Hay muchas cosas que me separan (tamibén hay muchas que me unen) de Don Francisco José Fernández de la Cigoña. Una de ellas es, sin duda, la opinión que ambos tenemos de Don José Sánchez, obispo de Sigúenza-Guadalajara. Para la Cigüeña, una obsesión, contra la que arremete con reiteración y ensañamiento. Para mí, una querencia. Y, como no quiero que los ataques repetidos de La Cigüeña que pronto abandonará esta torre queden sin réplica, paso a ofrecer mi defensa de monseñor Sánchez. O más que defensa, mi alabanza pública. Defensa, ante tan burdos ataques, no la necesita. Porque Don José fue un gran obispo y el mejor secretario de la CEE que he conocido. Y conocí ya a bastantes, desde la época de García Gasco, al que llamábamos el "Paul Newman a lo divino".
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Jáuregui Castelo
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis