En Italia prometen la máxima colaboración con la Justicia. En Alemania ponen en marcha una línea telefónica para denunciar a los curas abusadores. En Asutria (modelo de reacción) acogen a las víctimas, les piden perdón, crean una comisión de seguimiento y les ofrecen terapia gratis e indemnizaciones. ¿Y en España? Nada. Silencio sepulcral. Rouco, como siempre, callado. Y su portavoz, Martínez Camino, siempre dispuesto a portavocear para condenar todo lo que se mueva, ahora calla. Y, de esta forma, da por bueno que es más pecado el aborto que el que un cura pederasta mate la inocencia del alma de una criatura. Aunque no sea eso lo que creen, al optar por el silencio, Rouco y Camino están dando por buenas éstas y otras muchas interpretaciones. En detrimento no sólo suyo, sino de toda la institución.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal