Bueno, prudente, amable, tímido, cercano y, encima, bien preparado y con hondura espiritual. Así definen a monseñor Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela, los que lo conocen bien. Los curas le llaman "Don Algodoncito". Por lo suave y tranquilo. Pero también porque su vida es capaz de pasar la prueba del algodón. Y porque, bajo formas suaves, esconde un carácter de hierro. Suaviter in modo, fortiter in re. Y, además, no es carrerista. Rara avis.
Jueves, 16 de febrero
José Manuel Vidal
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya