Le gustaba definirse como el “antiteólogo”. Quizás porque nunca tuvo el título oficial, pero Enrique Miret Magdalena siempre ejerció de buscador de Dios. Y a pesar de ser químico de profesión, dedicó su vida a explicar al Dios-Padre al que tanto amaba. Murió ayer, a los 95 años. Con su mente siempre lúcida y un corazón que se cansó de latir. Detrás deja una obra imponente de alta divulgación teológica y, sobre todo, un sinfín de amigos, que lloran al último teólogo seglar.
Viernes, 1 de junio
José Manuel Vidal
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Jáuregui Castelo
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis