" absolutista, que reúne en su mano los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Sin embargo, la política de restauración de Benedicto ha fracasado. Todas sus apariciones públicas, viajes y documentos no son capaces de modificar en el sentido de la doctrina romana la postura de la mayoría de los católicos en cuestiones controvertidas, especialmente en materia de moral sexual. Ni siquiera los encuentros papales con la juventud, a los que asisten sobre todo agrupaciones conservadoras carismáticas, pueden frenar los abandonos de la Iglesia ni despertar más vocaciones sacerdotales.
Precisamente vosotros, como obispos, lo lamentaréis en lo más profundo: desde el concilio, decenas de miles de obispos han abandonado su vocación, sobre todo debido a la ley del celibato. La renovación sacerdotal, aunque también la de miembros de las órdenes, de hermanas y hermanos laicos, ha caído tanto cuantitativa como cualitativamente. La resignación y la frustración se extienden en el clero, precisamente entre los miembros más activos de la Iglesia. Muchos se sienten abandonados en sus necesidades y sufren por la Iglesia. Puede que ese sea el caso en muchas de vuestras diócesis: cada vez más iglesias, seminarios y parroquias vacíos. En algunos países, debido a la carencia de sacerdotes, se finge una reforma eclesial y las parroquias se refunden, a menudo en contra de su voluntad, constituyendo gigantescas "unidades pastorales" en las que los escasos sacerdotes están completamente desbordados.
Y ahora, a las muchas tendencias de crisis todavía se añaden escándalos que claman al cielo: sobre todo el abuso de miles de niños y jóvenes por clérigos -en Estados Unidos, Irlanda, Alemania y otros países- ligado todo ello a una crisis de liderazgo y confianza sin precedentes. No puede silenciarse que el sistema de ocultamiento puesto en vigor en todo el mundo ante los delitos sexuales de los clérigos fue dirigido por la Congregación para la Fe romana del cardenal Ratzinger (1981-2005), en la que ya bajo Juan Pablo II se recopilaron los casos bajo el más estricto secreto. Todavía el 18 de mayo de 2001, Ratzinger enviaba un escrito solemne sobre los delitos más graves (Epistula de delitos gravioribus) a todos los obispos. En ella, los casos de abusos se situaban bajo el secretum pontificium, cuya vulneración puede atraer severas penas canónicas. Con razón, pues, son muchos los que exigen al entonces prefecto y ahora Papa un mea culpa personal. Sin embargo, en Semana Santa ha perdido la ocasión de hacerlo. En vez de ello, el Domingo de Ramos movió al decano del colegio cardenalicio a levantar urbi et orbe testimonio de su inocencia.
Las consecuencias de todos estos escándalos para la reputación de la Iglesia católica son devastadoras. Esto es algo que también confirman ya dignatarios de alto rango. Innumerables curas y educadores de jóvenes sin tacha y sumamente comprometidos padecen bajo una sospecha general. Vosotros, estimados obispos, debéis plantearos la pregunta de cómo habrán de ser en el futuro las cosas en nuestra Iglesia y en vuestras diócesis. Sin embargo, no querría bosquejaros un programa de reforma; eso ya lo he hecho en repetidas ocasiones, antes y después del concilio. Sólo querría plantearos seis propuestas que, es mi convicción, serán respaldadas por millones de católicos que carecen de voz.
1. No callar: en vista de tantas y tan graves irregularidades, el silencio os hace cómplices. Allí donde consideréis que determinadas leyes, disposiciones y medidas son contraproducentes, deberíais, por el contrario, expresarlo con la mayor franqueza. ¡No enviéis a Roma declaraciones de sumisión, sino demandas de reforma!
2. Acometer reformas: en la Iglesia y en el episcopado son muchos los que se quejan de Roma, sin que ellos mismos hagan algo. Pero hoy, cuando en una diócesis o parroquia no se acude a misa, la labor pastoral es ineficaz, la apertura a las necesidades del mundo limitada, o la cooperación mínima, la culpa no puede descargarse sin más sobre Roma. Obispo, sacerdote o laico, todos y cada uno han de hacer algo para la renovación de la Iglesia en su ámbito vital, sea mayor o menor. Muchas grandes cosas en las parroquias y en la Iglesia entera se han puesto en marcha gracias a la iniciativa de individuos o de grupos pequeños. Como obispos, debéis apoyar y alentar tales iniciativas y atender, ahora mismo, las quejas justificadas de los fieles.
3. Actuar colegiadamente: tras un vivo debate y contra la sostenida oposición de la curia, el concilio decretó la colegialidad del Papa y los obispos en el sentido de los Hechos de los Apóstoles, donde Pedro tampoco actuaba sin el colegio apostólico. Sin embargo, en la época posconciliar los papas y la curia han ignorado esta decisión central del concilio. Desde que el papa Pablo VI, ya a los dos años del concilio, publicara una encíclica para la defensa de la discutida ley del celibato, volvió a ejercerse la doctrina y la política papal al antiguo estilo, no colegiado. Incluso hasta en la liturgia se presenta el Papa como autócrata, frente al que los obispos, de los que gusta rodearse, aparecen como comparsas sin voz ni voto. Por tanto, no deberíais, estimados obispos, actuar solo como individuos, sino en comunidad con los demás obispos, con los sacerdotes y con el pueblo de la Iglesia, hombres y mujeres.
4. La obediencia ilimitada sólo se debe a Dios: todos vosotros, en la solemne consagración episcopal, habéis prestado ante el Papa un voto de obediencia ilimitada. Pero sabéis igualmente que jamás se debe obediencia ilimitada a una autoridad humana, solo a Dios. Por tanto, vuestro voto no os impide decir la verdad sobre la actual crisis de la Iglesia, de vuestra diócesis y de vuestros países. ¡Siguiendo en todo el ejemplo del apóstol Pablo, que se enfrentó a Pedro y tuvo que "decirle en la cara que actuaba de forma condenable" (Gal 2, 11)! Una presión sobre las autoridades romanas en el espíritu de la hermandad cristiana puede ser legítima cuando estas no concuerden con el espíritu del Evangelio y su mensaje. La utilización del lenguaje vernáculo en la liturgia, la modificación de las disposiciones sobre los matrimonios mixtos, la afirmación de la tolerancia, la democracia, los derechos humanos, el entendimiento ecuménico y tantas otras cosas sólo se han alcanzado por la tenaz presión desde abajo.
5. Aspirar a soluciones regionales: es frecuente que el Vaticano haga oídos sordos a demandas justificadas del episcopado, de los sacerdotes y de los laicos. Con tanta mayor razón se debe aspirar a conseguir de forma inteligente soluciones regionales. Un problema especialmente espinoso, como sabéis, es la ley del celibato, proveniente de la Edad Media y que se está cuestionando con razón en todo el mundo precisamente en el contexto de los escándalos por abusos sexuales. Una modificación en contra de la voluntad de Roma parece prácticamente imposible. Sin embargo, esto no nos condena a la pasividad: un sacerdote que tras madura reflexión piense en casarse no tiene que renunciar automáticamente a su estado si el obispo y la comunidad le apoyan. Algunas conferencias episcopales podrían proceder con una solución regional, aunque sería mejor aspirar a una solución para la Iglesia en su conjunto. Por tanto:
6. Exigir un concilio: así como se requirió un concilio ecuménico para la realización de la reforma litúrgica, la libertad de religión, el ecumenismo y el diálogo interreligioso, lo mismo ocurre en cuanto a solucionar el problema de la reforma, que ha irrumpido ahora de forma dramática. El concilio reformista de Constanza en el siglo previo a la Reforma acordó la celebración de concilios cada cinco años, disposición que, sin embargo, burló la curia romana. Sin duda, esta hará ahora cuanto pueda para impedir un concilio del que debe temer una limitación de su poder. En todos vosotros está la responsabilidad de imponer un concilio o al menos un sínodo episcopal representativo.
La apelación que os dirijo en vista de esta Iglesia en crisis, estimados obispos, es que pongáis en la balanza la autoridad episcopal, revalorizada por el concilio. En esta situación de necesidad, los ojos del mundo están puestos en vosotros. Innúmeras personas han perdido la confianza en la Iglesia católica. Para recuperarla sólo valdrá abordar de forma franca y honrada los problemas y las reformas consecuentes. Os pido, con todo el respeto, que contribuyáis con lo que os corresponda, cuando sea posible en cooperación con el resto de los obispos; pero, si es necesario, también en solitario, con "valentía" apostólica (Hechos 4, 29-31). Dad a vuestros fieles signos de esperanza y aliento y a nuestra iglesia una perspectiva.
Os saluda, en la comunión de la fe cristiana, Hans Küng.
Hans Küng es catedrático emérito de Teología Ecuménica en la Universidad de Tubinga (Alemania) y presidente de Global Ethic. (El País)
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No pone, o se me ha pasado, como solución a la crisis de vocaciones, abolir el celibato obligatrio, y que éste pase a ser opcional. Ni Dios mismo pidió el celibato.
Un problema enorme que tiene la Iglesia jerárquica, es la cantidad de sacerdotes gays, posiblemente germen de todos esos delios de abusos a menores. Deberían tener muucho cuidado con las tendencias sexuales de sus ministros o nos seguirán dando problemas. ¡Ojo!, Considero al homosexual en los demás ámbitos, toda una persona normal y corriente, pero si este tiene ciertas "tentaciones" en otros lugares, y no en la Iglesia, ésta no saldría perjudicada y vapuleada por todos.
Más evangelio y menos parafernalia.
Kung conoce el camino correcto y todo se solucionaría si fuera a él a quien se debiera obediencia. Hay que ser judío con los judíos, musulmán con los musulmanes, anglicanos con los anglicanos y en ningún caso católico, causa de todos los problemas.
El problema de África es la superpoblación y los anticonceptivos su solución.El de los indígenas americanos el retorno a sus antiguas religiones.
La paz con la ciencia moderna reside en autorizar la investigación con células madres, entiendo que las embrionarias, línea minoritaria y en plena situación de abandono en sus aplicaciones terapéuticas.
Respecto a los abusos, habría que ver cuales son sus causas. Puede que algunas residan en las incertidumbres y relajaciones en muchos seminarios tras el Concilio V-II, coincidente con la denominada "revolución sexual". ¿La reforma litúrgica del V-II prohibió la Tridentina? ¿Dónde se dice eso?.
¿Otro Concilio?. ¿Con el propósito de "disolución de la sociedad y sus bienes?. M...
Hans Küng, gracias por tu comentario, en lo personal, desde América Latina, pienso, en agradecer, no solo por señalar al sistema en sus faltas, que hoy se muestran como pruebas para superarla. sino también me recuerda el llamado no continuar con lo mismo, y no solo es una ruptura con el sistema que hace daño. sino también la creación de uno nuevo, que no desprestigiar, sino aproveche de la total plenitud de la gracia de Dios, en el dialogo con otros y reconciliación con todos.
Yo estoy con el Papa. Kung, conviérte, deja ya esa soberbia y vuelve al seno de la Iglesia.
Todo lo dicho no vale de nada. De todo es culpable sino el Papa, la Curia, etc. El no es responsable de nada. Termina firmando como lo que realmente es "comunión con la fe cristiana", no es católico.
Todo lo dicho no vale de nada. De todo es culpable sino el Papa, la Curia, etc. El no es responsable de nada. Termina firmando como lo que realmente es "comunión con la fe cristiana", no es católico.
El Sr. Hans es culpable de que la tortilla de patata lleve huevo.
La pedrastía puede tener su origen en dominar y abusar del débil. Recuerda eso en algo el hacer de la Iglesia. Dominar conciencias para estrujar a las personas desde los confesionarios durante siglos.
Son una banda de estafadores.
Cuanto tardan en dar la última, Castrillón Hoyos felicitando a un obispo por no haber denunciado a un pederasta en su diócesis. Madre mía, este goteo no va a parar y va a ir a peor.
El pontificado de B16 está acabado. Ha fracasado en sus propósitos involucionistas contrarios a la evolución social hacia una mayor libertad, democracia e igualdad.
Algo bueno ha tenido la pretensión de B16: ha mostrado lo anacrónico de la institución, su podredumbre y corrupción intrínsecas, la necesidad de una reestructuración si quiere sobrevivir.
A la barca de Pedro no le basta con una (imprescindible) limpieza a fondo. Sus tablas, además de penetradas por la mugre, están carcomidas, podridas y ha chocado con el iceberg de la pederastia. Estamos asistiendo al espectacular hundimiento de esa barca. O cambian todas las tablas inmediatamente o... adiós, Iglesia, adiós. En buena hora.
Yo sé que ahora vendrán caras extrañas
con su limosna de alivio a mi tormento.
Todo es mentira, mentira es el lamento.
¡Hoy está solo mi corazón!
Como perros de presa las penas traicioneras
la suerte agazapada marcaba su compás.
Clavó en mi carne viva sus garras el dolor;
y mientras en las calles en loca algarabía
el carnaval del mundo gozaba y se reía,
Kung no es católico y nos propone que nos revelemos. Vaya osadía. Este hombre tendría que comer si la Iglesia a la que hace rato busca destruir desapareciese. Hombre, los enemigos del cristianismo arrecian golpeando la barca y estos pretenden que tiremos a Pedro por la borda. Prefieros e fiel a la única y verdadera Iglesia que Cristo fundó. Allí el Espíritu Santo hace s obra a pesar de nuestras debilidades
He leído varias veces la carta de este individuo para no dejarme llevar por la impresión que produce el titular, pero tras tres lecturas enteras y alguna más de algún punto en particular, llego a la conclusión de que son ciertos los titulares que hablan de esta carta: Hans Küng llama públicamente a la rebelión y a la desobediencia contra el Papa. ¿Este señor es quien luego viene a hablarnos de comunión cuando él (küng) la ha roto públicamente?
Tras esta lectura solo se puede llegar a una conclusión :HANS KÜNG ESTÁ EXCOMULGADO. Nadie le ha expulsado de la Iglesia, sino que él mismo se ha salido de ella al negar obediencia al Romano Pontífice : esto se llama cisma.
No me extrañará nada que este indeseable cismático acabe sus días exactamente igual que dicen que acabó Maciel: renegando de los sacramentos. DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS.
FELICIDADES, SANTO PADRE, LE ESPERAMOS CON CARIÑO EN ESPAÑAObvio, si como católico me encuentro bien, me llena, digamos, quiero inculcar ésta fe a mis hijos, porque quiero lo mejor para ellos, y ésto es lo mejor desde mi punto de vista.
Verás, mi madre es católica, apostólica y romana, como se suele decir. Mi padre es ateo radical, izquierdista pero muy crítico. . Es decir, he convivido "con las dos opciones". La mayoría de mis compañeros de colegio y amigos son católicos no practicantes, algunos, sí son practicantes, pero los menos, y algunos, abiertamente agnósticos o ateos.
Como verás, vivo con gentes de todas clases, respetuosamente, y todos saben de mi pertenencia a la Iglesia. Un primo mío, muy ateo él, me pone en conversaciones de las que salen en éste foro, para mí no es nada nuevo. Leo mucho, y no más por falta de tiempo: casa, trabajo, niños... jamás he negado mi fe, la practico y propago, sin respetos humanos.
Es difícil optar por una cautela, una moderación, un "centro" con "la que está cayendo". Un discurso que se centre en estar con B XVII o contra B XVI no creo que sirva para mucho. Aparentar que "no pasa nada" sería la postura del avestruz. Creo sinceramente que el tiempo de la "restauración" está llegando a su fin. No creo que se pueda aguantar mucho en esta actitud más que decimonónica, más propia de los años de Pío IX que de los hombres y mujeres de nuestro siglo. El descrédito de la institución eclesiástica resulta más que palpable y obvia. La autoridad de la verdad en la Iglesia brilla por su propia ausencia. La configuración actual de las estructuras eclesiales, el modo en que se ejerce la autoridad en la Iglesia, incluyendo al propio ministerio petrino, nos conducen a un callejón sin salida. Asistimos a un espectáculo casi circense, declaraciones de los líderes de la Iglesia que luego son matizadas y hasta desautorizadas por ellos mismos, como dando palos de ciego.
Siempre me ha gustado este Teólogo y con toda mi humildad como cristiana opino que si no hubiera
en el mundo hombres con esta valentía siempre estaríamos igual. A veces me avergüenzo de ser
cristiana porque cuando me atacan, los que han salido o no se han considerado nunca cristianos, no
sé que contestar. Así que me parece muy bueno este artículo porque este Teólogo es una "autori-
dad" en cuestiones eclesiásticas. Ojalá y se empezara a trabajar por ahí. Muchas gracias por este artículo y la persona que me lo ha hecho llegar
Siempre me ha gustado este Teólogo y con toda mi humildad como cristiana opino que si no hubiera
en el mundo hombres con esta valentía siempre estaríamos igual. A veces me avergüenzo de ser
cristiana porque cuando me atacan, los que han salido o no se han considerado nunca cristianos, no
sé que contestar. Así que me parece muy bueno este artículo porque este Teólogo es una "autori-
dad" en cuestiones eclesiásticas. Ojalá y se empezara a trabajar por ahí. Muchas gracias por este artículo y la persona que me lo ha hecho llegar
Buenas noticias para el catolicismo. Kung ve la batalla perdida y se lanza a la desesperada a intentar acabar con el Papa. Viejo y desesperado el teologo, sin seguidores ni lectores, forrado de pasta eso si, aprovecha los vientos pedofilos para lanzar su último ataque a la Iglesia. Ya le conocemos. Nada nuevo bajo el sol. No le queremos, no le necsitamos y pasamos de él. ¡Viva el Papa!
Entre los apóstatas y los involucionistas ya no queda prácticamente nada.
No hay más que ver quién aplaude a Küng, porque saben que no es este el camino para reformar la Iglesia, y lo celebran los partidarios del "cuanto peor mejor".
La caverna también parece encantada de que haya asomado la patita de lobo.
Otros lamentamos la deriva que han ido tomando algunos teólogos de los que esperábamos que fueran fermento en la Iglesia pero carecen de las mínimas nociones sobre homeopatía.
Sí que parece el violinista en el tejado.
Lema de Han Küng: ¡AD MAIOREN HANS GLORIAM!!!!!
Canción favorita de Hans Küng: ¡SI YO FUERA PAPA!!!! ¡YAVIDIVIDIVIDIVIDIVIDIVIDIVIDUM!!!!!!
Küng cada vez cae más bajo. Cuando era joven todavía se molestaba en estudiar la teología para decir cosas erróneas pero al menos reflexionadas. Ahora el muy sinvergüenza ya está viejo y únicamente se dedica a recopilar los tópicos y las falsedades de la prensa internacional contra el Papa, a hacer un refrito y poner un título pomposo. Viejo perezoso y fracasado. Tu modelo de Iglesia y tu Concilio irreal han muerto para siempre. Nadie te sigue. Los seminarios están vacíos porque vosotros los "conciliares" los vaciasteis con vuestras herejías. Los seminarios llenos son los que sostuvieron santos cardenales como D. Marcelo o Siri, o santos obispos como Mn. Pérez y Fernández-Golfín. La Iglesia entera (salvo cuatro viejos como tú y los tibios e ignorantes a quienes engañan las campañas de los enemigos de la Iglesia) está con Benedicto XVI, restaurando la Iglesia que Cristo quiere y tratando de construir una sociedad donde reine la Paz de Cristo en el Reino de Cristo.
Carta preciosa y certera. Gracias Küng aunque no te harán ni caso. Vale mas recibir prebendas de los legionarios...Y el jamón bien curado por favor.
Desde el profundo amor a la Iglesia que tiene el señor kung, hace este comentario que no tiene ningún desperdicio, por más que les pese a los cavernícolas. Me parece una crítica positiva, ecuánime y evolucionista. Lástima que la Iglesia esté llena de carcas, conservadores, involucionistas. La sociedad se encargará de ponerlos en su sitio y frente al paredón.
... Amén (a la susodicha carta). Por el tono, da la impresión de ser palabra de Dios.
Este tío es ............. Porque lo que escribe es serio, si no los Señores Obispos estarían tronchándose de risa. No se pueden decir más barbaridades juntas.
Si hubiera sido justo, ponderado, ecuánime. Pero utiliza todos los tópicos del enemigo, todas sus tergiversaciones y manipulaciones y todas sus calumnias. ¿Quién va a escuchar al lobo despues de asomar la patita por debajo de la puerta?
Puede que sea demasiado dura en mis juicios, pero hablo también desde la desilusión de quien esperaba bastante más de gente como Küng y ve como simplemente se resisten a ser levadura en la Iglesia y se convierten en veneno.
Claro que Küng puede dar su opinión, pero a ver si no vamos a poder los demás dar la nuestra sobre la de él.
Los comentarios que hace sobre las actuaciones del papa están en la línea de los tergiversadores calumniosos, de modo que a partir de ahora eso es lo que le considero. A él no le importará mi opinión, pues como a mí la suya menos, estamos en paz.-
En lo que tengan de aprovechable algunas de sus ideas vertidas en sus libros, ya cogeremos lo que sea para la posteridad, pero no tiene más protagonismo que el que queramos darle y se ha ganado a pulso que todo católico que lo sea de veras le vea como un enemigo de la Iglesia. A los que ya la odiais no me extraña que os guste lo que dice. Eso es lo más sospechoso del asunto.
Pues al reducirse a un con la Iglesia o contra la Iglesia, está claro que con la Iglesia. Lástima que no todos quieran ser Iglesia y haya quien se apunte a ser antiiglesia. Allá él.
más pasaré de Küng, por muy creído que se lo tenga.
Simplemente tendremos que luchar a la vez contra la involución y la apostasía. Lástima que haya tan poca gente dispuesta a plantarse a la vez en la reforma evangélica, con decisión, y en la fidelidad a la Iglesia de ayer de hoy y de siempre.
Sin el colegio de obispos deliberantes el de Roma queda menguado.
Ahora resulta que el suizo no puede dar una opinión dirigida a todos y en particular a los obispos. Es su obligación. La verdad es que un obispo cualquiera debería de poder decír al Romano Pontífice aquello de que ´´Vos que sois como Nos y todos nosotros más que Vos´´. Se desharía el efecto del nombramiento de la Iglesia como religión oficial del imperio y la inevitable pulsión para conseguir la absoluta preminencia del papa de Roma sobre otros ( un ejemplo, el de Jerusalem ).¡ Los milagros que hizo el Espíritu, llevando a Pedro a Roma y descubriendo su enterramiento! para consolidar esa aspiración.
El que no se atreva a decir nada por interés, no merece la pena que diga nada.
No soy fan de Ratzinger. No me cae bien este Papa. Me siento mucho más cercana a las ideas de Küng en muchas cosas. Pero la mala fe en la interpretación de las palabras del Papa las puedo esperar de los antiiglesia no de los reformadores de la Iglesia. Aquí se me muestra Küng, no como un reformador sino como un enemigo de la Iglesia más.
Yo soy partidaria del celibato opcional, pero desde el momento en que retuercen el asunto hasta pretender relacionarlo con la pederastia demagógicamente e interesadamente, me sumo a los que aplazan el tema hasta nueva orden.
Yo soy partidaria del ecumenismo, pero desde el momento en que se tergiversan y se malinterpretan las palabras del Papa en la línea de sus enemigos, me queda claro que Küng lo es. Algo que yo no sabía hasta ahora.
La reforma necesaria tardará mucho más, por culpa de cartas como ésta.
Si paso del papa cuando me parece, más de...
Por lo general, los que atacan a Kúng y veneran a Ratzinger no han leído la obra teológica de ninguno de los dos, y tampoco conocen el devenir biográfico en cuanto a a teología de ambos. Para muchos defender al Papa al ultranza, diga lo que diga o haga lo que haga, es como agitar la bandera de un determinado grupo político en un mitin, se hace porque se tiene que hacer, pensar en ello está de más.
Me parece bien que Küng sea una mosaca cojo... para los fans de Ratzinger y la Curia. Al menos alguien discrepa, y discrepar es algo que antiguamente en la Iglesia se hacía más a menudo, a pesar de los pesares, de las hogueras y de las listas negras.
Hay muchos curas, y algún que otro obispo que están cansados de tanta hipocresía, no se atreven a decir nada porque es bien sabido que el que se mueve en la Iglesia no sale en la foto, no hay espacio para la disensión, aunque sea mínima; es bueno que alguien los anime a que digan lo que verdaderamente piensan.
Lo que H. Kung señala como oportunidades desaprovechadas son, precisamente, los grandes aciertos del Papa Benedicto XVI. Solamente debemos agradecerle a este teólogo que nos haya recordado lo que la Iglesia tiene ya como una hoja de ruta bien conocida: el deber de responder a los grandes problemas de la humanidad en nuestro tiempo.
Este es el momento en que para mí acaba Hans Küng. No lo podía haber hecho peor, haciendo suyas todas las caricaturas tergiversadoras sobre la actuación de BXVI. La radicalización está servida. Pero cuando Küng deja de ser un reformador para ponerse en contra deja de estar con nosotros, pues está contra nosotros. Los que queremos reformas tendremos que aplazarlas puesto que se nos obliga a tomar partido a favor o en contra de la Iglesia. A favor del Papa y en contra de quien se erija en antipapa, que perderá la parte de razón que tenga con esa actitud.
Lástima. ¿Queda alguien en el centro, intentando unir en la diversidad, reformar sin romper?
Primero me desilusionó el Papa, luego cien mil veces más me está desilusionando Küng.
¿Se han asustado?
acaban de reconfirmar a Sodano como decano del colegio cardenalicio. Maciel sigue gobernando desde ultratumba!
Yo creo que la solución es muy fácil: se elige Papa a Küng y Camarlengo a Vidal. ¡Y ya está! Asunto resuelto
Ya, entiendo la foto de...... El País. Lo que nos quiere decir El País es que ellos tienen en los "sindicatos" a mucha gente que es la que hace ruido y va por ahí sacando pecho. Y de paso les sirve para olvidarnos de los "sindicados" autóctonos. Nos ha puesto la foto de "Juez- Küng": guerra de fotos.
Küng es sencillamente un disidente trasnochado fuera de la comunión de la Iglesia, está tan trasnochado que ya no sirve ni como enemigo. Mientras el resto de teólogos, entre ellos el Papa Benedicto, avanzaron, afianzaron y edificaron, Küng se quedó estancado. Representa el estacamiento de la izquierda: sólo tenéis ideólogos. Qué pena, por eso luego os sale lo que os sale.
A mí esta carta me recuerda el famoso chiste. El Cónclave elige papa a Hans Küng. Cuando le comunican la noticia y le preguntan si acepta el cargo, él renuncia. Entonces el Camarlengo le dice ¿por qué?. -Porque en ese caso perdería mi infalibilidad-, contesta Küng.
Los obispos son dóciles. Lacayos de la curia, sin criterio y poco pensantes, con honrosas excepciones. Faltan espíritus como el de Tarancón, Martini, Pironio o incluso Siri!. Pobre iglesia, ahh, y tampoco hay teólogos de alto nivel.
Estpu¡y convencido de que los obispos del entero orbe, en cuanto lena la misiva del ínclito y periclitado Hans Küng, van a caer de hinojos ante una fotografía suya y, dándose golpes en el pecho con grave riesgo de romperse el esternón, implorarán su benevolencia y, por supuesto, encerrarán a Benedicto XVI en Sant' Angelo de por vida. A continuación nombrarán Sumo Pontífice por aclamación al P. Masiá. Y desde ese momento todos viviremos en un mundo feliz.
Asombrosamente estoy totalmente de acuerdo con los consejos que le da el Sr. H. Küng a los Sres. obispos ¿católicos?. Pero si los fieles corrientes, los que vamos los domingos a misa y procuramos cumplir más o menos los mandamientos, etc... nos hemos ido posicionando y acudimos donde los curas nos parecen más curas. Los curas que conozco, ninguno es abusador de menores. Si he visto años 60 a 80, curas conocidos que dejaron de serlo. El Sr. Küng le da la razón a mi padre cuando me decía: hijo estos son curas tienen un problema de bragueta. También he oido como se animaba a los seminaristas a tener novia o experiencia sexual antes de la ordenación.... Difiero del Sr. Küng cuando ve la causa de los abusos en el celibato. Hace años, me extrañó el comentario que me llegó de EE.UU. había una moda en los seminarios: tener alumnos homosexuales..., el tiempo a demostrado lo erroneo de esta moda. Porque lo abusos son a "niños jovenes" no "niñas y jovenas", ergo...
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal