Tras su indiferencia inicial, el Imperio Romano persiguió a la Iglesia durante 250 años, hasta que acabó aceptándola. Esto tuvo lugar el año 313 con el Edicto de Milán, dictado por el emperador Constantino, que legalizó la religión cristiana. Pero fue en el año 380 cuando, siendo emperador Teodosio, se hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio. Inmediatamente, se suprimieron, con la fuerza secular de la ley, diversas herejías surgidas por doquier. Y, a partir de este momento, la utilización de la ley civil –del brazo secular– por la Iglesia ha sido constante mientras ha podido –lo que en algunos casos ha sucedido hasta ayer mismo– para mantener su hegemonía sobre la sociedad, básicamente mediante el control de la educación y del derecho de familia (matrimonio y divorcio).
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni