Lleva años en Tánger, jugándose el tipo por defender a los más desheredados. A los parias africanos, que, tras cruzar el desierto, se amontonan en Marruecos en busca del Eldorado europeo y español. El arzobispo Santiago Agrelo los acoge y hace por ellos lo que puede. Pero no da abasto este prelado franciscano que cree en la hermandad y en la solidaridad. Y, en el mejor estilo profético, junto al anuncio utiliza la denuncia. Hace unos días, la vispera de Navidad, participaba en una eucaristia, oficiada por un cura negro para los negros inmigrantes. Y se le partía el corazón, al saber que los iban a deportar. A todos: mujeres, niños, enfermos. Peor aún, los iban a arrojar al desierto. Y el obispo lo denunció. Con desgarro interior. Y exponiéndose a que el Gobierno de Marruecos le declare persona non grata o le expulse de su territorio. Pero el grito de aquellos olvidados clamaba al cielo.
Hoy, a las 12,09 publicábamos un post pidiendo a monseñor Reig que aportase datos que avalasen su tesis o que, si no los tenía, pidiese perdón y rectificase su afirmación de que "los matrimonios católicos son menos dados a la violencia de género que las parejas de hecho". A las 14,18 recibíamos un correo con un comunicado de la oficina de prensa del obispado de Alcalá, con toda una batería de datos que, según el prelado, avalarían su tesis. Es de alabar (y mucho) la rapidez de reflejos del prelado madrileño. Una rapidez que no suele ser habitual entre los obispos que, casi siempre, optan por dejar morir y languidecer las cosas, confiados en que su tiempo (el teólógico) no tiene nada que ver con el real.
Ayer, Juan Antonio Reig Pla, acompañado de María Rosa de la Cierva y Pedro Besari, convocó una rueda de prensa, para presentar la Misa de la Familia del día 2 de enero en Madrid. Y el obispo de Alcalá, presidente también de la subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia episcopal, acostumbrado a no morderse la lengua, dijo, entre otras cosas que "los matrimonios católicos son menos dados a la violencia de género que las parejas de hecho". Y hoy, como era de esperar, sale en todos los medios de comunicación. Con titulares muy parecidos a su frase textual. Y con reacciones indignadas de colectivos feministas y del propio partido socialista, que le piden que rectifique de inmediato su tajante afirmación.
Para no pasar a la Historia como el Papa del preservativo o el barrendero de la pederastia, Benedicto XVI tiene tres opciones: conseguir la unidad (real) de los cristianos, viajar a Moscú y, sobre todo, poner los pies en Pekín. Pero Ratzinger sólo parece tener al alcance de la mano el abrazo con el Patriarca Kiril en Rusia. Porque la unidad de los cristianos es un sueño y el telón de bambú se le resiste cada vez más.
Dios ha nacido. Una felicitación coral. Con retazos de algunos lectores, de entre los cientos que nos escriben. Con vidas que se cruzan en el mundo virtual y tejen redes de amor. Con trozos de vidas entrelazadas. Porque es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Porque nos ha nacido el Salvador. Y El alimenta nuestra esperanza e, incluso, la de los que la han perdido. Y con viñeta, exclusiva y dedicada, de nuestro dibujante José Luis Cortés. ¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra!
De gira catalana, subimos a la montaña Jesús Bastante y un servidor. La montaña por antonomasia de Cataluña: Montserrat. En un día nublado, que contribuye al misterio de la montaña sagrada catalana. Aún así el tren cremallera está repleto de turistas. Montserrat sigue siendo un imán. No es la primera vez que nos asomamos al gran cenobio benedictino. Y cada vez se descubre algo nuevo. ¡Una gozada para el alma!
Es el ministro de Cultura del Papa. Y uno de los mejores biblistas de la Iglesia católica. Se llama Gianfraco Ravasi y algunos lo colocan en la rosa de los papables con garantías. Pues bien, esta autoridad curial y de prestigio teológico resulta que acaba de publicar un artículo en el periódico italiano "Il Sole 24 Ore", en el que reivindica al "Jesús" de Pagola en términos muy elogiosos. Tanto es así que el purpurado asegura que "la mejor forma para guiar al lector no técnico en medio de esta selva (de interpretaciones cristológicas) me parece la narrativa realizada en España por dos teologos, Armand Puig i Tarrech (Jesús. Respuesta a los enigmas. San Pablo) y José Antonio Pagola (Jesús. Una aproximación histórica. PPC)". Se puede decir más alto, pero no más claro.
El cardenal Martínez Sistach, no quiere que la visita el Papa se quede en un hervor espiritual, en un fuego fatuo, en pura verbena y espectáculo de la fe. Por eso, ayer, convocó a la Iglesia de Barcelona en la Basílica de la Sagrada Familia. Para dar gracias por la visita del Santo Padre, que colocó el bello templo de Gaudi en la retina del mundo global.
Benedicto XVI denunció ayer que «los cristianos son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe». Estas persecuciones incluyen violencia mortal en África, Asia y Oriente Medio, mientras que en algunos países occidentales consisten en «formas más sofisticadas de hostilidad» centradas en «renegar de la historia y de los símbolos religiosos» siguiendo estrategias «que fomentan a menudo el odio y el prejuicio», traicionando «el pluralismo y la laicidad de las instituciones». ¿Hay realmente persecución religiosa en Europa y en España?
Ayer se presentó en Añastro la Biblia de la Conferencia episcopal, la Biblia de los obispos, la Biblia a la que se tendrán que referir, de ahora en adelante, catecismos y libros litúrgicos. Hasta ahí, una buena inciativa. Lo que no ha gustado en absoluto a los editores religiosos es que se catologue la nueva Biblia como la "oficial". ¿Qué se quiere decir con eso? ¿Que las demás no lo son? ¿Que son, en cierto sentido, oficiosas? ¿Se quiere publicitar su venta con el marchamo de la oficialidad, descalificando o insinuando que las demás Biblias (muchas y muy buenas) no lo son tanto? ¿Se está diciendo implícitamente a la gente que es la única Biblia de sana doctrina y, por lo tanto, la única recomendada al cien por cien?
No hay duda alguna de que el obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig, y la secretaria de la provincia eclesiástica de Madrid, María Rosa de la Cierva, son conservadores. Pero no talibanes. Y, además, son conservadores dialogantes. No descalifican. Discrepan, pero sin ponerte la cruz encima ni mandarte a los infiernos ni, por supuesto, fuera de la Iglesia. Más aún, en las distancias cortas se muestran afables, sencillos, cercanos y hasta cariñosos. Lo cual no es poco decir en un obispo y en una monja con mucho poder. Ambos lo desmotraron ayer, una vez más, en la presentación de la fiesta de la Familia del 2 de enero en Colón
Los megagrupos mediáticos, en lo que han devenido los medios de comunicación en la actualidad, ya no se plantean como objetivo cívico ser un cuarto poder para corregir los disfuncionamientos de la democracia y perfeccionar ese sistema, sino que se han sumado a los otros poderes existentes (Ejecutivo, Legislativo, Judicial, político y económico) para aplastar como poder suplementario a los ciudadanos, afirmó el periodista y catedrático español Ignacio Ramonet.
Cuando los demás conventos se quedan yermos o con cuatro monjas ancianas, Lerma rebosa de vocaciones. Tanto que ha tenido que abrir una sucursal en La Aguilera. Cantidad y calidad de monjas. Jóvenes y con carreras terminadas. Novias de Dios en pleno siglo XXI. Y hasta guapas. Ya no son de aquellas que "se casaban con Dios, porque no hay dios que se case con ellas". Cantidad, calidad y carisma refrendada ahora por el aval del Papa. Las clarisas de Lerma se constituyen en un instituto religioso propio e independiente.
En sus brazos la horquilla de la luna
acoge tu blancura inmaculada,
que a los coros de estrellas ofrendada,
en amor de esplendor alza y acuna.
Murillo fue el captor de esta fortuna,
más que obra de pincel, corazonada,
y en lienzo sevillano así pintada,
no le llega en beldad mujer ninguna.
Primero han sido «los mercados» los que han dictado las medidas de política económica que los gobiernos debían adoptar. No es que los mercados sepan más que los gobiernos, es que no están condicionados por ningún prejuicio ético ni moral, ni pendientes de ningún resultado electoral. Que todo esto desorienta e impide tomar las decisiones adecuadas.
Intimo amigo del Secretario de Estado, cardenal Bertone, y muy apreciado por el Papa Ratzinger, el cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga es un referente de la Iglesia universal. Funge, desde hace años, como el eventual papable latinoamericano y como profeta que siempre defiende a los pobres. Incluso ante los poderes fácticos de la globalización, a los que condena por estar causando "el empobrecimiento y la muerte de los más débiles". Amenazado de muerte en su país, podría recalar en Roma como presidente del dicasterio de la Vida Consagrada. ¡Dios y el Pap lo quieran!
Llevan años en el disparadero. Convertidos en blanco de las iras de los ultras, la Vida Religiosa española (los frailes y las monjas, para entendernos) están hartos. Y algunos se atreven ya a decirlo públicamente. La gota que colmó el vaso fue la intervención del cardenal Rodé, prefecto de la Vida Consagrada, en la última asamblea de la Confer. Lo denuncia el jesuita Norberto Alcover, que confiesa "estar harto y hasta las narices". Y con toda la razón del mundo.
Hay una forma para sobrevivir como gay en las jerarquías eclesiásticas y es sencilla: frecuentar de manera anónima los ambientes homosexuales, no llamar la atención, no criticar nunca al Papa o a los obispos, aceptar los chantajes. Hay quienes viven bien así. Otros, sin embargo, terminan sintiéndose solos, y a veces la obligación de silencio lleva a la depresión. Lo cuenta David Berger, teólogo alemán ultraconservador, gay y ex profesor en la Academia Pontificia Santo Tomás de Aquino.
«No hay paridad en la Iglesia Católica, que usa un lenguaje machista». Lo dijo, hace unos días, Luis Rodríguez Patiño, un cura de pueblo cura que atiende una parroquia en Xermade (Momán), una en Guitiriz (Labrada), otra en Aranga (Cambás) y dos en Monfero (Val de Xestoso y Alto de Xestoso). Un cura entregado, que lleva años al pié del cañón. Un cura creativo, con numerosas iniciativas pastorales novedosas en el mundo rural gallego. Y un cura libre, que dice lo que piensa. Y por decir lo que todo el mundo ve con sus propios ojos, el obispo de Mondoñedo-Ferrol, monseñor Sánchez Monje, le ha descalificado públicamente con un solemne comunicado. ¡Vivir para ver!
Wikileaks acaba de publicar la información secreta que envían a Washington sus embajadores y otras fuentes. Entre ellos, el embajador americano ante la Santa Sede. Si ésta es toda la información que USA tiene del Vaticano, andan listos los americanos. De lo que hoy publicamos, se desprende que el nivel de información de los americanos sobre el Vaticano, la Curia, los eventuales papables y, en general, sobre los asuntos de Roma es escasa y de un nivel ínfimo. Cualquier periodista especializado sabe mucho más que los informantes secretos americanos.
Se desmarcan, desoyen o corrigen los obispos al Papa, rezan hoy los titulares de los periódicos más críticos. Todos los demás aseguran que los prelados españoles, por boca de su portavoz, Martínez Camino, aseguran que "ni de lejos" el Papa permite el preservativo. Ni siquiera en "algunos casos", como dice textualmente en su libro. "Nunca", aseguraba Camino, ante la mirada atónita de decenas de periodistas, que lo escuchábamos sorprendidos y sin dar crédito. Era tanta la sorpresa que casi todas las preguntas se limitaban a pedirle explicaciones sobre el tema.
Se empeñan en no dar su brazo a torcer. Quieren marcar la agenda y susrpuarle con ello a los medios su razón de ser. Si los medios de comunicación no deciden en cada momento lo que es noticia ni la seleccionan ni la jerarquizan pierden su razón de ser. Pues los obispos españoles, con el cardenal Rouco al frente, quieren seguir marcando la agenda de la comunicación y de la actualidad. Y se equivocan, como ha demostrado fehacientemente el tratamiento mediático del discurso inaugural de la Plenaria del episcopado del pasado lunes.
Es un placer y un honor contar con la presencia de José Luis Cortés en RD. ¡Una gran incoporación a nuestro portal, que nos ayuda a dar un salto de calidad! Necesitábamos un viñetista y hemos conseguido al mejor. Porque Cortés es, sin duda alguna, el más prestigioso en este ámbito. Tanto en España como en el extranjero. Con sus viñetas hemos crecido, con sus viñetas hemos sonreído y con sus viñetas hemos alimentado la fe muchas generaciones de católicos españoles y latinoamericanos.
A menos de 15 días de la celebración de las elecciones a la presidencia de la ACdP, las espadas siguen en todo lo alto. La situación está tan emparejada entre las dos candidaturas (la oficialista de Alfredo Dganino y la alternativa de Carlos Romero) que la presidencia podría decidirse por un puñado de votos. Y de votos por correo. De ahí que en la candidatura de Carlos Romero estén muy preocupados por este tema en concreto. Y en toda la ACdP, en general, también, porque está en juego el buen nombre y la transparencia de la institución.
No es “un cambio revolucionario”, sino una “visión comprensiva”, dice el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi. El Vaticano trata de contextualizar las declaraciones del Papa admitiendo los preservativos “en algunos casos”. Quizás presionado por la marejadilla suscitada en los sectores eclesiales más conservadores, molestos por la iniciativa papal.
Una pequeña fisura en el cemento armado puede provocar el derrumbe de una presa. Por vez primera en la historia de la Iglesia católica, el Papa Ratzinger abre un boquete, aunque de entrada sea estrecho, en el hasta ahora monolítico búnker de la moral sexual del catolicismo. Y admite (y por lo tanto, justifica) la utilización del preservativo. . Pero si bien es verdad que la excepción confirma la regla, también lo es que, una vez admitida una excepción y abierta una espita, la vida tiende a presentar otros casos similares. Y el boquete se va ampliando. Como la fisura en el cemento de la presa.
Durante siete años, el teólogo alemán Gotthold Hasenhüttl no ha parado de luchar contra la jerarquía del catolicismo, a la que acusa de estar "orientada hacia el fundamentalismo". Por eso fue suspendido de sus funciones como sacerdote y profesor de teología. Principal razón: invitar a fieles protestantes a participar en una eucaristía católica durante la primera Jornada Ecuménica de la Iglesia en Berlín. La semana pasada, Hasenhüttl anunció que abandonaba su Iglesia, aunque no la fe ni la comunidad de fieles.
Se anuncia cambio de obispo al frente de la comisión episcopal de Vida Religiosa. Jesús Sanz, franciscano, tiene que dejar la presidencia porque así lo exigen los estatutos, tras cumplir los años preceptivos al frente de la misma. Y, antes de irse, propone como su sucesor al obispo de Córdoba, Demetrio Fernández. Una propuesta que, de entrada, no parece la más adecuada para tender puentes con los religiosos.
Si el actor George Clooney ha logrado comparecer ante Dios en su reciente anuncio televisivo de una marca de cafeteras, el mismísimo vicario de Cristo en la Tierra, Benedicto XVI, tiene por secretario personal a «monseñor George Clooney», que es como la revista «Vanity Fair» bautizó al sacerdote Georg Gaenswein, después que la diseñadora Donatella Versace se inspirase en él para su colección del invierno de 2007, a base de pantalones grises o negros y chaquetas con cuello similar al del traje clerical. «Austero, pero muy elegante», declaró la señora Versace.
Desayuno del Foro Nueva Economía con Myriam García Abrisqueta, la presidenta de Manos Unidas. El aforo abarrotado. Una buena conferencia de presentación de la ong de la Iglesia y preguntas, claras y directas, a las que la presidenta de Manos Unidas respondió tamibén con claridad y sencillez. Porque, como dijo, "creemos en la grandeza y en la eficacia de la sencillez".
Mañana se celebra el Dia de la Iglesia diocesana. Un dia para recordar que la Iglesia se estructura en diócesis en torno a su obispo, garante de la comunión. Es el momento de dar gracias por esa Iglesia más cercana. Esa Iglesia provincial, local y parroquial, que, a veces, sufre por la mala imagen que otros le crean. Porque, vista de cerca, la Iglesia resplandece mucho más que vista a través de la Conferencia episcopal, de la cúpula del episcopado o de los escándalos que, a veces, también la sacuden. Humano-divina y divino-humana. Con algunas manchas, pero mucho brillo.
“En España ha nacido una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como lo vimos precisamente en los años treinta, y esta disputa, más aún, este enfrentamiento entre fe y modernidad, ambos muy vivaces, se realiza hoy nuevamente en España”. Este es el corazón de las polémicas declaraciones de Benedicto XVI en el vuelo que lo traía a España. De entrada y sin entrar a valorar el fondo de la cuestión, digamos que las palabras del Papa taparon (otros dicen que arruinaron) su bello y espectacular viaje por tierras gallegas y catalanas.
ME pregunto desde el respeto y la distancia crítica sobre la utilidad y el significado del viaje del Papa a España. Se ha ido envuelto en la polémica, encorsetado entre dos extremos, el de un falso laicismo, excluyente de la dimensión pública de la religión por un lado, y cierto clericalismo que pretende la tutela de la sociedad española por otro. Ambos se alimentan de una dialéctica de negación del otro y recrean dos polos emocionales con un claro significado político.
Es tópico y típico, porque repite y mantiene los estereotipos. El espectáculo de las monjas limpiando el altar de la bellísima Sagrada Familia fue, cuando menos, denigrante. Y me dolió. No por las monjas. Habría cientos dispuestas a aceptar el honor de limpiar el altar en esa ocasión tan solemne. Ni siquiera por el gesto: alguien tenía que limpiarlo. Y es un gesto tan digno, como leer una lectura o tocar el órgano (algo que también hicieron otras dos mujeres). Me dolió por la mala imagen que transmitía y, sobre todo, por lo que la imagen encierra y representa.
Éxito rotundo del viaje papal a Compostela y a Barcelona. Hacia fuera y hacia adentro. En el seno de la Iglesia española eso quiere decir que el arzobispo de Santiago recibe un parabién vaticano (y posiblemente, en un futuro próximo, el birrete cardenalicio) y el ya cardenal de Barcelona, Lluis Martínez Sistach, un gran espaldarazo.
El atuendo es una de sus debilidades. Tanto el litúrgico como el personal. De hecho, Benedicto XVI ha recuperado prendas litúrgicas abandonadas o relegadas. Le encantan las capas antiguas, bordadas y recamadas. Además, luce siempre unas sotanas blancas impecables, zapatos rojos de Prada y, sobre todo, gorros y sombreros de todos los estilos. Desde el antiguo camauro, a la teja, pasando por todo tipo de sombreros que la gente le pide que se coloque por unos instantes.
Mañana será titular en todos los periódicos. Un auténtico 'bombazo' el que soltó el Papa Ratzinger en pleno vuelo hacia Santiago. En pleno vuelo y en respuesta preparada a preguntas que se hacen con mucha antelación, el Papa marcó el objetivo y la finalidad primordial de su viaje a España: poner un dique al laicismo agresivo de Zapatero. Una especie de 'basta ya' al dirigente socialista que se presenta (o se presentaba) como el adalid del laicismo en España, en Europa y con efecto contagio en Latinoamérica.
Todo huele ya a Papa en Santiago. A gran acontecimiento social y espiritual. Compostela espera, expectante, la llegada del peregrino más ilustre, el Papa peregrino que viene de Roma a abrazar al Apóstol del Finisterre, al amigo de Jesús. Para postrarse a sus pies, como cualquier otro mortal. Y para confirmarnos en la fe. Más allá de toda la parafernalia, es Pedro el que visita a Santiago.
Entraron en la iglesia, abarrotada de gente que celebraba la misa del domingo, y se fueron directamente al altar. A por los dos curas. Jovencísimos. El P. Wasim Sabih, de 27 años, y el P. Athir, de 32. Sabían que si mataban a los pastores, asutarían aún más a los fieles. Se acercaron a ellos y les pusieron una pistola en la sién. Los pastores, dispuestos a dar su vida por sus ovejas, no se asustaron. "Mátenme a mí, pero dejen a los fieles en paz", les suplicó el Padre Athir. Pero los fanáticos le replicaron: "Conviértete al Islam, porque de todas formas vas a morir". Y le dispararon en la cabeza.
El padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, sigue a rajatabla las consignas del Papa sobre la pederastia en la Iglesia: tolerancia cero con los delincuentes y, sobre todo, atención a las víctimas. Ese profundo aprecio al dolor de las víctimas, las auténticas crucificadas de esta plaga, le llevó a bajar de su confortable despacho, acercarse a las víctimas de abusos sexuales del clero que se manifestaban cerca del Vaticano, exponerse a sus insultos, cargar con su ira y tratar de consolarlas, en la medida de lo posible. Con su presencia y con una carta.
Hay una auténtica carrera contrarreloj para hacerse la foto con el Papa. Políticos de la derecha y de la izquierda quieren posar con Benedicto XVI. Desde Rajoy a Zapatero, pasando por Rubalcaba o Caamaño. Unos, porque lo exige el protocolo. Y otros, proque quieren presumir de foto con el hombre vestido de blanco que, por muy conservador que dicen que es (y lo es), sigue siendo la máxima autoridad moral del mundo globalizado.
Santiago Oriol abandona la Legión de Cristo. Uno de los cuatro hermanos de la saga Oriol, la prestigiosa familia que tanto contribuyó a la implantación de la organización de Marcial Maciel entre las elites españolas. Y no se va sólo, sino acompañado de varios sacerdotes legionarios. Se habla incluso de que serían una veintena los curas que se están saliendo de la Legión e incardinándose en diversas diócesis españolas. Y tampoco sería de extrañar que alguno de los otros tres hermanos Oriol, que aún permacenen, sigan el mismo camino marcado por Santiago.
Es una gozada, como creyente y como profesional de los medios, ver la sala de prensa de Cáritas española hasta la bandera. No los he contado, pero esta mañana habría más de 50 periodistas en la presentación de la Memoria anual de la institución socio-caritativa de la Iglesia. Y eso es un milagro en una organización eclesial y en un Madrid, donde cuesta un triunfo lograr que los periodistas cubran cualquier evento. Un llenazo que habla, a las claras, de la labor de Cáritas y de su reconocimiento público.
Con su acceso a la púrpura cardenalicia, el ministro de Cultura del Papa, Gianfranco Ravasi, no sólo recibe un espaldarazo a su encomiable labor en este campo tan delicado de la relacion con la sociedad moderna, sino que, además, se convierte en uno de los papables italianos de garantías. En estos momentos, él y el Patriarca de Venecia, cardenal Scola, quizás sean dos de los papables mejor situados. Tanto dentro como fuera de Italia.
Bajan las aguas revueltas en la ACdP. Desde hace tiempo. Ahora, sólo estallan al público en forma de lucha por el poder entre dos candidaturas (Dagnino y Romero), como explicamos hoy en RD. No sé quién se llevará el gato al gua en esta ocasión. O quizás terminen pactando, como suelen concluir muchas luchas de este tipo. Pero el problema de esta otrora gran asociación cristiana de laicos persite. Porque es un problema de fondo, de rumbo perdido.
El arzobispo de Pamplona (y ya por poco tiempo director de las Obras Misionales Pôntificias), Francisco Pérez González, tiene descontentos a sus curas. Al menos a los diocesanos. O a un grupo de ellos, que así lo denuncian hoy en RD. Aseguran que se ha echado, con armas y bagajes, en manos de los curas de los nuevos movimientos y que está marginando a "sus" sacerdotes, a los puramente diocesanos. Y para probarlo aducen pruebas y datos con pelos y señales. Y, por eso, le piden que cumpla con su lema episcopal: "Ut omnes unum sint".
Ocupó el precioso palacio de la calle del Nuncio de Madrid durante más de dos décadas. Fue su casa. Era el lugar idóneo y natural para presentarse ante los medios como cardenal electo. Pero José Manuel Estepa, el arzobispo emérito castrense, decidió hacerlo en el arzobispado de Madrid, de la mano del cardenal Rouco y sin la presencia del actual arzobispo castrense, Juan Del Rio. Una situación que "canta" mucho y que induce a plantear algunos interrogantes de cajón.
Fue un excelente arzobispo castrense y, quizás, el mejor catequeta español de las últimas décadas. Redactor, entre otras cosas del Catecismo de la Iglesia. E íntimo amigo del Rey. Esas dos cosas le valieron a José Manuel Estepa el capelo cardenalicio. Uno de los reservados a los cardenales de más de 80 años. Un premio de consolación, pero un premio extraordinario. Se lo merece, monseñor Estepa. Enhorabuena.
En un gesto muy suyo, Benedicto XVI se ha arrancado con una carta, de su puño y letra, a los seminaristas. Con recuerdos personales, frases que repite constantemente, ideas-fuerza, ritmo y estilo. Por unos momentos, Ratzinger se convierte en un padre espiritual para lso jóvenes aspirantes a curas. Y les ofrece un plan de vida, si quieren ser curas. Un plan de vida exigente y profundo, pero con las propuestas de siempre. Nada nuevo bajo el sol...Esperaba más del Papa teólogo y pensador.
El 6 de noviembre llega a Barcelona Benedicto XVI y cada día van apareciendo en los medios más noticias acerca de aspectos tan diversos como si será recibido por Zapatero, cuál será el recorrido hasta la Sagrada Família o cuánto costará el evento. No faltan tampoco quienes, con excusa de uno u otro aspecto de la visita, manifiestan su indiferencia o aun su oposición desde una perspectiva laicista.
LA próxima visita de Benedicto XVI a Barcelona ha generado efervescencia entre quienes tienen una actitud manifiestamente hostil hacia la Iglesia Católica. Con la excusa del dinero que la Administración pública va a destinar a la organización del viaje en tiempos de crisis económica, algo que no suele cuestionarse en tantas otras visitas de líderes internacionales, ha comenzado el «run-run» de fondo alimentado por diferentes grupos marginales, a los que muchas veces la prensa presta una atención excesiva teniendo en cuenta su limitada implantación social.
Una vez más, monseñor Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela ha dado muestra de su temple. Mano de hierro en guante de seda. Y salió a la palestra, para defender al Papa, agredido con una foto "insultante, despiadada" y, posiblemente, delictiva, publicada en el periódico Galicia Hoxe. Acompañando a un artículo no tan infumable, pero también de duduso gusto. Tan dudoso que el propio periódico gallego lo ha eliminado hoy de su página web y ya no está accesible. Reconocimiento de culpa claro. Acierto, uno más, de Barrio.
Toda de posesión triunfante. Con una catedral abarrotada de fieles y curas (quizás lo más significativo) de todas las sensibiliaddes. Incluso de los críticos, que protestan y se plantan, pero nunca rompen la comunión. Y con el nuevo obispo titular, Mario Iceta, asumiendo su papel de obispo de todos y para todos. Se le ve seguro, confiado. No tiene que ir a la contra. Va sobrado sin pretenderlo. Llena la escena. Hasta canta y entona incriblemente bien. Será de los pocos obispos que cantan bien y sin desafinar. Y despide magnetismo de persona jovial, sincera y abierta. Ahora, le queda el aterrizaje en la realidad diaria de la diócesis.
Vuelve la tiara papal. Por ahora, sólo al escudo de armas de Benedicto XVI. Y esperemos que se quede sólo ahí, en el escudo. Me dolería volver a ver a un Papa con la triple corona, repleta de diamantes y piedras preciosas. Por mucho que encarne y simbolice los tres poderes papales, no deja de ser una flagrante ostentación de poder, riqueza y lujo. Un evidente contrasigno en la época actual y en medio de una crisis que golpea sin piedad a los más pobres.
Mario Iceta, que toma posesión mañana de la diócesis de Bilbao, es un obispo conservador a todas luces. En lo eclesial, por supuesto. Y quizás también en lo político, porque ambas cosas suelen ir juntas, aunque no siempre. Hay honrosas excepciones. Pero un conservador inteligente (lo cual lo hace más peligroso, según sus adversarios) y, por lo tanto, bien preparado, flexible y con cintura. Características, todas ellas, que lo diferencian de su amigo y hermano en el episcopado, monseñor Munilla.
Tras su inesperada (para algunos, entre los que me cuento) llegada al solio pontificio, el de Benedicto XVI se presentaba como un papado de transisión suave entre el Papa Magno y el sucesor del sucesor. Eso sí, muchos (entre los que me cuento) esperábamos y pedíamos que le diese tiempo, al menos, de reformar la Curia. Y rápidamente. Era el hombre adecuado: la conocía por dentro y la "derecha" eclesiástica no se attrevería a oponerse al Papa Ratzinger, bastión de la ortodoxia.
No quiere dejar nada a la improvisación. El cardenal de Barcelona, Martínez Sistach, está preparando con mimo la visita papal. Pendiente de los detalles. De los grandes y de los pequeños. Me cuentan que está cuidando especialmente y sobre todo los dos lugares que pasarán a la historia de la visita. Uno es, lógicamente, la gran foto del Papa Ratzinger pronunciando el ángelus ante la portada del nacimiento de la Sagrada Familia. Será, sin duda una de las fotos del viaje. La que dará la vuelta al mundo.
'La Cruz de los jóvenes' ha llegado a Donostia. No veo positivos estos encuentros, pues pienso que trivializan el verdadero fervor religioso. Los jóvenes se entusiasman con estas concentraciones o 'movidas' -aunque ésta ha sido discreta-, hacen de ellas su norte o meta religiosa y se persuaden de estar haciendo 'algo grande' por la causa de Dios. Veo con tristeza cómo algunos o bastantes clérigos animan y dirigen a la juventud hacia este tipo de eventos.
La tienen tomada con Manuel María Bru. Llevan atizándole sin piedad desde hace ya tiempo. Porque los integristas, cuando atizan, es que atizan de verdad. Pero estas últimas semanas arrecia la campaña. Se la tienen jurada, porque fue uno de los primeros y casi únicos en enfrentarse al gran gurú de la tribu, Federico Jiménez Losantos, cuando ejercía de mejor insultador del Reino desde los micrófonos de la cadena de los obispos.
Esta vez (y en contra de lo que suele ser habitual) monseñor Martínez Camino ha sido manipulado. Quiero decir que sus declaraciones a los medios, ayer en rueda de prensa, sobre la pederastia en la Iglesia fueron tergiversdas. Algunos colegas o, mejor dicho, sus redactores jefes (en concreto, El País, El Periódico y Público, de los medios que yo haya visto) cogieron la parte por el todo o el rábano por las hojas y le hicieron decir al portavoz del episcopado lo que no dijo. Y eso es antiperiodístico y antiético.
Como no podía ser de otra manera, la Comisión Permanente ha propuesto "por unanimidad" a Fernando Giménez Barriocanal para que continúe siendo vicesecretario del episcopado durante otros cinco años. Es raro tanto consenso mitral sobre una persona con una (o dos o tres) misiones tan delicadas: los dineros, la Cope y Popular TV. Pero algo debe tener el discípulo de Don Bernardo para que reciba tanta agua bendita episcopal. Lo que tiene es evidente: una hoja de servicios imbatible. Y es de justicia reconocerlo.
Tras los desvaríos de Asenjo, Cerro y Rouco sobre la huelga general, llegó Antonio Algora, obispo de Ciudad Real y presidente (desde hace ya casi una eternidad) de la Pastoral Obrera de la CEE, para poner la guinda: no va ni invita a ir a la huelga de hoy, porque le coincide con el aniversario de su consagración episcopal. Eso sí, pasará el día rezando por los parados.
Aún estando en perfecta comunión con la española, la Iglesia catalana está hecha de otra pasta. Sigue siendo más europea y manteniéndose equilibrada, sin renunciar a los grandes principios conciliares ni enterrarlos, a pesar de lso vientos secularizadores que allí soplan con mayor vigor si cabe. Para muestra, el último botón. Hoy, la Delegación de Pastoral Obrera del arzobispado de Barcelona, junto a la ACO, HOAC, JOC, MIJAC, Curas obreros y Religiosas en barrios, han hecho público un comunicado de apoyo a la huelga general del día 29 de septiembre. Sin embigüedades ni distintivos de colores. Basándose en un somero análisis de la realidad y en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
Otra vez y van...tres. Después de Asenjo en Sevilla y Cerro en Coria-Cáceres, le ha tocado el turno al cardenal de Madrid. Un organismo que depende directamente del arzobispo, es decir de Antonio María Rouco Varela, publica un comunicado instando a la huelga por ser una "protesta justa". Y para que se note la presencia de los cristianos no contaminados (que no están ni con unos ni con otros), incita a llevar un "distintivo, una prenda, un pañuelo blanco". El comunicado está firmado por Lourdes Fernández, presidenta del Consejo de Laicos del arzobispado de Madrid.
"Está en estado de gracia y, desde que ha llegado todo le sale bien". Este es el comentario que me hacía ayer sobre su obispo, Carlos Osoro, un cura valenciano progre, al que el anterior arzobispo, García Gasco, había etiquetado de "rebelde". Si éste es el diagnóstico generalizado desde dentro, desde fuera se confirma. Simplemente con dos hechos (contrastados y contrastables) de los últimos días: el cese fulminante del cura acusado de abusos y la presentación (ayer mismo) de un ambicioso plan pastoral, que va a dinamizar y poner en movimiento a todas las parroquias de la diócesis hasta el 2014.
Ya van dos. Por ahora. Los delegados de Pastoral Obrera de Sevilla y de Coria-Cáceres han sido desautorizados públicamente por los obispos Asenjo y Cerro. Es decir, por aquellos que les concedieron la delegación. Y eso que se supone (en estos casos, es mucho suponer) que los delegados del obispo hablan en su nombre, por su delegación. Se supone (mucho suponer), por lo tanto, que lo que digan cuenta con el beneplácito, tácito o explícito según las circunstancias, de sus respectivos ordinarios. Pues, en estos dos casos, no ha sido así.
Me habían hablado muy bien de Angelo Amato: un salesiano bien preparado, antes den Doctrina de la Fe y, ahora, prefecto de la Causa de los Santos. Y, con toda seguridad, próximamente cardenal. Me decían, además, que era un hombre moderado entre los "halcones" de la Curia. Como corresponde a un hijo de Don Bosco. Pero el pasado fin de semana, monseñor Amato estuvo en Sevilla, presidiendo la beatificación de la Madre María de la Purísima. Y allí aprovechó para despacharse a gusto contra el postconcilio en España.
El papado de Roma sigue conservando la atracción que produce, en tiempos de indiferencia generalizada, la autoridad moral, la historia, el boato, la tradición, el sabor de siglos y, sobre todo, la espiritualidad. La sed de Dios no se agota. El papado de Roma atrae a los medios, que son los que sirven de altavoz y conforman las opiniones públicas. Y si, además, el Papa, como en este caso, es un intelectual consumado, un conservador a machamartillo y un anciano humilde, el éxito está asegurado. Nunca un viaje de un Papa ha sido un fracaso. Lo confirma de nuevo, la visita del papa Ratzinger al Reino Unido.
La palma del martirio es, en la Iglesia católica, el símbolo de la santidad automática e inmediata. Sin necesidad de procesos ni de milagros. La máxima categoría del honor de la fe. A esa categoría púrpura ha elevado el papa Ratzinger, en un gesto inédito en la historia eclesiástica, a las víctimas de los abusos de los curas pederastas. De una forma solemne y en la homilía de la eucaristía.
Acostumbrados a que Juan Pablo II fuese el Papa de la primera vez, choca que haya quedado algo para su sucesor. Pero ayer, Benedicto XVI fue el primer Papa que pisó la sede del Primado anglicano, el primer Papa que entró en la abadía de Westminster y el primer Papa al que se le concedió el honor de hablar en el Westminster Hall. Ante la crema del universo político. En la misma tribuna desde la que hablaron De Gaulle o Mandela. No está nada mal para un Papa que va de humilde y que no sueña con ningún tipo de récord. El Papa de lo esencial.
Lenta y poco contundente ante la enfermedad y la depravación de la pederastia. Así fue la actuación de la autorid de la Iglesia. Y lo dice el propio Papa. En un mea culpa claro y preciso. Esta vez sí, contundente. Y hasta con lágrimas en los ojos. Y en un acto de autoacusación implítica. Porque él también fue, durante décadas, autoridad (y una de las máximas) de la Iglesia.
Suelo decir que la Iglesia católica española tiene dos joyas de la Corona: Cáritas y Manos Unidas. Ellas y una miríada de organizaciones socio-caritativas y solidarias mantienen enhiesto el pendón de la credibilidad social de la institución. Gracias a ellas, la Iglesia todavía conserva un cierto prestigio social de institución samaritana. Un prestigio que pierde, después, a chorros, por los dichos y los hechos de algunos de sus jerarcas.
Mañana comienza Benedicto XVI un viaje histórico al Reino Unido. Es la primera vez desde la época de Enrique VIII que un Papa de Roma realiza una visita de Estado (invitado oficialmente por la Reina) a Inglaterra. La visita de Juan Pablo II, en 1982, fue exclusivamente pastoral y no por invitación de la Corona. Histórico viaje, pues, y complicado. Por lo que allí representa el Papa de Roma (sea éste o cualquier otro) y por las especiales circunstancias que rodean al actual pontificado.
El informe, realizado por la propia Iglesia, es demoledor. Con unos 475 curas imputados y miles de víctimas. Algunas no aguantaron más y se suicidaron. No es que hubiera unas cuantas manzanas podridas. es que había muchas. ¿Estaba todo el sistema podrido? ¿Lo sigue estando? ¿Quién paga por el silencio cómplice de la jerarquía? Con un obispo (uno, por ahora), que abusaba de su propio sobrino. Y con un cura que abusaba incluso de niños esquimales. Una situación de excepción que necesita medidas excepcionales por parte de Roma. Como en irlanda. O más.
1. Queremos expresar nuestra solidaridad con José Arregi en un momento doloroso de su vida en que se ha visto obligado a abandonar la Orden Franciscana, que ha dado enteramente forma a su ser, para recuperar su libertad y seguir viviendo el verdadero espíritu de San Francisco de Asís. ¡Qué contradicción!
2. José Arregi aceptó con humildad el silencio impuesto por la autoridad eclesiástica, pero se rebeló frente a la humillación de que fue objeto al ser acusado por el obispo de San Sebastián de ser “agua sucia”. Fue entonces cuando rompió el silencio para defender su dignidad, que había sido pisoteada.
3. Nos parece antievangélico el comportamiento inmisericorde del poder eclesiástico contra creyentes sinceros testigos de Jesús de Nazaret con su vida y sus enseñanzas, como es el caso de José Arregi.
4. Lejos de aplicar el bálsamo de la misericordia, de practicar el método del diálogo y de respetar el legítimo pluralismo, la jerarquía recurre a las sanciones y condenas, impone el pensamiento único, exige obediencia ciega, no permite el disenso ni la crítica y se comporta autoritariamente. Estas actitudes represivas demuestran la falta de libertad de expresión, reunión y asociación y la conculcación sistemática de los derechos humanos por parte de la jerarquía.
5. Rechazamos enérgicamente este modo de proceder autoritario y anti-democrático que lamentablemente viene siendo habitual en la jerarquía católica.
5. Coincidimos con Arregi en que “los dogmas y el magisterio no los puso Jesús”, que la Iglesia se ha tomado muchas libertades para contradecir a Jesús, que la idolatría de la doctrina nos amordaza y resulta anacrónica y contraria al evangelio.
6. Valoramos muy positivamente la actitud respetuosa, e incluso la generosidad, que ha demostrado Arregi ante el comportamiento represivo del actual obispo de San Sebastián, a quien llama hermano y le desea lo mejor y su compromiso de “seguir siendo franciscano, un simple franciscano sin hábito”.
7. Apoyamos el derecho a la insumisión en el seno de la Iglesia siempre que se transgreda el espíritu del evangelio, se ejerza la represión, se aleje de los pobres.
A los jesuitas se les pide que trabajen en las fronteras, que pongan sus tiendas a la intemperie, que exploren nuevos caminos y que avancen en la espesura de diálogo a la zaga de la verdad. No es su capricho, sino su servicio. Siempre estuvieron ahí, y es ahí en donde reciben los zarpazos y bofetadas de la ignorancia ilustrada, enseñoreada en tantas poltronas.
Las aguas siguen bajando bravas en la Iglesia guipuzcoana. Medio centenar de personas dieron la espalda ayer al obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, cuando el prelado se disponía a pronunciar su homilia en el santuario de Arantzazu, con motivo de la festividad de esta virgen, icono más que religioso de una parte importante de la sociedad vasca. Más de cuarenta fieles abandonaron el templo para hacer visualizar su protesta por la situación del profesor y teólogo franciscano Joxe Arregi, que ha abandonado los hábitos tras su enfrentamiento con la jerarquía.
Ferreres en El Periódico.
Es una gozada ver que hay cosas en la Iglesia que no cambian, que siguen en lo de siempre. En estos tiempos de involución y de capillismos descalificadores en los que cuesta que las diversas sensibilidades eclesiales convivan (sin odiarse), reconforta que dominicos y jesuitas sigan fieles a su ser y devenir. Fieles a sí mismos, a su carisma y, por ende, a la Iglesia.
"La verdadera obediencia no es la de los aduladores, llamados falsos profetas de la auténtica profecía del Antiguo Testamento. No es la de aquellos que evitan cualquier obstáculo o dificultad ni de los que ponen por encima de todo la garantía de su propia comodidad. Lo que hace falta en la Iglesia de hoy (y de todos los tiempos) no son panegiristas del orden establecido, sino hombres cuya humildad y obediencia no sean menores que su pasión por la verdad, hombres que den testimonio a pesar de cualquier posible consecuencias o ataque, hombres que, en una palabra, amen a la Iglesia más que a la comodidad y a la tranquilidad de su propia carrera".
El legado de Paco Bello en su parroquia de La Garita está bañado por la tolerancia, por izar banderas de libertad y por transformar el templo en un espacio abierto a todos, no en un gueto de la jerarquía eclesiástica. Con su muerte, el "nuevo cura", siguiendo instrucciones, puso orden en el templo, nunca mejor dicho, tomando el control la Orden, el Opus Dei, quitando banderas de libertad, cerrando el templo a los actos de la fiesta de La Garita, alejando la tolerancia de la casa de Paco, de nuestra casa, de nuestro templo.
Joxe Arregui, te repito mis palabras; sabes que estés donde estés, te mantengo todo mi afecto y que confío en ti sin titubeo. Nunca te he dicho que no he entendido eso de que te impusieron una año de silencio. No conozco el Código de Derecho Canónico, pero no puedo creer que puedan imponerlo; será recomendarlo, aconsejarlo, pedirlo, reclamarlo... pero ¿imponerlo? ¿Hay alguien en este mundo que pueda exigir esto a otro ser humano, en la sociedad o en la Iglesia? No lo creo. Es gravemente inmoral. No se puede hacer voto de lo inmoral.La cuestión es si es prudente decir esto o lo otro, así o de otro modo, pero la obligación de callar es inmoral y no obliga. Es el "abc" de libertad humana de expresión.
Se va el teólogo franciscano José Arregui. Se va "con dolor y vértigo, pero con paz". Se va sin reproches. Deseándole lo mejor al "hermano obispo José Ignacio Munilla". Se va sin hacer sangre. Y podía haberla hecho. Y mucha, me consta. Se va con espíritu franciscano. Con espíritu franciscano profético, se va haciendo un servicio al Evangelio: denunciando el sistema, la falta de libertad en la Iglesia, en la que presumimos que "la verdad nos hace libres". Se va un gran teólogo. Valiente y crítico. Gana Munilla o eso parece. En el fondo, pierde el obispo de San Sebastián, porque pierde la libertad y pierde la Iglesia entera.
Andrea Tornielli (nuestro colaborador) y Paolo Rodari, dos de los más reputados vaticanistas italianos, acaban de publicar un libro en el que investigan y documentan a fondo el discurrir del pontificado de Benedicto XVI. Un pontificado que muchos creían de transición, pero que está dejando huella. Un pontificado marcado, según los autores, por un ataque contra el Papa. Desde dentro y desde fuera de la Iglesia católica. En “Attaco a Ratzinger. Accuse e scandali, profezie e complotti contro Benedetto XVI”, Tornielli y Rodari sostienen, pues, que Benedicto XVI está siendo atacado desde diversos ángulos. Por tres enemigos principales.
Fue, sin duda, uno de los pensadores más lúcidos de nuetros tiempo. Raimon Panikkar marcó una forma de hacer teología y de ser teólogo. Tuve la suerte de coincidir con él y de entrevistarle en varias ocasiones y siempre salía del encuentro con una esperanza rediviva y redimensionada. Era como un santón hindú pero en teólogo católico. Un enamorado del diálogo interreligioso y un hombre con un recorrido vital excepcional. Supo transitar desde la sensibilidad más conservadora del Opus Dei hacia otras más ecuménicas y fronterizas. Sin grandes alharacas. Sin hacer demasiado ruido. Deslizándose suavamente, con su eterna sonrisa y su gafas a lo Ghandi.
De vacaciones en mi tierra, he estado con un grupo de curas de Ourense. Casi todos llevan años entregados a fondo en el mundo rural. Curas de pueblo. De los de antes y de los de ahora. Curas de pueblo que no escapan del pueblo, que viven con el pueblo, gozan y sufren con él. En las duras y en las maduras. Curas que permanecen, que no se cansan, que no se van. Curas desbordados y que se hacen preguntas sobre el futuro.
Cuando los pequeños inquisdores de la Red los tienen en su punto de mira, es porque merecen la pena y representan una genuina realidad evangélica. Los Romaxes gallegos son uno de los pulmones espirituales de nuestra tierra. Una romería de fe. De fe encarnada en la realidad de nuestra tierra. De la fe que lleva a luchar por la justicia y que no se contenta con el mero cumpli-miento. En el amplio abanico de la Iglesia gallega que somos todos, los Romaxes son una parte fundamental. Por eso, tratan de desacreditarlos. Pero no lo conseguirán. Porque los Romaxes son una realidad pastoral anclada en la gente, que responde a sus necesidades. Un auténtico diamante evangelizador. Tanto en cantidad (son más de 5.000 las personas que se dan cita en ellos cada año), como en calidad.
Recorrido de verano en coche por Asturias y Galicia. Disfrutando de la gente, de los paisajes, de la comida, de la compañía y de la riada de peregrinos. Tanto en el camino del norte como, sobre todo, en el francés. En el monasterio de Samos, de tertula con algunos. Tres amigos me cuentan su experiencia tras haber concluido su peregrinación. Y mi hermano, que acaba de hacer el camino del norte (después de haber hecho, hace tres años, el francés) cuenta sus vivencias más profundas. un verano, pues, empapado de Camino, de su espiritualidad y de su mística. Y tras haber visto amuchos peregrinos, haber hablado con ellos y haber escuchado a fondo las experiencias de mis amigos y de mi hermano, me atrevo a hacer una petición pública al arzobispo de Santiago, Julián Barrio, y a los obispos de los diferentes caminos.
El cardenal Cañizares, prefecto de Liturgia del Papa, acaba de lanzar la idea (todavía en proyecto y en fase de estudio) de adelantar la primera comunión a los 7 años. Hasta ahora se viene haciendo a los 9-10 años. El purpurado español lo justifica, entre otras razones, en que, dado el "ambiente tan adverso en que crecen (los niños), no tenemos que privarles del don de Dios". El proyecto del cardenal Cañizares se nos antoja una vuelta atrás. Además, se puede justificar por otras razones, pero no por la del ambiente anticatólico.
En plenas vacaciones, en el ferragosto que dicen los italianos, Cáritas española echa el resto y moviliza todos sus recursos para ayudar a las víctimas de las catastróficas inundaciones de Pakistán. A pié de obra siempre. A pié de catástrofe. Aunque nos pille muy lejos. Y aunque los afectados sean mayoritariamente musulmanes. Porque, para Cáritas, no hay acepción de credos. Sólo personas humanas a las que ayudar en nomobre de la solidaridad y de la caridad evangélicas.
Exito rotundo de la PEJ. Y, por lo tanto, de su máximo artífice e impulsor, el arzobispo de Santiago, monseñor Barrio. Es el éxito de un obispo humilde, que, sin renunciar a los principios, ha sabido optar por la Iglesia del sí, de los mensajes positivos y de los elevados ideales. Y con ese bagaje ha enganchado a la juventud. En cantidades notables: 12.000 jóvenes. Sin exclusivimos. De todas las sensibilidades y de todas las procedencias. El éxito de la hunildad de un prelado que, cada vez, crece más y que está llamado a la púrpura.
En la cumbre de monaguillos y monaguilas celebrada en Roma, las mujeres eran más que los hombres. En una proporción del 60-40 a favor de las chicas. Según el propio periódico del Papa, se trata de un signo evidente de la "masiva incorporación, en las últimas décadas, de chicas a un papel antaño reservado exclusivamente a los chicos". Suben, pues, cada vez más mujeres al altar. Pero sólo de monaguillas.
Parecía que el huracán de la pederastia del clero (o mejor dicho, de algunas manzanas podridas) iba a llevarse por delante uno de las bases fundamentales de la Iglesia: la confianza y la credibilidad social. Pues, al parecer, sigue intacta. O, al menos, no demasiado dañada. Esa es la conclusión que puede extraerse de la concentración en Roma de más de 80.000 monaguillos en torno al Papa.
"Su nombramiento fue un tremendo golpe psicológico porque nuestro obispo Uriarte había vuelto del Vaticano convencido de que su sucesor no sería en ningún caso José Ignacio Munilla. Pensábamos que el nuevo sería español y tendría que aprender euskera, pero andábamos tranquilos, seguros de que Munilla estaba descartado", recuerda Xabier Andonegi, párroco de Lasarte-Oria, uno de los 101 cargos pastorales de la diócesis guipuzcoana que se alzaron contra su jerarquía.
Las sociedades modernas (con crisis o sin ella) vacacionan. Y los desplazamientos de población en verano (especialmente en los meses de julio y agosto) son masivos. Las ciudades se vacían y se llenan las playas y el campo. Este éxodo urbanita masivo afecta también a la pastoral. La gente regresa a las aldeas y a los pueblos. Y las misas de los domingos vuelven a ser casi como antes. Y no digamos en las parroquias de las playas, abarrotadas de gente, que tamibén en vacaciones busca sustento espiritual.
Siguen siendo la primera potencia religiosa de la Iglesia. Y en época de vacas flacas para todos. Tanto en cantidad (18.815 en todo el mundo y 1.434 en España y más de 18.000 empleados en plantilla). Y, por supuesto, en calidad. La Compañía sigue siendo la referencia intelectual y de máximo prestigio en la Iglesia católica. Prestigio social y eclesial. Hoy, decir que has estudiado en los jesuitas es un título de nobleza y crea curriculum. Han conseguido conservar su imagen de marca, en una sociedad en la que la credibilidad social y la influencia se juega fundamentalmente en este ámbito. Y, en el seno de la Iglesia, siguen representando la imagen de la moderación y del Vaticano II. Siguen donde los colocó Arrupe: en la frontera.
1,4 millones de palestinos viven con gran precariedad debido al impacto del bloqueo israelí. Más de la mitad de la población de Gaza tiene menos de 18 años y el bloqueo afecta especialmente a los niños y niñas.
Le había perdido la pista. Había sido mi profesor en la Facultad de Sociología del León XIII de Madrid. Después de más de 20 años, ayer compartimos mesa y mantel y agradable compañía en los cursos de verano de Aranjuez de la Universidad Rey Juan Carlos. Octavio Uña, el gran profesor, el gran Octavio sigue casi igual. Incluso físicamente: amable, cariñoso, cercano y un pozo de ciencia. En todos los ámbitos. Es un gran sabio. Al estilo clásico. Sabe de todo y en profundidad. Es un gran sociólogo (ahora catedrático en la Rey Juan Carlos), un gran teólogo, un gran filósofo y un gran poeta. En la mesa lo colocaban entre los cinco mejores poetas españoles actuales.
La Iglesia es la única institución que se permite el lujo de prescindir o marginar a algunos de sus mejores activos. Algún día, alguien tendría que pedirle cuentas por este despilfarro de "capital humano". Un claro ejemplo de ello es el teólogo y filósofo Andrés Torres Queiruga. Quizás el mejor teólogo español vivo. O uno de los mejores, sin dida. Con una obra profunda y de referencia internacional a sus espaldas. De reconocido y enorme prestigio en el extranjero. Pero marginado y ninguneado en España. Por el simple pecado de ser un pensador cristiano libre y comprometido.
Que hay curas homosexuales es sabido. Se les ve y se les nota, por mucho que algunos quieran ocultar su condición. Hubo un tiempo en que, quizás, los seminarios y la propia Iglesia era la casi única institución en la que un homosexual podía serntirse a salvo de preguntas indiscretas y de presiones sociales que casi les obligaban a casarse. Una institución refugio que, además, sintoniza perfectamente con la sensibilidad, al menos estética, de los homosexuales. Los hay, siempre los hubo y los habrá. Por mucho que el Papa Ratzinger los quiera echar de los seminarios, de los noviciados y de la propia Iglesia. Hasta los tiene, como es evidente, en su propia Curia.
Ha llegado su hora. Desde hace unos meses, Fernando Giménez Barriocanal acumula cargos. Y de relieve. De hecho, se ha convertido en el laico con más poder de la Iglesia española. Manda más que muchos obispos y arzobispos. Controlaba los dineros de la Iglesia, como gerente del episcopado, y ahora dirige el multimedia eclesial como presidente de la cadena Cope y de Popular Televisión. Nunca antes un laico había acumulado tantas responsabilidades de tan altísimo nivel. Algo tendrá el agua cuando tanto la bendicen.
La semana pasada escuchamos las inquietantes revelaciones de Luis Garza Medina, vicario general de los legionarios, presentadas por Carmen Aristegui en MVS, que ponen al descubierto diversas anomalías. Destaco sólo dos. Primero lo que todos ya sabíamos: Marcial Maciel no actuó solo, pues contó con la complacencia y complicidad sistémica de su estructura religiosa, además, pone en evidencia que la cúpula directiva de la congregación ha venido mintiendo sistemáticamente, no sólo a la sociedad, sino a los propios integrantes de la legión.
SE llama Rogelio Prieto. Es un cura cualquiera de la diócesis de Zamora; un cura como tantos otros miles de curas, que no sale en los papeles, que cumple con su ministerio como quien respira, con una naturalidad callada y gozosa; aunque cada día da gracias al cielo por mantener su vocación intacta, cada día da gracias por consagrar el pan y el vino, por bautizar niños, por visitar enfermos, por confesar pecadores, por aliviar a los que tienen el corazón quebrantado. Se ordenó cura hace medio siglo; y la mitad de esos cincuenta años los ha pasado como párroco de Nuestra Señora de Lourdes, una iglesia cualquiera de Zamora que no figura en las guías turísticas, pues su arquitectura es más bien feúcha y no guarda tesoro artístico alguno.
Se le suponía más inteligente. O al menos, más listo. Pero, el portavoz de la Conferencia episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, es incapaz de tener sentido de la medida. Exagera tanto en la forma (con términos barriobajeros en boca de un prelado de la Iglesia) que acaba cayendo en el ridículo y perdiendo la razón de fondo. Y no aprende. Lleva años haciendo lo mismo. Llevan años algunos obispos quejándose de su querencia de apologeta, pero él sigue erre que erre. Le ecantan los molinos de viento y las causas perdidas. Cree que con eso su estrella sigue en el candelero. Y se justifica diciendo que le hace un bien a la Iglesia. Y quizás se lo crea.
Fue, desde siempre, la más importante de las congregaciones de la Curia romana. Pero, desde anteayer con la publicación de las nuevas normas sobre los "delicta graviora", se ha convertido en el "megapoder judicial", en el super tribunal eclesiástico. Con capacidad para investigar y juzgar incluso a los Príncipes de la Iglesia. Y con un papel especialmente relevante para el prefecto, cardenal Levada, y para el promotor de Justicia o fiscal general, Charles J. Scicluna. Benedicto XVI da una vuelta de tuerca más, con su habitual estilo tranquilo y severo a la vez, y concentra el poder en su antiguo dicasterio.
Ha sorprendido a todos con un gesto, al parecer, lleno de la máxima magnanimidad. Mendoza, el factotum de la Universidad Católica de Murcia, deja la Universidad con todo su patrimonio a la Iglesia. Un patrimonio que, en sus propias palabras, asciende a "sesenta millones de euros, diez mil millones de las antiguas pesetas". ¿Pura generosidad? ¿Qué se esconde detrás de la dádiva?
Nació como contrapeso de 'Concilium'. La revista 'Communio', abanderada por Ratzinger y fundada por Urs Von Balthasar en 1972, se consolidó en el universo de la alta teología como una revista conservadora en sus inicios y moderada, después. No porque la revista camnbiase, si no porque iba cambiando el péndulo de la Iglesia en el Vaticano, escorándose cada vez más a la derecha. Y se consagró como la revista de doctrina segura y fiable. Y de ella se nutre ahora el Papa Benedicto XVI para elegir a sus más estrechos colaboradores.
Las mujeres podrán acceder a la mitra. Es decir, a la plena potestad del sacramento del orden. En la Iglesia de Inglaterra, por ahora. Una Iglesia que sirve de laboratorio o de banco de pruebas para las demás Iglesias cristianas. Porque, aunque a los más conservadores no les haga ni pizca de gracia, es una Iglesia cristiana con todas las de la ley. Una Iglesia que abre camino y que repara, al menos en parte, el pecado de la discriminación al que las demás Iglesias cristianas, especialmente la católica y la ortodoxa, somenten a la mujer.
Las recientes declaraciones de la Conferencia Episcopal española sobre la exposición de símbolos religiosos en las escuelas estatales deben interpretarse en el marco de una estrategia más amplia. Una estrategia internacional que pretende influir en la decisión que en breve debe adoptar el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre el recurso presentado por Italia contra una de sus decisiones, que estableció por unanimidad que la presencia de crucifijos en el contexto mencionado lesiona, entre otros derechos, el derecho de libertad religiosa.
A la Iglesia española, mejor dicho, a sus eclesiásticos, parece no interesarle "La Roja" y su pase a la final. A la Iglesia, sí, no en vano se define a sí misma como "experta en humanidad". Y la humanidad española lleva un mes pendiente de la selección y con el alma en vilo por ella. Muchos eclesiásticos también. A los curas les encanta el fútbol. Es uno de sus escasas válvulas de escape. Y, a la mayoría de los obispos, también. Y sin embargo ni un sólo obispo la mencionó. Y se cuentan con los dedos de la mano los sacerdotes que, en la homilía del domingo, han hecho referencia al acontecimiento. Aunque sólo fuese de pasada. Casos como el de la parroquia roja de Entrevías son los menos. Y no lo hacen por ese falso prurito de no mezclar las cosas de Dios y las de los hombres.
No era fácil elegir al "comisario" pontificio para la Legión. Tenía que ser un alto eclesiástico de total confianza del Papa y sin "contaminar" por parte de la Legión. Velasio de Paolis reúne, al parecer, todas las condiciones. Tiene hilo directo con Benedicto XVI y con el Secretario de Estado, cardenal Bertone. Es un eclesiástico de prestigio tanto en el ámbito financiero (¡buena falta le hará!), como en el jurídico, en el canónico y en el doctrinal. Y será elevado a la púrpura cardenalicia en le próximo consistorio. Dicen en Roma que De Paolis no se casa con nadie. Sólo con Dios, con la ley y con el Papa.
La Iglesia española no sólo pierde fieles en cantidad y calidad, sino que, además, está perdiendo capital simbólico. Algunos pensaban que mientras el Corte Inglés no dispusiese de un departamento de venta y comercialización de sacramentos, la Iglesia católica estaría a salvo de la secularización. Al menos en parte. Con los sacramentos, la Iglesia acompañaba a la gente en los momentos claves de su vida: nacimiento-bautismo, primera comunión, confirmación, matrimonio y funeral. Los sacramentos como ritos de paso. Los sacramentos, convertido en ritos sociales, como clamaban algunos. Pues hasta esa función simbólica está perdiendo la Iglesia. Y una religión que pierde su capital simbólico lo pierde todo.
Cuando algunos se tiran los trastos a la cabeza y cuando otros se dedican a excavar trincheras y a expedir carnets de eclesialidad, un obispo, monseñor Santiago Agrelo, y un profesor jesuita, Juan Masiá, se dedican a entablar un diálogo franco, ameno, abierto y sano. Un diálogo que demuestra que no todos los obispos son iguales. Ni todos los jesuitas. Ni todos los teólogos. Un diálogo que demuestra que se puede disentir en lo accidental, estando de acuerdo en lo esencial. Y que certifica que Iglesia somos todos. Religiondigital se siente honrada de haberles servido de plataforma pública. Porque ésa es una de nuestras señas de identidad y una de las marcas de la casa desde su creación hace ya más de 10 años.
Ha entrado en vigor la nueva ley del aborto. ¡Un drama y yan desgracia! Día triste, de luto. No existe un derecho al aborto, sin que eso quiera decir que no pueda haber (y de hecho, la hay) despenalización del aborto. En un Estado laico ni un delito es pecado ni legal equivale a moral. Y, como suelen decir los obispos, una cosa es lo legalmente tolerado y otra, lo moralmente permitido. Pero hay algo muy claro para cualquier conciencia mínimamente formada e informada por la simpl e(y compleja) ley natural: Nadie tiene derecho a eliminar una vida en ciernes y ya humanamente progranada.
Lleva años con una sola cosa en mente. El cardenal Rouco Varela sólo vive y bebe para la JMJ-2011 de Madrid. Lleva años supeditándolo todo a ese broche de oro de su carrera personal. Todo gira en torno a eso. Parece que en la Iglesia española no hay más que eso. Incluso la próxima visita del Papa a Santiago y Barcelona parece haber pasado a segundo plano. Lo que importa es la JMJ. Es su obsesión permanente. A ella dedica todas sus energías. Y toda su capacidad de influencia, que sigue siendo mucha. Acaba de conseguir que el Papa reciba a lo más granado del empresariado español en audiencia privada. Rouco, como siempre, del bracete de los más ricos del país. En definitiva, el vicepapa español ha conseguido que todos los focos estén pendientes de esa fecha mágica para él, para Madrid. ¿Y para la Iglesia española?
Le pedíamos al Papa, desde que llegó, la reforma de la Curia. Y la está haciendo, pero a su manera: una revolución tranquila y apacible, pero inflexible. Benedicto XVI opta por colaboradores amigos, de doctrina segura. Y, además, prepara su sucesión. Hay tres cardenales relamente amigos del Papa: Schönborn, arzobispo de Viena, Scola, arzobispo de Venecia y Ouellet, el flamante prefecto de los Obispos. Sin duda, los tres forman parte de la restringida rosa de papables. Cada vez más restringida, porque el futuro Papa tiene que ser de doctrina segura, por supuesto, y, además, que su expediente no aparezca ni de lejos salpicado por la suciedad de la pederastia clerical.
Estuve en la presentación, ayer, de la carta de bienvenida al Papa. Pensando, ingenuo de mí, que sería un acto de toda la Iglesia española en apoyo del próximo viaje de Benedicto XVI a Barcelona y a Santiago. ¡Qué decepción, qué chasco! Lo que me encontré fue un manifiesto de la derecha católica, en vez de una carta. Y por supuesto, allí sólo estaba una parte (la derecha) de la Iglesia española. Fundamentalmente, los movimientos y las asociaciones afines. Nadie del centro ni de la izquierda eclesial, por supuesto. Un acto, pues, parcial. Una instrumentalización de la visita papal con fines partidistas. Y lo que es peor, un acto que, en nombre del Papa, trató de dividir, de marcar fronteras, de estigmatizar y de movilizar a los católicos contra el "enemigo exterior".
La estructura está podrida y dañada. Aunque en la Legión de Cristo florezcan algunas hojas o algunos frutos en las ramas más alejadas, el tronco está irremisiblemente carcomido. Por dentro. Agusanado. Contaminado en profundidad por la doblez, el delito y el pecado del fundador. Con la connivencia de la actual cúpula. La única salida es cortar el árbol de raíz, tras ubicar en otros árboles o en otros cestos a los frutos (de las bases, que también los hay y numerosos) sanos. Y eso es lo que, al parecer, va a hacer el Papa. Ni refundación ni reforma ni gaitas. Disolución pura y dura.
Le llamaban “jesuita sin papeles”, “teólogo disidente” o “teólogo de la esperanza”, por su famoso libro “Yo creo en la esperanza” que le brindó la notoriedad y el castigo de los censores curiales. Pero José María Díez Alegría fue ante todo el “teólogo del buen humor”, capaz de reírse hasta de sí mismo y de publicar una obra titulada “Teología en broma y en serio”. En broma y en serio pero siempre esperanzado vivió hasta ayer, que fallecía, en la residencia de los jesuitas de Madrid, a los 98 años. Y “ya un poco cansado de vivir”, como solía decir, cuando alguien le felicitaba por sus muchos años.
Los tienen enfilados. Se sienten vigilados y, sobre todo, poco apreciados y escasamente queridos. Los religiosos y las religiosas españoles (sobre todo los frailes)viven con miedo permanente. Como agarrotados. Esperando a que escampe. Temen sobre todo a los "inquisidores" que se dedican a denunciar sus dichos y hechos, hábitos y corbatas. Y, sobre todo, temen y se duelen de los obispos que hacen caso de esas denuncias, a menudo anónimas, que las dan por buenas y que, a las primeras de cambio, descuelgan el teléfono y advierten al provincial de turno. Llamadas cada vez más habituales y conminativas
Una joven, madre de cuatro hijos y embarazada de 11 semanas, ingresó en el hospital St. Joseph de Phoenix. Padecía una grave enfermedad que obligaba a los médicos a tomar una decisión urgente: elegir entre la vida del feto o la de la madre. Se optó por interrumpir el embarazo tras consultar con la paciente y su familia. La última palabra la tuvo la hermana Margaret, una monja que lleva trabajando en este hospital durante décadas y que en ese momento (hace apenas un mes) era vicepresidenta del centro. Prevaleció la lógica: dejar huérfanos a cuatro niños era más cruel que perder a uno no nacido.
No son muchos, pero representan una sensibilidad con autoridad moral dentro del Psoe. Y, además, no se esconden ni hacia dentro ni hacia fuera. Los Cristianos Socialistas del Psoe dan la cara como cristianos y socialistas en el partido, en la Iglesia católica y ante la opinión pública. La corriente, liderada por Carlos García de Andoín, aglutina a una serie de políticos quen no se avergüenzan de su fe. Unos pertenecen como afiliados a la corriente. Otros, como el caso de Miguel Ángel Moratinos o José Bono, forman parte de sus simpatizantes más cercanos.
Hay mucho más que sexo y depravación en la vida de Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo. Su turbio pasado esconde también, y sobre todo, delitos económicos y financieros. Desde malversación de fondos a lavado de dinero. Todas las prácticas de la más pura y dura especulación: paraísos fiscales, bonos buitres, entramado empresarial ficticio...Una auténtica torre de Babel económica y financiera. Por eso, el Papa va a colocar como su "comisario" en los Legionarios de Cristo al arzobispo italiano Velasio de Paolis, presidente de la Prefectura de los Asuntos económicos de la Santa Sede. Es decir, la máxima autoridad financiera con la que cuenta, en estos momentos, el Vaticano.
Es laico, joven para lo que se estila en la institución, muy preparado (fue decano de la facultad de Económicas de la Autónoma), tiene experiencia, es kiko pero capaz de dialogar hasta con los "rojos" y se ha ocnvertido en el seglar con más poder e influencia en la Iglesia española. Pero a Fernando Giménez Barriocanal no se le suben los cargos a la cabeza. Sigue siendo el mismo de hace años, cuando aprendía a administrar los dineros de la Iglesia al lado de un maestro tan consumado como Don Bernardo Herráez.
Es verdad que sólo tenemos la versión de una parte. Pero es lo suficientemente serio el tema para fiarnos de lo que dice y, más aún, de lo que entrecomilla José Arregui. Porque se la juega. Denunciar públicamente los manejos inquisitoriales de Munilla puede pasarle factura. Ya se la está pasando. Aunque sólo sea por verse obligado a hacer pública y solemne confesión de su fe en Jesucristo, en la Iglesia y en la santa libertad de los hijos de Dios. Auqnue sólo sea por verse obligado a decir que no a un obispo y por esas razones, tiene que ser realmente doloroso.
No es fácil ser católico hoy y proclamarlo públicamente. Sobre todo para los laicos que, en sus puestos de trabajo, tienen que dar razón de su fe con su ejemplo vital diario y, por si fuera poco, aguantar humildemente la pertenencia a una Iglesia que muchos de sus compañeros de trabajo e, incluso, familiares y amigos, consideran poco ejemplar y hasta herida de muerte por el tsunami de la pederastia del clero. En muchas partes nos señalan con el dedo. Unos aprovechan para burlarse. Otros se compadecen de nosotros. Y los más nos callan la boca con las "manzanas podridas".
El grupo Intereconomía se lanza al ruedo de la información religiosa. En este caso más bien católica, como reza su mismo nombre. Nace la 'Gaceta de la Iglesia', que viene a engrosar la ya nutrida presencia de portales de esta temática en la Red. Nuestra bienvenida al recién nacido. De la mano de su joven director, Miguel Vinuesa, y bajo la sombra protectora de Francisco José Fernández de la Cigoña, le deseamos lo mejor al nuevo portal.
Llena de deficiencias, la información diocesana en España apenas rompe el techo de cristal de los medios de comunicación. En medio de este erial, un mirlo blanco: la agencia AVAN. La agencia de información del arzobispado de Valencia produce diariamente información y la hace llegar a los medios. Información en cantidad y en calidad. Con excelentes fotografías incluidas. Por eso, es de las pocas que se "cuela" en los medios. Un modelo a imitar por parte de las demás diócesis españolas. Si quieren dar a conocer lo que hacen, que es mucho y bueno, pero que no existe (para la opinión pública), porque no sale en los medios.
Doquiera que hay luchas por el poder, se da esta aplicación hipócrita de lo políticamente correcto. En los terrenos económicos, intelectuales, artísticos, medios de comunicación, son tan intensos como en aquellos. Quizá menos conocidos, pues no suelen estar tan a la intemperie pública como en el político. O porque el refinamiento es mayor y más sigiloso. Aunque no faltan a veces escándalos notorios en que la vanidad herida explota rompiendo todas las reglas convencionales.
Decían que no se iba a atrever. Que un Papa no puede pedir perdón, porque comprometería no se qué prerrogativas papales. Más aún, los más papistas aseguraban que no debería hacerlo. Y hasta decían que, cuando lo hizo su predecesor, el entonces cardenal Ratzinger no acababa de comulgar con la idea. Decían y decían...pero, afornunadamente no acertaron. Y, como desde aquí pedimos hace meses, Benedicto XVI se transformó en chivo expiatorio de los pecados de los curas abusadores. Humildemente, solemnemente. Ante unos 15.000 sacerdotes de todo el mundo. De rodillas ante el Altísimo cargó con la suciedad de las manzanas podridas del clero. Y volvió a reconciliar a la Iglesia con el mundo. Y, poco a poco, está posibilitando el que nos volvamos a sentir orgullosos de ser Iglesia. El Papa, barrendero de Dios.
Ni se ha arrodillado ante él, ni le ha besado el anillo del pescador. UN simple y cálido apretón de manos entre el Papa Ratzinger y el presidente Zapatero. En la bilioteca vaticana. Con las consabidas sonrisas diplomáticas y el intercambio protocolario de regalos. 30 minutos de encuentro a solas. entre un Papa sabio y un gobernante pragmático. Alejados en muchas cosas, pero que comparten el ya famoso "talante". Ambos son dialogantes, serenos y siempre dispuestos al consenso y al pacto. De hecho, Benedicto es el papa que acuñó la divisa de que "la Iglesia propone, no impone".
Hay que repensar el Vaticano, que debería renunciar a su identidad como Estado, y un nuevo Concilio debería meterle mano a la reforma de la Curia, para hacerla más ágil y sencilla. Lo pide, y con urgencia, el misionero comboniano italiano Alex Zanotelli.Según el prestigioso misionero italiano, "la sociedad y la Iglesia están pasando por un momento dificilísimo". En estas circunstancias, "es hora de repensar el Vaticano, dejando atrás el concepto de Estado".
Se van a reunir tres dias en Roma. Desde Mañana hasta el día 11. Más de 10.000 curas de casi todos los países del mundo. La mayor reunión de sacerdotes de la Historia. Un acto de afirmación y desagravio. Un cerrar filas en torno al Papa, barrendero de Dios, y un mostrar públicamente el orgullo de ser presbíteros de la Iglesia. Una forma de darse ánimos, de reafirmar su vocación. Y una ocasión especial para explicar al mundo que manzanas podridas en el clero sólo hay unas pocas, aunque hiedan tanto. Una cumbre que puede ser rampa de lanzamiento presbiteral, siempre que no se convierta en un puro encuentro narcisista de "elegidos", que se enrocan en su bondad y acusan a los demás (medios de comunicación incluidos) de todos sus males.
Con paso lento y finura diplomática, Don Julián Barrio, arzobispo de Santiago, está tejiendo, desde hace algún tiempo, la tela de su obispo auxiliar. Buscando alguien de su estilo serio y moderado. Alguien que, incluso, pueda sucederle, si, dentro de 3 o 4 años, fuese llamado a seguir la cordada de los prelados de Compostela en Madrid. Un puesto, el de auxiliar de Santiago, para el que se han barajado muchos nombres. Al final parece que la rosa de episcopables se decanta por el salesiano Eugenio González, experto en Catequética. Su nombramiento podría estar al caer. Aunque ya se sabe que las cosas de palacio...
«Esta esposa no quiere un esposo impuesto. Ni secretismos. Ni juego de intereses». Se puede decir más alto, pero no más claro. La petición de casi 700 laicos y religiosos de Vizcaya es seria, respetuosa, bien documentada y, sobre todo, evangélica. Una iniciativa que debería ser la norma en todas partes. O mejor, una iniciativa que no debería ser necesario reivindicar en ningún sitio, porque debería ser lo habitual en la Iglesia, pueblo de Dios. Una iniciativa que, si surge repetidamente en las diócesis vascas, por algo será.
La actividad de las oenegés del sector social es un buen indicador de cómo la crisis está afectando de forma creciente a los más desfavorecidos y cómo estos son cada vez más numerosos. Las cifras aportadas ayer por los responsables de Cáritas de la diócesis de Barcelona –es decir, gran parte de la provincia– son dramáticamente reveladoras. En los cinco primeros meses de este año, las personas atendidas han sido un 35% más que en el mismo periodo del año anterior, y el porcentaje de parados entre quienes reciben apoyo de esta entidad católica ha pasado del 56% al 75%. Pero posiblemente el dato más elocuente en cuanto al empobrecimiento de amplios sectores de la población es que en apenas tres años el porcentaje de españoles entre quienes son atendidos por Cáritas ha pasado del 24% al 36%, es decir, un aumento del 50%. El perfil de la pobreza, pues, ya no corresponde de forma abrumadora a inmigrantes sin papeles, sino que alcanza de lleno a personas nacidas en la España que no hace tanto exhibía pujanza económica.
Es una de las joyas de la Corona de la Iglesia, junto a Cáritas. Por su labor, por su presencia, por la dedicación de sus voluntarios, por haberse consolidado como una de las instituciones de solidaridad más importantes y eficaces del mundo. Por todo eso, y mucho más, Manos Unidas merece, como nadie, el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia.
El escándalo de pederastia en la Iglesia católica no ha sido más que la punta del iceberg de un problema de fondo que hay en ella desde hace décadas. A lo largo del siglo XX, se han ido configurando en la Iglesia dos grandes modelos de cristianismo, por supuesto con matices que aquí no podemos desarrollar. En el modelo conservador se afirma que la verdad habita en la Iglesia de modo indiscutible: frente a cristianos no católicos, frente a otras religiones y frente al laicismo moderno. No se admite el diálogo libre interno, sino sólo ponerse firmes ante lo que diga el Papa.
El Evangelio maldice a los que escandalizan a los niños, iconos de la inocencia, rostros de Dios. Por eso, el fiscal del Vaticano, Charles Scicluna, aprovechó un acto de reperación, celebrado este fin de semana en la Basílica de San Pedro, para enmarcar teológicamente la línea de tolerancia cero del Papa Ratzinger. Con todas las consecuencias. Aquí y en el más allá, con "el más horrible de los infiernos".
A pesar de que la carne sea débil y el sexo ronde a los eclesiásticos, a veces de forma obsesiva, su principal tentación no es el sexto mandamiento, sino el primero. Muchos, en vez de amar a Dios sobre todas las cosas, se aman a sí mismos. La gran tentación es el poder. La búsqueda desenfrenada del poder, que se plasma en el ansia desaforada por hacer carrera. Por eso, el Papa sabio viene denunciando una y otra vez el carrerismo en la Iglesia.
Quizás fuese simple coincidencia, pero por la mañana Benedicto XVI (el "barrendero de Dios") decía que la Iglesia "no esconde las heridas que han marcado a la comunidad eclesiástica por la debilidad y el pecado de algunos de sus miembros" y se mostraba dispuesto a "hacer justicia". Por la tarde, el provincial de los jesuitas alemanes, Stefan Dartmann, reconocía públicamente que ocultaron durante años, de manera sistemática, los casos de abuso sexual y de violencia contra menores en los colegios de la orden en ese país.
Era ya el año 2008. Tres años después del "castigo" impuesto por el Papa Ratzinger a Marcial Maciel. Pero ese mismo año, el prefecto de la Vida Religiosa, cardenal Franc Rodé, dedica una homilía al fundador de los Legionarios de Cristo en estos términos: "Maciel deja en herencia una congregación floreciente y próspera y un movimiento que está dando magníficos frutos a la Iglesia".
Lo ha dicho el obispo con claridad y llaneza: «A favor de la intervención han votado los patronos, los impositores y los trabajadores. A favor de la fusión han votado los políticos». Así es. Los fundadores de la empresa, sus clientes y los que la trabajan, es decir, los que son de la casa, aquellos a los que de verdad les duele la situación han dicho que no a la absorción encubierta por parte de Unicaja, llena de medias verdades y con la única garantía cierta de la reducción de plantilla. Los otros, los advenedizos, los que están de paso, han votado por sus propios intereses.
"Como medida de precaución y para asegurar que el tercer párrafo de cada artículo del día siguiente no hablen de Maciel, que no merecería tal atención, espero que antes de la beatificación de Juan Pablo II se dé una explicación pública profunda de cómo pudo suceder un engaño de tal calibre". El que firma la frase no es un hereje progre, un cruzado de la caverna o un resabiado de cualquier lado. Tampoco se trata del cardenal Schönborn, convertido, desde hace algún tiempo, en el muñequito del pim-pam-pum de los sectores ultraconservadores. a pesar de ser íntimo amigo del Papa. Pero volvamos a la frase, porque el que la dice es nada menos que el biógrafo oficial de Juan Pablo II, George Weigel, alabado y respetado por tirios y troyanos.
La «irresponsabilidad» de la Iglesia, titula El Correo del grupo Vocento. Y la Iglesia se hizo el harakiri, explica El Periódico de Cataluña. La pero salida de Cajasur, dice Diario de Sevilla. La ´caja de los obispos´ encalla en el temporal, sentencia La Vanguardia. Y así, en esta línea, todos los demás periódicos del país. No entiendo nada de economía, pero, al parecer, ésta es la explicación más plausible a la pérdida de Cajasur. Claro que la da El País. Si alguien tiene otra mejor, que nos la ofrezca.
Muchos apostaban (y me incluyo) que el pontificado del Papa Ratzinger será tranquilo, de transición o, a lo sumo, de culminación, doctrinalmente seguro y, sobre todo, tranquilo. Pasados cinco años, la fuerza de los hechos hace revisar las previsiones. Y Benedicto XVI se encuentra ante los mayores y más dramáticos problemas de gobierno que haya tenido jamás un Papa. Una situación, en sus propias palabras, peor que las de las persecuciones. El tsunami de la pederastia mancha las sotanas negras de algunso clérigos y religiosos, pero salpica incluso a la blanca del mismísimo Sumo Pontífice y hasta puede dejar marcado para siempre, con una herida indeleble, el propio rostro de la Iglesia católica.
Me da pena la foto y la historia de Antoni Viñas, el cura de Sant Miquel de Fluvià (Girona). Anciano, esquelético, con su bañador largo y su gran cruz al cuello. Semidesnudo en misa. Con una mirada perdida, barba blanca sin afeitar y pelo cano sin peinar. La viva estampa de un hombre abandonado y quizás enfermo y depresivo. Que se le ocurrió quedarse en bañador y azotarse con su cinturón ante sus fieles, en un acto simbólico de arrepentimiento que, como es lógico, no sentó bien a muchos de los asistentes
El abate primado de la orden de los benedictinos, padre Notker Wolf, alemán como el actual Papa, dijo recientemente a un diario italiano que, para terminar con esta crisis cada vez más grave, "la Iglesia tiene que aprender a decir la verdad". "El Papa lo quiere hacer -aclaró-, pero tiene miedo. Si dice: 'La Iglesia es culpable', los norteamericanos responderán: 'Entonces paguen'". Son ya muchos los que sostienen que, si Benedicto XVI admite abiertamente las responsabilidades de la Iglesia en la cobertura de los curas pederastas, lloverá una avalancha de procesos en EE.UU. y otros países por miles de millones de dólares. La penitencia sincera podría acarrerar la bancarrota generalizada del Vaticano.
Parecía imposible. Juan Pablo II es el Papa de Fátima, el que dijo en varias ocasiones que la Virgen le había salvado la vida. De hecho la bala que le atravesó el cuerpo está en la corona de la Virgen del Santuario portugués. Es, además, el Papa del tercer secreto. Y, como es lógico, en Portugal, un ídolo. Pero resulta que el Papa tímido, frágil e intelectual,el Papa Ratzinger sin el carisma arrollador de su predecesor le ha ganado en campo ajeno.
No lo tenía fácil, como decíamos ayer. Pero el Papa sabio ha conseguido la cuadratura del círculo: casar Fátima con la pederastia sin caer en el victimismo. Da igual si lo que hizo ayer Su Santidad fue reinterpretar la segunda parte del tercero o la primera parte del cuarto secreto de Fátima. El caso es que el Paqa Ratzinger-barrendero de Dios nos volvió a situar en el núcleo del mensaje mariano. Con valentía, sin medias tintas, con audacia y con una tajante autocrítica.
Llega el Papa Ratzinger a Portugal. Arrastrando la cruz a cuestas de la pederastia. Las leyes implacables de los medios harán que éstos estén pendientes de este tema y lo filtren casi todo en esa clave. Aunque el Papa no quiera y a la Iglesia no le interese. ¡Ojalá sea capaz el Papa Benedicto de invertir esta dictadura mediática y obligar a los medios de centrarse en otros mensajes! Y quizás lo pueda conseguir con el tema de Fátima.
Esto es lo que la vieja guardia curial, liderada por Sodano, Castrillón, Rodé et alii, piensa de la actitud que los jerarcas de la Iglesia deberían adoptar ante la pederastia. Se lo explica a Il Foglio (un periódico italiano) un obispo que, según el rotativo, jugó un papel importante en el pontificado del Papa Wojtyla. Estremece leerlo, pero seguro que la teoría sigue contando con seguidores entre la "derecha" eclesiástica. Porque, al sector conservador es más papista que el Papa cuando le conviene y, cuando no, le da la espalda sin miramiento alguno.
Algo tendrá el agua de José Bono cuando tanto la bendicen unos o la maldicen otros, los interesados en manchar su carrera política. Con fines inconfesados. O totalmente confesados: dessacreditarle políticamente. Capaz, con experiencia, moderado, bregado en mil batallas, con apoyos en las altas instancias y entre los votantes, Bono es un gran activo para el país. Todo un capital político que podría activarse en una coyuntura tan especial como la que está atravesando España en estos momentos. Un capital que despierta recelos y envidias en su contra. Y ha estallado una feroz campaña contra lo que más puede dolerle al presidente del Congreso: su honradez. Porque, como él mismo dice, "ése es mi único capital político"
¡Mira que es buena persona y buen obispo! Quiero y estimo a monseñor Algora desde sus tiempos de las Hermandades del Trabajo. Es el heredero de Osés y Echarren en la pastoral obrera. Un digno heredero, siempre cercano a los movimientos especializados de Acción Católica, como la HOAC o la JOC. Un obispo sensible a lo social, al que, además, sus pares le encargaron la difícil papeleta del sostenimeinto de la Iglesia. Como tal, todos los años celebra una rueda de prensa con los medios. Y casi siempre termina mal: enfadado él y enfadando a los profesionales.
Nunca gozó de excesivas simpatías en la Iglesia. A Angelo Sodano, Secretario de Estado de Juan Pablo II, se le vinculó, durante años, con Pinochet y con la creación de auténticas "cordadas" en el seno de la Curia romana. Nadie imaginaba que, además, era el gran protector de Marcial Maciel, el ahora denostado fundador de los Legionarios, del que aceptó pinguës sobornos para él y para su sobrino, según denuncia documentada del National Catholic Reporter. Y, ahora, que su pasado se desvela, quiere morir matando al Papa Wojtyla, el mismo que lo nombró su número dos y le dejó las manos libres para gobernar la Iglesia, mientras él daba la vuelta al mundo como un párroco de la aldea global.
Lleva años sufriendo y sin poder dedicarse a lo que más le gusta: evangelizar con su música. Por fin, una sentencia judicial viene a darle la razón en casi todo a la Hermana Glenda. O en lo fundamental. El Tribunal de Oviedo sentencia que Luis Alfredo no puede seguir explotando la obra musical de la religiosa. Se salva (por ahora y si la hermana no recurre) de tener que indemnizarla por eso. Me alegro por la Hermana, una excelente persona y una gran profesional, que sabe utilizar como nadie su arte para llegar a los rincoces del alma donde sólo entra la música.
"Delincuente sin escrúpulos y sin sentimientos religiosos". Nunca un documento vaticano había definido con tanta dureza al fundador de una congregación religiosa. Marcial Maciel, el fundador de la Legión de Cristo, sin duda merece ese tratamiento. Con su histórica condena, el Papa da un golpe de autoridad y administra un severo escarmiento al fundador, a la Legión y a su cúpula actual. Un gesto con el que marca claramente la línea de tolerancia cero con los abusadores en la Iglesia católica. Por muy grandes y poderosos que sean.
Los lleva en su corazón y en su experiencia vital. José Sánchez ha dedicado toda su vida a la defensa de los emigrantes. Primero a los emigrantes españoles, a los que acompañó durante más de 20 años, como capellán, en Alemania. Compartiendo sus gozos y sus sombras, su vida. De vuelta a España y nombrado obispo, no por eso se olvidó de ellos. Tanto en Asturias, de obispo auxiliar, como después en Sigüenza-Guadalajara y en sus diversas responsabilidades en el seno de la Conferencia episcopal. Entre los obispos, los temas de emigración se los pasan siempre a Don José. Eterno presidente de la comisión episcopal de Migraciones (en varias etapas), su valía ha sido reconocida también en el exterior. De ahí que sea el responsable de la comisión de Migraciones del CCEE y forme parte del Pontificio Consejo de Migraciones del Vaticano.
Primero fue el valiente cardenal de Viena, Schonborn, el que apuntó directamente a la Curia, para descargar a su amigo, el Papa Ratzinger. Según el purpurado austríaco, el entonces cardenal Ratzinger no pudo llevar a cabo la necesaria limpieza en la Iglesia (sobre todo, a partir del 2001), porque el nucleo duro de la Curia se lo impedía. Sin citar nombres, todas las miradas se dirigieron hacia la vieja guardia curial, con Sodano, Castrillón y Dsiwisz al frente. El triunviraro, con enorme poder en el Vaticano sobre todo en la última etapa del pontificado de Juan Pablo II, servía así de chivo expiatorio que descargaba de culpas al Papa actual y de parapeto ante su predecesor.
Fue el santo y seña de la Iglesia del Concilio. Olegario González de Cardedal pasa por ser uno de los mejores teólogos españoles. Siempre moderado y nunca alineado. Incluso llegó a mantener un cruce dialéctico con el actual secretario de lqa CEE, monseñor Martínez Camino, al que reprochaba su excesivo alineamienco con las tesis de la derecha. Y, ahora, él se fue a FAES, el 'think tank' que preside José María Aznar, a hablar sobre "Religión, verdad, y libertad en una sociedad democrática", tal y como publica hoy Religion confidencial. Si Don Olegario no se ha alineado, lo parece.
De Roma viene lo que a Roma va. Y hasta ahora, sólo iba y venía lo que llevaba y traía el cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid. Pero, en Roma y de la mano de Bertone, se están abriendo los canales informativos, que ya han dejado de ser unidireccionales y restringidos a Madrid. Se abre un nuevo polo entre Roma y Barcelona, liderado por el cardenal Martínez Sistach, un hombre dialogante (a pesar de ser canonista), con prestigio en la Curia romana y con muy buena sintonía con la nueva guardia curial. Desde Bertone a Ravasi, pasando por Amato.
Ha nacido una nueva modealidad de aprobación de documentos episcopales: el aplauso. Al menos, según el secretario de la CEE, Juan Antonio Martínez Camino. Hasta ahora, los mensajes del episcopado se aprobaban por votación. Desde ahora, vale también la aclamación. Sobre todo si es en forma de aplauso. Tras la Plenaria no hubo nota oficial alguna de los obispos sobre la pederastia. Preguntado el portavoz sobre el tema, aseguró que sí hubo pronunciamiento episcopal, al asumir la Plenaria el discurso iunaugural de la Plenaria del cardenal Rouco. ¿Cómo? ¿Por votación? Camino dixit: “Los obispos rubricaron el discurso del presidente con el aplauso que le dieron”.
Cómo está la cosa eclesiástica para que dos prelados tan moderados como Elías Yanes y Juan María Uriarte tengan que salir en defensa del Concilio. Ambos jubilados y, quizás por eso, más libres y liberados para decir lo que realmente piensan y lo que pensamos otros muchos (¿la mayoría?) de los católicos. Porque defender el Concilio es defender un tipo de Iglesia plural, abierto, dialogante, propositivo, esperanzador y positivo. Una Iglesia en la que, como decía Juan XXIII, el artífice del Concilio, no deberían tener cabida los "profetas de calamidades".
Ya lo han aprobado. Los obispos le han dado el visto bueno al documento sobre la crisis económica, que será presentado el viernes a los medios. Tarde (parece que se notan lso primeros síntomas de la salida de la crisis) y con forceps. O sin garra y sin gancho profético. Un documento para repetir lo ya sabido: que la crisis, además de económica, es social y de valores. Sin aportar nuevas ideas ni una luz de esperanza desde la doctrina social de la Iglesia.
No es de fácil reflejos. Siempre opta por la prudencia. El cardenal Rouco Varela nunca quiere ir por delante en su relación con la opinión pública. Y eso le lleva a no marcar agenda. Por eso, el español fue de los últimos episcopados en salir a la palestra y denunciar a las "sotanas sucias". La cúpula de la Iglesia española parecía ajena al tsunami. Mientras otras muchas conferencias episcopales salían a la palestra, pedían perdón y tomaban medidas, el cardenal Rouco Varela callaba. Hoy ha hablado. Claro y alto. Para reconocer, sin ambigüedades, los abusos de los curas no sólo como pecados, sino también como delitos. Y pedir la cárcel para ellos, mientras prometía que los obispos “pondrán más cuidado” para prevenir la pederastia en las filas del clero.
EN la tarde del 19 de abril del año 2005, segundo día del Cónclave, era elegido Papa el Cardenal Joseph Ratzinger. Hacía poco más de dos semanas que había fallecido el Siervo de Dios, Juan Pablo II. La multitud reunida en la Plaza de San Pedro recibía la noticia con expresiones de un sentido júbilo nada artificial. «Pedro» volvía a hacerse presente en la Iglesia, a través de un nuevo Sucesor, como Cabeza del Colegio Episcopal y Pastor Universal: como «el Vicario de Cristo en la Tierra».
Era conocido que la Santa Sede no podía demorar más la promoción de Ricardo Blázquez a arzobispo. Recordemos que Blázquez ha sido el anterior presidente de la Conferencia Episcopal Española. Durante casi quince años, ha sabido lidiar la siempre complicada Iglesia de Vizcaya. Por supuesto, goza de prestigio como teólogo y se cuenta entre los pocos obispos españoles que han trabajado, codo con codo, con Benedicto XVI en sus tiempos de cardenal. Y fue precisamente el Papa quien le encomendó, hace un año, la embarazosa tarea de inspeccionar a los Legionarios de Cristo conmocionados por la divulgación de los escándalos sexuales de su fundador.
Benedicto XVI cumple hoy 83 años. ¡Felicidades, Santidad! Por toda una vida, larga y fructífera, entregada a la Iglesia. A fondo, sin miramientos, sin contemplaciones. En diversos puestos de máxima responsabilidad. Como teólogo conciliar, arzobispo, prefecto de Doctrina de la Fe y, desde hace cinco años, como Papa de Roma. Puestos en los que es fácil ser blanco mediático. Y, por supuesto, máximo responsable de todo lo bueno y lo malo que ha sucedido (es sucesor de los apóstoles), sucede (es el Pontífice actual) y hasta, en parte, sucederá (está pponiendo las bases del futuro) en la Iglesia católica del tercer milenio
Estimados obispos, Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, y yo fuimos entre 1962 1965 los dos teólogos más jóvenes del concilio. Ahora, ambos somos los más ancianos y los únicos que siguen plenamente en activo. Yo siempre he entendido también mi labor teológica como un servicio a la Iglesia. Por eso, preocupado por esta nuestra Iglesia, sumida en la crisis de confianza más profunda desde la Reforma, os dirijo una carta abierta en el quinto aniversario del acceso al pontificado de Benedicto XVI. No tengo otra posibilidad de llegar a vosotros.
La Iglesia católica no volverá a ser igual tras el tsunami de la pederastia. Ni en la cabeza ni en las bases. Una de las lecciones más claras que hay que extraer de la plaga de las sotanas sucias es un cuidado exquisito en la selección del personal eclesiástico. Desde los curas a los frailes, pasando por las monjas. Y, como es lógico, los obispos y el propio Papa.
Pido prestada a León Krauze la pregunta que planteó en estas páginas hace un par de semanas. Pregunta necesarísima ante lo que nos viene: los deslindes y las explicaciones, los “yo no sabía” y “los Maciel no era la misión”.
Habrá quienes aún quieran rescatar a la Legión de los legionarios y su legionario mayor. Pero tiene razón Krauze en su brillante texto del 16 de marzo: sin Maciel no se entiende el Regnum Christi.
Hoy nos ponemos traje y corbata. La ocasión lo merece. Junto a la prestigiosa universidad de marketing (ESIC) de los Padres Reparadores, RD organiza una jornada sobre "La empresa y la encílica" del Papa, "Caritas in Veritate". Con tres ponentes de lujo, cada cual en su ámbito: el cardenal Amigo, Antonio Garrigues y José Bono. Comenzando por el cardenal Amigo, arzobispo emérito de Sevilla y que, a pesar de estar jubilado, sigue más activo que nunca. Continúa siendo una referencia en la Iglesia católica española y en su imagen pública.
Es como la gota china de la pederastia sobre los hombros cansados del Papa Ratzinger. La situación se torna insostenible. El Papa está en jaque. Para evitar el jaque-mate del papado y, por ende, de la institución, tiene que poner fin al goteo de casos, con implicación suya directa o indirecta. La carta de hoy es demoledora. Seguro que Su Santidad ya no piensa lo mismo. Y lo está demostrando con hechos desde hace tiempo. Pero tiene que demostrarlo. Sólo le queda dar un último paso: reconocer que todo el sistema estaba podrido y que él (como todos los demás cardenales y obispos) fue una pieza fundamental en ese engranaje.
Humano, sencillo, abierto, asequible. Don Carlos Osoro tiene innato (y lo cultiva) el don de hacer sentir bien a la gente a su lado. El don de la amabilidad suma, de la entrega total y de la confianza absoluta. Soy amigo de Don Carlos, desde su época de obispo de Orense y, por lo tanto, mi obispo. Quizás, por eso, no pueda ser totalmente objetivo con él. Pero el recital que nos dió ayer a Jesús Bastante y a mí ratifica todas éstas y otras muchas cualidades de un arzobispo humano, con corazón, que nos abrió durante todo un día su casa, su intimidad, su mesa, su mantel, su vida, sus recuerdos y algo de la arrolladora pastoral que está llevando a cabo en la archidiócesis de Valencia.
La Iglesia católica se desangra por la herida de la pederastia. Ya no valen paños calientes. La institución se juega, en la resolución de este problema, su credibilidad social y su autoridad moral. Las dos únicas armas que tiene, junta al seguimiento de Cristo y a la asistencia del Espíritu, claro está. En una institucióin tan piramidal, el Papa se convierte en el blanco de todas las loas y de todos los ataques. No tanto por sí mismo cuando por lo que representa y encarna. De ahí que el Papa Ratzinger se encuentre en jaque. Y, para evitar el jaque-mate, le quedan tres alternativas. Una de tres para Benedicto XVI.
En Italia prometen la máxima colaboración con la Justicia. En Alemania ponen en marcha una línea telefónica para denunciar a los curas abusadores. En Asutria (modelo de reacción) acogen a las víctimas, les piden perdón, crean una comisión de seguimiento y les ofrecen terapia gratis e indemnizaciones. ¿Y en España? Nada. Silencio sepulcral. Rouco, como siempre, callado. Y su portavoz, Martínez Camino, siempre dispuesto a portavocear para condenar todo lo que se mueva, ahora calla. Y, de esta forma, da por bueno que es más pecado el aborto que el que un cura pederasta mate la inocencia del alma de una criatura. Aunque no sea eso lo que creen, al optar por el silencio, Rouco y Camino están dando por buenas éstas y otras muchas interpretaciones. En detrimento no sólo suyo, sino de toda la institución.
Muerto no, que el madero te levanta
en la llama de un Dios resucitado,
redivido en la sangre del costado,
con grito de victoria en la garganta.
Es verdad que esta cruz tu peso aguanta,
porque sabe que de hombre disfrazado,
como eres también Dios, crucificado
por salvarme, la muerte no te espanta.
Déjame a mí ensayar sobre el madero
el modo de morir, y de esta suerte
aprendido tendré el latir postrero.
Y también la certeza de tenerte
como brasa en ardor de pebetero,
que alce resurrección sobre mi muerte.
Astor Brime.
El ángel tomó la palabra y dijo a las mujeres: “No temáis vosotras; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, como lo había dicho”.
Mt 28, 5-6
Eres el Gran Poder, y no te puedes
desatar de las cuerdas del pecado,
porque te has libremente encarcelado,
por librar a este reo, entre sus redes.
"Antes de la fiesta de la Pascua,
sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar
de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos,
los amó hasta el extremo". Jn 13, 1
Jesús en su despedida
con sus discípulos cena.
El Cenáculo es la escena
de la gracia más sentida,
que en su amor traía escondida.
Están en el disaparadero, en este martes yu miércoles santo, días sacerdotales por excelencia. Nunca han dejado de estarlo. Con palos o con cirios siempre vamos detrás de ellos. Son los curas. Nuestros curas. Los curas españoles de campo y de ciudad. He conocido a muchos. Soy amigo personal de muchos. De todos los signos y colores. Compartí con ellos casi 15 años de hermandad presbiteral. Años en los que me sentí muy feliz de ser sura. Y de tener tales compañeros curas. Porque casi (y digo bien casi) todos los curas que conocí y traté eran y son excelentes personas. De carne y hueso y con sus debilidades a cuestas, pero auténticos seguidores de Jesús. De los que se dejan la piel y la vida a pié de obra y por el Reino. Sin esperar premios ni escalafones. Y, a menudo, sólos y abandonados. Y lo que es más duro, sin reconocimiento alguno a sus vidas entregadas.
Lo de la campaña orquestada contra la Iglesia por la pederastia suena a falso y nadie se lo cree. Para hacer frente al goteo de casos de curas abusadores, la única salida que le queda a la Iglesia (mediáticamente hablando) es la de la autoinculpación. Me explico. Se trata de reconocer lo evidente: que el silencio y el encubrimiento eran la norma habitual. Que era todo el sistema el que estaba viciado. Desde la cúpula vaticana hasta la última diócesis. Los abusadores eran pecadores/enfermos, pero nunca delincuentes. Y sus pecados había que lavarlos en casa. Todos sabían, pues. Desde el Papa al último prelado de la Patagonia.
Tiene que ser durísimo renegar del propio padre. Pero eso es lo que acaban de hacer los Legionarios de Cristo: renegar de su fundador, Marcial Maciel. Una auténtica damnatio memoriae. ¿Veraz, auténtica, sincera? A nadie se le puede negar la posibilidad del arrepentimiento. Pero la decisión legionaria suscita muchos interrogantes y numerosas dudas.
Incombustible José Luis Mendoza, el patrono de la UCAM de Murcia. Lo daban por "amortizado" para la universidad y para los Kikos. Pero, cual ave fénix, resurge con más fuerza que antes, si cabe. Y se saca de la chistera todo un congreso mundial. Dedicado a una figura eclesiástica ante la que nadie se puede resistir: Juan Pablo II. Ni los fieles ni los eclesiásticos. Y en Murcia va a reunir media Curia romana y medio colegio cardenalicio. Nada menos que 18 purpurados.
«San Romero de América». Así llamó a monseñor Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador (El Salvador), el obispo Pedro Casaldàliga poco después de su asesinato. Apenas estuvo tres años al frente de la archidiócesis salvadoreña y fueron suficientes para convertirse en el profeta de la liberación de un pequeño país centroamericano sumido en una imparable espiral de violencia y agredido por el ejército al servicio de los intereses de la oligarquía local y del imperio norteamericano.
Al acercarse la fiesta de San José, en la que tradicionalmente la Iglesia española celebra el día del Seminario, viene a mi recuerdo la anécdota que José Luis Martín Descalzo -q.e.p.d.- contaba de un concurso fotográfico que organizó hace años el periódico Il Tempo sobre: «¿qué quieres ser de mayor?». Los niños italianos acudían a la redacción del periódico para elegir uno de los setenta y ocho oficios que ofrecían. Se vestían con el traje y se hacían una fotografía. El periódico fue seleccionando y publicando las mejores imágenes.
Un mea culpa planetario. El anciano Papa Ratzinger se puso de rodillas en el reclinatorio de los medios y se dispuso a confesarse. Por vez primera en la historia, el Papa no se sentaba en el confesionario. De rodillas, revestido de saco y cenizas (para eso estamos en Cuaresma), Benedicto XVI se dispuso a hacer una “confesión general”. Cargado con las culpas de toda la Iglesia católica. Que son muchas, como muchos son sus frutos.
El Papa le acaba de conceder el título de arzobispo ad personam. Joan Enric Vives se equipara, de esta forma y tamibén en eso, a su querido predecesor, monseñor Martí Alanis. Un nombramiento que, en la política de gestos del Vaticano, significa claramente un reconocimiento personal y un espaldarazo evidente a su forma dialogante, serena y abierta de ser y hacer Iglesia. ¡Enhorabuena, monseñor!
El obispo Stephan Ackermann, elegido por la Conferencia Episcopal Alemana (CEA) para dirigir la investigación y coordinar la atención a las víctimas de abusos sexuales por parte de religiosos en el país, reconoció ayer que la jerarquía eclesial alemana "ha sido culpable de ocultar y echar tierra sobre los crímenes pedófilos" cometidos en instituciones católicas."Debemos asumirlo con dolor", declaró Ackermann al diario Rhein Zeitung. "Allá donde no ha habido voluntad real de hacer luz y los reos han sido simplemente trasladados (de diócesis), debemos admitir que en toda una serie de casos ha habido ocultamiento".
Los escándalos de pedofilia dentro de la Iglesia católica se extienden como una mancha de aceite que así es como se expande el silencio cuando amenaza el miedo. Ese silencio tenebroso que atenaza en nada es equiparable al silencio como voto monacal. Es ese otro tipo de silencio que arrastra un temor de siglos que se va alimentando de silencios culpables como el que mantuvo el ahora cardenal primado de Irlanda, Sean Brady, que se niega a dimitir a petición de víctimas de los abusos sexuales del padre Smyth, condenado por 74 delitos contra menores. Era por entonces el cardenal un sacerdote y maestro a quien se encargó entrevistar a un niño y una niña de 10 y 14 años respectivamente que habían sufrido sus desmanes pedófilos. El cura les habló y los niños callaron y fueron pasando los años.
Se quejaba, hace unos dias, el portavoz del episcopado, Martínez Camino, de que el ministro Gabilondo no había invitado a la Iglesia a participar en el diálogo sobre el pacto educativo. Pues ya está hecho y por partida doble. El ministro de Educación acaba de verse con el Nuncio, Renzo Fratini, y con el presidente de la comisión de enseñanza de la CEE, monseñor López Llorente, obispo de Castellón.
Lo que no han conseguido los más de 100.000 curas secularizados ni el masivo deseo de lso fieles católicos (que, en todas las encuestas, se muestran partidarios, hasta en un 80%, del celibato opcional), lo va a lograr el escándalo de la pederastia del clero. Son ya muchas las voces (del pueblo, de los teólogos e, incluso, del alto clero) que apuestan por la abolición del celibato obligatorio en la Iglesia católica romana. O al menos, por la coexistencia de un doble modelo de curas: los célibes y los casados.
Xabier Pikaza y Abdelmumin (Vicente) Haya: dos teólogos, dos expertos en el universo de las religiones, dos ments privilegiadas, dos excelentes personas y, sobre todo, dos místicos que, desde religiones diversas, rezuman lo más profundo de la espiritualidad que puede rozar el ser humano. Y un ejemplo acabado de que el diáogo interreligioso, cuando es serio y profundo, produce frutos. y abundantes.
John P. Meier es un sacerdote católico, especializado en el análisis de los evangelios, que estudió en la Universidad Gregoriana y el Instituto Bíblico de Roma, y ahora es profesor, da conferencias y ha escrito varios libros. José Antonio Pagola estudió en esas mismas instituciones y, además, en la Escuela Bíblica de Jesusalén, y también es profesor, da conferencias y escribe libros. Coinciden ambos especialmente en que han escrito una obra sobre Jesús con una finalidad muy similar: una aproximación histórica.
Durante más de dos generaciones, Marcial Maciel fue el hombre todopoderoso de México que pocos mexicanos veían. El fundador de los Legionarios de Cristo tenía influencia, poder y dinero. Se mezclaba con políticos y con empresarios, educaba a sus hijos, los entrenaba y los volvía religiosos. Era quien bautizaba y casaba a los hijos de la alta burguesía, quien arreglaba encuentros privados con el Papa Juan Pablo II, alrededor de quien las personas más ricas de México revoloteaban y a quien los políticos cortejaban.
Han roto la dinámica del miedo eclesial, del silencio interesado o impuesto y de la delación anónima. Por dos veces en poco tiempo, los curas de San Sebastián han salido a la palestra pública para decir públicamente a todo el pueblo de Dios que no están de acuerdo ni comulgan con los mecanismos perversos con los que, a veces, funciona la estructura eclesial. En definitiva, que la transparencia es signo de autenticidad evangélica y que el pueblo de Dios necesita, quiere, pide, exige y tiene derecho a que se le expliquen las decisiones que toma la jerarquía. Tanto en el nombramiento de su obispo, monseñor Munilla, como en la retirada de las librerías del libro de José Antonio Pagola, que lleva el nihil obstat de monseñor Uriarte. Al hacerlo, defienden a su ex vicario general y a su obispo emérito. Pero tamibén le hacen un enorme favor a toda la Iglesia.
Bueno, prudente, amable, tímido, cercano y, encima, bien preparado y con hondura espiritual. Así definen a monseñor Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela, los que lo conocen bien. Los curas le llaman "Don Algodoncito". Por lo suave y tranquilo. Pero también porque su vida es capaz de pasar la prueba del algodón. Y porque, bajo formas suaves, esconde un carácter de hierro. Suaviter in modo, fortiter in re. Y, además, no es carrerista. Rara avis.
Benedicto XVI cumple dos sueños de una tirada. O tres. El de Santiago de Compostela, el de Barcelona y el suyo propio. Porque el Papa Ratzinger es una enamorado de España, del Camino como símbolo de las raíces cristianas de Europa y de la nueva expresión artística religiosa plasmada por Gaudí (et alii) en la Sagrada Familia de Barcelona. Todos esos objetivos se van a cumplir. Era muy complicado, pero, al final, Santiago y Barcelona lo consiguieron. Un milagro.
A las cinco de la tarde del 1 de marzo, fue recibido en la iglesia parroquial de San Batolomé, de Pontevedra, el féretro del sacerdote Manuel Espiña Gamallo, nacido el 25 de julio de 1933, en Folgoso – Cerdedo (Pontevedra), tierras que vieron crecer al Padre Sarmiento. Entre aplausos, cubierto por la bandera gallega y a hombros de compañeros de ENCONTROS, Foro de curas galegos “Bispo Araúxo”, en el templo el féretro. Siguó un silencio impresionante. Sobre el féretro colocaron el leccionario litúrgico, en gallego, por el que tanto luchó toda su vida.
John L. Allen, norteamericano, periodista y autor de varios libros, presenta en The Future Church: How Ten Trends are Revolutionizing the Catholic Church, una visión de conjunto de los retos a que se enfrenta una Iglesia milenaria al lidiar con cambios que pueden poner a los católicos en complicados dilemas, según cuenta Martín Barillas en Aceprensa. En la Introducción del libro, John Allen sintetiza así los cambios a los que debe hacer frente la Iglesia católica.
La Iglesia Española ha manifestado recientemente que la rúbrica del proyecto de ley del aborto por parte del Rey no supondría su exclusión de la comunidad eclesial a diferencia de los diputados que han votado a favor del mismo proyecto y que sí quedan excluidos y por lo tanto no podrán participar del sacramento de la eucaristía.
Es la comidilla de todas las salsas mediáticas. Tiene todos los ingredientes para convertirse en una "gran historia" para los medios más o menos serios. Y en pura carnaza para los demás. Samuel Martín, el cura de Noez reúne todos los requisitos para convertirse en una estrella de los programas frikis de la noche televisiva. Y mientras tanto, sus pobre spadres sufren en silencio. Con la mala suerte de que, además, son de Gálvez, del pueblo de al lado de donde su hijo ejercía de párroco. Ni ellos ni nadie entiende qué pudo pasar por la cabeza de su hijo. Muchos dicen ya que ha sido víctima de una enfermedad mental o de un brote psicótico.
José Antonio Pagola es un teólogo de reconocido prestigio dentro y fuera de nuewstras fronteras. Y un hombre de Iglesia como la copa de un pino, que nunca cambió de chaqueta por medrar. O por conseguir una mitra, que la tuvo al alcance de la mano. Quizás esos sean ssu pecados, a los ojos de los inquisidores: un teólogo y progresista y que escribe un libro sobre Jesús que bate todos lso récords para una obra de este tipo. Y los talibanes lo colocaron en su punto de mira. Y no pararon hasta lincharlo. Primero mediáticamente. Después, canónicamente. Y, como así no consiguieron taparle la boca,quieren acabar con él con presiones a la editorial que publicó su famoso bestseller.
Rouco no pierde el poder en la Iglesia española, pero tiene que empezar a compartirlo. Ya no es el único "emperador" (como le llaman los obispos, cuando quieren referirse a él sin nombrarlo) en suelo patrio. Desde Roma se prepara ya el postrouquismo. Y, como siempre, con la estrategia de los pequeños pasos, que apuntan hacia Barcelona y hacia el cardenal Martínez Sistach como contrapeso al cardenal de Madrid.
La noticia del nombramiento de monseñor Demetrio Fernández como nuevo obispo de Córdoba empapa la actualidad religiosa de estos días. Primeros saludos, primeros mensajes, a través de los medios de comunicación, tanto provinciales como nacionales. Con aire exclusivamente periodístico -y por lo tanto, al hilo de la actualidad y casi de la improvisación-, me gustaría recoger en un decálogo esos primeros latidos y actitudes del nuevo pastor diocesano.
Sentido y muy personal, sin caer en el panegírico. Así fue el discurso que ayer le dirigió el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, al ex secretario de Escuelas Católicas, Manuel de Castro, en la entrega de la orden civil de Alfonso X el Sabio. Toda una lección de pedagogía aplicada a la persona de Manuel de Castro. Una definición de lo que es y de lo que debe ser la educación en España ilustrada con el ejemplo vital de un hombre que, como Manuel de Castro, entregó su vida apasionadamente a la educación. Con frutos abundantes
Habla poco. Huye de los medios desde que llegó como obispo a Lugo. Y, por una vez que sale, se cubre de gloria a nivel nacional. Con declaraciones que descalifican a cualquiera. Y más, a un obispo. Y es que el titular de la diócesis de Lugo, Alfonso Carrasco Rouco, no se lo ocurrió más que disculpar a los curas pederastas y abusadores diciendo que "la naturaleza es frágil y tiende al pecado". Y algunas otras lindezas por el estilo.
El Miércoles de Ceniza da paso a la Cuaresma, es la puerta de entrada. En la misa de la mañana, el cura hace una crucecita con ceniza en la frente de los fieles —algunos tal vez con resaca— para recordarles una cosa muy sencilla que nuestro mundo parece querer olvidar: que somos polvo y que en polvo nos convertiremos. Pulvis es, et in pulverem reverteris (polvo eres, y en polvo te convertirás), decía el cura del colegio, mientras nos tiznaba la frente con la ceniza gris y triste. Después, todo el día, íbamos con la marca de polvo a cuestas.
De confirmarse lo que adelantaba ayer Catalunya.religió, Benedicto XVI podría consagrar la Sagrada Familia de Barcelona el día 7 de noviembre de 2010. El templo de Gaudí se lo merece. Pero también se lo mrece (quizás más, ¿quién es capaz de medir singularidades?) Santiago de Compostela. ¿Por qué a Barcelona, sí y a Compostela, no? ¿Cuál es la vara de medir que se utiliza en el Vaticano para estos casos? Porque a mí no me parece justo que se conceda algo así a Barcelona y se le niegue a Santiago. Lo mejor, pues, y lo más adecuado sería un viaje a ambos lugares. Tampoco están tan lejos. Y así se contentaría a todos. Además, si a los méritos nos referimos...Compostela gana por goledada en todos los terrenos.
Parece obvio. Después de 15 años Don Ricardo tiene que salir de Bilbao. Lo contrario se percibiría como un "castigo". Lo normal es, pues, que salga. El propio Ricardo Blázquez dijo en una cena con gente de la Universidad de Deusto que 13 0 14 años son suficientes para un obispo en una diócesis. Y, además, está claro que está cediendo protagonismo a Iceta. El problema es que sale tarde. Rouco le taponó para Valencia y Toledo. Y ya sólo queda, como premio de consolación, Valladolid. Blázquez tiene ya 68 años y esperar a la jubilación de Rouco (al que seguro le prorrogan hasta el 2013 0 2014, sería plantarse en los 72 y sin recorrido para sucederle en Madrid.
Hemos recibido la visita en nuestra redacción del obispo de Bangassou, el cordobés Juan José Aguirre, de gira en España invitado por Manos Unidas. Y su visita ha sido una delicia en todos los sentidos. En la redacción, alguien comentaba, cuando nos despedimos del prelado: "Gente así nos reconcilia con la Iglesia". Verbo cálido y pasión de misionero. Le indigna, cual profeta veterotestamentario, el olvido de África. Por supuesto, no se ve como obispo en España y sólo vive para su diócesis. Pronto publicaremos su entrevista.
Ignacio Elizari es un Padre Blanco que lleva 40 de sus 70 años de vida en El Congo. Un navarro recio, pura fibra, que no ha perdido el acento ni tampoco la sonrisa, a pesar de tener el cuerpo cosido a cicatrices por las durísimas condiciones en las que se desarrolla su existencia. Ha sobrevivido a varias guerras, con sus correspondientes hambrunas, sin experimentar siquiera la tentación de rendirse. Él, como la inmensa mayoría de los misioneros y misioneras, es de los que se quedan al pie de la escuela, el dispensario o el taller cuando los funcionarios de la ONU salen corriendo, los cascos azules irrumpen como elefante en cacharrería y un gran número de ONG optan por el «repliegue táctico».
"Intrigas vaticanas" se titula uno de los libros que sobre Roma escribí ya hace años. Y las intrigas siguen. Y seguirán. El Vaticano es un centro de poder (y de servicio) y, como tal, tiene que pagar la servidumbre de las luchas por el poder, las intrigas y el carrerismo. Vicios antievangélicos que el Papa Ratzinger no deja de fustigar. Quizás, porque es incapaz de poner orden y gobernar la Curia romana. Aunque sea con mano de hierro y guante de terciopelo. Algo que algunos, dada su dilatada experiencia curial dábamos por descontado. Lógicamente, equivocándonos de lleno.
Lo beatificarán en breve y lo canonizarán poco después; pero Juan Pablo II no será ni beato ni santo por el hecho de someterse voluntariamente a duros y prolongados ayunos, tumbarse desnudo sobre el suelo de su habitación para pasar toda la noche hablando con Jesús o azotarse las espaldas con un cinturón de cuero hasta dar gritos de dolor…
Pasa por ser el escritor católico por antonomasia. Tanto aquí como en el Vaticano. Juan Manuel de Prada tiene acceso al diario del Papa, donde publica de vez en cuando, es el nuevo gurú de la Cope y muchos obispos cantan sus alabanzas porque, desde el Abc, suele defenderlos. Con razón o sin ella. Y de aquella manera. Una manera tan personal y especial que, a veces, causa perplejidad. Y, hasta puede dañar a los que dice defender. Juzguen por sí mismos, su última intervencióin pública en defensa de la Iglesia y en contra de Zapatero.
En la Iglesia, valen más los gestos que las palabras. Sobre todo, cuando los gestos se producen en la alta política vaticana. El gesto es el siguiente: El Osservatore romano publica, en su última número, un artículo de Luis Garza Medina, el número dos de la Legión de Cristo. Un artículo sobre el sacerdocio. En términos, como es lógico, totalmente previsibles. Y sin aportar nada realmente significativo, más que pías consideraciones. De ahí que lo importante del caso no sea el qué ni el cómo, sino el dónde, el quién y el por qué.
Acertó Zapatero al escoger para la parte más social de su plegaria estos artículos del Deuteronomio, el libro más humanitario de los cinco que llenan de exigencias, reproches, amenazas, normas y consejos al mejor Moisés del Antiguo Testamento. "No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país", ordena el profeta. También pide a su pueblo que pague los jornales a diario ("antes que se ponga el sol, porque el jornalero está necesitado, y su vida depende de su jornal"), y que "no tuerza el derecho del extranjero ni del huérfano (...)". Eso dice el libro que se presenta como el testamento espiritual de Moisés, poco antes de su muerte.
Cena entre colegas de la Asociación de Periodistas de Información Religiosa (APIR). Con un invitado estrella y especial. Nuestro compañero y colega, Juan Rubio, director de Vida Nueva, presentaba su última novela "En memoria mía"(PPC). Una novela que tiene mucho de autobiografía. Para retratar a los curas españoles. Con sus penas y alegrías, sus logros y sus fracasos. Un retrato de héroes silenciosos, a los que ni la soeicdad ni la Iglesia les reconoce suficientemente. Miles de sacerdotes españoles que lo dieron todo, entregaron sus vidas por los demás y, ya mayores (en su mayoría) se encuentran, al final del camino, sólos y olvidados.
El domingo en Crónica publicaba, con Idoia Sota, un reportaje sobre los últimos años de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Cuanto más me asomo a su vida y obra, más impactado me quedo. Y sus últimos momentos de vida son de traca. De película. Imagínense la situación: Maciel expirando y que no quiere confesarse ni recibir la santa unción. Siente "repulsión a lo sagrado", claro síntoma de posesión diabólica. A su lado, la cúpula legionaria y un exorcista, que intenta expulsar los demonios que puede llevar dentro. ¿Se imaginan? ¡Un fundador endemoniado y que reniega de Dios en la hora de la muerte! No se puede pedir más dramatismo.
Es claro como la hermana agua. Limpio y transparente, Jesús Sanz acaba de aterrizar en Oviedo con armas y bagajes. Y tiene mucho de unas y de otros. Se le ve venir. Dice siempre lo que piensa. No cambia de chaqueta. No se acomoda al auditorio. Es conservador, pero no reaccionario, como él mismo dice. Un conservador pasado por el tamiz de San Francisco. Y eso siempre es garantía de un conservadurismo eclesial claro y nítido, pero siempre abierto y dialogante. Mantiene lo suyo, pero no aplasta al adversario. Sigue su camino, pero no excluye a los que no piensan como él. Un conservador incluyente. ¡Rara avis!
Los profesionales de la información religiosa estamos acostumbrados a que los obispos (en general, siempre hay excepciones) nos considen "enemigos" o "poco amigos". Por eso nos llama más la atención la clara alabanza que ayer hizo de los "profesionales de la información religiosa" el actual presidente de la comisión episcopal de Medios, Joan Piris. En un acto solemne como la entrega de los Premios Bravo, el obispo de Lleida no sólo alabó nuestra "labor incansable", sino que fue mucho más allá. Hasta pedir perdón públicamente y solicitar nuestra colaboración: "Os ruego perdonéis nuestras deficiencias y aceptéis la colaboración que por el bien de la sociedad todos estamos llamados a desarrollar".
Llueven los rumores sobre el inminente nombramiento de nuevo obispo para Córdoba, vacante tras la marcha de monseñor Asenjo a Sevilla. Ayer mismo, ABC daba seguro el nombre de Demetrio Fernández, salvo «sorpresas de última hora». Porque, de hecho, también se oye el nombre de este obispo de Tarazona para el arzobispado de Valladolid. Y el actual obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, se ha unido últimamente a la larga lista de posibles nuevos obispos de Córdoba.
Habría que dejarse de tanta mala fe, de tantos prejuicios y, para no callarme nada, de tanta desinformación cuando se habla de Benedicto XVI. Nada más resultar elegido, el Papa ya fue objeto de un verdadero proceso mediático en el que se le tachaba machaconamente de "ultraconservador" (como si un Papa pudiera ser otra cosa que "conservador").
Protestantedigital acaba de conceder a Religiondigital, la web que dirijo, el premio Unamuno. Como ya he dicho, todo un placer y un orgullo. El reconocimiento llega de las otras confesiones. La jerarquía católica sigue mostrándose reacia a premiar a los suyos. Pero sólo cuando no los puede controlar.
Queridos hermanos y amigos: paz y bien. Una vez más nos han saltado las alarmas. De nuevo hemos sido humillado en donde más nos duele: los pobres más pobres. No es la mano justiciera de un hada vengativa que se ríe de los opulentos del tener y del poder, sino un extraño e indeseado infortunio que se zafa ante un pueblo de por sí precario y mendigo.
Joven, inteligente, bien preparada, doctora y hasta guapa. Y encima, monja y progresista. Este cóctel explosivo lo reúne en su persona la hermana benedictina catalana Teresa Forcades. Era ya conocida en los ámbitos eclesiásticos por sus posturas abiertas y dialogantes. Por ejemplo, defiende el celibato opcional o una mayor presencia de la mujer en la Iglesia. Pero su salto a la fama lo dio de la mano de un video que recorrio la Red y en el que la hermana desmontaba, una por una, las falacias del gran fraude de la Gripe A. La pusieron a caldo. Les estaba arruinando el negocio a muchos. El País le dedicó reportajes y noticias, absolutamente descalificadoras de la persona, no de su mensaje. Como aquel titulado "Desmontando a la monja-bulo". Y resulta que Teresa Forcades tenía razón.
Un gesto histórico. Unas cuantas fotos para recordar y un acercamiento controlado y medido por ambas partes. La visita del Papa Ratzinger a la sinagoga de Roma no tendrá el eco de la de su predecesor, Juan Pablo II, que, nada más llegar, se lanzó con los brazos abiertos a abrazar al rabino. Benedicto, mucho más comedido y humilde en las formas. Pero muy firme en el fondo. Defendió a Pío XII ante los judíos, que acababan de decirle que la actitud del Papa Pacelli ante el Holocasuto todavía les "duele".
Haití, el país más pobre de América Latina y uno de los pobres del mundo, ha sufrido un terremoto que ha causado decenas de miles de muertos y cientos de miles de damnificados. Las muestras de solidaridad llegadas desde todos los rincones del mudo no se han hecho esperar. Organismos internacionales, Jefes de estado, Gobiernos, organizaciones políticas, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, instituciones religiosas, militares, policías, fuerzas y cuerpos de seguridad, movimientos sociales de todo el mundo, equipos de profesionales, etc. están yendo al lugar de los hechos para ayudar a los damnificados y enviando a la isla alimentos, material sanitario, medicinas, potabilizadoras, equipos médicos, equipos de rescate, etc. para paliar la catástrofe y aliviar, si quiera mínimamente, el sufrimiento y el dolor de la población.
Hace años, Suquía adoctrinó a un obispo: “Si quieres hacer carrera, tienes que apoyar a los movimientos”. Hoy parece que el cerco está completo, el desconcierto trocado en gozosa identidad y las carreras logradas. Se han nombrado obispos plenamente conciliares, los seminarios están a rebosar, las iglesias cada vez más llenas, varios millones de jóvenes esperan con ilusión la Jornada Mundial, preparación que revitaliza la vida de las parroquias. No hay niños sin bautizar y, tras las primeras comuniones, los jóvenes prosiguen gozosamente con la catequesis para alcanzar una confirmación conscientemente aceptada y vivida, más tarde, en un compromiso real en su vida social y política.
Estoy completamente seguro de que monseñor Munilla no quiso decir lo que dijo. Aunque literalmente lo dijese y ahora desmienta a los medios. No supo expresarse adecuadamente. Y eso que es un maestro de la expresión y un experto en los medios. O mejor dicho, lo que le pasó es que "de la abundancia del corazón habla la boca". Y a Munilla le jugó una mala pasada su espiritualismo desencarnado. Esa especie de veta teológica ultra, según la cual el pecado es el mayor de los males, porque ofende directamente a Dios.
1. Protestantedigital.com concede el "Premio Unamuno" en su cuarta edición a religióndigital.com que encabezan los periodistas José Manuel Vidal (director) y Jesús Bastante (redactor-jefe). Ambos portales son independientes pese la similitud de sus denominaciones. El primero es de inspiración protestante y ecuménica. El segundo, de inspiración católica y ecuménica. El mutuo y respetuoso reconocimiento entre ambos portales es un nuevo paso de concordia religiosa y cívica desde la fe cristiana y la profesionalidad periodística.
Resulta estremecedor el drama de Haití. Nos llega muy adentro su desgracia y nos sumamos a la ola de solidaridad desencadenada en todo el mundo para socorrer, en lo posible, a los haitianos. Cáritas, Manos Unidas y las demás instituciones caritativas y solidarias de la Iglesia, siempre a pie de obra, ya se han movilizado. Un ejemplo de eficacia y de responsabilidad social. Quedan las preguntas de fondo. Las que nos planteamos en las situaciones-límite.
Protestante Digital nos ha distinguido con el IV Premio Unamuno. Es un honor y un placer. Nos enorgullece enormemente que el portal más prestigioso del protestantismo nos haya otorgado este prestigioso galardón. Y de una manera especial, las motivaciones de la concesión del premio. La Alianza Evangélica Española asegura,entre otras cosas, que "Religión Digital es posiblemente el principal portal de información religiosa de España" y que se ha distinguido por una "significativa contribución a la integración y normalización social del protestantismo en España" y por "trabajar en pro de la convivencia de las diferentes maneras de entender y vivir la fe".
Los miembros de la cúpula de la Diócesis de Guipúzcoa han abandonado sus cargos tras la marcha de monseñor Juan María Uriarte y el nombramiento de José Ignacio Munilla como obispo de San Sebastián. Sin duda puede verse como algo normal la marcha de los dos vicarios generales –Patxi Azpitarte y Félix Azurmendi– cuando cambia el obispo.
Se van. No aguantan más. La Curia guipuzcoana dimite casi en bloque. Y deja al nuevo obispo, monseñor Munilla, solo y sin saber qué hacer. El prelado no se esperaba una reacción tan rápida. Para los curiales, comenzando por los dos vicarios generales, la gota que colmó el vaso (tras largos meses de preocupación y "dolor") fue que el nuevo obispo no tuviese, en su homilía, ni una sola palabra de agradecimiento a su predecesor. Y, por lo tanto, a su equipo de máxima confianza.
La Iglesia es una institución humano-divina y divino-humana. Como humana, está sometida a todo tipo de conflictos internos, estrategias, divisiones y diferencias entre las diversas sensibilidades eclesiales. El caso Munilla es paradigmático, al respecto. Como divina, es capaz de asumir cualquier división y diferencia en aras de la "mayor gloria de Dios". Y la toma de posesión de Munilla habla claro tamibén al respecto. El nuevo obispo de San Sebastián ha llegado, ha llorado y ha prometido "entroncarse" en la diócesis de la que es hijo y a la que llega como pastor.
No reinó el principio de la corresponsabilidad en su nombramiento (y en ningún otro). No se tuvo en cuenta las consultas ni el parecer de la mayoría de la Iglesia que peregrina en San Sebastián. Y monseñor Munilla, como otros muchos, se convirtió en un "obispo impuesto". Pero, en este caso, con especial alevosía y total nocturnidad. Y tampoco reinó el principio de la prudencia pastoral que, dada la rebelión de la gran mayoría de sus propios curas (algo nunca visto en la historia reciente), aconsejaba al Vaticano dar marcha atrás y/o a Munilla renunciar al nombramiento.
Aún no ha tomado posesión de su diócesis de San Sebastián y ya ha aparecido la primera víctima del caso Munilla. José Arregui, el teólogo franciscanos que se atrevió a denunciar la desafección del nuevo obispo hacia su diócesis mientras fue cura en Zumárraga, tiene que callarse. Le imponen un silencio de más de 9 meses. Como cuenta hoy en su artículo de despedida en RD. Un silencio que acepta como buen franciscano, aunque con dolor.
"Que no se le imponga al pueblo un obispo que el pueblo no desee". "Aquel que debe presidir a todos debe ser elegido por todos". "No se debe ordenar obispo a nadie contra el deseo de los cristianos y sin haberles consultado expresamente al respecto".Seguro que no pocos lectores pensarán que estas tres afirmaciones están tomadas de algún documento de los movimientos cristianos de base o de colectivos de teólogas y teólogos contrarios al actual sistema de nombramiento de obispos. Pues no. Son textos de los siglos III y V. El primero pertenece a san Cipriano (principios del siglo III-258), obispo de Cartago, quien consideraba "de origen divino" el derecho del pueblo a elegir a sus pastores. Su propia elección episcopal fue muy discutida.
La jerarquía de la Iglesia católica debería cuidarlo. Y mimarlo como oro en paño. José Bono es de los pocos políticos que no oculta su fe. La tercera autoridad del Estado que presume públicamente de su condición de católico. Y que trata de vivir como tal. Y los obispos (algunos, los de siempre), en vez de ponerle un altar, insisten en condenarlo una y otra vez. En mandarlo a los infiernos y, sobre todo, en desacreditarlo como católico. Y, en declararlo pecador público. Sólo les falta ponerle un sambenito y, cual Torquemadas redivivos, llevarlo de nuevo a la hoguera. Ante los leones de Las Cortes. Y con un cardenal negándole su última voluntad: la comunión.
Catedral abarrotada, aplausos continuos durante la celebración, regalos, abrazos, besos y hasta lágrimas. Pocos obispos pueden presumir de ser tan queridos como Juan María Uriarte. Y como obispo sumamente querido lo despidieron ayer sus fieles y sus curas. Por eso y por otras muchas cosas, el todavía administrador apostólico de San Sebastián dejará un hueco difícil de rellenar. Porque Uriarte no sólo fue un gran obispo de San Sebastián, sino uno de los mejores obispos españoles de las últimas décadas.
Esta mañana de dos de enero del nuevo año 2010, muchos feligreses en el Buen Pastor despediremos a quien fuera nuestro obispo estos últimos nueve años, Juan María Uriarte. Lo conocí a comienzos de la década de los 70 en Lovaina. Coincidimos dos años en el mismo colegio mayor: él en la habitación 401 y yo en la 404, o quizás fue al revés, poco importa. Era mi despertador y muchas más cosas. Los sábados salíamos a cantar un grupo de vascos por algunas cavas (kelder) donde llegaron a pagarnos alguna ronda. En ocasiones Juan Mari se juntaba a nosotros sobretodo en la cava que sigue estando al lado del colegio mayor en el Viejo Mercado (Oude Mark). El domingo tras la misa en el propio colegio, hacíamos amaiketako en el cuarto piso: nos juntábamos unas 20 personas: unos traían botellas de vino, otros vituallas, charlábamos, bebíamos, cantábamos. Hasta la hora de cierre del restaurante universitario.
Lunes, 13 de febrero
José Manuel Vidal
José Antonio Pagola
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Jose Luis Cortés
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Alfonso Saborido Salado
Pedro Tarquis
Angel Moreno
Juan Jáuregui Castelo