El Miércoles de Ceniza da paso a la Cuaresma, es la puerta de entrada. En la misa de la mañana, el cura hace una crucecita con ceniza en la frente de los fieles —algunos tal vez con resaca— para recordarles una cosa muy sencilla que nuestro mundo parece querer olvidar: que somos polvo y que en polvo nos convertiremos. Pulvis es, et in pulverem reverteris (polvo eres, y en polvo te convertirás), decía el cura del colegio, mientras nos tiznaba la frente con la ceniza gris y triste. Después, todo el día, íbamos con la marca de polvo a cuestas.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal