ESTABA cantado desde que hace dos o tres años le consagraron como obispo de Palencia. Aunque aún no era noticia oficial, nadie dudaba de que José Ignacio Munilla daría el salto de Palencia a Donostia para dirigir la diócesis guipuzcoana. Estaba planeado. Hace año y medio, con el nombramiento del nuevo obispo auxiliar de Bilbao, decía por este mismo medio lo que vale para hoy, pues el método empleado y las reacciones seguidas son muy semejantes, porque también lo perseguido por los de arriba es lo mismo para Donostia, Bilbao y Vitoria. Entonces decía lo siguiente:
Don Julián Barrio parece decidido a pedir un auxiliar, con el que pueda compartir la enorme carga de trabajo añadido que se le viene encima con el Año Santo. De hecho, el propio arzobispo lo confirmó recientemente. En los mentideros eclesiásticos gallegos suenan muchos nombres. Estos son los que, a mi juicio, tienen más posibilidades de hacerse con la mitra.
El nombramiento de monseñor Munilla como obispo de San Sebastián se sitúa dentro de la lógica de la cúpula de la Iglesia católica, organización antidemocrática y fuertemente jerarquizada, en la que todo el poder y todos los poderes son detentados y controlados por una sola persona, el papa. A la hora de elegir a sus representantes en las iglesias locales, los nombramientos –que no elecciones- recaen en personas de probada ortodoxia doctrinal, de indubitable obediencia al pontífice, así como de reproducción ideológica de la institución eclesiástica y de la estructura centralista de la Iglesia católica.
Cuando me enfrento a la regulación legal de la interrupción del embarazo, no puedo hacerlo como si de una ley sobre seguros agrarios se tratara. Al votar una ley sobre el aborto mi conciencia me interpela.Creo que le ocurre algo parecido a muchos ciudadanos cuando reflexionan sobre la vida del no nacido. Y es así porque, se diga lo que se diga, sabemos con certeza que el feto no es un órgano propio de la mujer, sino una realidad distinta de la mujer gestante. El feto es más un "alguien" que un "algo". No puedo negar sin mentirme que tengo la convicción de que en el seno materno se alberga una vida humana en formación que es digna de protección. Estamos ante un valor constitucional. El alto tribunal establece que el feto "en todo caso, es un bien no sólo constitucionalmente protegido sino que encarna un valor central del ordenamiento constitucional" (STC 53/1985, FJ 9).
Tranquilo, tímido, equilibrado, preparado y con mucha experiencia pastoral y de gobierno, en pocos años Juan José Asenjo ha pasado de auxiliar de Toledo a arzobispo de Sevilla (posiblemente, futuro cardenal). Para suceder nada menos que al cardenal Amigo. Y tras su paso pacifricador y sumamente fructuoso por Córdoba, recién estrenado en la capital hispalense alcanza ya las mieles del Comité Ejecutivo del episcopado y se sitúa en la restringida rosa de los llamados a acceder a la cúpula y suceder, en su caso, al frente del episcopado al mismísimo cardenal Rouco. Asenjo, se convierte, pues, en una apuesta de futuro inmediato junto a Osoro, Blázquez y Sanz. Y sin estridencias.
Tiene que ser grave la crisis para que la reconozca tan clara y abiertamente el cardenal Rouco, siempre dado, como líder de la Iglesia española, a ver la botella medio llena. Pero ya no caben paños calientes. La edad media de los sacerdotes en España supera los 63 años (63,3 y, en algunas diócesis, 72,04). "Los sacerdotes somos menos y de más edad que hace algunos años", constató el prelado gallego, quien calificó esta situación de "preocupante".
«¿No hay nadie, en Roma o en España, que ponga coto a esta situación tan desangrante para la Iglesia? Porque, cuando una institución pierde la credibilidad social, tarda décadas en volver a recuperarla» — Blogger dixit, y con ello describió perfectamente la situación de la iglesia guipuzcoana tras los pontificados de Setién y Uriarte. Y por eso precisamente, porque en Roma y en España hay alguien que desea poner coto a la situación de desprestigio y hundimiento pastoral de la iglesia en Guipúzcoa, precisamente por eso, se ha nombrado a Munilla. Y yo me pregunto, los que denostáis este nombramiento en aras del diálogo con la sociedad y del talante post-conciliar, que tan buenos frutos (?) ha dado hasta ahora, ¿sabéis lo que es la autocrítica? Ni salís, ni entráis, ni dejáis entrar. Mis mejores deseos para S. Sebastián y para mons. Munilla. Giano.
En la era de Internet, el secreto pontificio salta por los aires siempre. Y cada vez más pronto. Según lo dicho, Rouco se ha salido una vez más con la suya y ha conseguido nombrar a dos de sus "amigos": Jesús Sanz para Oviedo y José Ignacio Munilla, a San Sebastián. El primero continúa, escorándola más, la línea de monseñor Osoro. El segundo, es un claro "trágala" a la Iglesia vasca y, quizás, una apuesta demasiado arriesgada.
La Santa Sede comunicó ayer el nombramiento por el Papa como consultores de la Congregación para la Doctrina de la Fe a los arzobispos Manuel Monteiro de Castro, secretario de la Congregación para los Obispos y a Jean-Louis Bruguès, secretario de la Congregación para la Educación Católica. Monteiro, nombrado recientemente secretario del Colegio Cardenalicio, fue hasta hace unos meses Nuncio Apostólico de Su Santidad en España.
SueñO con esa Iglesia próxima a las personas excluidas y marginadas, que se pone a su lado y de su lado, y que lucha por su igualdad y bienestar. Esa Iglesia que es testimonio coherente y convincente del Mandamiento del Amor.Sueño con esa Iglesia sin poder, que vive la pobreza y la austeridad, utilizando sus bienes materiales en favor de los demás. Esa Iglesia donde sus cuentas bancarias se encuentran en números rojos, igual que lo están, las de tantas familias que no pueden llegar a fin de mes.
Lo que va de un cardenal a otro. Ayer estuvimos con el engolado cardenal Cordes. En las distancias largas, decepcionante, como ya dijimos aquí. Hoy, encuentro-rueda de prensa con el cardenal Rouco. Y, como siempre, todo un maestro de las distancias cortas. ¡Qué pena que no se prodigue más! Está pletórico. En un momento dulce. Su sueño de repetir la JMJ (será el único cardenal en haber conseguido organizar dos de estos magnos eventos)parece haberle dado alas. Hasta parece más joven y luce buena cara y amplia sonrisa. Y es que tiene un sueño, que le va a salir redondo: la JMJ Madrid-2011. El habla de dos millones de jóvenes, pero en España, en agosto, seguro que puede llegar a duplicar la cifra. Y él lo sabe. ¡Lo nunca visto!
El mismo lo confesó en su conferencia de la San Pablo-CEU. "He estado muy en contacto con el Camino Neocatecumenal". Tan en contacto que el cardenal Josef Cordes, presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, fue su gran valedor y el que consiguió (con la ayuda de otros purpurados, como Rouco o Rylko) que se aprobasen sus estatutos. El cardenal de los Kikos, vaya. Y de los Kikos es y parece. En el fondo y en la forma.
La Asociación Pro Derechos Humanos de España (APHE) y el Centro de Justicia y Responsabilidad de San Francisco (CJA, EE UU) presentaron el pasado 13 de noviembre una querella en la Audiencia Nacional contra catorce militares del batallón Atlacatl que participaron en el diseño de la operación de ejecución de seis jesuitas y dos mujeres salvadoreñas hace diecinueve años y contra el entonces presidente de El Salvador, Alfredo Cristiani, por encubridor de tan horrendo y calculado crimen.
El próximo día 23 comienza la Plenaria. Un excelente momento para ver si los obispos comulgan con lo dicho por Martínez Camino. En el fondo y en la forma. Porque,en casos como éste, es casi tan importante la forma como el fondo. Si están de acuerdo, que lo digan públicamente. Y si no, que no digan nada. Tampoco van a desautorizar en público a su secretario y portavoz. El pueblo de Dios tiene derecho a saber si esto es cosa de Camino sólo. O de Rouco y Camino, poli bueno-poli malo.
Es la dinámica de la acción-reacción. El portavoz de los obispos, Juan Antonio Martínez Camino es un consumado apologeta. O dicho, en lenguaje laico, un provocador nato. Exagera tanto su discurso y carga tanto las tintas que termina provocando la reacción contraria a la buscada o a la deseada. Un apologeta de rictus severo y trazo grueso, que, para descalificar el aborto recurrió (ayer mismo) a Hitler, Stalin y hasta a Lenin. Y no sólo calificó a los políticos que voten la nueva ley de "pecadores públicos", sino que los amenazó con la herejía y con la excomunión. Sólo le faltó añadir el fuego del infierno.
Aunque se quiera vender como algo esperado y dentro de los cauces habituales, la constitución Anglicanorum coetibus encierra algunas novedades dignas de reseñar. La primera es que los ordinarios anglo-católicos le podrán pedir al Papa (incluso en el futuro) que permita ordenar sacerdores "a hombres casados". Es verdad que la constitución precisa que, para conseguir el sí del Vaticano, Doctrina de la Fe examinará "caso por caso". Pero, aunque así sea y caso por caso, la decisión representa la primera dispensa oficializada del celibato para una comunidad latina desde los tiempos del Concilio de Trento.
Primera aparición pública eclesiástica del nuevo nuncio del Papa, Renzo Fratini. Anteayer visitó al ministro Moratinos y rindió pletesía al Gobierno. Pasado mañana, al parecer, presentará sus cartas credenciales al Rey. Y hoy, en la fiesta de la Almudena, patrona de Madrid, se las presentó al cardenal Rouco, arzobispo de Madrid, presidente de la CEE...y algo más. Por eso, no deja de ser significativa la presencia del nuevo Nuncio en la Plaza Mayor madrileña. Junto al Nuncio, el otro protagonista de la fiesta fue el alcalde de Madrid, Alberto Ruiza Gallardón. Fundamentalmente, por rendirse a los pies de Rouco Varela. Y ponerse a su entera disposición.
Elecciones en la Confer. Se va su hasta ahora presidente, Alejandro Fernández Barrajón, un mercedario dulce, equilibrado, que escribe como los ángeles, firme y prudente. A pesar del acoso al que ha sido sometido. Hasta le amenazaron con crear una confer-bis "obediente a los obispos". Porque algunos obispos siguen empeñados en querer domesticar a la Confer. Olviando que la tarea de los religiosos es estar en la frontera de la vida y de la fe. Barrajón se resistió y le llovieron los palos por todas partes. Palos que aguntó con entereza y dignidad. Puede irse con la cabeza bien alta.
Fue sólo una tarde, pero suficiente para tomar el pulso eclesiástico a Huesca y, sobre todo, recordar a Javier Osés, el que fuera su obispo, el que seguirá siendo siempre su obispo carismático. El icono eclesial del obispo social de España. Comprometido, pero muy equilibrado. Por ejemplo, criticaba la "involución eclesial", pero de sus labios jamás salió el más mínimo reproche hacia Juan Pablo II. Un obispo de los que ya no quedan. O quedan muy pocos.
Por su porte apuesto y elegante, el cardenal Carlos Amigo se convirtió en un icono mediático de Sevilla. Y con su gracejo natural, los sevillanos, que siempre se sintieron orgullosos de él, le llamaban de todo. Pero todos apelativos cariñosos. Desde “Pájaro espino” a “Príncipe de la Giralda”. Aunque él fue y se sintió, sobre todo, un franciscano-cardenal con don de gentes. Un pastor en toda la extensión de la palabra, que prestigiaba con su personalidad a la archidiócesis hispalense.
El nombramiento no está firmado todavía. Ni la notificación llegó a Exteriores. Pero todos los mentideros dan por seguro que monseñor Munilla será el próximo obispo de San Sebastián. Si se cumplen los rumores, antesala de la noticia, la única que saldrá perjudicada es la propia Iglesia. La vasca y la española. Por encima de cualquier otra consideración, está claro que no se puede colocar en ese puesto a un obispo que, en vez de ser referencia y punto de comunión y encuentro, va a ser piedra de escándalo y de división. Entre los fieles y, sobre todo, entre el clero, que no lo quiere masivamente.
Hay muchas cosas que me separan (tamibén hay muchas que me unen) de Don Francisco José Fernández de la Cigoña. Una de ellas es, sin duda, la opinión que ambos tenemos de Don José Sánchez, obispo de Sigúenza-Guadalajara. Para la Cigüeña, una obsesión, contra la que arremete con reiteración y ensañamiento. Para mí, una querencia. Y, como no quiero que los ataques repetidos de La Cigüeña que pronto abandonará esta torre queden sin réplica, paso a ofrecer mi defensa de monseñor Sánchez. O más que defensa, mi alabanza pública. Defensa, ante tan burdos ataques, no la necesita. Porque Don José fue un gran obispo y el mejor secretario de la CEE que he conocido. Y conocí ya a bastantes, desde la época de García Gasco, al que llamábamos el "Paul Newman a lo divino".
Sigue adelante el caso de los Legionarios, aunque con silencio y discrección. Me cuentan que Ricardo Blázquez ya concluyó su visita a los centros españoles y tiene listo su informe, a falta de unos flecos. Mientras tanto, en la Legión reina el silencio. Un silencio que, en esta ocasión, no obedece a estrategia alguna, sino a la profunda tristeza que sienten todos sus miembros. Y al pálpito de que podrían desaparecer. O ser suprimidos por Roma. Están a la espera de lo que diga el Papa. Eso sí, para acatarlo sin rechistar. Porque la obediencia ciega al Papa forma parte de su ADN. Harán lo que Roma diga. Y eso es algo que Roma también sabe. Y hasta agradece.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Jáuregui Castelo
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis