Esta mañana de dos de enero del nuevo año 2010, muchos feligreses en el Buen Pastor despediremos a quien fuera nuestro obispo estos últimos nueve años, Juan María Uriarte. Lo conocí a comienzos de la década de los 70 en Lovaina. Coincidimos dos años en el mismo colegio mayor: él en la habitación 401 y yo en la 404, o quizás fue al revés, poco importa. Era mi despertador y muchas más cosas. Los sábados salíamos a cantar un grupo de vascos por algunas cavas (kelder) donde llegaron a pagarnos alguna ronda. En ocasiones Juan Mari se juntaba a nosotros sobretodo en la cava que sigue estando al lado del colegio mayor en el Viejo Mercado (Oude Mark). El domingo tras la misa en el propio colegio, hacíamos amaiketako en el cuarto piso: nos juntábamos unas 20 personas: unos traían botellas de vino, otros vituallas, charlábamos, bebíamos, cantábamos. Hasta la hora de cierre del restaurante universitario.
A Juan Mari le llamábamos 'Monsieur l´Abbé': era el cura por antonomasia. Si hay algo que le caracteriza es su profunda religiosidad en un espíritu de apertura y diálogo. Diálogo como lo entendía Pablo VI: solo desde la convicción personal es posible penetrar en la del otro. Nunca le he visto rebajar un ápice sus convicciones más profundas. Nunca le he visto negarse a dialogar. Eso sí, desde la agudeza que provenía, sospecho, de su natal Fruniz.
Juan Mari es, sobretodo, un hombre de fe profunda, un cura, a quien Pablo VI, en la era Tarancón, ya tristemente fenecida, hizo obispo. Obispo para los hombres y mujeres de su tiempo. Como lo es hoy para quien tenga ojos limpios para ver. Le visité varias veces siendo obispo auxiliar en Bilbao y titular en Zamora. Llevó a Clemente (Juan Mari es del Athletic, nadie es perfecto), creo que a Toro, pero a condición de que previamente él, como obispo, pudiera decir sus palabras a los jóvenes. Presidió nuestro matrimonio. Cuando vino de obispo a Donosti, curiosamente nos vimos menos pero sabíamos que una llamada, una indicación, eran suficientes para lo que fuera.
Comprenderán que esta cercanía, también espiritual, me impida todo juicio de su labor episcopal. Pero estoy seguro que, cuando se retire (es un decir) en una céntrica parroquia en Bilbao y yo deje, ya definitivamente (otro decir), mi trabajo en Deusto, volveremos a vernos con más frecuencia.
En su ultima carta a los feligreses guipuzcoanos, nos invita a unirnos «en cuerpo o en espíritu» al acto de toma de posesión del nuevo obispo, José Ignacio Munilla, el 9 de Enero próximo. Termina Juan Mari su carta diciendo que «participar de una u otra forma en este acto es reconocerle como vuestro pastor e iniciar un camino de recíproca comunión progresiva». Mensaje importante en tiempos de prueba.
Sí, Juan Mari es un hombre profundamente religioso y, también, miembro fiel (y adulto) de la Iglesia Católica. Eskerrik asko, Juan Mari.
Javier Elzo (Diario Vasco)
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Juan Mari era tan fino, tan fino, que, antes de ser obispo, encabezó una comisión de sacerdotes vizcaínos que visitó en Cádiz a Monseñor Añoveros para pedirle que renunciara a su nombramiento como Obispo de Bilbao. A juicio de estos señores, D. Antonio Añoveros tenían un gran pecado: no era vasco de nacimiento.
Yo creo que D. Juan María Uriarte ha sido y es un Obispo, moralmente, muy honesto y, religiosamente, fino, fino, fino. Para mí está muy por encima de los Obispos más reconocidos de la Iglesia "española", los nuevos o los ya honrados con el cardenalato. Ellos lo saben. Deberían saberlo para no equivocarse en “cristiano”. Es cierto que D. Juan María, como la mayoría de nosotros, los sacerdotes y religiosos "vascos", a mi juicio, hemos dado demasiada trascendencia moral, y por ende, pastoral, al llamado "conflicto vasco" en su conjunto. Es una opinión que he defendido hace tiempo y que muchos no comparten. Pero somos nosotros, con todos los buenos "consejos" de amigos, quienes tenemos que revisar el camino recorrido, discernirlo mejor, reconocer aciertos y fallos, y acoger las prioridades pastorales por otros veinte años. Cada tiempo tiene sus urgencias. No hablo de olvidar, sino de discernir y elegir. Quien le sustituye a Uriarte, que lea a menudo sus palabras. Feliz año.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Juan Fernandez Krohn
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Josemari Lorenzo Amelibia
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Rodrigo del Pozo Fernández
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