Humano, sencillo, abierto, asequible. Don Carlos Osoro tiene innato (y lo cultiva) el don de hacer sentir bien a la gente a su lado. El don de la amabilidad suma, de la entrega total y de la confianza absoluta. Soy amigo de Don Carlos, desde su época de obispo de Orense y, por lo tanto, mi obispo. Quizás, por eso, no pueda ser totalmente objetivo con él. Pero el recital que nos dió ayer a Jesús Bastante y a mí ratifica todas éstas y otras muchas cualidades de un arzobispo humano, con corazón, que nos abrió durante todo un día su casa, su intimidad, su mesa, su mantel, su vida, sus recuerdos y algo de la arrolladora pastoral que está llevando a cabo en la archidiócesis de Valencia.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal