La Santa Sede comunicó ayer el nombramiento por el Papa como consultores de la Congregación para la Doctrina de la Fe a los arzobispos Manuel Monteiro de Castro, secretario de la Congregación para los Obispos y a Jean-Louis Bruguès, secretario de la Congregación para la Educación Católica. Monteiro, nombrado recientemente secretario del Colegio Cardenalicio, fue hasta hace unos meses Nuncio Apostólico de Su Santidad en España.
SueñO con esa Iglesia próxima a las personas excluidas y marginadas, que se pone a su lado y de su lado, y que lucha por su igualdad y bienestar. Esa Iglesia que es testimonio coherente y convincente del Mandamiento del Amor.Sueño con esa Iglesia sin poder, que vive la pobreza y la austeridad, utilizando sus bienes materiales en favor de los demás. Esa Iglesia donde sus cuentas bancarias se encuentran en números rojos, igual que lo están, las de tantas familias que no pueden llegar a fin de mes.
Lo que va de un cardenal a otro. Ayer estuvimos con el engolado cardenal Cordes. En las distancias largas, decepcionante, como ya dijimos aquí. Hoy, encuentro-rueda de prensa con el cardenal Rouco. Y, como siempre, todo un maestro de las distancias cortas. ¡Qué pena que no se prodigue más! Está pletórico. En un momento dulce. Su sueño de repetir la JMJ (será el único cardenal en haber conseguido organizar dos de estos magnos eventos)parece haberle dado alas. Hasta parece más joven y luce buena cara y amplia sonrisa. Y es que tiene un sueño, que le va a salir redondo: la JMJ Madrid-2011. El habla de dos millones de jóvenes, pero en España, en agosto, seguro que puede llegar a duplicar la cifra. Y él lo sabe. ¡Lo nunca visto!
El mismo lo confesó en su conferencia de la San Pablo-CEU. "He estado muy en contacto con el Camino Neocatecumenal". Tan en contacto que el cardenal Josef Cordes, presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, fue su gran valedor y el que consiguió (con la ayuda de otros purpurados, como Rouco o Rylko) que se aprobasen sus estatutos. El cardenal de los Kikos, vaya. Y de los Kikos es y parece. En el fondo y en la forma.
La Asociación Pro Derechos Humanos de España (APHE) y el Centro de Justicia y Responsabilidad de San Francisco (CJA, EE UU) presentaron el pasado 13 de noviembre una querella en la Audiencia Nacional contra catorce militares del batallón Atlacatl que participaron en el diseño de la operación de ejecución de seis jesuitas y dos mujeres salvadoreñas hace diecinueve años y contra el entonces presidente de El Salvador, Alfredo Cristiani, por encubridor de tan horrendo y calculado crimen.
El próximo día 23 comienza la Plenaria. Un excelente momento para ver si los obispos comulgan con lo dicho por Martínez Camino. En el fondo y en la forma. Porque,en casos como éste, es casi tan importante la forma como el fondo. Si están de acuerdo, que lo digan públicamente. Y si no, que no digan nada. Tampoco van a desautorizar en público a su secretario y portavoz. El pueblo de Dios tiene derecho a saber si esto es cosa de Camino sólo. O de Rouco y Camino, poli bueno-poli malo.
Es la dinámica de la acción-reacción. El portavoz de los obispos, Juan Antonio Martínez Camino es un consumado apologeta. O dicho, en lenguaje laico, un provocador nato. Exagera tanto su discurso y carga tanto las tintas que termina provocando la reacción contraria a la buscada o a la deseada. Un apologeta de rictus severo y trazo grueso, que, para descalificar el aborto recurrió (ayer mismo) a Hitler, Stalin y hasta a Lenin. Y no sólo calificó a los políticos que voten la nueva ley de "pecadores públicos", sino que los amenazó con la herejía y con la excomunión. Sólo le faltó añadir el fuego del infierno.
Aunque se quiera vender como algo esperado y dentro de los cauces habituales, la constitución Anglicanorum coetibus encierra algunas novedades dignas de reseñar. La primera es que los ordinarios anglo-católicos le podrán pedir al Papa (incluso en el futuro) que permita ordenar sacerdores "a hombres casados". Es verdad que la constitución precisa que, para conseguir el sí del Vaticano, Doctrina de la Fe examinará "caso por caso". Pero, aunque así sea y caso por caso, la decisión representa la primera dispensa oficializada del celibato para una comunidad latina desde los tiempos del Concilio de Trento.
Primera aparición pública eclesiástica del nuevo nuncio del Papa, Renzo Fratini. Anteayer visitó al ministro Moratinos y rindió pletesía al Gobierno. Pasado mañana, al parecer, presentará sus cartas credenciales al Rey. Y hoy, en la fiesta de la Almudena, patrona de Madrid, se las presentó al cardenal Rouco, arzobispo de Madrid, presidente de la CEE...y algo más. Por eso, no deja de ser significativa la presencia del nuevo Nuncio en la Plaza Mayor madrileña. Junto al Nuncio, el otro protagonista de la fiesta fue el alcalde de Madrid, Alberto Ruiza Gallardón. Fundamentalmente, por rendirse a los pies de Rouco Varela. Y ponerse a su entera disposición.
Elecciones en la Confer. Se va su hasta ahora presidente, Alejandro Fernández Barrajón, un mercedario dulce, equilibrado, que escribe como los ángeles, firme y prudente. A pesar del acoso al que ha sido sometido. Hasta le amenazaron con crear una confer-bis "obediente a los obispos". Porque algunos obispos siguen empeñados en querer domesticar a la Confer. Olviando que la tarea de los religiosos es estar en la frontera de la vida y de la fe. Barrajón se resistió y le llovieron los palos por todas partes. Palos que aguntó con entereza y dignidad. Puede irse con la cabeza bien alta.
Fue sólo una tarde, pero suficiente para tomar el pulso eclesiástico a Huesca y, sobre todo, recordar a Javier Osés, el que fuera su obispo, el que seguirá siendo siempre su obispo carismático. El icono eclesial del obispo social de España. Comprometido, pero muy equilibrado. Por ejemplo, criticaba la "involución eclesial", pero de sus labios jamás salió el más mínimo reproche hacia Juan Pablo II. Un obispo de los que ya no quedan. O quedan muy pocos.
Por su porte apuesto y elegante, el cardenal Carlos Amigo se convirtió en un icono mediático de Sevilla. Y con su gracejo natural, los sevillanos, que siempre se sintieron orgullosos de él, le llamaban de todo. Pero todos apelativos cariñosos. Desde “Pájaro espino” a “Príncipe de la Giralda”. Aunque él fue y se sintió, sobre todo, un franciscano-cardenal con don de gentes. Un pastor en toda la extensión de la palabra, que prestigiaba con su personalidad a la archidiócesis hispalense.
El nombramiento no está firmado todavía. Ni la notificación llegó a Exteriores. Pero todos los mentideros dan por seguro que monseñor Munilla será el próximo obispo de San Sebastián. Si se cumplen los rumores, antesala de la noticia, la única que saldrá perjudicada es la propia Iglesia. La vasca y la española. Por encima de cualquier otra consideración, está claro que no se puede colocar en ese puesto a un obispo que, en vez de ser referencia y punto de comunión y encuentro, va a ser piedra de escándalo y de división. Entre los fieles y, sobre todo, entre el clero, que no lo quiere masivamente.
Hay muchas cosas que me separan (tamibén hay muchas que me unen) de Don Francisco José Fernández de la Cigoña. Una de ellas es, sin duda, la opinión que ambos tenemos de Don José Sánchez, obispo de Sigúenza-Guadalajara. Para la Cigüeña, una obsesión, contra la que arremete con reiteración y ensañamiento. Para mí, una querencia. Y, como no quiero que los ataques repetidos de La Cigüeña que pronto abandonará esta torre queden sin réplica, paso a ofrecer mi defensa de monseñor Sánchez. O más que defensa, mi alabanza pública. Defensa, ante tan burdos ataques, no la necesita. Porque Don José fue un gran obispo y el mejor secretario de la CEE que he conocido. Y conocí ya a bastantes, desde la época de García Gasco, al que llamábamos el "Paul Newman a lo divino".
Sigue adelante el caso de los Legionarios, aunque con silencio y discrección. Me cuentan que Ricardo Blázquez ya concluyó su visita a los centros españoles y tiene listo su informe, a falta de unos flecos. Mientras tanto, en la Legión reina el silencio. Un silencio que, en esta ocasión, no obedece a estrategia alguna, sino a la profunda tristeza que sienten todos sus miembros. Y al pálpito de que podrían desaparecer. O ser suprimidos por Roma. Están a la espera de lo que diga el Papa. Eso sí, para acatarlo sin rechistar. Porque la obediencia ciega al Papa forma parte de su ADN. Harán lo que Roma diga. Y eso es algo que Roma también sabe. Y hasta agradece.
Sábado, 21 de noviembre
Josemari Lorenzo Amelibia
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Siro López
Francisco Margallo
Rodrigo del Pozo Fernández
Urbano Sánchez García
Julián Moreno Mestre
JC Rodríguez, A Eisman
Jesús Rojano