Estoy completamente seguro de que monseñor Munilla no quiso decir lo que dijo. Aunque literalmente lo dijese y ahora desmienta a los medios. No supo expresarse adecuadamente. Y eso que es un maestro de la expresión y un experto en los medios. O mejor dicho, lo que le pasó es que "de la abundancia del corazón habla la boca". Y a Munilla le jugó una mala pasada su espiritualismo desencarnado. Esa especie de veta teológica ultra, según la cual el pecado es el mayor de los males, porque ofende directamente a Dios.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
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Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
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