¡Feliz año 2010! El deseo no por repetido deja de ser sincero. Un año de gracia, esperanza y amor les deseamos, de corazón, a todos nuestros lectores, blogueros y anunciantes. Sin ustedes, RD no sería lo que es: la página de referencia en la información religiosa en español en todo el mundo. Con dos millones de visitas mensuales. Y una extraordinaria penetración tanto entre el público en general como entre los decisores.Gracias a todos y por todo. Especialmente a nuestros blogueros-colunistas que, con sus análisis, marcan muchas veces la diferencia.
Al tiempo que las iglesias pierden feligreses, una vez al año, por Navidad, se celebra en la calle algo que no parece un oficio religioso sino un mitin político, un acto público de resistencia. Desde un punto de vista puramente católico resulta algo incongruente, más propio de una organización que se siente amenazada y responde histéricamente que de una fe que congrega a sus fieles y les invita al hermanamiento espiritual.
La derecha mediática católica está en guerra. Dos grandes grupos mediáticos (Intereconomía y Planeta) pugnaban, desde hace algún tiempo, por aliarse con L'Osservatore romano en español (La edición semanal en español del periódico del Papa, magistralmente dirigido por Giovanni Maria Vian). Al final y casi por sorpresa, el que se llevó el gato al agua fue el grupo Planeta. Pues a quien Dios se la dé...No entramos ni salimos en las luchas de poder de dos titanes mediáticos de la derecha. Constatamos, sin embargo, la munición de grueso calibre que se está utilizando en esta lucha. Una munición poco cristiana
Le sentó bien el cambio de sitio a la misa de las Familias. Colón estaba demasiado connotado por anteriores celebraciones de catolicismo de frontera. Me gustó más el de la Plaza de Lima: un catolicismo sereno, tranquilo, que dice lo que piensa, pero sin arrojar sus verdades a la cabeza del Gobirno o a la de los que no piensan como él. Suaviter in modo, fortiter in re. Va calando el estilo del Papa Ratzinger: proponer sin imponer. Una ceremonia "suave", con los cardenales extranjeros más combativos que el nuestro, con la omnipresencia de los Kikos y la horterada final de los Reyes Magos.
Cuenta la tradición Theravada que fue en el silencio de medianoche: cuando la primavera nace, duerme y sueña la reina Maya. Ve descender de los cielos un elefante blanco. Seis colmillos irradian luz. Maya siente penetrar en su seno un torrente de vida. Vacila por la fragancia y se apoya en un bambú. Estremecido su costado, se abre sin herida y, envuelta en tules variopintos, aparece la criatura. Nació Siddhartha Gautama, al que llamarán el Buda o Iluminado: «Desde ahora, dice puesto en pie, me llamarán Bienaventurado en todo el mundo».
Dios ha nacido. Una felicitación coral. Con retazos de algunos lectores, de entre los cintos que nos escriben. Con vidas que se cruzan en el mundo virtual y tejen redes de amor. Con trozos de vidas entrelazadas. Porque es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Porque nos ha nacido el Salvador. Y El alimenta nuestra esperanza e, incluso, la de los que la han perdido. ¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra!
Dios se acerca, de nuevo, con pasos de niño. Para entrar en el mundo, sin hacer ruido. Para llamar a las puertas de nuestro corazones y desarmarnos con su sonrisa de bebé. Es hora de preparar la vida. Es hora de preparar el alma. Es hora de adornar las esquinas del corazón. Porque Dios se acerca y nos renueva por dentro. De año en año nos hace nuevos. Nos infunde valor y alegría de vivir. Y ganas de ser felices y de entregarnos a los demás.
Por mucho que la dinámica mediática y algunos interesados quieran conducir el "caso Munilla" a coordenadas políticas (que también las hay, lógicamente), la batalla esencial que se está librando en San Sebastián no es entre nacionalismo y españolismo, sino entre dos modelos de Iglesia: el conciliar y el preconciliar con un barniz conciliar. En Donostia, con Munilla impuesto como obispo, se cierra el bucle y se puede dar por finiquitada, en la Iglesia jerárquica española, el modelo del "pueblo de Dios" (diálogo, apertura, aconfesionalidad, corresponsabilidad de los laicos, Iglesia samaritana, opción por los pobres y tantas otras cosas). Volvemos al modelo piramidal disfrazado de la trinchera, de la condena, del no, de la autoridad y de la uniformidad. O eso cree y quiere el cardenal Rouco Varela.
Le conocí en los años 80 recién llegado a Madrid. El era ya un cura-periodista consagrado y yo empezaba mis primeros pasos en la profesión. Coincidíamos mucho, entonces. En Añastro y en todas las citas informativas importantes. Nunca faltaba. Y siempre preguntaba desde el amor a la institución, pero con garra y gancho. Como debe preguntar un periodista. Porque José María Javierre nmunca fue un catequista de la noticia ni un apologeta de los medios, sino un periodista católico.
"No hay obispo sin curas". La desafección del presbiterio de Guipúzcoa hacia su obispo designado, monseñor Munilla, es de tal calibre, tan amplia y tan de fondo que el todavía obispo de Palencia debería renunciar a tomar posesión de San Sebastián. O el Vaticano debería tomar cartas de inmediato en el asunto y, ante el clamor presbiteral, dejar sin efecto su nombramiento.
El jueves por la mañana, participé en el desayuno informativo que congregó en el hotel Palace de Madrid a más de un centenar de personas dispuestas a escuchar la palabra, la reflexión y el testimonio del padre Angel García.La concurrencia al acto fue heterogénea donde las haya y hasta me atrevo a calificar de pintoresca.
Tras su indiferencia inicial, el Imperio Romano persiguió a la Iglesia durante 250 años, hasta que acabó aceptándola. Esto tuvo lugar el año 313 con el Edicto de Milán, dictado por el emperador Constantino, que legalizó la religión cristiana. Pero fue en el año 380 cuando, siendo emperador Teodosio, se hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio. Inmediatamente, se suprimieron, con la fuerza secular de la ley, diversas herejías surgidas por doquier. Y, a partir de este momento, la utilización de la ley civil –del brazo secular– por la Iglesia ha sido constante mientras ha podido –lo que en algunos casos ha sucedido hasta ayer mismo– para mantener su hegemonía sobre la sociedad, básicamente mediante el control de la educación y del derecho de familia (matrimonio y divorcio).
Era el final de la rueda de prensa, en la que el portavoz, Martínez Camino, aparecía como "secundario" en el reparto. El protagonista iba a ser Juan José Omella, obispo de La Rioja, para presentar el documento sobre la crisis. Pero a Camino le van sólo los papeles estelares. Y, al final, sin que viniese a cuento ni nadie se lo preguntase, se descolgó con la bomba del día: "El aborto no sólo es un pecado gravísimo, tiene que ser también un delito". En la sala, abarrotada de periodistas como nunca, se armó el consiguiente revuelo de los profesionales cuando huelen titular de portada.
El jueves, 10 de diciembre, a las 13 horas, el nuncio apostólico en España y en Andorra y ante la Organización Mundial del Turismo, el arzobispo italiano Renzo Fratini (1944) presentó sus cartas credenciales ante el copríncipe de Andorra, monseñor Joan Enric Vices Sicilia, a su vez, obispo de Urgell. ¿Por qué en Andorra antes que en España? ¿Qué está pasando en la Casa Real, para que no haya podido presentar sus Credenciales al Rey?
EL anuncio de un nuevo obispo para la diócesis de Guadix, en Granada pone fin, por ahora, a los planes de unificar diócesis para que éstas coincidan con las provincias. Hay varias provincias en España que tienen varias diócesis y obispos. Se trataría, si se realizara, de hacer converger la administración civil y la eclesiástica. Sería parte del intento de modernizar la Iglesia española y de concentrar recursos en una fase de claro decrecimiento y envejecimiento del clero. Potenciaría también la tendencia de la población a concentrarse en las urbes más grandes, que son los centros de poder de la administración y servicios.
El liderazgo de la Iglesia católica española vive desde la restauración de la democracia el período más oscuro y nefasto. Salvo raras excepciones, el episcopado español ha destacado por su mediocridad en el ámbito europeo. Lamentablemente, para los complejos tiempos actuales, no tenemos un Tarancón, como en aquellos días, también difíciles. Una cierta prepotencia y una solapada nostalgia apunta la Iglesia institucional en su comportamiento público. Camino y Reig Pla son el paradigma de este tipo de actitudes.
En sus brazos la horquilla de la luna
acoge tu blancura inmaculada,
que a los coros de estrellas ofrendada,
en amor de esplendor alza y acuna.
Murillo fue el captor de esta fortuna,
más que obra de pincel, corazonada,
y en lienzo sevillano así pintada,
no le llega en beldad mujer ninguna.
Ángeles juguetones a porfía,
convierten a sus juegos en canción,
peana celestial de algarabía.
Ángeles, luna, estrellas en unión
con nosotros, cantamos a María,
por ser la Inmaculada Concepción.
ASTOR BRIME
Es la discrección personificada. Y la delicadeza y el tacto y la diplomacia...Por eso, sabe aún peor el que los Legionarios hayan hecho públicas unas declaraciones privadas del obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, a la sazón también visitador apostólico de la institución fundada por el reprobado Marcial Maciel. Porque, una de dos. O Blázquez les dió su consentimiento para publicar lo dicho, cosa que dudo, porque no es su estilo. O los de REL, web pilotada en la sombra por el ex legionario Alex Rosal, le han dado una puñalada trapera.
Me interesan mucho las noticias relacionadas con lo que se llama una sociedad laica. En realidad una sociedad política laica. Parece fácil decir qué es, pero les aseguro que se discute mucho en filosofía política sobre estos conceptos, sociedad política laica, o Estado laico. Algunos piensan que significa acabar con las religiones, y si esto no es posible, meterlas en la conciencia de las personas y las sacristías. Dan una razón. Que las religiones han provocado muchos conflictos y que ya está bien de cargar con esa antigualla. No es una razón de peso, y menos definitiva. Es puro pragmatismo. Guerra han dado las ideologías políticas, las naciones y la propiedad, y nadie dice prima facie “terminemos con ellas”. O sea, que hay que dar mejores razones, razones éticas profundas.
Tardó un día, que tampoco es tanto. Monseñor Reig rectificó y pidió perdón. La mejor prueba de que no es un "chulo". Y, como lo cortés no quita lo valiente, le pido disculpas por el "palabro". Porque, además, el prelado de Alcalá dejó bien claro a los que quieren instrumentalizarlo (por la derecha) que es un obispo de todos, especialmente de los más desfavorecidos, que no hace acepción de personas (aunque se llamen Blas Piñar), y que respeta los símbolos democráticos del Estado constitucional español.
Me da pena, monseñor Reig. Un obispo muy conservador, pero bien preparado, listo y, además, cercano y sencillo. De los que no escapa de los periodistas (aunque me deba una entrevista). Y de los que da la cara siempre. En cambio, ahora, ante la polémica de la misa con la bandera del aguilucho, ha optado, como casi todos sus pares, por dar la callada por respuesta. Creen que ésa es la mejor solución para no alimentar la polémica. Y se equivocan. Y, además, Reig de polémicas debe saber un rato. Doctorado en polémicas salió de Murcia.
El sociólogo estadounidense Robert K. Merton recuperó la tesis de W.I. Thomas, que afirmaba un teorema básico para las ciencias sociales: «Si los individuos definen las situaciones como reales, son reales sus consecuencias». Cree Merton que es así porque los seres humanos no sólo responden a los datos objetivos, sino, y tal vez primordialmente, al sentido que la situación tiene para ellos. Por eso, una vez que han atribuido un sentido, la conducta subsiguiente resulta determinada por aquel sentido.
Jueves, 16 de febrero
José Manuel Vidal
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Urbano Sánchez García
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital
Francisco Margallo
Jesús Mauleón
Javier Madrazo Lavín
Pedro Tarquis