Es claro como la hermana agua. Limpio y transparente, Jesús Sanz acaba de aterrizar en Oviedo con armas y bagajes. Y tiene mucho de unas y de otros. Se le ve venir. Dice siempre lo que piensa. No cambia de chaqueta. No se acomoda al auditorio. Es conservador, pero no reaccionario, como él mismo dice. Un conservador pasado por el tamiz de San Francisco. Y eso siempre es garantía de un conservadurismo eclesial claro y nítido, pero siempre abierto y dialogante. Mantiene lo suyo, pero no aplasta al adversario. Sigue su camino, pero no excluye a los que no piensan como él. Un conservador incluyente. ¡Rara avis!
Los profesionales de la información religiosa estamos acostumbrados a que los obispos (en general, siempre hay excepciones) nos considen "enemigos" o "poco amigos". Por eso nos llama más la atención la clara alabanza que ayer hizo de los "profesionales de la información religiosa" el actual presidente de la comisión episcopal de Medios, Joan Piris. En un acto solemne como la entrega de los Premios Bravo, el obispo de Lleida no sólo alabó nuestra "labor incansable", sino que fue mucho más allá. Hasta pedir perdón públicamente y solicitar nuestra colaboración: "Os ruego perdonéis nuestras deficiencias y aceptéis la colaboración que por el bien de la sociedad todos estamos llamados a desarrollar".
Llueven los rumores sobre el inminente nombramiento de nuevo obispo para Córdoba, vacante tras la marcha de monseñor Asenjo a Sevilla. Ayer mismo, ABC daba seguro el nombre de Demetrio Fernández, salvo «sorpresas de última hora». Porque, de hecho, también se oye el nombre de este obispo de Tarazona para el arzobispado de Valladolid. Y el actual obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, se ha unido últimamente a la larga lista de posibles nuevos obispos de Córdoba.
Habría que dejarse de tanta mala fe, de tantos prejuicios y, para no callarme nada, de tanta desinformación cuando se habla de Benedicto XVI. Nada más resultar elegido, el Papa ya fue objeto de un verdadero proceso mediático en el que se le tachaba machaconamente de "ultraconservador" (como si un Papa pudiera ser otra cosa que "conservador").
Protestantedigital acaba de conceder a Religiondigital, la web que dirijo, el premio Unamuno. Como ya he dicho, todo un placer y un orgullo. El reconocimiento llega de las otras confesiones. La jerarquía católica sigue mostrándose reacia a premiar a los suyos. Pero sólo cuando no los puede controlar.
Queridos hermanos y amigos: paz y bien. Una vez más nos han saltado las alarmas. De nuevo hemos sido humillado en donde más nos duele: los pobres más pobres. No es la mano justiciera de un hada vengativa que se ríe de los opulentos del tener y del poder, sino un extraño e indeseado infortunio que se zafa ante un pueblo de por sí precario y mendigo.
Joven, inteligente, bien preparada, doctora y hasta guapa. Y encima, monja y progresista. Este cóctel explosivo lo reúne en su persona la hermana benedictina catalana Teresa Forcades. Era ya conocida en los ámbitos eclesiásticos por sus posturas abiertas y dialogantes. Por ejemplo, defiende el celibato opcional o una mayor presencia de la mujer en la Iglesia. Pero su salto a la fama lo dio de la mano de un video que recorrio la Red y en el que la hermana desmontaba, una por una, las falacias del gran fraude de la Gripe A. La pusieron a caldo. Les estaba arruinando el negocio a muchos. El País le dedicó reportajes y noticias, absolutamente descalificadoras de la persona, no de su mensaje. Como aquel titulado "Desmontando a la monja-bulo". Y resulta que Teresa Forcades tenía razón.
Un gesto histórico. Unas cuantas fotos para recordar y un acercamiento controlado y medido por ambas partes. La visita del Papa Ratzinger a la sinagoga de Roma no tendrá el eco de la de su predecesor, Juan Pablo II, que, nada más llegar, se lanzó con los brazos abiertos a abrazar al rabino. Benedicto, mucho más comedido y humilde en las formas. Pero muy firme en el fondo. Defendió a Pío XII ante los judíos, que acababan de decirle que la actitud del Papa Pacelli ante el Holocasuto todavía les "duele".
Haití, el país más pobre de América Latina y uno de los pobres del mundo, ha sufrido un terremoto que ha causado decenas de miles de muertos y cientos de miles de damnificados. Las muestras de solidaridad llegadas desde todos los rincones del mudo no se han hecho esperar. Organismos internacionales, Jefes de estado, Gobiernos, organizaciones políticas, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, instituciones religiosas, militares, policías, fuerzas y cuerpos de seguridad, movimientos sociales de todo el mundo, equipos de profesionales, etc. están yendo al lugar de los hechos para ayudar a los damnificados y enviando a la isla alimentos, material sanitario, medicinas, potabilizadoras, equipos médicos, equipos de rescate, etc. para paliar la catástrofe y aliviar, si quiera mínimamente, el sufrimiento y el dolor de la población.
Hace años, Suquía adoctrinó a un obispo: “Si quieres hacer carrera, tienes que apoyar a los movimientos”. Hoy parece que el cerco está completo, el desconcierto trocado en gozosa identidad y las carreras logradas. Se han nombrado obispos plenamente conciliares, los seminarios están a rebosar, las iglesias cada vez más llenas, varios millones de jóvenes esperan con ilusión la Jornada Mundial, preparación que revitaliza la vida de las parroquias. No hay niños sin bautizar y, tras las primeras comuniones, los jóvenes prosiguen gozosamente con la catequesis para alcanzar una confirmación conscientemente aceptada y vivida, más tarde, en un compromiso real en su vida social y política.
Estoy completamente seguro de que monseñor Munilla no quiso decir lo que dijo. Aunque literalmente lo dijese y ahora desmienta a los medios. No supo expresarse adecuadamente. Y eso que es un maestro de la expresión y un experto en los medios. O mejor dicho, lo que le pasó es que "de la abundancia del corazón habla la boca". Y a Munilla le jugó una mala pasada su espiritualismo desencarnado. Esa especie de veta teológica ultra, según la cual el pecado es el mayor de los males, porque ofende directamente a Dios.
1. Protestantedigital.com concede el "Premio Unamuno" en su cuarta edición a religióndigital.com que encabezan los periodistas José Manuel Vidal (director) y Jesús Bastante (redactor-jefe). Ambos portales son independientes pese la similitud de sus denominaciones. El primero es de inspiración protestante y ecuménica. El segundo, de inspiración católica y ecuménica. El mutuo y respetuoso reconocimiento entre ambos portales es un nuevo paso de concordia religiosa y cívica desde la fe cristiana y la profesionalidad periodística.
Resulta estremecedor el drama de Haití. Nos llega muy adentro su desgracia y nos sumamos a la ola de solidaridad desencadenada en todo el mundo para socorrer, en lo posible, a los haitianos. Cáritas, Manos Unidas y las demás instituciones caritativas y solidarias de la Iglesia, siempre a pie de obra, ya se han movilizado. Un ejemplo de eficacia y de responsabilidad social. Quedan las preguntas de fondo. Las que nos planteamos en las situaciones-límite.
Protestante Digital nos ha distinguido con el IV Premio Unamuno. Es un honor y un placer. Nos enorgullece enormemente que el portal más prestigioso del protestantismo nos haya otorgado este prestigioso galardón. Y de una manera especial, las motivaciones de la concesión del premio. La Alianza Evangélica Española asegura,entre otras cosas, que "Religión Digital es posiblemente el principal portal de información religiosa de España" y que se ha distinguido por una "significativa contribución a la integración y normalización social del protestantismo en España" y por "trabajar en pro de la convivencia de las diferentes maneras de entender y vivir la fe".
Los miembros de la cúpula de la Diócesis de Guipúzcoa han abandonado sus cargos tras la marcha de monseñor Juan María Uriarte y el nombramiento de José Ignacio Munilla como obispo de San Sebastián. Sin duda puede verse como algo normal la marcha de los dos vicarios generales –Patxi Azpitarte y Félix Azurmendi– cuando cambia el obispo.
Se van. No aguantan más. La Curia guipuzcoana dimite casi en bloque. Y deja al nuevo obispo, monseñor Munilla, solo y sin saber qué hacer. El prelado no se esperaba una reacción tan rápida. Para los curiales, comenzando por los dos vicarios generales, la gota que colmó el vaso (tras largos meses de preocupación y "dolor") fue que el nuevo obispo no tuviese, en su homilía, ni una sola palabra de agradecimiento a su predecesor. Y, por lo tanto, a su equipo de máxima confianza.
La Iglesia es una institución humano-divina y divino-humana. Como humana, está sometida a todo tipo de conflictos internos, estrategias, divisiones y diferencias entre las diversas sensibilidades eclesiales. El caso Munilla es paradigmático, al respecto. Como divina, es capaz de asumir cualquier división y diferencia en aras de la "mayor gloria de Dios". Y la toma de posesión de Munilla habla claro tamibén al respecto. El nuevo obispo de San Sebastián ha llegado, ha llorado y ha prometido "entroncarse" en la diócesis de la que es hijo y a la que llega como pastor.
No reinó el principio de la corresponsabilidad en su nombramiento (y en ningún otro). No se tuvo en cuenta las consultas ni el parecer de la mayoría de la Iglesia que peregrina en San Sebastián. Y monseñor Munilla, como otros muchos, se convirtió en un "obispo impuesto". Pero, en este caso, con especial alevosía y total nocturnidad. Y tampoco reinó el principio de la prudencia pastoral que, dada la rebelión de la gran mayoría de sus propios curas (algo nunca visto en la historia reciente), aconsejaba al Vaticano dar marcha atrás y/o a Munilla renunciar al nombramiento.
Aún no ha tomado posesión de su diócesis de San Sebastián y ya ha aparecido la primera víctima del caso Munilla. José Arregui, el teólogo franciscanos que se atrevió a denunciar la desafección del nuevo obispo hacia su diócesis mientras fue cura en Zumárraga, tiene que callarse. Le imponen un silencio de más de 9 meses. Como cuenta hoy en su artículo de despedida en RD. Un silencio que acepta como buen franciscano, aunque con dolor.
"Que no se le imponga al pueblo un obispo que el pueblo no desee". "Aquel que debe presidir a todos debe ser elegido por todos". "No se debe ordenar obispo a nadie contra el deseo de los cristianos y sin haberles consultado expresamente al respecto".Seguro que no pocos lectores pensarán que estas tres afirmaciones están tomadas de algún documento de los movimientos cristianos de base o de colectivos de teólogas y teólogos contrarios al actual sistema de nombramiento de obispos. Pues no. Son textos de los siglos III y V. El primero pertenece a san Cipriano (principios del siglo III-258), obispo de Cartago, quien consideraba "de origen divino" el derecho del pueblo a elegir a sus pastores. Su propia elección episcopal fue muy discutida.
La jerarquía de la Iglesia católica debería cuidarlo. Y mimarlo como oro en paño. José Bono es de los pocos políticos que no oculta su fe. La tercera autoridad del Estado que presume públicamente de su condición de católico. Y que trata de vivir como tal. Y los obispos (algunos, los de siempre), en vez de ponerle un altar, insisten en condenarlo una y otra vez. En mandarlo a los infiernos y, sobre todo, en desacreditarlo como católico. Y, en declararlo pecador público. Sólo les falta ponerle un sambenito y, cual Torquemadas redivivos, llevarlo de nuevo a la hoguera. Ante los leones de Las Cortes. Y con un cardenal negándole su última voluntad: la comunión.
Catedral abarrotada, aplausos continuos durante la celebración, regalos, abrazos, besos y hasta lágrimas. Pocos obispos pueden presumir de ser tan queridos como Juan María Uriarte. Y como obispo sumamente querido lo despidieron ayer sus fieles y sus curas. Por eso y por otras muchas cosas, el todavía administrador apostólico de San Sebastián dejará un hueco difícil de rellenar. Porque Uriarte no sólo fue un gran obispo de San Sebastián, sino uno de los mejores obispos españoles de las últimas décadas.
Esta mañana de dos de enero del nuevo año 2010, muchos feligreses en el Buen Pastor despediremos a quien fuera nuestro obispo estos últimos nueve años, Juan María Uriarte. Lo conocí a comienzos de la década de los 70 en Lovaina. Coincidimos dos años en el mismo colegio mayor: él en la habitación 401 y yo en la 404, o quizás fue al revés, poco importa. Era mi despertador y muchas más cosas. Los sábados salíamos a cantar un grupo de vascos por algunas cavas (kelder) donde llegaron a pagarnos alguna ronda. En ocasiones Juan Mari se juntaba a nosotros sobretodo en la cava que sigue estando al lado del colegio mayor en el Viejo Mercado (Oude Mark). El domingo tras la misa en el propio colegio, hacíamos amaiketako en el cuarto piso: nos juntábamos unas 20 personas: unos traían botellas de vino, otros vituallas, charlábamos, bebíamos, cantábamos. Hasta la hora de cierre del restaurante universitario.
Jueves, 16 de febrero
José Manuel Vidal
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Urbano Sánchez García
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital
Francisco Margallo
Jesús Mauleón
Javier Madrazo Lavín