Es como la gota china de la pederastia sobre los hombros cansados del Papa Ratzinger. La situación se torna insostenible. El Papa está en jaque. Para evitar el jaque-mate del papado y, por ende, de la institución, tiene que poner fin al goteo de casos, con implicación suya directa o indirecta. La carta de hoy es demoledora. Seguro que Su Santidad ya no piensa lo mismo. Y lo está demostrando con hechos desde hace tiempo. Pero tiene que demostrarlo. Sólo le queda dar un último paso: reconocer que todo el sistema estaba podrido y que él (como todos los demás cardenales y obispos) fue una pieza fundamental en ese engranaje.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
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José Manuel Bernal