Es el más listo de la clase. Y con diferencia. Cuando llegaban algunos gestos de Roma (la Curia siempre habla con gestos más que con palabras) que parecían poner en entredicho su autoridad total y suprema, el cardenal Rouco Varela ha querido zanjar de inmediato la cuestión. Con otro gesto: pidió y obtuvo de inmediato una audiencia con Benedicto XVI. Para cortar de raíz cualquier intento de los que ya quieren que reparta el juego del poder-servicio. Y para escenificar que sigue siendo el hombre de Roma en España. Y que, hasta que se jubile (en el 2013 o cuando él quiera), quien marca la estrategia eclesial en nuestro país es él. Y quien nombra a los obispos, es él. Por mucho que, en Roma (eternamente sabia), le hayan colocado algunos contrapesos: Cañizares, Monteiro o Ladaria. Tímidos contrapesos.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Jáuregui Castelo
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis